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Biografía

Javier Fesser

Javier Fesser

56 años

Javier Fesser

Nació el 15 de Febrero de 1964 en Madrid, España

Premios: 3 Goya (más 2 nominaciones)

Goya
2019

Nominado a 2 premios

Goya
2015

Ganador de 1 premio

Goya
2009

Ganador de 2 premios

Filmografía
Historias lamentables

2020 | Historias lamentables

Ramón, un joven apocado a punto de heredar el imperio levantado por su riguroso y hermético padre; Bermejo, un veraneante metódico enfermizo del orden y enemigo de la improvisación; Ayoub, un africano sin papeles que persigue su sueño acompañado por una mujer insoportable que parece haberlos perdido todos y Alipio, un pequeño empresario sumido en el pozo de la ludopatía y la desesperación, protagonizan esta comedia, muy de Fesser, formada por cuatro historias de humor interconectadas que nos llevan a la conclusión de que nada es tan divertido como la desgracia ajena y que cuanto peor lo pasen los protagonistas mejor lo pasará el espectador.

Campeones

2018 | Campeones

Marco Montes pasa por malos momentos. Distanciado de su esposa, vive ahora temporalmente con su autoritaria madre. Para colmo, tras un altercado en un partido profesional de baloncesto pierde su trabajo de entrenador y además tiene la mala fortuna de ser detenido por conducir ebrio. La sentencia que tendrá que cumplir será la de hacer trabajos sociales durante tres meses. Su cometido: entrenar al baloncesto a un grupo de discapacitados intelectuales. Primer largometraje en imagen real de Javier Fesser en diez años, después de su incursión en la animación con su segunda película sobre los personajes de Ibáñez, Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo y tras el lamentable esperpento de Camino. Puede decirse que con Campeones, Fesser recupera su mundo más personal, el de la mirada amable, llena de buenos sentimientos hacia personajes variopintos, diferentes, que no encajan en esta sociedad llena de egoísmo y donde las personas son incapaces de salir de su mundo enlatado, de su cerrazón, para entender y amar a los demás. Con un planteamiento bastante clásico (el hombre que cambia su visión de la vida al acercarse a los más necesitados), Fesser pergeña una historia repleta de humor, propiciado por la variada y extravagante galería de personajes con los que trabaja, la mayoría de los cuales no son actores profesionales. Es elogiable la armonía conseguida y el guión resulta ameno aunque es verdad que ofrece lo que se espera, ni más ni menos. La película carece de planos o escenas memorables y tiene algún tic extraño al estilo Fesser (la madre del protagonista), pero también reúne numerosos momentos divertidos, emotivos, originales, cuando el entrenador interactúa con sus jugadores. La trabajada caracterización de los personajes es el punto fuerte del film, que evita presentarlos como una masa informe y dota a cada uno de su propia identidad. Por supuesto, el eje alrededor del cual gira todo es la interpretación de Javier Gutiérrez, todo un seguro de vida, siempre convincente y con una gran capacidad de empatizar con el espectador, que sin duda compartirá sus miedos, prevenciones, frustraciones y transformaciones a lo largo del film.

6/10
Bienvenidos

2015 | Bienvenidos

6/10
Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo

2014 | Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo

El caso de Javier Fesser no tiene seguramente parangón, pues más de una década después de llevar al cine las aventuras de tebeo de Mortadelo y Filemón al cine con actores de carne y hueso, ahora el cineasta reincide en los personajes del genial Francisco Ibáñez, pero con animación estereoscópica. La trama, que toma elementos de diversos álbumes de los agentes de la T.I.A., muestra los esfuerzos de Mortadelo y Filemón por detener a Jimmy el Cachondo, un villano que la ha tomado la sede central de la agencia de espionaje, utilizando bombas y otras armas de destrucción bestial. Por si fuera poca ocupación, Filemón se las tiene que ver con Tronchamulas, un delincuente supercachas al que metió en la cárcel, y que ahora está en libertad. Un suero para infantilizarlo puede ser la solución, aunque sólo si se usa adecuadamente. Una vez más queda probada la dificultad de trasladar al cine –en este caso, al mundo animado–, las andanzas de los divertidos personajes de Ibáñez. Por supuesto que hay muchos elementos reconocibles –los disfraces, los tortazos, los secundarios como el Súper, el profesor Bacterio o la señorita Ofelia, las persecuciones, las huidas–, pero no son lo mismo los gags visuales en papel que en la pantalla. Aunque el film es medianamente entretenido, deja algo frío, e incluso hay algunos errores de bulto, como la larguísima ensoñación de Filemón al principiar la cinta, que verdaderamente despista, hasta por la decisión de utilizar a un actor de doblaje diferente. Los admiradores y nostálgicos de las historietas de la vieja editorial Bruguera, ahora en ediciones B, quizá queden algo decepcionados, porque reconocerán algo de lo que amaron, pero un tanto desmejorado. Mientras que la reacción de las nuevas generaciones resulta imprevisible, tal vez algunos pequeños espectadores disfruten con el trepidante ritmo cartoon de la cinta. La calidad de la animación, cortesía de los estudios Ilion, que crearon ese esfuerzo titánico llamado Planet 51, es notable, aunque por supuesto tienen el handicap de las inevitables comparaciones con los dibujos del cómic original. Quizá lo más logrado es la inserción como secundario de lujo del inefable Rompetechos, sus gags son tronchantes.

