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Entrevista con Darío Grandinetti, protagonista de "Francisco. El padre Jorge"

Un hito en la carrera de este periodista, nada menos que una audiencia con el Papa... No con el de verdad, pero sí con un actor que sabe interpretarle de forma convincente en la pantalla, a pesar de su nulo parecido físico. Darío Grandinetti es tan grande como sugiere su apellido.

Entrevista con Darío Grandinetti, protagonista de "Francisco. El padre Jorge"

¿Supuso un reto enorme interpretar a un personaje como el Papa Francisco, tan diferente a otros de su filmografía?

Es algo a lo que los actores estamos acostumbrados, a cambiar y ser distintos. Todos tienen sus características propias, pero transformarme en alguien tan excepcional como es Bergoglio no me parece más difícil que otros trabajos anteriores.

No ofrece una dificultad para un actor tener que cambiar de un personaje a otro. A veces me preguntan en las entrevistas también si me cuesta dejarlos atrás. Existe un mito urbano de que esto es así. Pero tampoco me cuesta olvidarme del anterior cuando acaba la función. Y después, cambiar a uno nuevo forma parte de mi trabajo.

Se define como no-creyente pero, ¿ha buceado en su lado más espiritual para hacer esta película. ¿Ha redescubierto algo en el cristianismo o en la Iglesia que tal vez hubiera minusvalorado?

Un poco de todo. Yo soy un hombre de fe, porque no es sólo religiosa. Me atraía mucho Jorge Bergoglio, pues se trata de una persona con una fe inquebrantable. Yo por mi parte, tengo fe en el ser humano.

Pienso que somos más los buenos en el mundo que los malos. En caso contrario, esto ya se habría ido a pique. Spectre está formada por pocos miembros. Por suerte tenemos más papas y muchos James Bond.

¿Ha cambiado su visión sobre Jorge Bergoglio?

No. Más bien me ha reafirmado en lo que ya pensaba. Es un ser humano que va con la fe por delante y sabe que ésta le ofrece un enorme poder. No cambió mi mirada frente a la Iglesia como institución, pero estoy muy feliz de que el puesto más importante de la misma esté en manos de alguien como Bergoglio.

¿Es pronto para haber rodado una película sobre el Papa?

Por una parte, ésta no es una película sobre el Papa sino sobre Jorge Bergoglio. Es difícil reconstruir el periplo del Sumo Pontífice, por lo que requeriría meter mucha ficción, sobre ciertas cosas.

Por ejemplo, a mí me encantaría, como a todo el mundo, saber cómo fueron los encuentros previos entre Francisco, Barack Obama y Raúl Castro. De golpe apareció la noticia de que se iban a reunir, y de que estaba todo casi resuelto... ¡gracias a la intervención de Bergoglio!

Sería fantástico saber cómo ocurrió. ¿Cogió el Papa el teléfono fijo y dijo "Raúl, hay que arreglar esto", "Don Obama, ¿cómo le va?"?

Debe ser muy útil para un ser humano y animal político como Jorge Bergoglio estar en la posición indicada para poder hacer cosas. Tiene que haber disfrutado con el hecho de aprovechar la ocasión, de tener poder para utilizarlo en la dirección adecuada.

¿Ha tenido ocasión de tratar a Bergoglio para preparar el papel? ¿Le gustaría mantener un encuentro con él?

¡Claro! ¿A quién no le gustaría? Esto va más allá de haber rodado la película. Ojalá pudiera mantener un encuentro y conversar una hora con una persona que está realizando una tarea excepcional, y que vuelve a poner en valor la política. Porque este es un momento del mundo en el que ésta no se puede obviar. Todas las decisiones que se deben tomar son políticas. Abrir las iglesias para los emigrantes lo es, cerrar las fronteras también lo sería, acoger a los refugiados...

Pienso que el Papa tiene un cargo político, y lo está ejerciendo en una dirección amable, hacia las minorías. El mundo está cambiando, y él se comporta como debe.

