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Biografía

Ben Chaplin

Ben Chaplin

50 años

Ben Chaplin

Nació el 31 de Julio de 1970 en Londres, Reino Unido

Siempre sumando

17 Marzo 2006

Ben Chaplin es un auténtico todoterreno que siempre suma, nunca resta. Empezó como actor de teatro en Inglaterra y a esa tarea le ha unido sus trabajos en cine y televisión, tanto en su país natal como en la meca del cine. En su filmografía, la variedad de géneros que salpica sus trabajos vuelve a ser una muestra de que siempre es más.

A pesar de su apellido, Ben no tiene ninguna relación familiar con el legendario Charles Chaplin. Una pregunta a la que ha respondido y responderá en un sinfín de ocasiones. Ben Chaplin nació el 31 de julio de 1970 en Londres. Hijo de un ingeniero y de una profesora de teatro, pronto empezó su afición por la profesión de su madre. De pequeño participó en numerosas obras en el colegio y cuando acabó se matriculó en la Escuela Guildhall de Música y Teatro, aunque la abandonó antes de terminar sus estudios. Después de su abandono comenzó a tantear el panorama teatral local y empezó a trabajar. En todos estos años, Chaplin nunca ha abandonado el teatro, que le ha reportado reconocimiento tanto en su país como en sitios tan emblemáticos como Broadway. De hecho, es el medio donde ha recibido las mejores críticas. Aún así, Ben también ha pasado por cine y televisión, campos que compagina con las tablas.

Su debut en televisión fue en un capítulo de la serie inglesa hospitalaria Casually (1990). Para su primer trabajo en cine tuvo que esperar tres años más, aunque la oportunidad le llegó de la mano de James Ivory en Lo que queda del día. Chaplin secundó a Anthony Hopkins y Emma Thompson como otro miembro del servicio de la rica casa propiedad de Lord Darlington. Poco después Chaplin debutó en Hollywood con la comedia romántica La verdad sobre perros y gatos (1996), donde vivía un romance a dos bandas con Janeane Garofalo y Uma Thurman. Desde este momento Chaplin optó por compaginar su trabajo en Hollywood con el que realiza en su país, ya que como él mismo ha confesado en alguna ocasión no quiere decantarse por ninguno en detrimento del otro. En Estados Unidos también, pretendió a Jennifer Jason Leigh en el drama Washington Square (1997), de Agnieszka Holland. Un año después formó parte del reparto coral de la estupenda cinta bélica que dirigió Terrence Malick La delgada línea roja. Fue un soldado que compartía fatigas con los personajes de Adrien Brody, Jim Caviezel, George Clooney, John Cusack, Woody Harrelson, Nick Nolte, Sean Penn y John Travolta. La experiencia con Malick parece que fue satisfactoria, pues volvió a trabajar para él en El nuevo mundo (2005), cinta de aventuras basada en hechos reales que protagonizó Colin Farrell.

Sin muchos títulos a sus espaldas, da la sensación de que Chaplin tenía interés por probar distintos géneros. Así pues, a la variedad anterior hay que añadirle los tres thrillers que protagonizó entre 2000 y 2002. Poseídos tiene un toque de terror y en ella se metió en la piel de un escritor que había sido elegido por el Anticristo para reencarnarse. En Oscura seducción se “trajo” a Nicole Kidman desde Rusia, todo para comprobar que ella no era lo que parecía ser. Y en Asesinato... 1-2-3 colaboró codo con codo con la policía Sandra Bullock para impedir que dos adolescentes cometiera un asesinato. Después de esto ha continuado la variedad genérica en títulos como el drama Alta sociedad (Chromophobia) (2005), donde compartió cartel con Penélope Cruz y Ralph Fiennes, y en la cinta de corte fantástico y dirigida a un público más infantil Mi monstruo y yo (2007). Tiene pendiente de estreno en España Me and Orson Welles, un drama donde ha trabajado a las órdenes de Richard Linklater. Recientemente ha concluido el rodaje de Dorian, de Oliver Parker donde ha interpretado a Basil, el artista que pinta el famoso retrato de Dorian Gray.

Filmografía
The Dig

2020 | The Dig

Carta al rey

2020 | The Letter for the King | Serie TV

Adaptación de una novela de aventuras de la holandesa Tonke Dragt, que quiere seguir la estela de sagas como “El Señor de los Anillos” o “Las crónicas de Narnia”, aunque la comparación le venga indudablemente grande. En un mundo imaginario de tipo medieval, en que los reinos del norte están enfrentados a los del sur, sigue al adolescente Tiuri, que se prepara para ser caballero, aunque sus compañeros le superan en cualidades físicas. Sin embargo, hay otros talentos que pueden salir a la luz cuando surgen las pruebas verdaderamente importantes. Y en efecto, aunque su padre adoptivo no puede ocultar cierta decepción por la torpeza del muchacho, que termina comprando el resultado de una prueba para que puede seguir con su entrenamiento, Tiuri empezará a demostrar su valor cuando un caballero agonizante le confía una carta que debe entregar al rey. Estamos ante una serie juvenil británica de buena factura en lo relativo a dirección artística, comandada por William Davies, corresponsable del libreto de títulos animados como Cómo entrenar a tu dragón y Ratónpolis. De todos modos, narrativamente es algo insulsa y confusa a la hora de describir bandos y reinos enfrentados, y toda la cuestión del entrenamiento de Tiuri se alarga innecesariamente hasta llegar al meollo de que la título a la narración, la misión de ser portador de la carta. Debería haberse cuidado mejor el guion, sirva de botón de muestra esta frase: “Soy el caballero negro del escudo blanco, me llaman así porque llevo una armadura negra y un escudo blanco.” En fin, sin comentarios. Tampoco demuestra ser muy carismático el chaval protagonista, encarnado por el desconocido Amir Wilson.

5/10
Press

2018 | Press | Serie TV

Drama sobre el mundo de la prensa escrita que enfrenta a dos diarios ficticios, el progresista “The Herald” y el tabloide sensacionalista “The Post”. Ambos abordan las mismas informaciones, pero desde miradas muy distintas, en su disputa por el favor de los lectores.