4/10
Al final todos mueren

2013 | Al final todos mueren

Javier Fesser apadrina un film colectivo de cuatro diferentes realizadores hasta ahora cortometrajistas o poco experimentados en el terreno del largometraje. Han rodado otras tantos segmentos con varias interconexiones, acompañadas por un prólogo, y un epílogo rodado por el propio Fesser. El nexo de unión de las diferentes historias de Al final todos mueren es la inminente llegada a la Tierra de un meteorito que acabará con la Humanidad. Etéreos, la parte de Javier Fesser, es muy superior al resto. Visualmente impecable, presenta a dos astronautas que desde el espacio se disponen a convertirse en privilegiados testigos del fin del mundo. Absolutamente hilarante, demuestra que al realizador lo que se le da mejor con diferencia son los cortos cómicos. 42 días antes del impacto está dirigido por Javier Botet, actor de físico peculiar con síndrome de Marfan, que ha obtenido un inmenso prestigio en el ámbito del cine de terror, por personajes monstruosos en cintas como [Rec] y Mamá. También interpreta al protagonista, un asesino en serie que dejará escapar a la chica a la que ha secuestrado si supera una curiosa prueba. Dura y desagradable, aunque crea una atmósfera sugerente, tiene poco interés, y acusa un evidente exceso de metraje. En 13 días antes del impacto, Roberto Pérez Toledo, responsable de Seis puntos sobre Emma, cambia el tono radicalmente, pues ha rodado una especie de comedia romántica sobre un grupo de jóvenes, que ante la inmente llegada del apocalipsis se lanzan a declararse a las personas de las que se han sentido durante mucho tiempo profundamente enamoradas. Con algún momento divertido, acaba siendo extremadamente ligero. Dirige 8 días antes del impacto Pablo Vara, autor del desconocido thriller de ciencia ficción DHA: Dos horas antes. Tiene como personajes centrales a los integrantes de un grupo de amigos que se reúnen para cenar por última vez, pero acaban acogiendo a una chica perseguida que porta lo que parecen ser cinco entradas para algún tipo de búnker que puede significar la salvación. Supera el nivel de los otros, sobre todo a nivel interpretativo, porque cuenta con las siempre sorprendentes Manuela Vellés y Macarena Gómez. Aunque se resuelve de forma un tanto fácil, adquiere cierta tensión dramática por el dilema moral al que se enfrentan los protagonistas, que se plantean robar los tickets de la recién llegada. El hasta ahora únicamente cortometrajista David Galán Galindo se encarga de 3 horas antes del impacto, sobre un librero dedicado a los comics que se encuentra con una embarazada. Es el fragmento más original, y a pesar de su ligereza está lleno de hallazgos divertidos y referencias a la cultura popular.

