IMG-LOGO

Biografía

Guy Ritchie

Guy Ritchie

51 años

Guy Ritchie

Nació el 10 de Septiembre de 1968 en Hatfield, Reino Unido

El capo de la intriga

08 Julio 2015

Un genio del crimen, un creador de intriga, tras su idilio con Madonna quedó comprobado que Guy Ritchie estaba hecho para dirigir ese genero tan difícil de hacer bien como es el thriller criminal. Capaz de llevar la tensión a un nuevo nivel, nunca deja ver sus cartas, siempre guarda un as bajo la manga y maneja la acción como si de un marionetista se tratase.

Nacido el 10 de septiembre de 1968 en Hatfield, Inglaterra. Hijo pequeño de John Ritchie y Amber Perkinson, estudió en el Stanbridge Earls School, centro especializado del Reino Unido en tratar la dislexia, que padece desde niño.

Sus primeros pasos como director los dio rodando publicidad y cortos, como The Hard Case, con el que hizo su debut y en el que ya daba muestras del ambiente criminal que caracterizaría sus films. Tres años después de su iniciación, grabó su ópera prima, Lock & Stock (1998), protagonizada por un jovencísimo Jason Statham y Vinnie Jones. Con claras influencias de uno de sus ídolos, Quentin Tarantino, mezcla la comedia con la intriga criminal, acompañada de una banda sonora trepidante, con la que Ritchie guía la acción a su antojo.

Tras la fama que adquirió esta, llegó en el año 2000 su siguiente proyecto, la magnífica Snatch. Cerdos y diamantes, con la que consiguió igualar el éxito de su antecesora, logrando poner a Guy en el panorama internacional. Protagonizada por Benicio del Toro, Dennis Farina, Brad Pitt y de nuevo sus actores fetiche Jason Statham y Vinnie Jones. Gracias a su productora y mujer de Sting, Trudie Styler, conoció a la cantante estadounidense, Madonna con quien se casó ese mismo año.

Sus siguientes trabajos los realizó junto a su ya esposa, a la que dirigió en el videoclip musical "What It Feels Like for a Girl", The Hire: Star y Barridos por la marea, remake de una exitosa película de Lina Wertmüller de los años 60, que resultó un desastre para la crítica y un traspiés en la carrera de Ritchie. En 2005 rueda Revólver, film con el que intentó recuperar su estilo, sin mucho éxito. Ya divorciado de la “reina del pop” y centrado de nuevo en la dirección, estrena en 2008 RocknRolla, thriller criminal con el que volvió a recuperar el prestigio ante la crítica y el público. En ella, cuenta con actores de la talla de Gerarld Butler, Tom Hardy, y Jeremy Piven entre otros y recupera su seña de identidad y el estilo inicial de sus películas.

En 2009 se encargó de dar vida al detective más famoso de Sir Arthur Conan DoyleSherlock Holmes, encarnado por Robert Downey Jr. y con Jude Law como el Dr. Watson. El gran éxito comercial de la cinta propició dos años después su secuela, Sherlock Holmes: Juego de Sombras. Ese mismo año, 2011, tenía a su tercer hijo, segundo biológico con la modelo Jacqui Ainsley.

Filmografía
Toff Guys

2020 | Toff Guys

Bush

2020 | Bush

The Gentlemen: Señores de la mafia

2020 | The Gentlemen

Fletcher, investigador privado de medio pelo, chantajea a Ray, mano derecha del estadounidense Mickey Pearson. Este último ha triunfado en Reino Unido, donde ha montado un imperio de tráfico de marihuana. Pero pretende retirarse, vendiendo su empresa a Mathew Berger, un millonario judío. Poco después de entrevistarse con él, los hombres de Dry Eye, un mafioso chino, roban en una de sus plantaciones secretas; no está claro cómo conocieron su localización. Guy Ritchie se consagró a finales de los 90 con dos películas, Lock & Stock y Snatch: Cerdos y diamantes, que se sumaban a la tendencia denominada ‘gang noir’, elegida también por el turco-alemán Fatih Akin o el danés Nicolas Winding Refn, que como él bebían claramente del cine de Quentin Tarantino. Tras una década en Hollywood, con títulos como Sherlock Holmes y su secuela, o la exitosa Aladdin, el británico se permite la licencia de regresar a sus raíces, con un nuevo relato ‘cockney’ de los bajos fondos de su país. El realizador no inventa nada, y no persigue crear ningún tipo de tensión dramática, ni profundidad en la historia que cuenta. Además, se regodea en la incorrección política, sobre todo cuando se detiene en los prejuicios raciales de sus personajes hacia los asiáticos. Pero aunque incluye grandes dosis de violencia y humor negro (un momento relacionado con un cerdo resulta particularmente salvaje) tiene el buen gusto de relegarlo todo al fuera de campo. Además, abundan los diálogos ingeniosos, y tiene un montaje videoclipero, trepidante y fresco. La estructura narrativa que vertebra el relato –Fletcher cuenta a Ray lo que ha averiguado como si fuera un largometraje–, da pie a que parezca que se puede incluir de todo, por ejemplo volver atrás para corregir lo que ha contado antes cuando está especulando. Brilla sobre todo la persecución a unos niños para quitarles el móvil con el que han grabado algo que no debían, y un cameo un tanto especial. Además, Guy Ritchie se apoya en un reparto excepcional al que ha dado personajes inesperados. Sobre todo llama la atención Hugh Grant, irreconocible con gafas de sol de montura gruesa y perilla, como barriobajero sin escrúpulos, pero también Charlie Hunnam, el ‘consigliere’ barbudo, Matthew McConaughey (Mickey Pearson), un yanqui que parece un pez fuera del agua, o Colin Farrell, entrenador de boxeo en chándal muy propio del universo de Ritchie. En menor medida, también cumplen los televisivos Michelle Dockery (Downton Abbey), como esposa del personaje de McConaughey, o Jeremy Strong, en un papel de millonario que recuerda al que le ha hecho popular en Succession.

