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Garci, Holmes & Watson: la teoría de la conspiración en Madrid

Esta mañana me preguntaba mi buen amigo y colega Alberto Fijo de Fila 7 qué me había parecido Holmes & Watson. Madrid Days ,

Garci, Holmes & Watson: la teoría de la conspiración en Madrid

Esta mañana me preguntaba mi buen amigo y colega Alberto Fijo de Fila 7 qué me había parecido Holmes & Watson. Madrid Days, quería saber si era tan desastre como algunos se empeñan en asegurar. Y bueno, lo que me ha salido es que no, que no es para tanto, que la peli se puede ver con cierto agrado, que simplemente es “muy Garci”. Lo cual parece razonable si el director detrás de la peli se llama José Luis Garci. Al fin y al cabo Sherlock Holmes de Guy Ritchie es muy ritchieano, ya se sabe, el cine de autor.

De entrada la idea es graciosa, y se gana todas mis simpatías. Llevar a Sherlock Holmes y al doctor Watson de visita a Madrid, a investigar un caso que hace pensar que Jack el Destripador está haciendo turismo asesino, por así decir, en la capital de España. La mirada es plenamente “garciana”, lo que significa ritmo tranquilo, muy tranquilo. Y que Holmes fuma pitillos, nada de pipa. Largas parrafadas como de tertulia de amigos, algunas despiertan mi cómplice sonrisa, me siento uno más en la sombra; pero otras me parecen metidas con calzador, aunque tengan detrás el rostro de Carlos Hipólito, que pretende ser el mismísimo Benito Pérez Galdós. Me río con el revisor que tararea música, pero me produce algo de vergüenza ajena el gusto de Watson por las el cocido y las porras, o el regalo de Holmes de un mantón de manila.

El caso es lo menos. Cuenta Garci en una entrevista en El Cultural que con el gran Eduardo Torres-Dulce imaginaron “el mcguffin podía ser Jack el Destripador. Lo bonito sería el choque cultural de los que vienen del imperio victoriano y llegan a la España de las porras, del cocido de Lardy, de Galdós.” Lo que ocurre es que una cosa es que sea mcguffin y otra que resulte insatisfactorio lo relativo a los crímenes, ojo, spoiler pequeñito, creo, ese especie de contubernio de los corruptos y poderosos, que ya se sabe que siempre los ricos y los que mandan tienen la culpa de todo. Aunque más lejos ha ido el crítico Jordi Costa, que en Twitter escribía “Lo q hace Garci en "Holmes&Watson" equivale a que, en su día, Leni Riefensthal se hubiese preguntado adónde iban esos trenes tan cargados.”, algo que me dejó flipando. Le pedí que me explicara la “parábola leniriefensthaliana” y me respondió “La película es la manera cómo Garci se formula a sí mismo la pregunta: todos estos nuevos amigos que tengo ¿son trigo limpio?”.

Siguiendo la teoría Costera, imagino que esta noche en el preestreno al que van a acudir el Fiscal General e “ideólogo” del guión Eduardo Torres-Dulce, el actor debutante y ministro de justicia Alberto Ruiz-Gallardón –qué papelón, con una barba postiza, interpretando a su tío abuelo Isaac Albéniz–, la presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre y la alcaldesa Ana Botella, Garci debería ir con casco, a ver si va a resultar que no les gusta la peli y se van a a dar por manipulados y aludidos; también podría ser que acudiera al preestreno Rubalcaba camuflado, en este caso sin barba, para disfrutar del ataque de sus enemigos y aplaudir amparado en la oscuridad de la sala. Aunque no soy Holmes, me da que la teoría de la conspiración y la soterrada mirada “garciana” no dan para tanto, más allá de criticar a unos anónimos personajes que mangonean, como siempre ha habido y siempre habrá, de derechas y de izquierdas, que manzanas podridas hay en todas las cestas.

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