¿Qué cree que opinaría si ve la película?

No me lo imagino viéndola. No pasaría nada, si se sienta y la ve, pero para él quizás tenga una connotación superficial. Está metido en temas mucho más profundos y complicados.

Por supuesto, mi fantasía sería que la viera. Y que le gustara mucho. ¡Y que en la Plaza de San Pedro animara a la gente a pasarse por el cine los miércoles!

Está acompañado por un gran elenco. ¿Cómo fue por ejemplo el trabajo con la española Silvia Abascal?

Muy fácil. Surgió cierta conexión de forma muy fluida. Con otros actores se tiene que trabajar más. Pero con ella no tuve ningún problema.

Todo el reparto está formado por actores de primera. El señor Emilio Gutiérrez Caba cogió un avión desde España hasta Buenos Aires, rodó durante toda una tarde, y al día siguiente se volvió. Luego trabajó en la película otro día aquí. Es conmovedor.

¿Las imágenes del Vaticano se rodaron allí?

En realidad no. Todo se hizo en un estudio madrileño, con un decorado de la Capilla Sixtina. Era impactante todo lo que se construyó, ayudaba mucho al actor a situarse. Después en la edición se incluyeron unas imágenes que el Vaticano te proporciona. Creo que quedó bastante bien.

¿Cuál fue la secuencia más difícil de rodar?

Me tenía un poco preocupado un monólogo del guión, que correspondía a una de las homilías de Bergoglio. No sabía cómo hacerlo. Habla de la corrupción y del trabajo esclavo en una ciudad. No por nada en particular, sino porque no daba con la forma de hablar casi discursiva con la que se habla en una iglesia. Tenía que pronunciarlo todo como lo hace él, de una forma directa, con el tono del hombre de la calle, porque se apoya en eso para que su mensaje llegue a todo el mundo.

Disfruté especialmente en el momento en el que le eligen Papa. Porque debieron pasársele muchas cosas por la cabeza, toda la película de su vida. Debe haber sido tremendo, conmovedor... No sé, cualquier palabra que se me ocurra me parece corta. Debe haberse desarrollado todo a una escala enorme.

¿Habrá secuela? Es decir, ¿aceptaría volver a ser Bergoglio en un hipotético film futuro sobre su papado?

Yo estaría encantado de participar, pero como comentaba antes, creo que el guión sería difícil de hacer.

¿Ha pensado en otros personajes históricos que desee interpretar?

Me extraña muchísimo que me hayan llamado para tantos personajes reales. He sido Carlos Gardel, Juan Manuel Fangio, y Haroldo Conti, un gran escritor menos conocido en España. Quizás piensen que como he hecho tantos, uno más no importa.

¡No me parezco a ninguno! Ni idea. Igual han contactado antes con imitadores, pero no ha funcionado y por descarte me han llamado a mí. Eso nunca se sabe. Pero existe una tendencia a contratarme para figuras reales.

No tengo favoritos. Cuando era joven quería interpretar al "Che" Guevara. Pero me ofrecieron un proyecto, y no me interesaba mucho el guión, así que lo deseché.

¿Qué nos puede contar de Silencio, el nuevo film de Pedro Almodóvar?

Nada (risas).

¿Silencio absoluto?

En realidad puedo desvelar que se trata de un gran guión. Y me congratula que el realizador me haya llamado para repetir con él. Los actores agradecemos trabajar con alguien que confía en nosotros. Gracias a Silencio y Francisco, pienso que llevo un año que me ha hecho bastante bien, también como persona.

Almodóvar fue también productor de Relatos salvajes, que tuvo una repercusión enorme. ¿Ha afectado su éxito a su carrera?

Sólo porque cuando venía hacia aquí en el avión, la azafata se me ha quedado mirando. Me ha reconocido y se ha asustado un poco. Los otros pasajeros no entendían nada, así que ella les ha explicado que salgo en una película en un segmento sobre un avión que no acaba demasiado bien. ¡Casi provoca el pánico!

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