Para ser un buen guionista has de amar a tus personajes. Al menos eso cree Aaron Sorkin , uno de los grandes guionistas de nuestro tiempo, inolvidable
Para ser un buen guionista has de amar a tus personajes. Al menos eso cree Aaron Sorkin, uno de los grandes guionistas de nuestro tiempo, inolvidable su serie El ala oeste de la Casa Blanca, y que anda preparando el libreto de la película que Sony producirá sobre Steve Jobs, el creador de Apple e impulsor de Pixar, genial y complejo visionario, personaje atractivo pero nada fácil de abordar. Ni siquiera para quien escribió el guión de La red social, que sigue a otro crack de las nuevas tecnologías, Mark Zuckerberg, el hombre detrás de Facebook.
Leo en The Wall Street Journal una estupenda entrevista con Sorkin, realizada por Walt Mossberg. Y me encanta lo que dice Sorkin sobre su forma de abordar a Jobs, a partir de la completa biografía de Walter Isaacson: “Procuras escribir el personaje como si estuvieras defendiendo su caso ante Dios para que le permitan entrar en el cielo”. Y es que, como dice sobre Zuckerberg, “no puedo juzgar al personaje. Para mí, tiene que ser un héroe. Tengo que encontrar rasgos de él que me gusten.”
No hay nada peor que escribir un guión con prejuicios, condenando a determinados personajes de antemano, sin concederles siquiera un rasgo atractivo. El caníbal Hannibal Lecter de El silencio de los corderos no interesaría a nadie sin careciera de rasgos magnéticos que encandilan a Clarice Sterling... y al espectador, claro está. Por eso el Vidal de Sergi López de El laberinto del fauno, a pesar de la calidad del actor y la cualidad de cuento que tiene el film que justificaría su simplicidad cruel, no me acaba de convencer, su personaje es el mal en estado puro sin matices; imposible de amar.