6/10
Aladdín

2019 | Aladdin

Mientras trata de sobrevivir en las calles de Agrabah, con su inseparable mono, Abu, el ladronzuelo callejero Aladdin ayuda a una muchacha en apuros, sin saber que se trata de Jasmine, hija del sultán, que recorre las calles de incógnito por un día, harta de que por ley esté obligada a casarse con un príncipe. Convencido de que se trata de una sirvienta de la heredera del trono, el chico se colará para verla de nuevo en el palacio, pero allí le capturan los hombres de Jafar, malvado gran visir, que le liberará para entrar en la Cueva de las Maravillas, donde debe buscar una lámpara de aceite. Pese a la alta calidad media de los ‘live action’ de clásicos de animación de Walt Disney, como El libro de la selva, Cenicienta, La Bella y la Bestia y Dumbo, se esperaba poco de la reinvención de Aladdin, dirigida en 1992, por Ron Clements y John Musker. En primer lugar, los tráilers permitían presagiar lo peor, al presentar una imagen horrible de Will Smith pintado de azul, y después porque la carrera de su director, Guy Ritchie, tocó fondo con su infame Rey Arturo: la leyenda de Excalibur, su trabajo anterior. Sin embargo, resulta ser un film dinámico, colorista y muy divertido, con brillantes coreografías musicales, que no sólo recrea muy bien los elementos del original, y su mensaje que advierte de los riesgos de la codicia y defiende el amor sincero, sino que sabe introducir muy bien canciones y subtramas nuevas. Destaca el hilarante y romántico idilio del genio con Darla, sirvienta de Yasmine que no aparecía en el film anterior. Se utilizan con mucha imaginación los efectos visuales, sobre todo a la hora de recrear al genio, y en la alfombra mágica, que parece tener vida propia. En la era del MeToo, se ha añadido un toque de feminismo, pues aquí Jasmine se rebela contra la jerarquía masculina, abogando por la igualdad, como queda subrayado con el nuevo tema musical "Speechless". El film sigue siendo un revoltijo de elementos de la cultura árabe, aunque en tiempos de corrección política se impone que todo esté tratado con mucho respeto, y por supuesto, se han escogido actores étnicos. Éstos realizan un buen trabajo; destila talento y simpatía el egipcio-canadiense Mena Massoud, capaz de reflejar la picaresca de su personaje, conocido en España –salvo por el film de Disney– como Aladino. Está a su altura la británica de origen indio Naomi Scott (Jasmine), o el holandés-tunecino Marwan Kenzari, como Jafar. Pese a todo, se corona como rey de la fiesta un Will Smith que recupera su mejor forma tras años de decepciones como Focus, Cuento de invierno o After Earth. En su registro cómico, exageradísimo, el actor se mueve como pez en el agua, y logra el milagro de resistir las comparaciones con Robin Williams, que encarnó al genio en el original.

7/10
Rey Arturo: la leyenda de Excalibur

2017 | King Arthur: Legend of the Sword

Nueva revisión fílmica del mito artúrico, a cargo del británico Guy Ritchie, que ya abordó con aires modernos en dos películas otra reverenciada figura de la cultura de su país, la del detective Sherlock Holmes. Por supuesto, su aportación tiene que ver con su personal estilo, o sea, convierte al rey Arturo y sus compañeros en gente muy, muy de la calle –en línea con sus títulos mejores, Cerdos y diamantes y RocknRolla–, y filma una acción muy dinámica, en la que importan muchos las peleas a puño limpio, aunque por supuesto no faltan, exigencias del guión, las de espadas. La acción arranca en torno a Camelot, cuando con malas artes, o sea, traicionándole y arrebatándole la vida, Vortigern arrebata la corona a su hermano Uther, y se autoproclama rey. Pero sobrevive a Uther su hijito Arthur, que es criado en Londinum –o sea, Londres– por unas compasivas prostitutas. El chaval se convierte en un buen mozo, ignorante de que él es el legítimo heredero del reino de Britania. Pero la prueba por la que deben pasar todos los adultos a instancias de Vortigern –ver si son capaces de arrancar de la piedra la mítica espada Excalibur–, desvelará su identidad, y aunque se resiste a a ser la figura inspiradora que el pueblo sojuzgado necesita, los magos y otros luchadores natos como Bill el Escurridizo, le situarán ante su deber, y le prestarán toda su ayuda. La película entregada por Ritchie, con un guión donde han dejado su huella también Joby Harold, David Dobkin y Lionel Wigram, resulta en general entretenida, aunque sean un lastre algunos momentos de acción con explosiones y rayos, que acaban resultando cansinos, qué difícil es plasmar la magia con gracia en la pantalla. Pero en general las peleas funcionan, y la idea de dar al relato un aire "para el pueblo" está bien, con la buena y repetida fórmula de contar y anticipar cómo discurrirá (o no) la acción que viene a continuación. Quizá Charlie Hunnam sea un poco monolítico como protagonista, pero cumple con su cometido. Mientras que Jude Law repite con convicción el aire arrogante que ya aportó a su Pío XIII en la serie The Young Pope, con el mentón levantado y unos andares que encajan a la perfección con el malvado Vortigern.

5/10
Operación U.N.C.L.E.

2015 | The Man from U.N.C.L.E.

En plena Guerra Fría, Operación U.N.C.L.E. narra las hazañas de dos agentes, Napoleon Solo, un ex ladrón reconvertido en súper agente de la CIA; y el agente Illya Kuryakin del KGB, que se ven obligados a cooperar para conseguir llevar su misión a cabo. Su objetivo, poner punto y final a una misteriosa organización criminal que pretende desestabilizar el equilibrio de poder con la difusión de armas y tecnología nuclear, pero la única pista que tienen es la existencia de la hija de un científico alemán que está desaparecido y que es la clave para poder infiltrarse en dicha organización. Tras cuatro años de inactividad, Guy Ritchie ha vuelto y lo hace atravesando el telón de acero con Operación U.N.C.L.E, basada en la serie de los 60, conocida en España como El Agente de C.I.P.O.L. El especialista en thrillers criminales regresa cargado de sus habituales flashbacks y montajes sincopados, que junto a una banda sonora trepidante, consiguen dejar sin respiración al espectador. Esta vez, vemos una versión del director ingles más light, en cuanto a violencia se refiere. Atrás quedaron Lock & Stock o Snatch. Cerdos y diamantes, pero queda una película amena en la que se preocupa más de guiar la comicidad de la acción que de centrarse en la intriga, aunque ésta no deje de estar a un nivel aceptable. Declarado fan del agente 007, con este film el director logra cumplir uno de sus sueños y mostrarnos su particular visión de cómo debería ser una película de espías. El resultado no está nada mal, ha conseguido imprimirle sus señas de identidad dándole alguna vuelta de tuerca al espionaje clásico. A pesar de su duración, casi dos horas, su ritmo continuo y acelerado logra entretener satisfactoriamente al espectador y no defraudarle. Operación U.N.C.L.E recuerda en gran medida a su anterior proyecto, Sherlock Holmes, por la buena fotografía, el excelente vestuario –posiblemente el mejor acierto del largometraje– y la acertada música, pero fallando en algo esencial, la elección de actores. Bien es verdad que Armie Hammer está correcto en su papel de agente ruso con corazón de acero (Illya Kuryakin) o Alicia Vikander, como la clave de la operación –resaltando por encima de sus compañeros–. Sin embargo, Henry Cavill no consigue exprimir todo el jugo a un personaje que podría haber dado mucho más juego. Napoleon Solo, a quien da vida, necesitaba algo más de carisma, y sobre todo una complicidad que no se termina de ver con Illya Kuryakin. El papel destinado en un principio para Tom Cruise y más tarde George Clooney, habría ganado mucho más con alguno de éstos, logrando mejorar el mecanismo ideado por Ritchie que en ocasiones se tambalea debido a esta falta de 'feeling'. 