5/10
Camino

2008 | Camino

Camino, de Javier Fesser, se basa en hecho reales, el caso de Alexia González-Barros, una niña que murió de cáncer con 14 años, educada en una familia cristiana, y actualmente en proceso de beatificación. El guionista y director utiliza la historia auténtica reescribiéndola a su gusto -poca sensibilidad demuestra en tal sentido con los familiares que sobreviven a la pequeña-, para contar el terrible drama de la niña Camino, donde lo más terrible no parece la enfermedad que padece, problemática que se trata de modo más colateral de lo que sería razonable, a pesar de la inclusión de escenas casi gore de las operaciones de columna, sino la religión, presentada como potencial fábrica de personas fanáticas e inhumanas, manipuladora de las conciencias, y forma de insano escapismo. Lo paradójico es que Fesser maneja como alternativa para afrontar el dolor lo que, adoptando su punto de vista, no deja de ser “otro” escapismo, el de la fantasía, escenas oníricas con la familia feliz, en un contexto menos asfixiante, un “cielo” con florecillas, el niño del que se ha enamorado, flechazo instantáneo, ratoncitos que escapan de sus jaulas... Así que, patética conclusión, al final no tenemos nada a que agarrarnos ante el sufrimiento. Film militante y desequilibrado, sostiene que “cada uno se convence de lo que quiere”, ya sea de la religión o de la existencia de un enanito. De ahí el irónico, cruel juego de confusiones, en que unos interpretan como señales de santidad lo que para la niña es un amor infantil. Fesser rechaza la religión, tal “escapismo” no lo aprueba porque lo interpreta, de modo reduccionista, como impuesto desde fuera a machamartillo. Y dirige sus golpes al Opus Dei, “los malos” de la peli. Esta institución católica se (des)dibuja con prolijos y grotescos detalles, cuyo interés argumental es discutible. No hay que olvidar que Fesser proviene del cine de la caricatura y el esperpento, ahí están El sedcleto de la tlompeta, Aquel ritmillo, La gran aventura de Mortadelo y Filemón, El milagro de P. Tinto. Y al abordar un drama basado en la realidad, no evita lo caricaturesco, que chirría ostentosamente. El director se equivoca en la larguísima duración de la película, poco justificable, y no casa con suavidad los pasajes realistas con los oníricos, algo subrayado por la desacertada partitura musical. Fesser debía haberse decantado por el dramón puro y duro o por el formato de cuento, pero quiere nadar entre esas dos aguas y fracasa en el intento. Los actores hacen un trabajo esforzado, pero sus personajes son muy esquemáticos, la madre fanática, el padre “calzonazos”, la hermana “captada” por el Opus Dei, los sacerdotes “funcionarios”... Se salvan las niñas, Nerea Camacho, que interpreta a Camino, y su simpática amiga, de notable desparpajo.

3/10
Cándida

2006 | Cándida

Guillermo Fesser, uno de los integrantes del dúo humorístico español Gomaespuma junto a José Luis Cano, debuta en la dirección cinematográfica, muy de la mano de su hermano cineasta Javier, responsable de El milagro de P. Tinto y La gran aventura de Mortadelo y Filemón, con el que ha coescrito el guión. La trama de tipos populares, rayana en el esperpento, conecta bien con su carrera de humorista y con el cine de Javier Fesser. El film centra su atención en Cándida, viuda, madre de tres hijos, una de esas mujeres básicamente buenas, que ha trabajado como una mula toda su vida, por sacar a los suyos adelante. Sencilla, rebosante de sabiduría popular y sentido común, y divertida al equivocar las palabras, Cándida no ha tenido suerte con sus retoños. Uno es drogadicto, otro alucina creyendo en marcianos y otras zarandajas, y la chica va ‘a su bola’, y es capaz de dejar (¿o sería mejor decir abandonar?) a su bebé en la casa de la madre, mientras ella se va de juerga nocturna con el maromo de su esposo. Lo cierto es que no hay una trama consistente como tal, todo es una acumulación de ‘viñetas’ de sainete, entre las originalidades de los hijos, la casa de la señora marquesa y otros ilustres representantes de la ‘derechona’ (¿por qué no meterse con los ‘progres’, que también dan mucho juego?) donde Cándida trabaja como mandadera, los encuentros con un popular presentador televisivo, y un inesperado viaje a Estados Unidos. El talento visual de Guillermo Fesser es menor que el de Javier, y los chistes desiguales. El film despierta alguna que otra sonrisa, pero para nada el interminable regocijo que sería de desear. Homenaje a la gente corriente y bondadosa que habitualmente no ocupa espacios en el telediario –aunque Cándida va a ser la excepción–, los propósitos descacharrantes no acaban de funcionar, el film es un ‘quiero y no puedo’.

4/10
En el mundo a cada rato

2004 | En el mundo a cada rato

Cinco directores españoles unieron sus esfuerzos en este film para apoyar la labor de UNICEF con la infancia. En El secreto mejor guardado, Ravi es un niño indio que necesita un traje de fiesta para un baile; el regreso a su país de una joven doctora, hija de española y guineano, para luchar contra la mortandad infantil configura La vida efímera; Maca, una niña de tres años que vive en un barrio misérrimo, nos cuenta por qué es feliz en Las siete alcantarillas; el problema del analfabetismo en el Amazonas domina en Hijas de Belén. Finalmente, en Binta y la gran idea, el imaginativo Javier Fesser nos lleva a Senegal, donde contrastan una niña que va a la escuela y otra que no.

