Decine21
Entrevistas Fe, amor y esperanza

Eduardo Verástegui, productor y actor de "Little Boy"

Han pasado siete años desde que tuve el honor de entrevistarme con Eduardo Verástegui para decine21.com, por Bella. Torbellino a favor de la vida, el personaje y sus declaraciones gustaron mucho (me llovieron felicitaciones que en realidad no me correspondían a mí) por lo que desde entonces tenía la ilusión de reencontrarme con él.

Como dice el lema que le inculca al niño protagonista su padre, "tú puedes conseguirlo", pues "Little Boy" habla entre otros múltiples asuntos de esperanza y fuerza de voluntad. Funciona el mensaje de esta fábula sobre un niño que confía en que su padre regrese del frente durante la II Guerra Mundial, pues hemos logrado que el actor y productor mexicano nos conceda otro encuentro para conversar sobre su nuevo trabajo. El 'cuate' sigue en plena forma, no se le nota tanto como a mí el tiempo transcurrido, sobre todo a la hora de comunicar provechosas reflexiones.

Eduardo Verástegui, productor y actor de "Little Boy"

¿Cómo nació el proyecto?

Después de la gira internacional de promoción de Bella, yo estaba buscando con lupa el próximo proyecto para nuestra productora, Metanoia Films, pero no me convencía nada. Hasta que llegó Alejandro Gómez Monteverde, director de aquélla, con este guión, que había escrito él con Pepe Portillo. Me quedó claro que ésa era la próxima película. Nos fuimos a México a recaudar los fondos.

Empezó una aventura que ha durado más de cinco años. Yo he invertido todo eso para una película que requiere hora y media del tiempo del espectador (risas). La verdad es que creo que es un film muy especial, destinado a despertar la niñez que todos llevamos dentro, la pureza, y la inocencia que todos tenemos de manera perfecta cuando somos niños, pero que de pronto, cuando uno va creciendo, a veces va perdiendo. Es muy importante no desprenderse de algunas cosas, como la capacidad de amar a lo grande, de perdonar a lo grande, de asombrarse… Cuando uno entra en el mundo de los adultos, muchas veces acaba convirtiéndose en su peor enemigo.

La respuesta a los problemas de hace cuarenta años o hace mil sigue siendo la misma. La vamos a ver en la película: dejar que el amor gobierne nuestras vidas y volver a ser niños. De esta manera podemos convertirnos en la mejor versión de nuestras personas, como lo logra el protagonista de Little Boy.

¿No se asustó porque era mucho más difícil de producir y financiar que Bella, al tratarse de un film de época, que transcurre en un pueblecito de Estados Unidos en los años 40?

Es un film complejo y caro. Difícil, pero al mismo tiempo el guión hablaba de creer en lo imposible. Cuando empecé a leer el relato me di cuenta de que iba a ser difícil, pero ya estaba enganchado. Ahí empezó el reto para sacar adelante una historia americana, pero con un mensaje universal para toda la familia, rodada por mexicanos y financiada por mexicanos. Cinco años después, pudo ver la luz del día, cuando se estrenó en Estados Unidos, en México, y en otros lugares.

Ahora vamos a por un estreno muy soñado, el regresar a España después de muchos años de venir con Bella. Volver con este segundo proyecto me pone muy contento. Espero que la cinta toque el corazón de España.

Muchos espectadores de Bella se preguntan por qué se ha reservado un papel muy secundario, pues sólo aparece en dos escenas.

Tiene su importancia, como todos los demás. Encontramos una enorme variedad de personajes, como el japonés Hashimoto, el niño, el hermano del niño, el progenitor, la madre, el padre Oliver y también el padre Crispín. Pero cada uno aporta algo. Al final, queda una película muy humana donde todos estamos en un proceso de crecimiento, de querer mejorar. Nos centramos sobre todo en el niño, pues con él alcanzamos a ver el desarrollo completo, de un chico sin amigos, maltratado, que sufre por su baja estatura, pero al final se convierte en un pequeño gigante, que sabe que si el amor gobierna su vida, pueden suceder milagros.

Mi personaje, el padre Crispín, lanza un mensaje muy importante en la película: si tuviéramos la fe del tamaño de la semilla de una mostaza podríamos mover montañas.

Eduardo Verastegui Little Boy¿El poder de la fe es el mensaje central de Little Boy?

Todos tenemos montañas por mover. No importa quién seas, de qué país seas... Todos las tenemos. Me refiero a los problemas que todos afrontamos, un fracaso en el amor, nos despidieron del trabajo, has invertido mucho tiempo en un sueño que no se ha materializado, alguna enfermedad, la muerte de algún ser querido… Muchas cosas producen dolor. Si estás alejado de la esperanza, la fe y el amor, esta situación te lleva a una terrible angustia, frustración, depresión y tristeza. La película te habla de que si estás pasando por un momento así, con fe, amor y esperanza, todo es posible. Uno es capaz de reponerse, de recuperar lo perdido, etc.

Existen tres cosas que no se deben perder en esta vida. No importa lo que estés pasando, pues mientras no te falte jamás fe, amor y esperanza, todo es posible. Eso nos lo demuestra Little Boy en esta historia.

Es un cuento para adultos desde la perspectiva de un niño, que viene a decir que con fe y gratitud tú tienes la capacidad de mover tus montañas, que simbolizan los obstáculos de cada uno. Eso es lo importante. Puede haberse movido por causas sobrenaturales o no.