El veredicto (La ley del menor)

2017 | The Children Act

Segunda de las dos novelas de Ian McEwan llevadas al cine en 2017 –la otra es En la playa de Chesil–, en que el propio escritor se ha ocupado de escribir el guión. Sigue a la jueza próxima a los 60 años Fiona Maye, tan enfrascada en su trabajo que ha descuidado por completo su vida familiar, no ha tenido hijos, y su marido profesor universitario se queja de lo distante que se muestra, una frialdad que llega al colmo cuando le anuncia que se dispone a tener una aventura con una alumna. Dentro de los numerosos casos de derecho familiar que tiene entre manos, destaca el de Adam Henry, al que faltan dos meses para la mayoría de edad, y que padece leucemia. Una transfusión de sangre ayudaría mucho a salvar su vida con el debido tratamiento, pero sus padres no lo permiten porque sería traicionar su fe, pues ambos, al igual que Adam, son testigos de Jehová. Incluso el propio chico, que no puede acudir a prestar declaración ante el tribunal por su delicado estado de saludi, rehúsa la transfusión. Richard Eyre, conocido sobre todo por su rol de director de teatro –aunque en cine ha entregado títulos como Iris y Diario de un escándalo–, sabe dotar a la película de un intenso dramatismo, con una rigurosa presentación de dilemas morales y una magnífica dirección de actores, donde descolla Emma Thompson, brillantísima como la mujer que juzga, fría como un témpano de hielo, profesional concienzuda, pero que en el camino se ha dejado el sentido de su trabajo y de su vida; ella se limita a comportarse como una distante diosa olímpica, que no debe implicarse en sus casos, como tampoco parece hacerlo en lo que constituye su existencia cotidiana, donde apenas se puede decir que interpreta el pequeño papel que le ha tocado en el gran teatro del mundo. McEwan y Eyre evitan los reduccionismos torpemente simplificadores, no caen, por ejemplo, en la caricatura, a la hora de presentar a los padres testigos de Jehová, que sostienen razonablemente su punto de vista, tampoco en el resto de los personajes, profundamente humanos, aunque en algún caso tengan poca presencia, véanse al asistente-ayudante de Fiona, el juez que cuenta chistes malos, las dos enfermeras, la tutora del chico. Y los otros dos personajes de entidad, además de Fiona, están muy bien interpretados, Stanley Tucci sabe dar vida al marido todavía enamorado, pero que no sabe cómo hacer para recuperar a su mujer, mientras que Fionn Whitehead, a pesar de no hacer acto de presencia hasta la mitad de metraje, confirma las buenas maneras apuntadas en Dunkerque como el muchacho enfermo, que empieza a descubrir la belleza de la vida, la música, la poesía, pero al que le faltan guías, alguien capaz de marcarle el norte, o al menos ayudarles a encontrarlo. Al final, vista la inmadurez de unos y otros personajes, resuena de fondo el interrogante acerca de quién es en esta historia el menor de edad, o mejor aún, el de quién ha alcanzado, de verdad, la mayoría de edad, una verdadera madurez.

7/10
La leyenda de Tarzán

2016 | The Legend of Tarzan

Hace mucho tiempo desde la llegada de Tarzán a la civilización y ahora vive una vida feliz en Londres junto a su esposa Jane. Pero aunque actualmente es Lord John Clayton III, uno más entre los ceremoniosos aristócratas ingleses, su pasado como “Rey de los monos” sigue muy vivo entre la sociedad. Por eso, su presencia en el Congo será solicitada por el rey belga como aliado para hacer prosperar el país. En realidad, se trata de un ardid con el que el lugarteniente del rey, el capitán Rom, pretende hacerse con unos valiosos diamantes a cambio de entregar a Tarzán a un antiguo enemigo. Tarzán es uno de esos personajes a los que el cine siempre recurre cada poco tiempo. Creado por Edgar Rice Burroughs ha contado con interpretaciones ya legendarias, la más recordada la de Johnny Weissmuller. Ahora, La leyenda de Tarzán vuelve a confirmar el tirón que tiene este personaje, criado entre los monos, capaz de entenderse con los animales y, sobre todo, dueño de un corazón íntegro que no ha sido corrompido por la civilización. Elementos, quizá, que nos remueven porque retrotraen al Jardín de Edén y tienen algo de una vida más auténtica y sencilla que ya sólo podemos anhelar. El guión de Adam Cozad y Craig Brewer acierta al ofrecer una historia novedosa, que imagina una especie de segunda parte de Greystoke, consistente en el retorno del héroe al hogar, la odisea a la selva –su Ítaca particular– de un hombre que en el mundo civilizado lo ha tenido todo: dinero, casa, relaciones y prestigio social. Y en su periplo, gracias a cuidados flashbacks, conocemos los hitos más relevantes de su pasado: su relación con los primates, su encuentro con Jane –luego convertida en esposa–, su amistad con los kubas y su rivalidad con la tribu del líder Mbonga. Por otra parte, se ha hablado de que el director David Yates salpica el film con detalles antirreligiosos. Es verdad. Ese rosario del que no se separa el indeseable Rom –“me lo regaló mi párroco”, dice– protagoniza burdas pero claras metáforas anticatólicas, como si fuera el arma secreta para someter a los pueblos, cual malvado amuleto del esclavismo. En todo caso, queda suficientemente claro que sería la cadena que ahoga a los inocentes y de la que habría que liberarse. Son muestras de la visión indigenista y simplona de un film, que por ende reivindica (aunque sin insistir, es cierto), la visión idílica de la vida natural –sexo y apareamiento son lo mismo–, que ve en el progreso de occidente el origen de todos los males que hay que combatir. Pero no todo lo ocupan estas cuestiones, porque La leyenda de Tarzán, hay que decirlo claramente, es ante todo una película de aventuras y una espectacular producción, visualmente asombrosa, con efectos especiales muy logrados, sobre todo en las imágenes con animales. Lo suyo es entretener, y vaya si lo hace, con escenas de gran impacto, como la de la lucha contra el hermano primate, o la de la brutal estampida final. No faltan momentos de humor y, claro está, guiños típicamente tarzanescos, como uso de las dianas como frenético medio de desplazarse, el clásico grito a voz en cuello o la presencia de elefantes y cocodrilos. Una vez metidos en harina, el ritmo no decae, pero la narración es ágil, no se aturulla, y como ya se ha comentado se insertan bien las imágenes del pasado para enriquecer el contenido. Ayuda también la resonante banda sonora de Rupert Gregson-Williams y el tema final interpretado por Hozier. Entre las interpretaciones quienes mejores funcionan son sin duda una guapísima Margot Robbie en su papel de Jane, que no tiene nada de damisela, y el carismático Samuel L. Jackson, cuyo personaje sirve para dar la visión norteamericana de los abusos del poder esclavista y además ofrece un contrapunto magnífico de hombre con los pies en la tierra (nunca mejor dicho) con respecto al poco expresivo Alexander Skarsgård, cuyo correcto Tarzán no dejará mucha huella. Tampoco lo hace esta vez Christoph Waltz, no porque no haga un eficaz trabajo, sino porque repite otra vez un personaje que ya le hemos visto encarnar demasiadas veces. Hasta la escena de la comida recuerda a su odioso Hans Landa de Malditos bastardos.