6/10
Sherlock Holmes: Juego de sombras

2011 | Sherlock Holmes: A Game of Shadows

Sherlock Holmes se diría que anda algo celoso ante los inminentes planes de boda de su buen amigo, el doctor Watson, sus compartidas aventuras podrían no ser lo mismo ante la nueva etapa conyugal. Sea como fuere, el caso es que ambos se van a ver envueltos, en lucha contra el villano profesor Moriarty, en una conspiración de proporciones insospechadas, donde las acciones descontroladas de los anarquistas quieren ser aprovechadas para imponer un nuevo orden mundial. Como ya ocurría en Sherlock Holmes, Guy Ritchie retoma las andanzas del archicélebre detective reconvirtiéndolas en un gran espectáculo visual modernillo de aventuras, con un amplio lienzo que le hace visitar varios países europeos, y con la excusa argumental –urdida por el matrimonio de guionistas de Michele Mulroney y Kieran Mulroney–, que alude a anarquistas, terrorismo y totalitarismos, cuestiones que puede comprender bien el espectador actual. A ello se añade la mente maléfica de Moriarty, un malo que no parece de este mundo, y que podría conectar de alguna forma con el Joker versión Christopher Nolan en El caballero oscuro. En tal sentido, todo el duelo final con Holmes, su particular partida de ajedrez, resulta verdaderamente brillante, lo mejor de la cinta. Una película entretenida, pero irregular, que requiere cierta complicidad. El ritmo trepidante con que se sirve la historia, con escenas al ralentí tipo Matrix donde Richie parece sentirse muy a gusto, a veces resulta adecuado, pero otras tantas llega a ser demasiado apabullante, aturde en exceso. Por suerte Ritchie y su equipo de guionistas saben jugar las bazas de la intriga y del sentido del humor con buen tino, aprovechando el buen hacer de Robert Downey Jr. y Jude Law, y también introduciendo al hermano mayor de Sherlock, un divertido Stephen Fry. Jared Harris como Moriarty es correcto, y menos fortuna tiene Noomi Rapace, con su gitana hermana de un anarquista, personaje demasiado esquemático.

6/10
Sherlock Holmes

2009 | Sherlock Holmes

Sherlock Holmes, legendario personaje creado por el novelista Sir Arthur Conan Doyle, ha conocido muchísimas adaptaciones literarias. Es además un personaje que se presta a variaciones y experimentos. Por ejemplo, Billy Wilder presentaba al personaje como un hombre menos inteligente de lo que se suponía, y que ha logrado triunfar a causa del azar, en La vida privada de Sherlock Holmes. Por su parte, Asesinato por decreto mezclaba al personaje con el caso real de Jack el destripador. En Elemental, doctor Freud, Sigmund Freud somete a Sherlock a psicoanálisis para curarle de su adicción a la cocaína. Y El secreto de la pirámide mostraba la juventud del personaje. Ahora, el británico Guy Ritchie, conocido por películas como Cerdos y diamantes, propone una nueva visión del personaje, con Joel Silver (Arma Letal, Jungla de cristal) como productor. En realidad, su visión de Sherlock en esencia se parece a las novelas de Conan Doyle, salvo porque añade muchísima acción y algunos golpes de humor –marcas de fábrica de las producciones de Silver–, y porque los personajes son un poco distintos a lo habitual. Esta vez, Sherlock Holmes está muy preocupado porque su fiel amigo y ayudante, el doctor Watson, está a punto de dejarle, para casarse con Mary, una niñera de la que se ha enamorado, que provoca los recelos del detective. Antes, Watson le ayuda en el extraño caso de Lord Blackwood, un asesino en serie que practica rituales de magia negra. Blackwood parece tener poderes sobrenaturales, pues los propios Holmes y Watson han sido testigos de su ejecución. Sin embargo, se diría que ha regresado de la tumba, continuando con sus fechorías. Guy Ritchie filma su obra más espectacular, con secuencias realmente impresionantes, como la persecución en unos astilleros, o la pelea sobre el Puente de Londres. La reconstrucción de la Inglaterra victoriana es de las más logradas que se hayan visto en la pantalla. El ritmo es dinámico, y los giros de guión dosifican muy bien la intriga hasta el final. El tono es propio del cine de aventuras, con una épica partitura de un inspirado Hans Zimmer, en la línea de su trabajo conjunto con James Newton Howard para El caballero oscuro. Acierta Ritchie al renunciar a su estilo habitual inspirado en Tarantino, salvo en algún momento aislado, como un combate de lucha en el que muestra antes lo que está pensando Sherlock Holmes sobre la táctica a seguir, y luego se puede ver lo que hace el personaje. Tampoco se excede con los gags cómicos, pues aunque incluye muchas risas, éstas no dañan la tensión dramática. Robert Downey Jr. compone muy bien a un particular Sherlock Holmes, tan sagaz como se presupone, pero que también es un experto en combate cuerpo a cuerpo. Tiene por otro lado muchos defectos, pues es por ejemplo desastrado y extremadamente celoso en todo lo referente a su mejor amigo. Jude Law (Watson) es justamente lo contrario, un pulcro ex militar. Quizás el actor que más destaca es Mark Strong, que brillaba en RocknRolla, y que aquí encarna a un inquietante villano.