4/10
La gran aventura de Mortadelo y Filemón

2003 | La gran aventura de Mortadelo y Filemón

Si afirmáramos que ocho de cada diez españoles han leído la obra cumbre de nuestra literatura, el Quijote, probablemente estaríamos exagerando. Pero si decimos que ocho de cada diez han leído más de un tebeo de Mortadelo y Filemón, en ese caso nos habríamos quedado cortos (datos estadísticos facilitados por el departamento de información de la TIA). Teniendo en cuenta que hasta los alemanes adoran a Clever y Smart (tal como se conoce en tierras germanas a la intrépida pareja de agentes de la TIA), parecía misión imposible convertir los dibujos originales en película de acción real, sin que miles de aficionados decepcionados arrojaran un yunque a la cabeza del director capaz de tamaña osadía. Los adictos al cómic dejaron de afilar sus cuchillos cuando se enteraron de que el responsable del proyecto era el único tipejo con posibilidades de salir airoso de la prueba, Javier Fesser, que había crecido con los personajes, y que en su debut El milagro de P. Tinto, y en sus cortos anteriores, especialmente en Aquel ritmillo, había descrito personajes y ambientes casposos de la España cañí, en la línea de los inmortales personajes de Francisco Ibáñez. Pues bien, todos ellos se quedaron boquiabiertos cuando comprobaron que el director aprobaba el examen con nota. Aunque parezca imposible, allí estaban los inventos cutres del profesor Bacterio, la oronda secretaria Ofelia, porrazos que dejaban a la gente aplanada, un esquimal que pasa por la calle y sobre todo la pareja de agentes más famosos de la TIA, encarnados por dos actores, Benito Pocino y Pepe Viyuela, que parecían haber nacido para interpretar a los personajes. El propio Fesser coescribió con su hermano Javier, popular integrante de Gomaespuma, un argumento que no adapta ninguna aventura original en concreto. Más bien hace un compendio de gags sacados de muchos de ellos. Por ejemplo, de El sulfato atómico ha salido el dictador de un país imaginario llamado Tirania, que intenta comprar a un ladrón un invento robado al profesor Bacterio. Para recuperarlo, el superintendente Vicente, jefe de la TIA, acude al superagente Freddy Mazas (Dominique Pinon, nombre habitual de las películas de Jean-Pierre Jeunet, como Delicatessen y Amelie, cuyo estilo ha influido claramente en el cine de Fesser). Mazas es un superagente invencible al estilo James Bond, que provoca celos en Mortadelo y Filemón, quienes deciden encontrar el artefacto antes que él. La película ha batido varios récords, pues es la más digitalizada del cine español, con más de 350 planos trucados. Además, es la más taquillera de nuestro cine en lo que va de año, y segunda entre las cintas españolas más vistas de todos los tiempos, sólo superada por Los otros. Incluso se estrenará en el extranjero, pues hasta en Japón conocen a las creaciones de Ibáñez. Entre los personajes secundarios aparecen otros personajes del dibujante, como Rompetechos o algunos de los habitantes de 13 Rúe del Percebe y bla, bla, bla.

5/10
El milagro de P. Tinto

1998 | El milagro de P. Tinto

P. Tinto ha querido tener muchos hijos desde que era niño. Se casó para ello con el amor de su infancia: Olivia, una ciega. Los niños no han venido, porque tienen una idea equivocada de lo que llaman hacer el “tralarí, tralarí”. Así que adoptan a unos marcianos, y luego a un tipo que lleva siempre a cuestas una bombona de butano. Tras sus celebrados cortos Aquel ritmillo y El sedcleto de la tlompeta, Javier Fesser debuta en el largo con una historia de tintes surrealistas. El despliegue visual es apabullante: las referencias van desde el expresionismo alemán hasta los dibujos animados de Correcaminos, pasando por el cine de los franceses Marc Caro y Jean-Pierre Jeunet y del británico Terry Gilliam, el E.T de Spielberg, las historietas de Tintín… Quizá el guión de los hermanos Fesser, Javier y Guillermo, podía ser más consistente, y evitar así la sensación de asistir a un chorro de gags. Algunos son sin duda muy ocurrentes. Los Fesser se mueven en el filo de la navaja, procurando no traspasar las fronteras del buen gusto.