5/10
Little Boy

2015 | Little Boy

Un pueblecito estadounidense en los años de la Segunda Guerra Mundial. A sus 8 años Pepper Flynt Busbee, apodado ‘Little Boy’ por su pequeña estatura, vive una infancia idílica, apoyado sobre todo en la enorme conexión con su padre, James, con el que comparte aventuras en su tiempo de juegos y disfruta de los comics de su héroe, el mago Ben Eagle. Pero James debe dejarle, así como a la madre, Emma, y al hermano mayor, London, para luchar con los nipones en Filipinas. Cuando le declaran desaparecido en combate, el chico mantendrá su convicción de que su progenitor regresará, en parte gracias a los consejos del padre Oliver, que le explica que la fe mueve montañas, y que para fortificarla puede seguir una serie de pasos, entre ellos hacerse amigo del único japonés del lugar, al que todos consideran un enemigo excepto el propio sacerdote. El “Little Boy” de los directores mexicanos, Alejandro Monteverde, demostró que sin medios, sin experiencia, ni maestría técnica, podía hacer llegar su mensaje pro vida a muchos espectadores con la sólida Bella, que a pesar de su modestia triunfó a nivel internacional. Pero el lema del personaje central de su nuevo film, “tú puedes conseguirlo”, parece autobiográfico. A base de fuerza de voluntad y tenacidad ha mejorado sustancialmente en su segundo trabajo como realizador y guionista, que aborda precisamente la superación personal, y también la amistad, los lazos familiares, el lastre que supone el rencor y la necesidad de reconciliarse con el presunto enemigo, y la infancia espiritual. Pero sobre todo es un film sobre el poder de la fe, temática que aborda con complejidad, ofreciendo puntos de vista opuestos, por lo que llegará a un público más variado que su ópera prima, que convencía sobretodo a los predispuestos a ello. Sigue siendo un film optimista, pero no oculta que la vida tiene sus momentos duros y difíciles, con secuencias realmente emotivas. Continúa teniendo una tendencia sensiblera, pero ésta queda muy enmascarada por el tono de fábula infantil del relato. Técnicamente ha avanzado un enorme trecho, quizás remite a otras películas (inevitable pensar en Salvad al soldado Ryan con la visita de un enviado del ejército con malas noticias), pero sus planos han adquirido potencia, y su ambientación resulta más que sugerente en su mezcla de nostalgia con ensoñaciones infantiles. Existen dos puntos en los que Monteverde ha recorrido la distancia del niño que se convierte en adulto, en primer lugar en sus diálogos, antes demasiado explicativos, y pesados, ahora ágiles e ingeniosos. Pero sobre todo en la dirección de actores, pues ahora saca provecho del reparto de estrellas internacionales, en el que brilla Emily Watson, como la abnegada madre, pero también Ben Chaplin, como mago y héroe del niño protagonista, Michael Rapaport, un idílico progenitor, Tom Wilkinson, un razonable y eficaz sacerdote, y hasta la pequeña aparición de Eduardo Verástegui, como otro cura, mucho más torpe, resulta acertada, pues en su visión poliédrica el cineasta viene a reconocer que sí, que en la Iglesia Católica no todo puede ser acertado, aunque prevalezca una visión positiva y amable. Hasta el habitualmente histriónico cómico Kevin James funciona como pretendiente de la presunta viuda. Pero sin duda, el rey de la función es Little Boy, el sorprendente Jakob Salvati, que a pesar de su corta edad tiene una amplia experiencia sobre todo en series, pues ha llegado a intervenir en Mad Men.

7/10
Cenicienta

2015 | Cinderella

Tras varias incursiones modernillas como director –Thor, Jack Ryan: Operación sombra–, el británico Kenneth Branagh regresa a lo mejor sabe hacer: trasladar los clásicos a la gran pantalla. Esta vez no se trata de Shakespeare, pero sí de una narración tan célebre como las del bardo inglés. “La Cenicienta”, cuento de hadas creado por Charles Perrault, ha tenido algunas memorables versiones cinematográficas, entre las que destacan la de dibujos animados de 1950 y la filmada por Bryan Forbes en 1976. Ahora la imagen real vuelve a tomar forma para contar la preciosa historia que ha cautivado a niños y mayores durante generaciones. Recordemos la romántica trama: Ella es una niña encantadora que vive con sus padres en una casa campestre. Pero sus padres mueren y, ya jovencita, tendrá que convivir con una madrastra que la detesta y unas hermanastras tontas, caprichosas y sumamente egoístas. Poco a poco Ella empieza a ser relegada a labores de sirvienta en su propia casa, y hasta se permiten llamarla con desprecio Cinder-Ella (textualmente “Ceniza-Ella”, en español “Cenicienta”). Tras una de las múltiples obligaciones a que es sometida, Ella escapa a dar un paseo por el bosque y se topa con un apuesto cazador. El flechazo entre ambos es instantáneo, pero Cenicienta ignora que es el príncipe del reino. Pocos días después se organiza en palacio un suntuoso baile, en donde el futuro monarca ha de elegir esposa... Al revés que otros cuentos clásicos que han sido seriamente modificados para su puesta al día en el cine, como Maléfica (La bella durmiente) o Blancanieves y la leyenda del cazador (Blancanieves y los siete enanitos), el relato que nos ocupa tiene como sorpresa que se mantiene absolutamente fiel al espíritu original, al que no se añade ni se sustrae nada. En este sentido el guión de Chris Weitz (Un niño grande) no sorprende lo más mínimo, pero a la vez encandila sin molestar y su trama conserva una vivacidad atemporal que no va a pasar nunca de moda. Esto no significa que el diseño de producción no resulte espléndido y que la ambientación no traslade al espectador a un mundo de mágico ensueño, de luz y color, con alguna secuencia de bellísima fastuosidad, como la aparición en el salón de baile y la danza entre el príncipe y Cenicienta. Y fiel a la sencillez del cuento Branagh ha optado además por no cargar las tintas en los efectos especiales, aunque cuando tiene que haberlos alcanzan un altísimo nivel, véase el hechizo de la carroza. Por otra parte, la película gana intensidad gracias a la elección de actores. La risueña Lily James (Downton Abbey) está maravillosa como la Cenicienta. Su sonrisa y ternura son sencillamente perfectas para dar vida al personaje. Le da la réplica una genial y maligna Cate Blanchett como la madrastra. Brilla menos Richard Madden, en su papel de príncipe, un poco comparsa y quizá demasiado esquemático, mientras que los secundarios Ben Chaplin, Hayley Atwell, Helena Bonham Carter y Derek Jacobi cumplen perfectamente.

