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Estreno de “Footprints, el camino de tu vida”

Entrevistamos a Juan Manuel Cotelo, director de Footprints, el camino de tu vida. Se trata de un documental sobre el Camino de Santiago que se estrena el viernes 23 de septiembre en el cine Palafox de Madrid y en ABC Park de Valencia.

 

¿Cómo surgió la idea de hacer la película?

Recibimos un mail en la web de mi anterior película Mary’s Land. Lo enviaba un sacerdote de Arizona que decía que comenzaba una peregrinación al Camino de Santiago en cuatro semanas. Irían un grupo de jóvenes y le gustaría hacer una película sobre la experiencia espiritual de la peregrinación, Hemos hablado con varias productoras y nos han rechazado. Nos cayó bien la propuesta desde el principio. Le contestamos: “Nos va más la locura que la cordura”. A los dos días se presentó el sacerdote en España y nos caímos muy bien. Eran un poco locos, no tenían el dinero para hacerlo, pero confiaban en conseguirlo. Al final Footprints, el camino de tu vida la han pagado 400 personas de una parroquia de Gilbert, un pueblo de Arizona.

Pero, entonces, ¿la preproducción duró sólo tres semanas?

Exactamente, la producción tres semanas y la producción cuarenta días. Era tan corto el plazo que dudamos mucho cómo hacerlo. Yo no había hecho el camino de Santiago y no tenía ni idea de cómo era. Quisimos llevarnos bicicletas, colocábamos el trípode en la bicicleta e hicimos dos equipos, cada uno con dos cámaras y dos ayudantes de cámara. Y también contratamos un piloto para tomar planos aéreos. Eso fue el comienzo. La teoría. En la práctica las bicicletas eran un completo estorbo porque los caminos no son para bicicletas. Total, que acabamos devolviendo las bicicletas. Al final íbamos con una sencilla furgoneta de apoyo, para preparar también la intendencia.

Entonces, ¿hubo muchas dificultades para rodar?

El primer día pensé que todo iba a ser un desastre. No había ningún tipo de coordinación, la gente iba separada, por caminos distintos, etc. Entonces hablé con ellos. Sin embargo, me dijeron que no era problema suyo, que no podían estar pendientes del rodaje. Así que me hice a la idea de era como estar en una vuelta ciclista. No puedes estar parando la carrera a tu antojo para rodar un plano. Uno tiene que buscarse la vida como pueda. Y eso hicimos. Además no era realista hacerlo de otro modo, porque hay mucho cansancio, lesiones, etc. y no podías depender de ellos. Pero la exigencia física tanto para ellos como para el equipo de rodaje fue tan grande que llegamos a pensar que no íbamos a aguantar. Sin embargo, se produce un fenómeno increíble, que es que el cuerpo se habitúa conforme van pasando los días. O sea, que cada vez fue todo más fácil y el rodaje mejoró día a día.

¿Cuánta horas de material filmasteis?

No lo hemos sumado, pero calculo que unas treinta horas y quizás me quedo corto. Imagínate. Tuvimos que dejar mucho material fuera. El primer montaje duraba unos veinte minutos más y así la estrenamos en Estados Unidos. Yo prefiero esa versión, pero en esta cuestión hay una especie de esclavitud porque no te puedes pasar de una hora y media en una película de este tipo.

¿Qué deseas transmitir con Footprints, el camino de tu vida?

Si pudiera concretar en una respuesta condensada qué deseo transmitir en ésta y en mis otras películas sería la idea de que nunca, nunca, nadie está solo. Muestro a gente que se sabe acompañada por Dios y que esa compañía le aporta más paz, más sentido en los momentos difíciles, le da fuerzas para perdonar, etc. Intento no contar teorías sino presentar gente que vive esa realidad.

¿Y en el caso concreto del Camino de Santiago?

Veamos entonces qué ocurre cuando una persona se aleja del mundo y se dedica durante cuarenta días a desear ese encuentro con Dios. Si no hay Dios hará un camino estupendo, con paisaje, con comidas, se lo va a pasar muy bien y tal. Pero no tiene sentido, no es lo mismo. Para eso te vas al Pirineo o al Cañón del Colorado. En mi película hablo de que tiene sentido buscar a Dios, y pienso que en esta película el espectador si recibe esa invitación. A mí me gusta especialmente el fragmento en el que se habla del silencio. Hoy en día resulta incómodo el silencio, cuando es justo ahí cuando se puede escuchar a Dios dentro de ti. Y como se puede saber si esto es así. Haciéndolo. Y yo estoy convencido de que funciona en el cien por cien de los casos porque en el corazón del hombre tenemos un imán que se siente atraído por Dios. Si alguien sostiene lo contrario sencillamente no le creo. Es como si alguien me dice que no necesita beber agua. No le creo, porque sin agua te mueres.

¿O sea, que deseas hablar de Dios en tu cine?

Sí. No me conformo con contar una historia interesante, bonita, con buenos personajes. No. No me conformo con criterios de mercado, de hacer un buen producto cinematográfico. Para eso volvería a mis comienzos, a lo que hacía yo antes, programas divertidos, honestos, que hacían reír, que informaban. Ahora todo eso me sabe a poco. Necesito compartir la belleza del cristianismo para quien no la conoce. Y no es una belleza teórica, es real, muestro gente real y actual, porque ese encuentro con Dios vivo es posible hoy en cualquier lugar y en cualquier persona.

¿Funciona con todos los espectadores?

Toda persona tiene ese imán en su corazón. Una vez un sacerdote me dijo que el principal aliado de mis películas es el corazón del hombre. Que yo sólo tengo que abrir la ventana y mostrar el paisaje. No hay que convencer a nadie de que es bueno, porque lo saben. Sólo hay que mostrar la belleza del cristianismo.

¿Recibís cartas o mensajes de espectadores?

A nosotros nos escriben todos los días del año desde hace ocho años. Personas que escriben pidiendo ayuda para conocer esto. Es un goteo constante desde La última cima. Gente que no han recibido la fe, que no conocen un sacerdote, que tienen una imagen oscura de la Iglesia, y que nos dicen si les podemos ayudar. Hay multitud de historias que podría contar, de jóvenes, matrimonios, hombres con inquietudes sacerdotales, etc.

¿Qué próximos proyectos tienes?

Ahora estamos metidos con una película sobre el perdón. Habla de gente que ha matado, que ha traficado con drogas... y se han arrepentido. Han pedido perdón y han sido perdonados por sus víctimas. Recibieron gracia de Dios para hacerlo. Contémoslo. Todo el mundo tiene una historia de perdón, o necesitan pedir perdón o perdonar a alguien. La receta para poder hacerlo es dejarse seducir por Dios. 

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