En Little Boy, la temática de la fe está tratada con enorme profundidad, desde la perspectiva de los creyentes y de los que no lo son. ¿Es la respuesta a ciertas críticas que recibió Bella por parte de algunos sectores? ¿Se ha intentado concebir una producción para un público amplio?

Pienso que la mayoría de ellas se dejaron llevar por prejuicios. Ya tenían pensado lo que iban a decir antes de verla.

Little Boy es una película para toda la familia. Si alguien de pronto encasilla un estreno cinematográfico le hace mucho daño. Porque tú elaboras un producto diseñado para cualquier espectador, pero alguien por error la mete en una caja. Sin querer, le puede hacer mucho daño.

Pretendemos contar una historia de amor entre un padre y su hijo. Eso rebasa cualquier credo. Es un progenitor que se preocupa por la educación de sus hijos, por pasar tiempo de calidad con ellos y con su esposa. Por eso cuando se tiene que ir, el chico sufre, porque se siente solo. El tipo hará lo imposible por sobrevivir y regresar de la II Guerra Mundial vivo. Eso le llega a cualquiera.

Se habla de muchas cosas, como la familia, la amistad, el enemigo, la reconciliación, el perdón, uno de las peores conflictos en la historia de la Humanidad… Con tantos temas, llegamos a mucha gente. Espero que les toquemos el corazón a los espectadores. Como cineasta, me gustaría que cuando se fueran del cine, lo hicieran con la inspiración de amar más, perdonar más, y creer en la reconciliación y el perdón. Y que también quieran convertirse en la mejor versión de su persona, como lo logra el niño. Poner el amor en acción.

El reparto incluye a prestigiosos actores como Emily Watson, Michael Rapaport, Ben Chaplin, Tom Wilkinson, y hasta Kevin James, cómico muy de moda en Estados Unidos, con el que usted había rodado Superpoli en Las Vegas. Se ve que a la hora de reclutar el casting se tomó en serio lo de "tú puedes conseguirlo".

El guión ayudó muchísimo. Como soñador que soy intenté tirar a lo más alto. Cuando estuvo terminado se les mandó. Respondieron al material y pidieron reunirse con Alejandro, el director. ¡Treinta minutos después de encontrarse con él ya estaban convencidos!

Lo más difícil fue encontrar al niño. Vimos miles de jóvenes actores, pero no dábamos con ninguno que sirviera. Al final del día, descubrimos a Jakob Salvanti. No había venido para presentarse al casting, sino para acompañar a su hermano mayor, autista. A éste, su madre le llevaba a audiciones como terapia, porque ahí interactuaba con otros niños. No tuvieron dónde dejar a Jakob, así que su madre le pidió que le acompañara, y mientras el otro chico hacía el casting, estaba ahí aburrido haciendo travesuras y bromas con todo el mundo. Nos hizo tanta gracia que le invitamos a hacer también la audición. Le hicimos nueve pruebas. En la última le dimos la escena más difícil y lo hizo genial. Nos convenció y le contratamos.

Alguna celebridad ha rodado pequeños vídeos de apoyo al film.

Alejandro Sanz y muchos otros amigos vieron la película. Quedaron tan conmovidos que decidieron sumarse al mensaje de esperanza de la película. Se prestaron para grabar pequeñas piezas recomendando el film.

En este momento de triunfo para él, el director de Little Boy, Alejandro Gómez Monteverde, ha vivido una enorme tragedia familiar. ¿Cómo está? [Más información aquí]

Pues está siguiendo lo mismo que recomienda la película. Lo está viviendo con confianza en Dios, con fe, amor y esperanza. Con eso, pienso que uno se puede recuperar de cualquier cosa. Ahí es donde uno se agarra.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Seguimos trabajando en el guión de Mary, que tenemos en marcha desde hace mucho tiempo. Seguramente será el tercer trabajo de Metanoia Films. Queremos empezar la preproducción a principios de año. Reconstruirá la juventud de la Virgen María. En cuanto acabe esta gira promocional nos pondremos manos a la obra.

Cuando vino a España a promocionar Bella, me contaba que había roto con su vida anterior, para dedicarse en pleno a proyectos más positivos, y con esa idea había fundado Metanoia Films. ¿Está contento con el balance de lo ocurrido desde entonces?

Estoy convencido de que el arte tiene el potencial de sanar heridas de un mundo herido, de arreglar las divisiones de un mundo dividido, de transformar vidas para siempre para bien… O para mal. Según la intención del cineasta. La nuestra es la de contribuir en la medida de lo posible a hacer de este mundo un lugar mejor. En eso hemos estado trabajando desde Bella. Quizás Little Boy sea distinta, pero nuestras películas aunque sean de diversos géneros tienen la misma esencia. Nuestra esperanza es que la gente se vaya del cine no sólo tras pasar un buen rato, sino también con esperanza, y queriendo amar más y juzgar menos. El arte puede inspirar a hacer cosas grandes y buenas.

Sobre todo nos preocupan los jóvenes, que tienen tendencia a imitar lo que ven en el cine. Si alguien quiere copiar lo que vea en nuestros filmes, que sea bueno. Cuidamos muy bien los guiones, y la forma de contar nuestras historias para que todo sea sano e íntegro. Y que en todo momento siempre el actor y la actriz estén cuidados, y no tengan que comprometer sus principios. Yo les veo no sólo como profesionales, sino como seres humanos, que deben ser respetados y protegidos.

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