6/10
Mad Dogs

2015 | Mad Dogs | Serie TV

Remake de la serie británica del mismo título, arranca con la reunión de cinco amigos en la casa de uno de ellos en Belice, en Centroamérica, en un lugar costero de aguas cristalinas verdaderamente paradisíaco. Promete ser aquel un encuentro lleno de diversión, donde disfrutarán de la fortuna de Milo obtenida de forma más que dudosa. Tanto que se ven enredados en una sangrienta trama, donde un tipo con una máscara les amenaza brutalmente, deben devolver el barco sustraido a su jefe por Milo, operación en la que los otros se han convertido en cómplices sin saberlo. La trama desarrollada por Chris Cole engancha, pero a la vez resulta demasiado extrema en su violencia y en el recurso a un humor negro no apto para todos los paladares. La idea es que cuando la propia supervivencia está en juego, el ser humano puede sacar a flote sus peores instintos, y la amistad puede dejar de serlo; y que con frecuencia depositamos las esperanzas de nuestra felicidad en metas que no merecen la pena. Con estos mimbres se van desarrollando los desafíos y sorpresas a que se enfrentan los personajes, con un reparto de caras conocidas –Ben Chaplin, Michael Imperioli...–, aunque no son actores de primerísima fila.

5/10
Moonfleet

2013 | Moonfleet | Serie TV

Un mundo sin fin

2012 | World Without End | Serie TV

Han pasado dos siglos desde la construcción de la catedral de Kingsbridge y ahora Un mundo sin fin, secuela de la exitosa ficción televisiva Los pilares de la Tierra, basada en el relato homónimo de Ken Follett, mostrará la lucha por la supervivencia ante desastres naturales, plagas y guerras de un nuevo grupo de personajes.

Twixt

2011 | Twixt

 

Vivir para siempre

2010 | Ways to Live Forever

Segundo largometraje de Gustavo Ron, el autor de Mía Sarah, pero este dato es completamente irrelevante. Es cierto que con aquella comedia apuntaba maneras, y lograba hacer reír a ratos, a pesar del desigual reparto, y algunos errores de principiante. Cualquier espectador que tenga esa película en la cabeza, se encontrará ahora con un sentido drama, rodado en inglés, con localizaciones en Newcastle, y que además está dirigido por un Gustavo Ron que ha pasado directamente de tercera regional a la primera división. “Lista número uno: Cinco hechos sobre mí. Uno, me llamo Sam; dos, tengo once años; tres, recopilo historias y hechos fantásticos; cuatro, tengo leucemia; cinco, cuando veáis esto probablemente ya estaré muerto”. Así empieza el relato de las andanzas del protagonista, un chico enfermo al que no le queda mucho tiempo de vida, que aconsejado por su abuela, sigue el camino de aquellos autores que han querido perpetuarse a través de sus obras. Así, empieza el rodaje de una película y un libro, en el que cuenta la relación con su familia, su amistad con el rebelde pero en el fondo entrañable Felix, un chico de su edad, y los deseos que le hubiera gustado ver cumplidos. El propio Gustavo Ron se ha encargado del guión, que adapta la novela titulada en español “Esto no es justo”, debut de la escritora Sally Nicholls. Publicado en enero de 2008, tiene puntos en común con la película de Isabel Coixet Mi vida sin mí, de 2003, también centrada en una familia, y con un protagonista –en este caso un niño– que ha hecho la lista de las cosas que tiene que hacer antes de morir. Quizás por eso, Ron ha escogido un estilo que recuerda muchísimo al de los directores independientes americanos, como el cine de la propia Coixet, con detalles muy en esa línea como unos rótulos que con unas flechas señalan al espectador quiénes son los personajes principales. Se le puede achacar –y de hecho le atacarán por ahí– que el film tiende demasiado hacia el sentimentalismo, con algún “te quiero” demasiado evidente, y un epílogo cantado que sobra. Sin embargo, es ‘pecata minuta’ ante los grandes hallazgos del film. Resultan todo un logro las secuencias en las que el protagonista va resolviendo los deseos imposibles de su lista, como batir un récord Guinness, o (posiblemente la mejor) ver las estrellas desde una nave espacial. Gustavo Ron repite con el montador de Mia Sarah, Juan Sánchez, y el mismo músico, César Benito, mientras que el director de fotografía, Miguel P. Gilaberte, también trabajó en el equipo técnico en esa cinta. Todos parecen bastante inspirados hasta el punto de que la factura de la película es de primera. También está a un nivel increíble el reparto, en el que brilla con luz propia el joven británico Robbie Kay (Álex), tan conmovedor que seguramente hará carrera como actor. Ben Chaplin –quizás el más conocido del elenco– está sobresaliente, especialmente en el segmento del  film que aborda las relaciones paternofiliales. También Greta Scacchi y Phyllida Law están a la altura y los demás niños del reparto. Acumula momentos de altura, como el cuento de fantasmas de la abuela, y otros que no conviene desvelar. Se centra en las relaciones familiares en situaciones difíciles, la amistad, el descubrimiento del amor, aunque desde el título, Vivir para siempre, queda claro que tiene como tema central el que más se ha repetido a lo largo de la historia de la literatura y el arte: la muerte. Es un niño, el personaje central, el que se pregunta sobre el sentido del dolor, la existencia de Dios, o cómo es posible que mueran los niños. A estas cuestiones de calado el chico no puede lógicamente responder, ni el espectador tampoco, pero se quedará pensativo cuando termine la proyección.