6/10
RocknRolla

2008 | RocknRolla

El británico Guy Ritchie continúa fiel a su moderno estilo cinematográfico, tras sufrir las consecuencias del fiasco romántico de Barridos por la marea y dirigir seguidamente proyectos de poco renombre, como Revolver o el telefilm Suspect. Ahora regresa con fuerza gracias un producto genuinamente 'Ritchie', en la línea de los trabajos que le han dado fama, como Lock & Stock y sobre todo Snatch. Cerdos y diamantes. La cosa vuelve a ir de mafias, criminales, rateros de poca monta, mujeres de armas tomar, ajustes de cuentas, asesinos violentos, malentendidos y coincidencias. Todo ello regado con buenas dosis de violencia y humor negro, y ambientado en el Londres de la actualidad. Junto a su lugarteniente Archie (Mark Strong), el capo Jenny Cole (Tom Wilkinson) ha controlado desde hace tiempo los negocios en la City, los negocios criminales se entiende: trapicheos con la justicia, sobornos a los concejales, pelotazos inmobiliarios, asesinatos y extorsión, etc. Sin embargo, últimamente le ha salido un competidor más duro de lo previsto, el empresario ruso Uri Omovich (la comparación con un famoso magnate del fútbol es obligada). Con motivo de la cesión de unas licencias de obra entrarán en contacto, pero el pago de 7 millones de libras del ruso será 'interceptado' sin que él lo sepa por su bella contable Stella (Thandie Newton), quien, por su parte, para llevar a cabo su plan se vale de One Two (Gerard Butler), cabecilla de una banda de los barrios bajos denominada 'Grupo salvaje', que a su vez debe dinero a Jenny. Contar más del argumento no serviría de mucho y además no haría sino enrevesar todavía más la historia, porque la verdad es que Ritchie se pasa esta vez un poquito a la hora de liar las cosas, entrecruzar hilos narrativos y establecer relaciones entre los múltiples personajes. Durante los primeros minutos el espectador queda apresado por el frenético ritmo impuesto por el director, con profusos diálogos, explicaciones con voz en off, música estridente, variedad de personajes y continuos saltos de plano, tanto que pueden dejarle a uno demasiado aturdido. Lo mejor, por tanto, es dejarse llevar sin preguntarse demasiado "¿quién es éste?", "¿qué están buscando esos?" o "¿de qué se conocen esos otros?". Aquí sólo importa la acción, la rapidez, la tensión. Menos mal que atrapan las imágenes creadas por Ritchie, visualmente virtuosas, con gran profusión de recursos técnicos. Todo un antídoto contra el aburrimiento. Dicho esto, se le puede achacar al la película su absoluta falta de seriedad, y la consecuencia es que el olvido de la película puede llegar demasiado pronto. La hondura de la historia es mínima y en realidad todo es como un gran castillo de fuegos artificiales. Los gags humorísticos son frecuentes y no faltan los momentos de violencia, aunque en general se busca con sabiduría el fuera de campo. Destaca sobremanera la larga secuencia del segundo robo, con la persecución de los matones rusos, un verdadero alarde de dirección y montaje, con brutalidad y humor excelentes. También resulta muy ocurrente el recurso al 'macguffin' del cuadro, que acaba por resultar divertidamente misterioso. El reparto coral hace un buen trabajo, especialmente el trío formado por Tom Wilkinson, Gerard Butler y Mark Strong.

6/10
Suspect

2007 | Suspect

Episodio piloto que el director Guy Ritchie realizó para una serie que no pudo pasar del primer capítulo debido a la baja audiencia. Protagonizado por Carrie-Anne Moss, narraba la investigación de una agente de policía alrededor de diversos criminales tras la ejecución de un asesinato. Aunque Ritchie es un especialista en relatos de corte criminal (Snatch. Cerdos y diamantes, Lock & Stock) y contaba con el guionista Ed Zuckerman (Ley y orden), el proyecto no consiguió salir adelante.

4/10
Revolver

2005 | Revolver

En un corto lapso de tiempo el director Guy Ritchie (Snatch. Cerdos y diamantes) olvida sus malas experiencias con fallidas comedias románticas estilo Barridos por la marea y firma dos thrillers con su sello más personal: éste y RocknRolla, de calidad superior. Aquí cuenta la historia del Sr. Green, un buscavidas con malas pulgas que por culpa de un mafioso llamado Mach pasa siete años entre rejas. Tras la forzada reclusión, el tipo sale de la cárcel dispuesto a cantarle las cuarenta a su “carcelero” y lograr así la venganza deseada. Pero las cosas se complican con guerras de bandas, alijos de drogas, asesinos a sueldo y la entrada de dos peculiares usureros que obligan al Sr. Green a trabajar para ellos. El cine de Guy Ritchie se caracteriza por el exceso técnico y las enrevesadas tramas criminales, y aquí hay un poco de todo eso: continuos juegos visuales y cromáticos, guión gangsteril muy sinuoso, violencia paródica y extrema, variedad de hilos narrativos, etc. Como siempre, la puesta en escena es vibrante, lo cual hace que el conjunto resulte entretenido, pero aquí la faceta formal deriva muy peligrosamente hacia los encuadres psicodélicos y demasiado cargantes, y hasta se permite "copiar" a Quentin Tarantino en algunas escenas animadas al estilo Kill Bill Volumen 1. Aunque la historia es simple, la trama es algo confusa y a menudo discursiva, debido al equivocado interés de Ritchie por decir "cosas serias", con sentencias de tipo pseudofilosófico e insertos de citas de libros antiguos, etc. Es una lástima, porque lo único que se consigue con la verborrea interior del protagonista es frenar una y otra vez el ritmo propio del film. En el aspecto artístico destaca el papel de Mark Strong como asesino, caracterizado de forma tan letal como humorística. Y también está logrado el trabajo de Ray Liotta, que encarna a un mafioso iracundo y patético.

