Luke Evans aterriza en Madrid para promocionar "El hobbit. La desolación de Smaug" cuando aún está consternado por la prematura muerte del actor Paul Walker, con quien compartió la pantalla en "Fast & Furious 6". Le recuerda como un 'hombre muy cálido'. "Siempre me hizo sentir como parte de una gran familia", ha declarado. El actor ha viajado a la capital española para hablar de su personaje en la saga de adaptaciones de Tolkien, el recién llegado Bardo, destinado a tener un papel importante en el tramo final.
A diferencia de la mayoría de personajes, el suyo casi no necesita maquillaje. No tiene que ponerse por ejemplo los pies de los hobbits. ¿Le daban tiempo libre mientras el resto se maquillaba?
No, porque se trataba de un rodaje meticulosamente planificado. No me dejaron ni un minuto de recreo. Siempre había alguna cosa que hacer. Cuando no me tenían ensayando, rodaba planos en los que estaba solo. No paré ni un minuto.
Además, habrá tenido que someterse a un intenso entrenamiento físico, a juzgar por lo que se ve en la pantalla.
He tenido que dedicarle bastantes horas. Por ejemplo, he practicado mucho el tiro con arco. Además, tenía que aprenderme las coreografías de las peleas, y estar en buena forma física para llevarlas a cabo. Y también recibí instrucción en salto.
Como rodábamos las tres películas a la vez, a veces el mismo día hacía secuencias muy intensas a nivel físico que se verán en entregas diferentes. Pero tenía la sensación de que me sacaban de una que me había dejado agotado para hacer otra peor.
¿Se siente identificado con su personaje?
Sí, pero yo lo tenía más fácil que otros de mis compañeros, pues Bardo al fin y al cabo es un ser humano (risas). Creo que tiene sentimientos muy parecidos a los de cualquiera de nosotros. Por ejemplo, es padre de dos hijos. Por cierto, creo que eligieron a dos jóvenes actores geniales para interpretarlos, y que me ayudaron mucho a meterme en la piel del personaje. Al fin y al cabo es un cabeza de familia que sólo quiere sacar adelante a los suyos.
Una de las cosas que compartimos es la forma de hablar. Aunque inicialmente no iba a ser así, Peter Jackson decidió en el último momento que Bardo hablara con mi acento de Gales. Esto me hace sentirme especialmente orgulloso, pues habla como yo, y eso quedará de alguna forma durante algún tiempo en el subconsciente colectivo. La gente dará por hecho que el bardo se expresa así.
¿Se ha sentido cómodo rodando un film tan lleno de efectos especiales?
Algunas secuencias han sido un poco trabajosas. Por ejemplo, recuerdo aquélla en la que el bardo le entrega unas armas un tanto decepcionantes a los enanos. Rodamos todos a la vez, pero yo estaba en otra habitación, con croma, y un pinganillo también en croma. Por este último podía escuchar lo que decían los enanos, que estaban en otro sitio, con un decorado de mayor tamaño, proporcional a su altura. Y yo tenía que mirar a unos palos con cabeza. En cualquier caso, cuando he visto el resultado me he quedado muy asombrado.
¿Qué le ha parecido al bardo el dragón Smaug?
Aún estoy con la boca abierta, pues lo acabo de ver. Nos han enseñado la película la semana pasada, justo antes de comenzar la promoción. ¡Para que podamos hablar con conocimiento de causa con vosotros! Pero antes, la criatura se ha llevado con el más absoluto secretismo.
Además de lo bien hecho que está, yo destacaría la inteligencia con la que se muestra en la pantalla. Sobre todo, me gusta su presentación, cuando Bilbo se queda mirando que su rostro está oculto entre el tesoro. Pero de repente, realiza un pequeño movimiento, y se puede ver que abarca una gran extensión, por debajo de las monedas. Es un plano genial.
Otro aspecto a tener muy en cuenta es la voz que le ha puesto Benedict Cumberbatch. Creo que ha conseguido darle personalidad propia, lo que resultaba un reto complicado, pues al fin y al cabo se trata de un dragón.
Este año está presente en dos de las películas más esperadas, "Fast and Furious 6" y "El hobbit: La desolación de Smaug". ¿Cómo consigue elegir tan bien los papeles?
Ha sido más bien una cuestión de suerte. Pero me encanta contribuir un poco al éxito de ambas. Uno intenta elegir en la medida de lo posible. Si fuera por mí, variaría bastante mis papeles, aunque eso no siempre es fácil.
Lo cierto es que después de rodar con Peter Jackson, que me dio un personaje heroico, me ofrecieron el villano de la sexta entrega de A todo gas. Para mí era una gran oportunidad poder encarnar a un personaje completamente diferente. De esta forma, creo que el público me ha visto en poco tiempo en registros opuestos, y espero que piensen que puedo encarnar a personajes muy distintos.
¿Cómo empezó como actor?
Yo quería ser cantante de niño. En cuanto tuve 16 años dejé la escuela para dar clases de voz, y por aquel entonces empezó a atraerme un poco la interpretación, y también me apunté a una escuela. Aún así, jamás pensé en el cine, siempre tuve muy claro que yo iba para el teatro, aunque tenía mis dudas sobre si se quedaría en una afición o realmente podría vivir de esto. ¿Quién me iba a decir a mí que hoy estaría en Madrid presentando El hobbit: La desolación de Smaug?
¿Cuáles son sus próximos proyectos?
Interpreto a Vlad Tapes, el humano que se convirtió en Drácula, en Dracula Untold. Ya hemos finalizado el rodaje en Irlanda del Norte. Es una satisfacción para mí que Universal, que ha poseído los derechos del personaje durante todos estos años, cuente conmigo para un desafío tan importante.
Además es un símbolo de que mi carrera, por el momento, va hacia arriba. Espero que la cosa siga así. De momento, se trata del primer film que protagonizo. Y lo he rodado para un gran estudio.
Ahora tengo pendiente The Crow, donde interpreto el papel de Brandon Lee en la versión anterior –El cuervo (1994)–. Precisamente estaré a las órdenes de un español, F. Javier Gutiérrez, que viene de Córdoba. Pero estoy deseando trabajar con él, pues vi su película 3 días y me parece un tipo bastante imaginativo.