7/10
London Boulevard

2010 | London Boulevard

Mitchel acaba de salir de la cárcel. Aunque se ha movido en los bajos fondos londinenses, desea llevar una nueva vida, evitando que su hermana se meta en líos, y que él mismo no quede involucrado en actividades delictivas. Por casualidad, consigue un trabajo como mantenedor de la mansión de una gran actriz de cine acosada por los paparazzi. Lo que no va a impedir que la violencia y la vida gangsteril llamen de nuevo a su puerta. Adaptación de una novela de Ken Bruen, supone el debut en la dirección del guionista William Monahan –también autor del guión y productor–, que ganó el Oscar por su libreto de Infiltrados. Aquí maneja una historia fatalista donde el “héroe” no puede escapar a su destino fatal y muy caprichoso, por mucho que lo intente. Todo se sirve con un estilo de violencia seca, que parece deudor de ciertas producciones británicas recientes, como The Take (serie), aunque su resultado es bastante inferior. El principal problema del film de Monahan es que no responde a la pregunta “What’s the point?”, o sea, “¿de qué va todo esto?”. Nos distrae el cineasta con muchos hilos –la hermana que se lía con el médico indio, el mendigo asesinado, la estrella agobiada y traumatizada por una violación, el asistente de la estrella que no se sabe muy bien a qué se dedica, el gángster “hijo de p...” que quiere una colección de coches y no se sabe qué más...–, ninguno de los cuales tiene suficiente consistencia argumental. De modo que las cosas se arreglan con “estilo”, tipos duros y frases grandilocuentes, llenas de palabras malsonantes y supuestamente ingeniosas... Es cierto que hay un reparto de actores solventes, pero no tienen personajes dignos de ese nombre, a excepción, quizá, de Colin Farrell, Ben Chaplin y Ray Winstone, y ello siendo indulgentes. Porque, la verdad, Keira Knightley tiene un papel absolutamente anodino y poco atractivo.

4/10
El retrato de Dorian Gray

2009 | Dorian Gray

Oliver Parker es un gran especialista en Oscar Wilde, pues llevó a la pantalla las obras teatrales Un marido ideal y La importancia de llamarse Ernesto. Ahora adapta la novela “El retrato de Dorian Gray”, todo un reto pues estamos ante una de las grandes obras maestras de la literatura universal. Antes lo habían intentado otros realizadores, como Albert Lewin, en su versión con George Sanders, Donna Reed y Angela Lansbury, que es sin duda la más conocida, aunque existen muchas otras, bastante irregulares. En esta ocasión es el príncipe Caspian, Ben Barnes, quien interpreta a Dorian Gray, aristócrata que regresa a Londres tras haber pasado la adolescencia en el campo. En la capital conoce a Lord Henry, un brillante pero cínico individuo que le muestra la vida nocturna de la ciudad, y las perversiones que tienen lugar allí, y a Basil Hallward, un artista obnubilado por su belleza, que realiza un brillante retrato pictórico del joven Dorian. A continuación, Dorian se sumerge en la corrupción y el vicio, pero es el retrato el que acusa las huellas de sus actos inmorales y el paso del tiempo. Por su parte, el chico permanece inalterable. Parker ha filmado una película correcta sobre la degradación moral, tema central del libro, con una ambientación barata pero sumamente eficaz de la Inglaterra victoriana. Cuenta con brillantes interpretaciones de Ben Chaplin (el pintor), Rebecca Hall (la hija de Lord Henry) y especialmente de Colin Firth (Lord Henry), cuyo personaje no llega a resultar tan genial como en la novela, porque sus diálogos han quedado bastante descafeinados. Al protagonista, Ben Barnes, que realiza cierto esfuerzo interpretativo, se le puede reprochar que su Dorian es un tanto insulso. Tampoco el tono fantaterrorífico y oscuro se corresponde del todo con la novela, que también incluía mucho humor, sobre todo al principio, en los ingeniosos epigramas del autor. Y la suma elegancia de Oscar Wilde al narrarnos la degeneración moral del protagonista, ha quedado sustituida por secuencias explícitas. En suma, estamos ante un esfuerzo digno de adaptación, que queda como una ilustración que no alcanza la gloria del original.

5/10
Me and Orson Welles

2008 | Me and Orson Welles

Mi monstruo y yo

2007 | The Water Horse: Legend of the Deep

Una pareja de jóvenes turistas entra en la típica taberna escocesa, en las proximidades del lago Ness. Allí, cuando muestran su escepticismo acerca de una foto sobre el supuesto monstruo del lago, un anciano les cuenta una larga historia, que enseguida atrapa su interés. Los hechos se remontan a la Segunda Guerra Mundial. Angus es el hijo del ama de llaves de una casa señorial, y el chico vive allí con ella y su hermana; el padre desapareció en el frente, algo que no han acabado de asimilar; y la casa y las proximidades sirven de acuartelamiento de un retén de soldados. Un día Angus encuentra un huevo a orillas del lago. De ahí saldrá una simpática criaturita, de cuya especie no hablan los libros de biología de Angus. Todo el esfuerzo del chico es ocultar a Crusoe –ese nombre pone al animal–, de ojos no amistosos, aunque la hermana de Angus, y el encargado de mantenimiento, sabrán la verdad y contará con su complicidad para cuidar y esconder al monstruo. Porque a medida que crece –y lo hace muy rápidamente– un monstruo es justamente lo que parece. La productora Walden Media continúa con su envidiable ritmo de producción de títulos familiares de alta calidad y con personajes reales, campo en el que se ha convertido en líder indiscutible, ya por encima de Disney, gracias a títulos como Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario. Aquí se parte de una novela de Dick King-Smith que parte de la leyenda del monstruo del lago Ness, que tantos ríos de tinta ha hecho correr. Y ofrece una trama amable, repleta de aventuras a la vieja usanza, cuya columna vertebral recuerda a E.T., el extraterrestre, donde el amigo que vino del espacio habría sido sustituido por un monstruo con cierta inteligencia, al que también habría que esconder de los adultos y otros peligros, aquí representados por un petulante oficial, unos soldados amenazadores, y un perro con cara de malas pulgas. El film habla de la dificultad de aceptar la muerte del progenitor y pasar página, de las relaciones familiares, maternofiliales y fraternales, y de la capacidad de hacer buenos amigos. Todo narrado con buena factura visual, efectos especiales fotorrealistas muy conseguidos de la criatura –sobre todo cuando es pequeño, momento en que parece una pequeña foca–, buenos sentimientos y muy correcto sentido del humor.

