Se dio a conocer en la serie Al salir de clase. Desde entonces, actúa, escribe y dirige, tanto en el cine como en el teatro. Ahora triunfa en las pantallas gracias Campeones. Mujer simpática e inteligente, de respuestas claras, tuvimos la suerte de entrevistarla en Madrid.
¿Cómo te involucraste en Campeones?
Javier Fesser, con quien ya había trabajado anteriormente, me envió el guión inicial de David Marqués. Vi que el personaje de Sonia estaba algo desaprovechado y empezamos a enriquecerlo. Ella es como la otra parte de la vida de Marco, el protagonista, e interesaba mostrar la perspectiva del público, de los demás. Y eso hicimos. También estoy implicada en que las mujeres estén más presentes en las películas, las novelas, el arte, la cultura, así que le di algunas ideas y él, que escribe tan bien, empezó a darles forma.
¿Por qué está teniendo tanto éxito el film?
Creo que es muy difícil que una película te haga reír y te haga llorar. Sobre todo reír a carcajadas, que es tan sano para el alma, no sucede frecuentemente. Y luego Campeones tiene un aspecto profundo, no es una comedia banal y frívola, sino que te hace reflexionar y conocer una realidad social que está muy oculta, que hay más de 600.000 familias en España que tienen algún miembro con discapacidad. Yo no actúo por un rédito económico y no me planteaba previamente su éxito, aunque lógicamente lo deseaba. Pero ahora estoy muy feliz de que esta historia esté llegando a tanta gente.
Tu personaje está distanciado de su marido debido a que él no quiere tener hijos, ¿piensas que es un problema actual? En tu opinión, ¿los hijos aportan estabilidad o más bien desestabilizan a los padres?
Absolutamente. Es muy actual. De hecho, esa es una de las cuestiones de guión que añadimos en las conversaciones previas. Los problemas reales de la gente cuando llegamos a los treinta y cinco o cuarenta años no se cuentan prácticamente en las películas. El cine masculino habla más de aventuras, hazañas, negocios, el femenino habla de otras cosas, muy reducido en número y temas. Sin embargo, el tema de los hijos está a la orden del día. Y por supuesto que afecta al matrimonio y hay muchos hombres y mujeres que quieren ser padres y sus parejas no. Y eso produce muchas frustraciones. Yo tengo varios casos entre mis amigos. Y nunca he visto este tema tratado por el cine. ¿Qué pasa cuando hemos postergado tanto la maternidad por temas profesionales y de repente ya no puedes? Esta situación es mucho más frecuente de lo que parece.
Como madre, ¿aportaste algún matiz especial a Sonia? ¿Te ayudó a preparar el personaje?
Pienso que, para actuar, lo mejor para una actriz en todos los campos es ser cuanto más mayor mejor. El objetivo de un artista es comunicar y cuantas más cosas hayas vivido tienes más capacidad de empatía, de entendimiento, de comprensión de las situaciones. Claro. Haber sido madre creo que me ha enriquecido como persona, como mujer, como actriz, como directora, como guionista. En el caso de Sonia, ese anhelo lo acaba focalizando con el amor que tiene al equipo, no los conoce, pero decide ir cada día con ellos a los partidos. Ahí el instinto maternal tiene mucho que ver. Cuando eres madre, das más.
La película trata de la integración de los más desfavorecidos, y cómo paradójicamente eso cambia al protagonista. ¿La mejor terapia para este mundo individualista es darse a los demás?
Qué pregunta tan bonita. Esa es la solución para todos los males, la ansiedad, la soledad, la depresión. Todo eso está relacionado con la excesiva preocupación por uno mismo. Pienso que buscar la propia felicidad es directamente proporcional a no encontrarla. Sin embargo, el preocuparse por ayudar a los demás es mucho más gratificante.
¿Qué opinas de Javier Gutiérrez?
Es muy profesional. Su trabajo es impecable, muy técnico. Es un actor impresionante. Nos llevamos muy bien, es un gran compañero.
¿Y cómo fue el trabajo con los demás actores, varios de ellos discapacitados intelectuales?
Nos pasábamos el día riéndonos, cantando canciones. La competencia normal entre actores, de egos tan vulnerables y presentes todo el tiempo, con ellos no existía. Eran todo generosidad y bondad. Te miran a los ojos de verdad, te saludan con un beso de verdad. Siempre sonrientes. Son un amor.
¿Cómo es Javier Fesser en el set? ¿Es metódico, se ciñe exactamente al guión o más bien os dejaba improvisar?
Javier es super brillante. Es el hombre orquesta, porque es brillante como guionista, director y montador. Pero no es controlador, es muy creativo, más bien caótico. Es el arte personificado. Aunque tiene muy claro lo que quiere también es muy flexible, está muy abierto a cualquier sugerencia. No hay propiamente improvisación, como hace por ejemplo Woody Allen, porque el guión está perfectamente escrito, pero sí que hay ligeras modificaciones. Además en el set Javier es muy cariñoso, nunca va pegar un grito a nadie. Es generoso y atento.
Empezaste pronto en el teatro y en el cine, pero luego hiciste una carrera universitaria, ingeniería agrónoma, y ahora haces el doctorado y das clases de teatro en la universidad. Es un extraordinario currículum para una actriz. ¿Cuáles son tus mayores intereses profesionales?
Es verdad que mi vida ha dado muchas vueltas, pero desde pequeña he querido ser actriz. Pero ser actriz es una profesión muy dependiente. Dependes de que te llegue un papel, de que te llamen, de que te cojan... y yo soy todo lo contrario. Soy una persona muy activa. Me encanta actuar, comunicar, pero no depender. Y además hay muy pocos papeles femeninos en el cine que merezcan la pena.
¿Te desencantaste?
Cuando empecé en la televisión quedé abrumada por las prioridades de ese mundo. Sólo interesa la belleza exterior y eso me aburría. No iba para nada con mi forma de ser. Preferí entonces seguir con ingeniería, donde se valoraban otras cosas, no mi aspecto. Luego hice un máster en comunicación y luego volví a la actuación en algunas series, pero tuvieron poco éxito. Quise dar un salto después y marché a Estados Unidos para formarme mejor como actriz. Y al regresar a España, tras ser rechazada en una serie por estar embarazada, me quedé tan frustrada como mujer que decidí empezar el doctorado en Artes Escénicas. Quería enseñar a los demás lo que yo no había tenido. Que el sueño que yo tenía se transformara en mercado. Me gustaría poner mi granito de arena para que la gente escriba y dirija sus propios proyectos, confiando en que se puede cambiar el mundo. Que no sea todo tan superficial, que se hagan proyectos sociales, que se hable de cosas importantes.
¿Te gustaría trabajar con algún director en especial?
Me gustaría trabajar con cualquiera que tenga un personaje que valga la pena. Me encantaría trabajar con Isabel Coixet, con Paula Ortiz, Mariano Barroso, Félix Viscarret, Icíar Bollaín...
¿Tienes en el horizonte alguna película?
Ahora ninguna como actriz. Me encantaría actuar, pero no pasa nada. Estoy genial con mi vida de madre, con mis clases en la universidad, dirigiendo teatro... Y en verano dirigiré un cortometraje documental que me hace mucha ilusión.