4/10
Historias lamentables

2020 | Historias lamentables

Ramón, un joven apocado a punto de heredar el imperio levantado por su riguroso y hermético padre; Bermejo, un veraneante metódico enfermizo del orden y enemigo de la improvisación; Ayoub, un africano sin papeles que persigue su sueño acompañado por una mujer insoportable que parece haberlos perdido todos y Alipio, un pequeño empresario sumido en el pozo de la ludopatía y la desesperación, protagonizan esta comedia, muy de Fesser, formada por cuatro historias de humor interconectadas que nos llevan a la conclusión de que nada es tan divertido como la desgracia ajena y que cuanto peor lo pasen los protagonistas mejor lo pasará el espectador.

Campeones

2018 | Campeones

Marco Montes pasa por malos momentos. Distanciado de su esposa, vive ahora temporalmente con su autoritaria madre. Para colmo, tras un altercado en un partido profesional de baloncesto pierde su trabajo de entrenador y además tiene la mala fortuna de ser detenido por conducir ebrio. La sentencia que tendrá que cumplir será la de hacer trabajos sociales durante tres meses. Su cometido: entrenar al baloncesto a un grupo de discapacitados intelectuales. Primer largometraje en imagen real de Javier Fesser en diez años, después de su incursión en la animación con su segunda película sobre los personajes de Ibáñez, Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo y tras el lamentable esperpento de Camino. Puede decirse que con Campeones, Fesser recupera su mundo más personal, el de la mirada amable, llena de buenos sentimientos hacia personajes variopintos, diferentes, que no encajan en esta sociedad llena de egoísmo y donde las personas son incapaces de salir de su mundo enlatado, de su cerrazón, para entender y amar a los demás. Con un planteamiento bastante clásico (el hombre que cambia su visión de la vida al acercarse a los más necesitados), Fesser pergeña una historia repleta de humor, propiciado por la variada y extravagante galería de personajes con los que trabaja, la mayoría de los cuales no son actores profesionales. Es elogiable la armonía conseguida y el guión resulta ameno aunque es verdad que ofrece lo que se espera, ni más ni menos. La película carece de planos o escenas memorables y tiene algún tic extraño al estilo Fesser (la madre del protagonista), pero también reúne numerosos momentos divertidos, emotivos, originales, cuando el entrenador interactúa con sus jugadores. La trabajada caracterización de los personajes es el punto fuerte del film, que evita presentarlos como una masa informe y dota a cada uno de su propia identidad. Por supuesto, el eje alrededor del cual gira todo es la interpretación de Javier Gutiérrez, todo un seguro de vida, siempre convincente y con una gran capacidad de empatizar con el espectador, que sin duda compartirá sus miedos, prevenciones, frustraciones y transformaciones a lo largo del film.

6/10
Bienvenidos

2015 | Bienvenidos

6/10
Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo

2014 | Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo

El caso de Javier Fesser no tiene seguramente parangón, pues más de una década después de llevar al cine las aventuras de tebeo de Mortadelo y Filemón al cine con actores de carne y hueso, ahora el cineasta reincide en los personajes del genial Francisco Ibáñez, pero con animación estereoscópica. La trama, que toma elementos de diversos álbumes de los agentes de la T.I.A., muestra los esfuerzos de Mortadelo y Filemón por detener a Jimmy el Cachondo, un villano que la ha tomado la sede central de la agencia de espionaje, utilizando bombas y otras armas de destrucción bestial. Por si fuera poca ocupación, Filemón se las tiene que ver con Tronchamulas, un delincuente supercachas al que metió en la cárcel, y que ahora está en libertad. Un suero para infantilizarlo puede ser la solución, aunque sólo si se usa adecuadamente. Una vez más queda probada la dificultad de trasladar al cine –en este caso, al mundo animado–, las andanzas de los divertidos personajes de Ibáñez. Por supuesto que hay muchos elementos reconocibles –los disfraces, los tortazos, los secundarios como el Súper, el profesor Bacterio o la señorita Ofelia, las persecuciones, las huidas–, pero no son lo mismo los gags visuales en papel que en la pantalla. Aunque el film es medianamente entretenido, deja algo frío, e incluso hay algunos errores de bulto, como la larguísima ensoñación de Filemón al principiar la cinta, que verdaderamente despista, hasta por la decisión de utilizar a un actor de doblaje diferente. Los admiradores y nostálgicos de las historietas de la vieja editorial Bruguera, ahora en ediciones B, quizá queden algo decepcionados, porque reconocerán algo de lo que amaron, pero un tanto desmejorado. Mientras que la reacción de las nuevas generaciones resulta imprevisible, tal vez algunos pequeños espectadores disfruten con el trepidante ritmo cartoon de la cinta. La calidad de la animación, cortesía de los estudios Ilion, que crearon ese esfuerzo titánico llamado Planet 51, es notable, aunque por supuesto tienen el handicap de las inevitables comparaciones con los dibujos del cómic original. Quizá lo más logrado es la inserción como secundario de lujo del inefable Rompetechos, sus gags son tronchantes.