6/10
Dos semanas

2006 | Two Weeks

Cuatro hermanos regresan a su hogar natal para acompañar a la madre, que padece una enfermedad terminal. Se esperaba un desenlace rápido, pero se ven obligados a convivir la dos semanas del título. Los recuerdos se agolpan, afloran los buenos y malos momentos vividos juntos. Aunque la trama suena dramática, el film contiene momentos de humor, adquiriendo un curioso sabor agridulce. Esforzado debut del guionista y director Steve Stockman, que logra moverse en un delicado equilibrio en la cuerda floja de las risas y las lágrimas. Del reparto destaca la veterana Sally Field, que encarna a la madre moribunda.

4/10
Alta sociedad (Chromophobia)

2005 | Chromophobia

Muchos años después de Onegin, su debut como directora, que data de 1999, Martha Fiennes vuelve a ponerse tras la cámara, para una ambiciosa película que compone un mosaico de la sociedad londinense actual, a través de numerosos y variopintos personajes. Iona Aylesbury es una mujer desnortada, obsesionada con la cirugía estética, que se distancia cada vez más de su marido, Marcus, abogado implicado en oscuras operaciones, relacionadas con un ministro. El hijo de ambos pasa mucho tiempo con Stephen Tulloch, homosexual y especialista en arte, que será acusado injustamente de pederastia, y también será agredido por adolescentes violentos. En la trama también tienen un gran peso personajes como Edward, el padre de Marcus, un juez retirado que vive en una lujosa mansión, y Gloria, una prostituta que sufre graves problemas económicos, a la que diagnostican un cáncer terminal. La directora maneja temas interesantes, y define bien los personajes, con ayuda de un reparto realmente excepcional, que incluye a su hermano Ralph, y a la española Penélope Cruz, en un registro similar al de la película No te muevas, donde encarnaba a otra prostituta. Martha Fiennes pretende llamar la atención sobre muchos problemas de la sociedad actual. Quizás pretende abarcar demasiados asuntos: la belleza artificial, la corrupción, la violencia juvenil, la discriminación, la desestructuración familiar. Pero se nota que es una guionista primeriza y tarda mucho en abordar los conflictos y en hilar las tramas, lo que da como resultado un film premioso, que no se sabe dónde va.

4/10
El nuevo mundo

2005 | The New World

Aproximación nada tópica a la exploración del nuevo mundo por los ingleses. El film arranca en 1607, cuando tres barcos avistan tierra tras una larga navegación atlántica. Les empuja el deseo de prosperar, la promesa que nadie garantiza de que se harán ricos en los lugares recién descubiertos. Pero la creación del asentamiento costero de Jamestown se hace penosa, y hay miedo de tratar con los nativos. Así que encomiendan la tarea al capitán John Smith, como mejor alternativa a la de su muerte en la horca por insubordinación. Cuando se adentra en el interior con sus hombres, son atacados y sólo él sobrevive. Contra pronóstico es aceptado en un poblado, donde aprende a apreciar las costumbres indias, al tiempo que surge el amor por la joven hija del jefe powhatan, la hermosa e inteligente Pocahontas. La promesa incumplida del regreso de la expedición a Inglaterra, y la ayuda prestada a Smith por Pocahontas, traerán consecuencias imprevisibles. Me atrevería a decir que este film tiene en su contra esa cursilada animada de la Disney titulada Pocahontas, el triste precedente de Colin Farrell en una película histórica (!), la olvidable Alejandro Magno, y lo que con mirada superficial –e injusta– podría describirse como un aire a El lago azul. Por favor, prejuicios fuera. Terrence Malick saca a pasear su alma de poeta, y recrea la historia de modo pausado, con extraordinaria delicadeza, y sin caer en extremismos no deseables. Ya sólo la belleza del plano en que los indios admiran las naves recién llegadas, que tendrá su correspondencia ulterior en Inglaterra, cuando Pocahontas descubre una catedral, hablan de que la hermosura de las tierras vírgenes tiene su contrapunto en los logros de la civilización. Ciertamente, la vida de los indios tiene algo de edénico, como de tranquila vida lograda, pero quizá su modo de desenvolverse no sea muy distinto al de los habitantes de la campiña inglesa. En cuanto al contraste de nativos y exploradores, son lógicas las diferencias entre quien buscaba algo mejor y encuentra mil y una penalidades, y quien se conforma con lo que tiene. Eso sí, la crueldad en la batalla es equiparable. Acierta Malick al trenzar la historia de amor y la transición gradual de Pocahontas a los modos occidentales. Un Farrell contenido, una sorprendente y bella Q'Orianka Kilcher que tenía quince años cuando hizo el film, y un reposado Christian Bale, constituyen los tres lados de un triángulo atípico, donde se entienden bien el entusiasmo adolescente transformado por el sufrimiento en amor por esposo e hijo, el abandono por satisfacer los anhelos exploratorios, o el amor redescubierto del bondadoso viudo.

8/10
Belleza prohibida

2004 | Stage Beauty

En la Inglaterra del siglo XVII las mujeres tenían prohibido actuar en el teatro. El actor Ned Kynaston goza de enorme popularidad por interpretar papeles femeninos. Hasta que el rey Carlos II, aburrido de ver siempre los mismos actores en los mismos papeles, permite que las actrices actúen, y prohíbe que los hombres hagan papeles femeninos. Así, Ned cae en desgracia, mientras la joven Maria sube como la espuma. Aunque falta elegancia y sutilidad a los diálogos y a algunas secuencias, la situación histórica que narra es interesante, la reconstrucción de la época está lograda y cuenta con magníficos intérpretes.