4/10
Barridos por la marea

2002 | Swept Away

Un grupo de ricachones insoportables pasa las vacaciones haciendo un crucero entre Grecia e Italia. La peor del grupo es Amber (Madonna), casada, que hace la vida imposible al pobre marinero Giuseppe (Adriano Giannini). Aunque éste trata de contener su ira ante esa cuarentona malcriada, de vez en cuando parece que no aguanta más. Pero va a tener oportunidad de resarcirse cuando, en una excursión, él y ella naufragan y van a parar a una isla desierta. Allí van a pasar una temporadita, e inicialmente Giuseppe se comporta como el amo y señor, que sabe lo que hay que hacer para sobrevivir; y a ella le toca sufrir todo tipo de vejaciones. Hasta que surge, incontenible, el amor. El británico Guy Ritchie, esposo de Madonna, ha filmado para su mujercita esta comedia romántica, remake de una película italiana, dirigida por Lina Wertmüller, y protagonizada por Giancarlo Giannini. Curiosamente su hijo Adriano, de gran parecido físico, retoma el papel que hizo su padre en 1974. La película barrió en la edición de los premios Razzie 2003, considerados como los antiOscar.

2/10
Snatch. Cerdos y diamantes

2000 | Snatch

Un grupo de ladrones se disfrazan de rabinos y roban un diamante de muchos quilates; se busca comprador para el pedrusco. El turco y su compinche Tony son organizadores de combates clandestinos; una serie de complicaciones les deja sin su púgil; improvisan entonces a uno, gitano, que por deseo del gángster Ladrillo debería dejarse tumbar en el cuarto asalto; ¿pero lo hará? Unos negros son contratados para robar el diamante, aunque ellos no saben exactamente en qué consiste su trabajo; ¿se despertarán su ambición cuando lo sepan? ¿Suena un poco enredado el argumento de Snatch? Bueno, pues quizá algo lo es. Estamos ante una película moderna y juvenil, de diálogos ingeniosos, y mucho, mucho humor. Las historias, a ritmo trepidante, se entrecruzan de un modo muy original. Y dan pie a muchas sorpresas que rompen el saque del espectador. Los combates de boxeo tienen su emoción y un toque de broma, bien sostenido por los comentarios en off del Turco.

7/10
Lock & Stock

1998 | Lock, Stock and Two Smoking Barrels

Un grupo de pelagatos pierde una fortuna en una partida de póker. Tienen una semana para pagar la deuda. La cosa se complica con un asunto de drogas, y con la peculiar afición de Harry (el ganador de la partida) por las armas de fuego antiguas. Peculiar muestra del joven cine británico, que combina el thriller con la comedia, un poco a lo Tarantino. Con un ritmo trepidante, y unas cuantas sorpresas inesperadas, el film sabe huir de los convencionalismos. Resulta impactante la escena de apertura y la música, muy marchosa. El joven director y guionista Guy Ritchie dibuja con detallismo el ambiente gangsteril barriobajero donde transcurre la historia; y salpica el relato con sangre abundante.

6/10
Toff Guys

2020 | Toff Guys

Bush

2020 | Bush

The Gentlemen: Señores de la mafia

2020 | The Gentlemen

Fletcher, investigador privado de medio pelo, chantajea a Ray, mano derecha del estadounidense Mickey Pearson. Este último ha triunfado en Reino Unido, donde ha montado un imperio de tráfico de marihuana. Pero pretende retirarse, vendiendo su empresa a Mathew Berger, un millonario judío. Poco después de entrevistarse con él, los hombres de Dry Eye, un mafioso chino, roban en una de sus plantaciones secretas; no está claro cómo conocieron su localización. Guy Ritchie se consagró a finales de los 90 con dos películas, Lock & Stock y Snatch: Cerdos y diamantes, que se sumaban a la tendencia denominada ‘gang noir’, elegida también por el turco-alemán Fatih Akin o el danés Nicolas Winding Refn, que como él bebían claramente del cine de Quentin Tarantino. Tras una década en Hollywood, con títulos como Sherlock Holmes y su secuela, o la exitosa Aladdin, el británico se permite la licencia de regresar a sus raíces, con un nuevo relato ‘cockney’ de los bajos fondos de su país. El realizador no inventa nada, y no persigue crear ningún tipo de tensión dramática, ni profundidad en la historia que cuenta. Además, se regodea en la incorrección política, sobre todo cuando se detiene en los prejuicios raciales de sus personajes hacia los asiáticos. Pero aunque incluye grandes dosis de violencia y humor negro (un momento relacionado con un cerdo resulta particularmente salvaje) tiene el buen gusto de relegarlo todo al fuera de campo. Además, abundan los diálogos ingeniosos, y tiene un montaje videoclipero, trepidante y fresco. La estructura narrativa que vertebra el relato –Fletcher cuenta a Ray lo que ha averiguado como si fuera un largometraje–, da pie a que parezca que se puede incluir de todo, por ejemplo volver atrás para corregir lo que ha contado antes cuando está especulando. Brilla sobre todo la persecución a unos niños para quitarles el móvil con el que han grabado algo que no debían, y un cameo un tanto especial. Además, Guy Ritchie se apoya en un reparto excepcional al que ha dado personajes inesperados. Sobre todo llama la atención Hugh Grant, irreconocible con gafas de sol de montura gruesa y perilla, como barriobajero sin escrúpulos, pero también Charlie Hunnam, el ‘consigliere’ barbudo, Matthew McConaughey (Mickey Pearson), un yanqui que parece un pez fuera del agua, o Colin Farrell, entrenador de boxeo en chándal muy propio del universo de Ritchie. En menor medida, también cumplen los televisivos Michelle Dockery (Downton Abbey), como esposa del personaje de McConaughey, o Jeremy Strong, en un papel de millonario que recuerda al que le ha hecho popular en Succession.

