Cuando estudiaba el bachillerato me enseñaron aquello de que lo más difícil para los historiadores era abordar la época
Cuando estudiaba el bachillerato me enseñaron aquello de que lo más difícil para los historiadores era abordar la época contemporánea, por aquello de que faltaba perspectiva, no se podían analizar los hechos con la necesaria distancia y objetividad. Vamos, que los árboles no nos dejaban ver el bosque.
Desde luego el cine y las series parecen no tener problemas en abordar la historia que todavía no es pasado, sino que es presente e incluso futuro impredecible. La liquidación de Bin Laden la ha contado el cine cuando aún estaba en su primer mandato el presidente que la ordenó (aunque La noche más oscura (Zero Dark Thirty) se estrenó después, para no influir en la reelección). W., el biopic de George W. Bush, estaba listo gracias a Oliver Stone, antes de que concluyera su segundo mandato. Y, más difícil todavía, la NBC va a hacer una miniserie sobre Hillary Clinton con la cara de Diane Lane, cuando aún se especula sobre su candidatura presidencial para 2016.
Julian Assange sigue refugiado en una embajada, mientras el juez Garzón asume su defensa, lo que será de él resulta incierto, pero entretanto ya hay película, El quinto poder (Dentro de Wikileaks), que inaugurará el próximo Festival de Toronto. Y parece que fue ayer cuando moría Steve Jobs, y ya hay, no una película sino dos, iOBS, y, toma originalidad, iSteve. También Mark Zuckerberg ha merecido película, La red social, cuando aún no sabemos el final de la historia, si Facebook saldrá adelante de sus aventuras bursátiles, que al menos al principio le dieron un susto.
Un caso muy singular es sin duda The Newsroom, serie creada por el muy solvente Aaron Sorkin de la que en estos días se emite en Canal+ la segunda temporada, y que está provocando diversidad de opiniones. Yo me encuentro un poco dividido, hay cosas que me gustan, otras son un poquito de culebrón, y el plumero ideológico asoma demasiado. En fin, demos tiempo al tiempo, lo que aquí quería señalar es que las vicisitudes de ficción del equipo de noticias de una televisión, la ACN, se tejen con una actualidad informativa auténtica de hace dos años. De modo que en los nuevos episodios se habla del derrocamiento de Gadafi en Libia, del movimiento “Ocupa Wall Street” o de los esfuerzos de Mitt Romney para ser designado candidato a la presidencia. El uso de drones para combatir el terrorismo o la cobertura del décimo aniversario del 11-S también están presentes.
Por supuesto, una serie como The Newsroom hecha en España, donde se hablara de la crisis, los casos de corrupción, o un accidente ferroviario, sería impensable, no ya con dos años de distancia, sino con quince. Si a estas alturas aún nos tiramos los trastos a la cabeza con la guerra civil que no cesa, como para imaginar una serie con enjundia sobre temas políticos de cierta actualidad. No es posible hacerlo. Y ya no digo con imparcialidad, sino con la calidad de los guiones de Sorkin, que por algo hizo también ese clásico que se llama El ala oeste de la Casa Blanca.