4/10
El secreto del talismán

2002 | The Touch

El villano de turno pretende hacerse con el Sharira, un talismán budista escondido en un recóndito lugar, al que sólo pueden acceder una familia de acróbatas. El director de fotografía de Tigre & Dragón, Peter Chau, utiliza esta sencilla trama para orquestar una película de aventuras con romance incluido, donde lo más importantes son las peleas y los saltos superespectaculares, que culminan en el clímax del film, que transcurre en unas peligrosas cuevas plagadas de peligros. En el reparto destaca la guapa Michelle Yeoh.

4/10
Asesinato... 1-2-3

2002 | Murder By Numbers

Dos adolescentes. Listillos e inadaptados. Planean un asesinato al azar, por el puro placer de cometerlo, y con el incentivo de confundir a la policía con falsas pistas. Pero no cuentan con tener en frente a Cassie, una superpolicía, dura como pocas, pero que arrastra algún pequeño trauma, que repercute en sus relaciones con los hombres. Barbet Schroeder hace un nuevo lazo inconfeso con La soga de Patrick Hamilton, que Alfred Hitchcock manejó en plano único en 1948. Su aportación –o la del guión de Tony Gayton–, es combinar la trama de los dos “superhombres” que demuestran no serlo tanto (Ryan Gosling y Michael Pitt, un par de adolescentes que pasan de listillos), con el dibujo de la fragilidad de la policía “rocosa” (Sandra Bullock, tratando de deshacer de su imagen de chica dulce y modosita). Schroeder, acostumbrado al thriller (Mujer blanca soltera busca, Antes y después, Medidas desesperadas), firma una película correcta e intrigante, que sirve a la Bullock para ensayar nuevos registros interpretativos.

6/10
Oscura seducción

2001 | Birthday Girl

Nadie duda que internet es una útil herramienta de trabajo y entretenimiento. Pero quizá John (Ben Chaplin) exagera, pues ha decidido buscar novia navegando por la red. Y en una página donde hay muchas chicas rusas, “listas” para conocer novios en occidente, y que aseguran saber inglés, le llama la atención (¡y a quién no!) el bellezón de Nadia-Nicole Kidman. Cuando la chica llega, surge un problemilla: ¡sólo habla ruso! John está dispuesta a “devolverla” a casa, pero tras una noche de sexo salvaje, se lo piensa mejor. Pero quizá ha metido la pata, pues se presentan poco después dos viejos amigos rusos de Nadia, y se descubre el pastel de que lo único que quieren es sacarle las “perras”. Que Nicole Kidman hace todo tipo de películas, ya lo demostró la actriz cuando aceptó rodar Los otros con un director español de nombre (¿les suena?) Alejandro Amenábar. Aquí el afortunado de contar con la última ganadora del Oscar a la mejor actriz es un desconocido director británico que se llama Jez Butterworth, y que hasta ahora sólo había dirigido el film Mojo.

4/10
Poseídos

2000 | Lost Souls

Maya es muy sensible a las asechanzas del diablo. No en vano estuvo poseída por él siendo niña, y sólo un exorcismo la libró de sus garras. Ya adulta dedica sus energías a combatir a Satán, ayudando al padre Lareaux. Una serie de pistas la convencen de que el Anticristo viene ya a la Tierra, y que quiere usar el cuerpo del escéptico escritor Peter Kelson. ¿Logrará salvar su alma del peor de los enemigos? Janusz Kaminski, director de fotografía de La lista de Schindler de Steven Spielberg, debuta en la realización con este film sobrenatural. Explica que el proyecto le sedujo porque “explica la naturaleza de la fe y la crisis espiritual de nuestra sociedad, y a la vez proporciona muchos momentos excitantes”. Tantos que Winona Ryder aceptó ser la protagonista, pues, asegura, “trata de un mundo del que no sabía absolutamente nada”.

4/10
La delgada línea roja

1998 | The Thin Red Line

Segunda Guerra Mundial. Invasión de Guadalcanal por tropas estadounidenses. El soldado Witt (Jim Caviezel), que se había refugiado en una isla paradisíaca, es obligado a reincorporarse a filas. Allí, en medio del horror de la batalla, convive con compañeros muy dispares: el escéptico sargento Welsh (Sean Penn); el dubitativo capitán Staros (Elias Koteas); el enamorado soldado Bell (Ben Chaplin); el belicoso y resuelto teniente coronel Tall (Nick Nolte); y otros muchos. Todos quedan marcados por la experiencia bélica. Sus pensamientos persisten a lo largo de las casi 3 horas de metraje, con sus distintas voz en off. El film, Oso de Oro en Berlín y candidato a 7 Oscar, muestra el dolor y las terribles heridas propias del combate… Pero va más allá. En un escenario de gran belleza, se asiste al miedo y a cómo se mina la moral de los combatientes. Conviven escenas de cuerpos mutilados con estampas bellísimas de la naturaleza. La misma lucha cobra cierto atractivo estético. El misterioso cineasta Terrence Malick (autor dos filmes visualmente subyugantes, Malas tierras y Días del cielo) vuelve de un retiro de casi 20 años con una arriesgada meditación sobre la guerra. Su adaptación de la novela de James Jones es profundamente personal y reflexiva, pausada; se aleja de la versión que en 1964 hiciera Andrew Marton, o de De aquí a la eternidad (1953) de Fred Zinnemann, basada en una novela de Jones. El director apuesta por el lirismo y el pensamiento sobre la condición humana, aunque hace convivir esa opción con abundantes escenas de acción bélica. Los personajes tienen hondura, vida interior… Sobre el telón de fondo de un profundo pesimismo sobre la condición humana, cuelgan diversas situaciones individuales que al final parecen casi coincidentes, en el sentido de que no hay asideros donde uno pueda agarrarse: ya sean Dios, la mujer amada o el teórico paraíso de los indígenas, al final resultan falibles. El espectador acaba preguntándose con Sean Penn dónde está “la chispa” capaz de dar un poco de luz a tanta oscuridad. Entre las muchas secuencias impactantes que incluye la película, destaca la de la difícil toma de una colina, narrada con auténtico rigor militar. Los distintos comportamientos (pánico, horror, heroísmo, aunque no se le llame con ese nombre...) resultan muy reveladores de la condición humana y resultan creíbles. A destacar la fotografía de John Toll y la música de Hans Zimmer. 