6/10
Aladdín

2019 | Aladdin

Mientras trata de sobrevivir en las calles de Agrabah, con su inseparable mono, Abu, el ladronzuelo callejero Aladdin ayuda a una muchacha en apuros, sin saber que se trata de Jasmine, hija del sultán, que recorre las calles de incógnito por un día, harta de que por ley esté obligada a casarse con un príncipe. Convencido de que se trata de una sirvienta de la heredera del trono, el chico se colará para verla de nuevo en el palacio, pero allí le capturan los hombres de Jafar, malvado gran visir, que le liberará para entrar en la Cueva de las Maravillas, donde debe buscar una lámpara de aceite. Pese a la alta calidad media de los ‘live action’ de clásicos de animación de Walt Disney, como El libro de la selva, Cenicienta, La Bella y la Bestia y Dumbo, se esperaba poco de la reinvención de Aladdin, dirigida en 1992, por Ron Clements y John Musker. En primer lugar, los tráilers permitían presagiar lo peor, al presentar una imagen horrible de Will Smith pintado de azul, y después porque la carrera de su director, Guy Ritchie, tocó fondo con su infame Rey Arturo: la leyenda de Excalibur, su trabajo anterior. Sin embargo, resulta ser un film dinámico, colorista y muy divertido, con brillantes coreografías musicales, que no sólo recrea muy bien los elementos del original, y su mensaje que advierte de los riesgos de la codicia y defiende el amor sincero, sino que sabe introducir muy bien canciones y subtramas nuevas. Destaca el hilarante y romántico idilio del genio con Darla, sirvienta de Yasmine que no aparecía en el film anterior. Se utilizan con mucha imaginación los efectos visuales, sobre todo a la hora de recrear al genio, y en la alfombra mágica, que parece tener vida propia. En la era del MeToo, se ha añadido un toque de feminismo, pues aquí Jasmine se rebela contra la jerarquía masculina, abogando por la igualdad, como queda subrayado con el nuevo tema musical "Speechless". El film sigue siendo un revoltijo de elementos de la cultura árabe, aunque en tiempos de corrección política se impone que todo esté tratado con mucho respeto, y por supuesto, se han escogido actores étnicos. Éstos realizan un buen trabajo; destila talento y simpatía el egipcio-canadiense Mena Massoud, capaz de reflejar la picaresca de su personaje, conocido en España –salvo por el film de Disney– como Aladino. Está a su altura la británica de origen indio Naomi Scott (Jasmine), o el holandés-tunecino Marwan Kenzari, como Jafar. Pese a todo, se corona como rey de la fiesta un Will Smith que recupera su mejor forma tras años de decepciones como Focus, Cuento de invierno o After Earth. En su registro cómico, exageradísimo, el actor se mueve como pez en el agua, y logra el milagro de resistir las comparaciones con Robin Williams, que encarnó al genio en el original.

7/10
Rey Arturo: la leyenda de Excalibur

2017 | King Arthur: Legend of the Sword

Nueva revisión fílmica del mito artúrico, a cargo del británico Guy Ritchie, que ya abordó con aires modernos en dos películas otra reverenciada figura de la cultura de su país, la del detective Sherlock Holmes. Por supuesto, su aportación tiene que ver con su personal estilo, o sea, convierte al rey Arturo y sus compañeros en gente muy, muy de la calle –en línea con sus títulos mejores, Cerdos y diamantes y RocknRolla–, y filma una acción muy dinámica, en la que importan muchos las peleas a puño limpio, aunque por supuesto no faltan, exigencias del guión, las de espadas. La acción arranca en torno a Camelot, cuando con malas artes, o sea, traicionándole y arrebatándole la vida, Vortigern arrebata la corona a su hermano Uther, y se autoproclama rey. Pero sobrevive a Uther su hijito Arthur, que es criado en Londinum –o sea, Londres– por unas compasivas prostitutas. El chaval se convierte en un buen mozo, ignorante de que él es el legítimo heredero del reino de Britania. Pero la prueba por la que deben pasar todos los adultos a instancias de Vortigern –ver si son capaces de arrancar de la piedra la mítica espada Excalibur–, desvelará su identidad, y aunque se resiste a a ser la figura inspiradora que el pueblo sojuzgado necesita, los magos y otros luchadores natos como Bill el Escurridizo, le situarán ante su deber, y le prestarán toda su ayuda. La película entregada por Ritchie, con un guión donde han dejado su huella también Joby Harold, David Dobkin y Lionel Wigram, resulta en general entretenida, aunque sean un lastre algunos momentos de acción con explosiones y rayos, que acaban resultando cansinos, qué difícil es plasmar la magia con gracia en la pantalla. Pero en general las peleas funcionan, y la idea de dar al relato un aire "para el pueblo" está bien, con la buena y repetida fórmula de contar y anticipar cómo discurrirá (o no) la acción que viene a continuación. Quizá Charlie Hunnam sea un poco monolítico como protagonista, pero cumple con su cometido. Mientras que Jude Law repite con convicción el aire arrogante que ya aportó a su Pío XIII en la serie The Young Pope, con el mentón levantado y unos andares que encajan a la perfección con el malvado Vortigern.

5/10
Operación U.N.C.L.E.

2015 | The Man from U.N.C.L.E.

En plena Guerra Fría, Operación U.N.C.L.E. narra las hazañas de dos agentes, Napoleon Solo, un ex ladrón reconvertido en súper agente de la CIA; y el agente Illya Kuryakin del KGB, que se ven obligados a cooperar para conseguir llevar su misión a cabo. Su objetivo, poner punto y final a una misteriosa organización criminal que pretende desestabilizar el equilibrio de poder con la difusión de armas y tecnología nuclear, pero la única pista que tienen es la existencia de la hija de un científico alemán que está desaparecido y que es la clave para poder infiltrarse en dicha organización. Tras cuatro años de inactividad, Guy Ritchie ha vuelto y lo hace atravesando el telón de acero con Operación U.N.C.L.E, basada en la serie de los 60, conocida en España como El Agente de C.I.P.O.L. El especialista en thrillers criminales regresa cargado de sus habituales flashbacks y montajes sincopados, que junto a una banda sonora trepidante, consiguen dejar sin respiración al espectador. Esta vez, vemos una versión del director ingles más light, en cuanto a violencia se refiere. Atrás quedaron Lock & Stock o Snatch. Cerdos y diamantes, pero queda una película amena en la que se preocupa más de guiar la comicidad de la acción que de centrarse en la intriga, aunque ésta no deje de estar a un nivel aceptable. Declarado fan del agente 007, con este film el director logra cumplir uno de sus sueños y mostrarnos su particular visión de cómo debería ser una película de espías. El resultado no está nada mal, ha conseguido imprimirle sus señas de identidad dándole alguna vuelta de tuerca al espionaje clásico. A pesar de su duración, casi dos horas, su ritmo continuo y acelerado logra entretener satisfactoriamente al espectador y no defraudarle. Operación U.N.C.L.E recuerda en gran medida a su anterior proyecto, Sherlock Holmes, por la buena fotografía, el excelente vestuario –posiblemente el mejor acierto del largometraje– y la acertada música, pero fallando en algo esencial, la elección de actores. Bien es verdad que Armie Hammer está correcto en su papel de agente ruso con corazón de acero (Illya Kuryakin) o Alicia Vikander, como la clave de la operación –resaltando por encima de sus compañeros–. Sin embargo, Henry Cavill no consigue exprimir todo el jugo a un personaje que podría haber dado mucho más juego. Napoleon Solo, a quien da vida, necesitaba algo más de carisma, y sobre todo una complicidad que no se termina de ver con Illya Kuryakin. El papel destinado en un principio para Tom Cruise y más tarde George Clooney, habría ganado mucho más con alguno de éstos, logrando mejorar el mecanismo ideado por Ritchie que en ocasiones se tambalea debido a esta falta de 'feeling'. 

