El candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos Mitt Romney ya ha anunciado quién será su número dos para las
El candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos Mitt Romney ya ha anunciado quién será su número dos para las elecciones del próximo mes de noviembre: el congresista Paul Ryan, partidario de un ajuste presupuestario que suponer recortar y recortar gastos. El candidato a vicepresidente ya ha tenido el honor de ser mencionado por el presidente Barack Obama, quien lo ha definido como “líder ideológico de los republicanos” y en su bienvenida a la campaña parecía detectarse un tinte irónico.
En cualquier caso, The Hollywood Reporter se ha apresurado a ofrecer un análisis del potencial efecto Paul Ryan en la campaña electoral, en lo que se refiere al posicionamiento de los cineastas. Según Tina Daunt, los que hasta ahora no se animaban a expresar su apoyo a Obama podrían abandonar su timidez tras la elección de Ryan, pues éste se encuentra respaladado por el Tea Party, y sus posiciones conservadoras podrían producir la reacción de los “titiriteros” que guardaban silencio o habían manifestado su decepción con Obama, como fue el caso de Matt Damon. Resulta tentador meterse con Ryan y convertirlo en "bestia negra", pero los daños colaterales podrían no merecer la pena.
La pregunta es si a Obama le interesa seguir dando la impresión de que sus principales apoyos provienen de los ricachones de Hollywood, megaestrellas de las que interesan sus cotilleos, pero a las que el ciudadano de a pie considera alejados de sus problemas reales, que no entiende ni le interesan. Aparte de Clint Eastwood, el único peso pesado del cine que ha dado su apoyo al candidato republicano, todos los demás actores, directores y productores se han apresurado a decantarse por Obama, participando en múltiples cenas para recaudar fondos que financien su campaña. Y la cosa continúa, ayer mismo Michelle Obama estaba en Hollywood con la gorra para recoger los donativos del presidente de Warner, Barry Meyer, y sus ilustres invitados del mundo del “show business”.
Lo cierto es que el presidente está necesitado de fondos, y si Hollywood está dispuesto a seguir soltando dólares, él tendrá que apoyarse en ellos, tratando de mitigar el efecto negativo de imagen que esto pudiera tener. Mientras que en la meca del cine deberán pensar si hay un electorado republicano que empieza a hartarse de pagar entradas que dan de comer a un Hollywood que no es neutral en el terreno político.
La respuesta puede ser simplemente “That’s Entertainment”, no en balde justamente Warner acaba de estrenar este fin de semana En campaña todo vale, donde pinta en tono de comedia el enfrentamiento de dos candidatos al Congreso en Carolina del Norte. Bromas tontas y no muy arriesgadas ideológicamente con los cómicos Will Ferrell y Zach Galifianakis son la clave para seguir recaudando dinero en taquilla, apoyemos a Obama pero no al precio de perder espectadores es la clave para entender a los poderosos de Hollywood.