4/10
Al final todos mueren

2013 | Al final todos mueren

Javier Fesser apadrina un film colectivo de cuatro diferentes realizadores hasta ahora cortometrajistas o poco experimentados en el terreno del largometraje. Han rodado otras tantos segmentos con varias interconexiones, acompañadas por un prólogo, y un epílogo rodado por el propio Fesser. El nexo de unión de las diferentes historias de Al final todos mueren es la inminente llegada a la Tierra de un meteorito que acabará con la Humanidad. Etéreos, la parte de Javier Fesser, es muy superior al resto. Visualmente impecable, presenta a dos astronautas que desde el espacio se disponen a convertirse en privilegiados testigos del fin del mundo. Absolutamente hilarante, demuestra que al realizador lo que se le da mejor con diferencia son los cortos cómicos. 42 días antes del impacto está dirigido por Javier Botet, actor de físico peculiar con síndrome de Marfan, que ha obtenido un inmenso prestigio en el ámbito del cine de terror, por personajes monstruosos en cintas como [Rec] y Mamá. También interpreta al protagonista, un asesino en serie que dejará escapar a la chica a la que ha secuestrado si supera una curiosa prueba. Dura y desagradable, aunque crea una atmósfera sugerente, tiene poco interés, y acusa un evidente exceso de metraje. En 13 días antes del impacto, Roberto Pérez Toledo, responsable de Seis puntos sobre Emma, cambia el tono radicalmente, pues ha rodado una especie de comedia romántica sobre un grupo de jóvenes, que ante la inmente llegada del apocalipsis se lanzan a declararse a las personas de las que se han sentido durante mucho tiempo profundamente enamoradas. Con algún momento divertido, acaba siendo extremadamente ligero. Dirige 8 días antes del impacto Pablo Vara, autor del desconocido thriller de ciencia ficción DHA: Dos horas antes. Tiene como personajes centrales a los integrantes de un grupo de amigos que se reúnen para cenar por última vez, pero acaban acogiendo a una chica perseguida que porta lo que parecen ser cinco entradas para algún tipo de búnker que puede significar la salvación. Supera el nivel de los otros, sobre todo a nivel interpretativo, porque cuenta con las siempre sorprendentes Manuela Vellés y Macarena Gómez. Aunque se resuelve de forma un tanto fácil, adquiere cierta tensión dramática por el dilema moral al que se enfrentan los protagonistas, que se plantean robar los tickets de la recién llegada. El hasta ahora únicamente cortometrajista David Galán Galindo se encarga de 3 horas antes del impacto, sobre un librero dedicado a los comics que se encuentra con una embarazada. Es el fragmento más original, y a pesar de su ligereza está lleno de hallazgos divertidos y referencias a la cultura popular.

5/10
Camino

2008 | Camino

Camino, de Javier Fesser, se basa en hecho reales, el caso de Alexia González-Barros, una niña que murió de cáncer con 14 años, educada en una familia cristiana, y actualmente en proceso de beatificación. El guionista y director utiliza la historia auténtica reescribiéndola a su gusto -poca sensibilidad demuestra en tal sentido con los familiares que sobreviven a la pequeña-, para contar el terrible drama de la niña Camino, donde lo más terrible no parece la enfermedad que padece, problemática que se trata de modo más colateral de lo que sería razonable, a pesar de la inclusión de escenas casi gore de las operaciones de columna, sino la religión, presentada como potencial fábrica de personas fanáticas e inhumanas, manipuladora de las conciencias, y forma de insano escapismo. Lo paradójico es que Fesser maneja como alternativa para afrontar el dolor lo que, adoptando su punto de vista, no deja de ser “otro” escapismo, el de la fantasía, escenas oníricas con la familia feliz, en un contexto menos asfixiante, un “cielo” con florecillas, el niño del que se ha enamorado, flechazo instantáneo, ratoncitos que escapan de sus jaulas... Así que, patética conclusión, al final no tenemos nada a que agarrarnos ante el sufrimiento. Film militante y desequilibrado, sostiene que “cada uno se convence de lo que quiere”, ya sea de la religión o de la existencia de un enanito. De ahí el irónico, cruel juego de confusiones, en que unos interpretan como señales de santidad lo que para la niña es un amor infantil. Fesser rechaza la religión, tal “escapismo” no lo aprueba porque lo interpreta, de modo reduccionista, como impuesto desde fuera a machamartillo. Y dirige sus golpes al Opus Dei, “los malos” de la peli. Esta institución católica se (des)dibuja con prolijos y grotescos detalles, cuyo interés argumental es discutible. No hay que olvidar que Fesser proviene del cine de la caricatura y el esperpento, ahí están El sedcleto de la tlompeta, Aquel ritmillo, La gran aventura de Mortadelo y Filemón, El milagro de P. Tinto. Y al abordar un drama basado en la realidad, no evita lo caricaturesco, que chirría ostentosamente. El director se equivoca en la larguísima duración de la película, poco justificable, y no casa con suavidad los pasajes realistas con los oníricos, algo subrayado por la desacertada partitura musical. Fesser debía haberse decantado por el dramón puro y duro o por el formato de cuento, pero quiere nadar entre esas dos aguas y fracasa en el intento. Los actores hacen un trabajo esforzado, pero sus personajes son muy esquemáticos, la madre fanática, el padre “calzonazos”, la hermana “captada” por el Opus Dei, los sacerdotes “funcionarios”... Se salvan las niñas, Nerea Camacho, que interpreta a Camino, y su simpática amiga, de notable desparpajo.