6/10
Sherlock Holmes

2009 | Sherlock Holmes

Sherlock Holmes, legendario personaje creado por el novelista Sir Arthur Conan Doyle, ha conocido muchísimas adaptaciones literarias. Es además un personaje que se presta a variaciones y experimentos. Por ejemplo, Billy Wilder presentaba al personaje como un hombre menos inteligente de lo que se suponía, y que ha logrado triunfar a causa del azar, en La vida privada de Sherlock Holmes. Por su parte, Asesinato por decreto mezclaba al personaje con el caso real de Jack el destripador. En Elemental, doctor Freud, Sigmund Freud somete a Sherlock a psicoanálisis para curarle de su adicción a la cocaína. Y El secreto de la pirámide mostraba la juventud del personaje. Ahora, el británico Guy Ritchie, conocido por películas como Cerdos y diamantes, propone una nueva visión del personaje, con Joel Silver (Arma Letal, Jungla de cristal) como productor. En realidad, su visión de Sherlock en esencia se parece a las novelas de Conan Doyle, salvo porque añade muchísima acción y algunos golpes de humor –marcas de fábrica de las producciones de Silver–, y porque los personajes son un poco distintos a lo habitual. Esta vez, Sherlock Holmes está muy preocupado porque su fiel amigo y ayudante, el doctor Watson, está a punto de dejarle, para casarse con Mary, una niñera de la que se ha enamorado, que provoca los recelos del detective. Antes, Watson le ayuda en el extraño caso de Lord Blackwood, un asesino en serie que practica rituales de magia negra. Blackwood parece tener poderes sobrenaturales, pues los propios Holmes y Watson han sido testigos de su ejecución. Sin embargo, se diría que ha regresado de la tumba, continuando con sus fechorías. Guy Ritchie filma su obra más espectacular, con secuencias realmente impresionantes, como la persecución en unos astilleros, o la pelea sobre el Puente de Londres. La reconstrucción de la Inglaterra victoriana es de las más logradas que se hayan visto en la pantalla. El ritmo es dinámico, y los giros de guión dosifican muy bien la intriga hasta el final. El tono es propio del cine de aventuras, con una épica partitura de un inspirado Hans Zimmer, en la línea de su trabajo conjunto con James Newton Howard para El caballero oscuro. Acierta Ritchie al renunciar a su estilo habitual inspirado en Tarantino, salvo en algún momento aislado, como un combate de lucha en el que muestra antes lo que está pensando Sherlock Holmes sobre la táctica a seguir, y luego se puede ver lo que hace el personaje. Tampoco se excede con los gags cómicos, pues aunque incluye muchas risas, éstas no dañan la tensión dramática. Robert Downey Jr. compone muy bien a un particular Sherlock Holmes, tan sagaz como se presupone, pero que también es un experto en combate cuerpo a cuerpo. Tiene por otro lado muchos defectos, pues es por ejemplo desastrado y extremadamente celoso en todo lo referente a su mejor amigo. Jude Law (Watson) es justamente lo contrario, un pulcro ex militar. Quizás el actor que más destaca es Mark Strong, que brillaba en RocknRolla, y que aquí encarna a un inquietante villano.

6/10
RocknRolla

2008 | RocknRolla

El británico Guy Ritchie continúa fiel a su moderno estilo cinematográfico, tras sufrir las consecuencias del fiasco romántico de Barridos por la marea y dirigir seguidamente proyectos de poco renombre, como Revolver o el telefilm Suspect. Ahora regresa con fuerza gracias un producto genuinamente 'Ritchie', en la línea de los trabajos que le han dado fama, como Lock & Stock y sobre todo Snatch. Cerdos y diamantes. La cosa vuelve a ir de mafias, criminales, rateros de poca monta, mujeres de armas tomar, ajustes de cuentas, asesinos violentos, malentendidos y coincidencias. Todo ello regado con buenas dosis de violencia y humor negro, y ambientado en el Londres de la actualidad. Junto a su lugarteniente Archie (Mark Strong), el capo Jenny Cole (Tom Wilkinson) ha controlado desde hace tiempo los negocios en la City, los negocios criminales se entiende: trapicheos con la justicia, sobornos a los concejales, pelotazos inmobiliarios, asesinatos y extorsión, etc. Sin embargo, últimamente le ha salido un competidor más duro de lo previsto, el empresario ruso Uri Omovich (la comparación con un famoso magnate del fútbol es obligada). Con motivo de la cesión de unas licencias de obra entrarán en contacto, pero el pago de 7 millones de libras del ruso será 'interceptado' sin que él lo sepa por su bella contable Stella (Thandie Newton), quien, por su parte, para llevar a cabo su plan se vale de One Two (Gerard Butler), cabecilla de una banda de los barrios bajos denominada 'Grupo salvaje', que a su vez debe dinero a Jenny. Contar más del argumento no serviría de mucho y además no haría sino enrevesar todavía más la historia, porque la verdad es que Ritchie se pasa esta vez un poquito a la hora de liar las cosas, entrecruzar hilos narrativos y establecer relaciones entre los múltiples personajes. Durante los primeros minutos el espectador queda apresado por el frenético ritmo impuesto por el director, con profusos diálogos, explicaciones con voz en off, música estridente, variedad de personajes y continuos saltos de plano, tanto que pueden dejarle a uno demasiado aturdido. Lo mejor, por tanto, es dejarse llevar sin preguntarse demasiado "¿quién es éste?", "¿qué están buscando esos?" o "¿de qué se conocen esos otros?". Aquí sólo importa la acción, la rapidez, la tensión. Menos mal que atrapan las imágenes creadas por Ritchie, visualmente virtuosas, con gran profusión de recursos técnicos. Todo un antídoto contra el aburrimiento. Dicho esto, se le puede achacar al la película su absoluta falta de seriedad, y la consecuencia es que el olvido de la película puede llegar demasiado pronto. La hondura de la historia es mínima y en realidad todo es como un gran castillo de fuegos artificiales. Los gags humorísticos son frecuentes y no faltan los momentos de violencia, aunque en general se busca con sabiduría el fuera de campo. Destaca sobremanera la larga secuencia del segundo robo, con la persecución de los matones rusos, un verdadero alarde de dirección y montaje, con brutalidad y humor excelentes. También resulta muy ocurrente el recurso al 'macguffin' del cuadro, que acaba por resultar divertidamente misterioso. El reparto coral hace un buen trabajo, especialmente el trío formado por Tom Wilkinson, Gerard Butler y Mark Strong.