7/10
Washington Square

1997 | Washington Square

Catherine Sloper perdió a su madre al nacer. Su padre, un severo médico, quedó roto por esta muerte. Y motivo añadido de mortificación es para él ver cómo su Cathy, al crecer, se convierte en una joven poco agraciada, tímida y asustadiza, con un deseo casi enfermizo por complacerle. Al aparecer en escena Morris Townsend, mozo apuesto sin profesión ni patrimonio, con la intención de cortejar a Cathy, el doctor se pone en guardia. Incapaz de creer que nadie pueda amar a su hija —él tampoco lo hace—, pone todos los medios para evitar el posible enlace. Como medio de presión amenaza con desheredar a su hija de la fortuna que le aguarda a su muerte. De ese modo, está convencido, ahuyentará al que cree un aprovechado. Adaptación de una novela de Henry James, casi coincidente en el tiempo con las de Retrato de una dama y Las alas de la paloma. La ambientación es magnífica, y la secuencia de arranque, brillante; pero Agnieszka Holland se enfrenta a las comparaciones con la versión de William Wyler, La heredera (1949), verdadera obra maestra. De modo que a su película, correcta en líneas generales, los defectos se le notan más, y las virtudes las descubre uno ya presentes, casi siempre, en el film de Wyler. Aparte de echar en falta algunas de ellas. Algo parecido a lo ocurrido con Sabrina (Billy Wilder, 1954), que conoció un innecesario remake de Sydney Pollack en 1995. El film de Holland insiste, pues, en la crueldad de un padre que desprecia a su hija, y en la poquedad de ella, incapaz de juzgarle mal. Sólo se abren sus ojos por la actitud de él con su primer y único amor. Luego está la ambigüedad de Morris, donde se juega al desconcierto sobre si ama a Cathy o sólo persigue su dote; la nueva versión introduce una variante —deja caer que el doctor Austin también se habría casado, pobre, con su rica mujer—, que explicaría en parte su intransigencia con él: pero suena a falso. En cuanto a la tía Lavinia, la incondicional valedora en emparejar a Cathy y Morris, sigue siendo el personaje de buena voluntad, aunque torpe; pero Holland añade a su condición de casamentera un amor platónico, no manifestado pues lo sabe imposible, por el pretendiente. Las mayores novedades del enfoque de Holland provienen de su toque feminista, que ayuda a suavizar el sabor amargo de la historia. La directora saca lustre a los personajes de mujeres, algunos ciertamente pequeños, pero en los que se observa una gran lucidez. Y en el desenlace se revela que la protagonista —una Jennifer Jason Leigh algo exagerada al principio, aunque poco a poco se entone— ha madurado, hasta el punto de saber tomar una decisión con libertad plena.

5/10
La verdad sobre perros y gatos

1996 | The Truth About Cats And Dogs

Abby es una inteligente y espabilada veterinaria que tiene su propio programa de radio. Con problemas para mantener una relación sentimental y poco segura de sí misma, en su programa se describe como alta y rubia, cuando en realidad es bajita y morena. Un oyente se siente atraído por su fuerte personalidad e intenta tener una cita con ella. Abby se ve obligada a pedirle a su vecina Noelle, alta y rubia, que asuma su identidad, por lo que se desata una serie de enredos y de problemas. Deliciosa comedia repleta de un excelente tono agridulce, en la que tanto Uma Thurman como la más desconocida Janeane Garofalo realizan unas excelentes actuaciones. El realizador Michael Lehman aborda una versión moderna de hermoso tema de Cyrano de Bergerac, sólo que aquí, en lugar del narigudo Cyrano nos encontramos con la locutora de radio, de bella voz pero llena de complejos por su físico. La eterna cuestión de dónde radica el atractivo de las personas se afronta lejos de los parámetros de la radicalidad, y permite al espectador mantener durante hora y media la sonrisa en la boca. Un buen guión y una excelente banda sonora completan un filme elegante y divertido.

6/10
Lo que queda del día

1993 | The Remains of the Day

La Segunda Guerra Mundial es inminente. Stevens (Anthony Hopkins) es un mayordomo de la mansión de Darlington Hall, entre cuyas paredes los dueños y el servicio mantienen sus vidas apartadas en una rígida interdependencia. Stevens es eficiente y está entregado a su trabajo. Ni se le ocurre pensar en lo contrario. Su mundo no va más allá de la obediencia y el protocolo. La fidelidad a su señor es absoluta, porque así ha sido educado por su padre, también mayordomo. Pero su meticulosa vida se ve turbada con la llegada de una temperamental ama de llaves, Miss Kenton (Emma Thompson). Miss Kenton esconde bajo su aspecto frío una mujer llena de ternura, que enseguida se enamora en silencio del incomunicativo Stevens. Las palabras de amor que ella espera de él, son en realidad intrascendentes comentarios de trabajo, ausentes de cualquier pasión. A la vez, en la mansión se reúnen importantes cargos del régimen alemán nazi, para negociar apoyos británicos con el rico propietario, interpretado por James Fox.  Una excelente película, basado en la novela de Kazuo Ishiguro, titulada 'Los restos del día'. El prestigioso director de películas de época James Ivory desarrolla con su habitual elegancia y sutileza un drama que encierra una tremenda carga de profundidad. Artífice de Las Bostonianas o Maurice, dirige con mano experta a dos grandes intérpretes. Hopkins realiza una actuación magistral, rellenando su complejo personaje con gestos concisos pero ligeros, sin recargas artificiales. Una película muy inteligente que en pocos años se ha convertido en un clásico.

8/10
The Return of the Borrowers

1993 | The Return of the Borrowers

Serie de 6 episodios que continúa la historia iniciada en The Borrowers, estrenada el año anterior. Cuenta con un raprto muy apañado y cuenta una historia fantástica de corte familiar. En este caso los Borrrowers, seres diminutos, se marchan de su casa encuentra otra que puede ser ideal para ellos. Volverán a coincidir con su amigo humano George, pero el propietario de la casa será duro de pelar.

5/10

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