3/10
En el mundo a cada rato

2004 | En el mundo a cada rato

Cinco directores españoles unieron sus esfuerzos en este film para apoyar la labor de UNICEF con la infancia. En El secreto mejor guardado, Ravi es un niño indio que necesita un traje de fiesta para un baile; el regreso a su país de una joven doctora, hija de española y guineano, para luchar contra la mortandad infantil configura La vida efímera; Maca, una niña de tres años que vive en un barrio misérrimo, nos cuenta por qué es feliz en Las siete alcantarillas; el problema del analfabetismo en el Amazonas domina en Hijas de Belén. Finalmente, en Binta y la gran idea, el imaginativo Javier Fesser nos lleva a Senegal, donde contrastan una niña que va a la escuela y otra que no.

4/10
La gran aventura de Mortadelo y Filemón

2003 | La gran aventura de Mortadelo y Filemón

Si afirmáramos que ocho de cada diez españoles han leído la obra cumbre de nuestra literatura, el Quijote, probablemente estaríamos exagerando. Pero si decimos que ocho de cada diez han leído más de un tebeo de Mortadelo y Filemón, en ese caso nos habríamos quedado cortos (datos estadísticos facilitados por el departamento de información de la TIA). Teniendo en cuenta que hasta los alemanes adoran a Clever y Smart (tal como se conoce en tierras germanas a la intrépida pareja de agentes de la TIA), parecía misión imposible convertir los dibujos originales en película de acción real, sin que miles de aficionados decepcionados arrojaran un yunque a la cabeza del director capaz de tamaña osadía. Los adictos al cómic dejaron de afilar sus cuchillos cuando se enteraron de que el responsable del proyecto era el único tipejo con posibilidades de salir airoso de la prueba, Javier Fesser, que había crecido con los personajes, y que en su debut El milagro de P. Tinto, y en sus cortos anteriores, especialmente en Aquel ritmillo, había descrito personajes y ambientes casposos de la España cañí, en la línea de los inmortales personajes de Francisco Ibáñez. Pues bien, todos ellos se quedaron boquiabiertos cuando comprobaron que el director aprobaba el examen con nota. Aunque parezca imposible, allí estaban los inventos cutres del profesor Bacterio, la oronda secretaria Ofelia, porrazos que dejaban a la gente aplanada, un esquimal que pasa por la calle y sobre todo la pareja de agentes más famosos de la TIA, encarnados por dos actores, Benito Pocino y Pepe Viyuela, que parecían haber nacido para interpretar a los personajes. El propio Fesser coescribió con su hermano Javier, popular integrante de Gomaespuma, un argumento que no adapta ninguna aventura original en concreto. Más bien hace un compendio de gags sacados de muchos de ellos. Por ejemplo, de El sulfato atómico ha salido el dictador de un país imaginario llamado Tirania, que intenta comprar a un ladrón un invento robado al profesor Bacterio. Para recuperarlo, el superintendente Vicente, jefe de la TIA, acude al superagente Freddy Mazas (Dominique Pinon, nombre habitual de las películas de Jean-Pierre Jeunet, como Delicatessen y Amelie, cuyo estilo ha influido claramente en el cine de Fesser). Mazas es un superagente invencible al estilo James Bond, que provoca celos en Mortadelo y Filemón, quienes deciden encontrar el artefacto antes que él. La película ha batido varios récords, pues es la más digitalizada del cine español, con más de 350 planos trucados. Además, es la más taquillera de nuestro cine en lo que va de año, y segunda entre las cintas españolas más vistas de todos los tiempos, sólo superada por Los otros. Incluso se estrenará en el extranjero, pues hasta en Japón conocen a las creaciones de Ibáñez. Entre los personajes secundarios aparecen otros personajes del dibujante, como Rompetechos o algunos de los habitantes de 13 Rúe del Percebe y bla, bla, bla.