6/10
Revolver

2005 | Revolver

En un corto lapso de tiempo el director Guy Ritchie (Snatch. Cerdos y diamantes) olvida sus malas experiencias con fallidas comedias románticas estilo Barridos por la marea y firma dos thrillers con su sello más personal: éste y RocknRolla, de calidad superior. Aquí cuenta la historia del Sr. Green, un buscavidas con malas pulgas que por culpa de un mafioso llamado Mach pasa siete años entre rejas. Tras la forzada reclusión, el tipo sale de la cárcel dispuesto a cantarle las cuarenta a su “carcelero” y lograr así la venganza deseada. Pero las cosas se complican con guerras de bandas, alijos de drogas, asesinos a sueldo y la entrada de dos peculiares usureros que obligan al Sr. Green a trabajar para ellos. El cine de Guy Ritchie se caracteriza por el exceso técnico y las enrevesadas tramas criminales, y aquí hay un poco de todo eso: continuos juegos visuales y cromáticos, guión gangsteril muy sinuoso, violencia paródica y extrema, variedad de hilos narrativos, etc. Como siempre, la puesta en escena es vibrante, lo cual hace que el conjunto resulte entretenido, pero aquí la faceta formal deriva muy peligrosamente hacia los encuadres psicodélicos y demasiado cargantes, y hasta se permite "copiar" a Quentin Tarantino en algunas escenas animadas al estilo Kill Bill Volumen 1. Aunque la historia es simple, la trama es algo confusa y a menudo discursiva, debido al equivocado interés de Ritchie por decir "cosas serias", con sentencias de tipo pseudofilosófico e insertos de citas de libros antiguos, etc. Es una lástima, porque lo único que se consigue con la verborrea interior del protagonista es frenar una y otra vez el ritmo propio del film. En el aspecto artístico destaca el papel de Mark Strong como asesino, caracterizado de forma tan letal como humorística. Y también está logrado el trabajo de Ray Liotta, que encarna a un mafioso iracundo y patético.

4/10
Barridos por la marea

2002 | Swept Away

Un grupo de ricachones insoportables pasa las vacaciones haciendo un crucero entre Grecia e Italia. La peor del grupo es Amber (Madonna), casada, que hace la vida imposible al pobre marinero Giuseppe (Adriano Giannini). Aunque éste trata de contener su ira ante esa cuarentona malcriada, de vez en cuando parece que no aguanta más. Pero va a tener oportunidad de resarcirse cuando, en una excursión, él y ella naufragan y van a parar a una isla desierta. Allí van a pasar una temporadita, e inicialmente Giuseppe se comporta como el amo y señor, que sabe lo que hay que hacer para sobrevivir; y a ella le toca sufrir todo tipo de vejaciones. Hasta que surge, incontenible, el amor. El británico Guy Ritchie, esposo de Madonna, ha filmado para su mujercita esta comedia romántica, remake de una película italiana, dirigida por Lina Wertmüller, y protagonizada por Giancarlo Giannini. Curiosamente su hijo Adriano, de gran parecido físico, retoma el papel que hizo su padre en 1974. La película barrió en la edición de los premios Razzie 2003, considerados como los antiOscar.

2/10
Snatch. Cerdos y diamantes

2000 | Snatch

Un grupo de ladrones se disfrazan de rabinos y roban un diamante de muchos quilates; se busca comprador para el pedrusco. El turco y su compinche Tony son organizadores de combates clandestinos; una serie de complicaciones les deja sin su púgil; improvisan entonces a uno, gitano, que por deseo del gángster Ladrillo debería dejarse tumbar en el cuarto asalto; ¿pero lo hará? Unos negros son contratados para robar el diamante, aunque ellos no saben exactamente en qué consiste su trabajo; ¿se despertarán su ambición cuando lo sepan? ¿Suena un poco enredado el argumento de Snatch? Bueno, pues quizá algo lo es. Estamos ante una película moderna y juvenil, de diálogos ingeniosos, y mucho, mucho humor. Las historias, a ritmo trepidante, se entrecruzan de un modo muy original. Y dan pie a muchas sorpresas que rompen el saque del espectador. Los combates de boxeo tienen su emoción y un toque de broma, bien sostenido por los comentarios en off del Turco.

7/10
Lock & Stock

1998 | Lock, Stock and Two Smoking Barrels

Un grupo de pelagatos pierde una fortuna en una partida de póker. Tienen una semana para pagar la deuda. La cosa se complica con un asunto de drogas, y con la peculiar afición de Harry (el ganador de la partida) por las armas de fuego antiguas. Peculiar muestra del joven cine británico, que combina el thriller con la comedia, un poco a lo Tarantino. Con un ritmo trepidante, y unas cuantas sorpresas inesperadas, el film sabe huir de los convencionalismos. Resulta impactante la escena de apertura y la música, muy marchosa. El joven director y guionista Guy Ritchie dibuja con detallismo el ambiente gangsteril barriobajero donde transcurre la historia; y salpica el relato con sangre abundante.

6/10

Últimos tráilers y vídeos