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"El miedo es una buena señal de que debes aceptar un papel"

Viggo Mortensen no hace cualquier película, su anterior trabajo, “Captain Fantastic”, data de 2016. Pero la singularidad encantadora de la historia de “Green Book” y el desafío de interpretar a un italoamericano muy distinto a él, le convencieron para lanzarse a la aventura de trabajar con Peter Farrelly.

Peter Farrelly no es el primer nombre que le viene a uno a la cabeza a la hora de pensar en el director ideal para rodar Green Book. No se trata de una de sus comedias habituales.

Tienes que ver a estos personajes como personas reales, en lugares reales, y Pete consiguió hacer eso. Los detalles de época, los aspectos dramáticos de la historia están muy bien llevados. Hay momentos graciosos, pero no es una cinta de humor como sus otras películas. El humor surge de situaciones y de los contrastes entre los personajes. Hay mucha atención al detalle, una autenticidad que te ayuda a creértelo.

La película juega al contraste entre la extraña pareja que componen los protagonistas, basados en personajes reales...

Sí, Doc no es como ninguno de los afroamericanos con los que Tony se ha criado en Nueva York. Nunca había visto a un hombre así. Al principio, Tony cree que es un tipo muy quisquilloso, remilgado e incluso esnob. Puede que Tony no sea en cierta medida tan inteligente como Doc Shirley, pero tiene buen instinto, es avispado y puede ver que Doc Shirley parece pensar que Tony es inferior a él en muchos aspectos.

Y aunque Doc piense que Tony es útil porque es un buen guardaespaldas y chófer, también lo considera irritante. Tony no para de hablar en el coche, fuma y come constantemente, le hace preguntas personales. Y Doc Shirley está acostumbrado a tener conductores que son discretos, educados y que no hablan a menos que se les hable. Se puede ver el punto de vista de ambos tipos desde el principio del viaje.

vigococheEl formato de “road movie” acaba dando mucho juego.

En general, las películas de carretera te dan la oportunidad de juntar a dos personajes que normalmente no pasarían mucho tiempo juntos. Así acaban sucediendo cosas interesantes. Cuanto más tiempo pasas con alguien, mejor o peor te llevas. Y más aprendes sobre ellos y sobre ti mismo. No hay más remedio. Nuestra película de carretera se desarrolla en un Cadillac Coupé De Ville en 1962, conduciendo por el Sur de EE.UU., y nos encontramos constantemente en situaciones en las que no podemos separarnos, porque tengo que hacer de su guardaespaldas y acompañarlo a todas partes. Ese es mi trabajo.

Por mucho que la historia central de Green Book trate sobre los obstáculos a los que Tony y Doc Shirley hacen frente juntos (el racismo institucionalizado y otros problemas que se encuentran por el camino), me atraía más el obstáculo más complicado de lo que cada uno de nuestros personajes tiene que afrontar sobre sí mismo, y cómo lo afronta cada uno de ellos.

¿Cree que hemos avanzado bastante en lo que se refiere a prejuicios raciales?

Green Book es una película sobre una relación entre un hombre negro y un hombre blanco antes de que se promulgara la Ley de los Derechos Civiles, y el telón de fondo es de evidente tensión racial y socioeconómica. En muchos aspectos, seguimos afrontando en la actualidad los mismos problemas que se muestran en la película. Hay un montón de imágenes y conceptos que se tratan en nuestra historia en 1962, que siguen estando presentes hoy día, y creo que la gente lo encontrará revelador, además de entretenido.

Alejarnos de nuestro presente también puede eliminar todas las interferencias de nuestros propios prejuicios y preocupaciones inmediatas. Todas esas cosas que te impiden escuchar a alguien cuando estás discutiendo con él. Cuando ves una película de época, si está tan bien construida y dirigida como Green Book, y te fijas en la forma que tenía la gente de comportarse en el pasado, a menudo te permite descubrir cosas sobre el presente de las que podrías no darte cuenta al ver una película ambientada en la actualidad.

Viggo Mortensen no parece la elección más obvia para interpretar a un italoamericano. ¿Tuvo dudas a la hora de aceptar el papel? Tengo entendido que Peter Farrelly siempre pensó en usted para interpretar a Tony.

Bueno, yo le dije a Pete, ‘Me gusta mucho el personaje por muchas razones y me encanta la historia entre estos dos hombres’. Pero no estaba muy seguro de si sería adecuado para él. No había interpretado nunca a un tipo así. Pero él insistió, así que dije: ‘Déjame que me lo lea otra vez’.

Mantuvimos largas conversaciones sobre el tema, supongo que parte de mi reticencia inicial tenía que ver con mi miedo a no hacer justicia al personaje. Sin embargo, incluso cuando decido aceptar un papel sin vacilar, creativamente siempre hay cierto miedo. Tras años de experiencia, he acabado dándome cuenta de que ese miedo es buena señal, es señal de que tal vez deba afrontar el desafío. Así que acepté.