5/10
El milagro de P. Tinto

1998 | El milagro de P. Tinto

P. Tinto ha querido tener muchos hijos desde que era niño. Se casó para ello con el amor de su infancia: Olivia, una ciega. Los niños no han venido, porque tienen una idea equivocada de lo que llaman hacer el “tralarí, tralarí”. Así que adoptan a unos marcianos, y luego a un tipo que lleva siempre a cuestas una bombona de butano. Tras sus celebrados cortos Aquel ritmillo y El sedcleto de la tlompeta, Javier Fesser debuta en el largo con una historia de tintes surrealistas. El despliegue visual es apabullante: las referencias van desde el expresionismo alemán hasta los dibujos animados de Correcaminos, pasando por el cine de los franceses Marc Caro y Jean-Pierre Jeunet y del británico Terry Gilliam, el E.T de Spielberg, las historietas de Tintín… Quizá el guión de los hermanos Fesser, Javier y Guillermo, podía ser más consistente, y evitar así la sensación de asistir a un chorro de gags. Algunos son sin duda muy ocurrentes. Los Fesser se mueven en el filo de la navaja, procurando no traspasar las fronteras del buen gusto.

4/10
Al final todos mueren

2013 | Al final todos mueren

Javier Fesser apadrina un film colectivo de cuatro diferentes realizadores hasta ahora cortometrajistas o poco experimentados en el terreno del largometraje. Han rodado otras tantos segmentos con varias interconexiones, acompañadas por un prólogo, y un epílogo rodado por el propio Fesser. El nexo de unión de las diferentes historias de Al final todos mueren es la inminente llegada a la Tierra de un meteorito que acabará con la Humanidad. Etéreos, la parte de Javier Fesser, es muy superior al resto. Visualmente impecable, presenta a dos astronautas que desde el espacio se disponen a convertirse en privilegiados testigos del fin del mundo. Absolutamente hilarante, demuestra que al realizador lo que se le da mejor con diferencia son los cortos cómicos. 42 días antes del impacto está dirigido por Javier Botet, actor de físico peculiar con síndrome de Marfan, que ha obtenido un inmenso prestigio en el ámbito del cine de terror, por personajes monstruosos en cintas como [Rec] y Mamá. También interpreta al protagonista, un asesino en serie que dejará escapar a la chica a la que ha secuestrado si supera una curiosa prueba. Dura y desagradable, aunque crea una atmósfera sugerente, tiene poco interés, y acusa un evidente exceso de metraje. En 13 días antes del impacto, Roberto Pérez Toledo, responsable de Seis puntos sobre Emma, cambia el tono radicalmente, pues ha rodado una especie de comedia romántica sobre un grupo de jóvenes, que ante la inmente llegada del apocalipsis se lanzan a declararse a las personas de las que se han sentido durante mucho tiempo profundamente enamoradas. Con algún momento divertido, acaba siendo extremadamente ligero. Dirige 8 días antes del impacto Pablo Vara, autor del desconocido thriller de ciencia ficción DHA: Dos horas antes. Tiene como personajes centrales a los integrantes de un grupo de amigos que se reúnen para cenar por última vez, pero acaban acogiendo a una chica perseguida que porta lo que parecen ser cinco entradas para algún tipo de búnker que puede significar la salvación. Supera el nivel de los otros, sobre todo a nivel interpretativo, porque cuenta con las siempre sorprendentes Manuela Vellés y Macarena Gómez. Aunque se resuelve de forma un tanto fácil, adquiere cierta tensión dramática por el dilema moral al que se enfrentan los protagonistas, que se plantean robar los tickets de la recién llegada. El hasta ahora únicamente cortometrajista David Galán Galindo se encarga de 3 horas antes del impacto, sobre un librero dedicado a los comics que se encuentra con una embarazada. Es el fragmento más original, y a pesar de su ligereza está lleno de hallazgos divertidos y referencias a la cultura popular.

5/10

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