Pero incluso en los primeros días de rodaje, seguía un poco preocupado por ciertos detalles. Aunque una vez nos pusimos en marcha y empecé a incorporar lo que había descubierto sobre Tony Lip y sus antecedentes, y me familiaricé con la forma de trabajar de Mahershala Ali y Pete, me fui sintiendo cada vez más cómodo.

vigofamiliaImagino que una dificultad adicional sería conocer en Nueva York a la familia Vallelonga: Nick Vallelonga, hijo de Tony y guionista del film, y su hermano Frank y su tío Rudy, en el restaurante Tony Lip, regentado por Frank. ¿Le aceptaron enseguida como su padre en la ficción?

Se mostraron muy generosos conmigo desde el momento en que nos conocimos. Pensé que estaría allí una o dos horas, pero en vez de eso tomamos una inmensa cena italiana increíblemente buena, de cuatro o cinco horas, y mantuvimos una conversación estupenda. Y me di cuenta de algo sorprendente que me resultó muy útil sobre Tony: lo mucho que se parecía a mi padre.

Aunque las familias Vallelonga y Mortensen son muy distintas –étnicamente, nuestros orígenes– nos identificamos mucho uno con otro, teníamos un sentido del humor similar y una dinámica familiar parecida. Mi padre era de Dinamarca, pero sus actitudes en lo referente a raza y política, su origen de clase obrera, cierta tozudez, cierto carisma... todo ello era muy similar a lo que me contaban de Tony. El tipo de chistes que contaba Tony, su conducta, sus contradicciones, me seguían recordando a mi padre y se lo comenté a ellos. Nos reímos y nos pusimos a presumir de padres, encontramos verdaderos puntos en común. Eso me sirvió como punto de partida.

¿Qué es lo que más le atrajo de su personaje?

Es la clase de tipo con la que no quieres meterte en líos. Pero, por tosco y quizá violento como pueda parecer al principio, demuestra ser un hombre de palabra que es en esencia decente. Es un caballero nato, que hizo lo que tuvo que hacer para ganar dinero, ya fuera como portero de clubes nocturnos o conduciendo un camión de basura, jugando a los dados, las cartas, lo que fuera. Es un personaje con mucho carisma natural y una persona con una verdadera fuerza de voluntad.

Cuando me marché [de la cena con los Vallelonga], en el camino de vuelta a Manhattan, iba pensando: ‘Vale, tal vez pueda hacer esto... Muy bien, cuento con aliados’. Esa noche, empecé a sentir que había una semilla ahí que podía convertirse en un arbolito. Ese fue un encuentro importante y le agradezco mucho su ayuda a la familia Vallelonga.

¿Y qué le parece que algunos miembros del clan tengan pequeños papeles en el film?

Pete se arriesgó al contar con muchos miembros de la familia, que en muchos casos no eran actores, para interpretar a los familiares en la película. Los dos hijos de Tony están en el film y, aunque ambos son actores, el verdadero hermano de Tony, que no es actor, hace del padre de Tony. El verdadero hermano de Dolores [su esposa] hace de su padre en la película. Hay una mezcla de actores veteranos y gente que nadie ha visto nunca en la pantalla, y eso la dota de un realismo que ayuda a todos. Me ayudó a mí. Y ayuda a hacer que te creas a Tony y a su mundo.

vigonieve¿Es cierto que ocurrió en la película un “accidente feliz”, la nevada que vemos en el último tramo, que se incorporó a la trama?

Llevábamos varias horas rodando bajo la lluvia cuando la temperatura empezó a bajar. Le pregunté a Pete cuánto tiempo nos quedaba. Me respondió: ‘Deberíamos acabar en una hora’. Así que le pregunté: ‘¿Qué temperatura hace?’. Miró su teléfono y dijo: ‘Hace alrededor de 1º C’. Le comenté: ‘Está bajando. En una hora, tendremos nieve. ¿Podemos rodar un poco más?’. Y contestó: ‘Sí, creo que podemos, aprovechémoslo’. Luego se levantó una enorme tormenta de nieve —una ventisca— y estaba cayendo con mucha fuerza.

Imagino que se planteó detener el rodaje.

Sí, pero dije: ‘No, vamos a conducir, puedo conducir en la nieve. Aprendí a conducir en el norte. Así que Pete sugiere: ‘Vale, te seguiremos con una cámara, pondremos una cámara en el coche y te seguiremos’. Y empezamos a conducir. Obtuvimos unas imágenes estupendas que no habríamos conseguido a menos que hubiéramos ido luego al norte. Así ahorramos tiempo y, supongo, algo de dinero, pero, más que nada, fue divertido. También fue precioso, ¡con toda esa nieve! Tuvimos suerte con el tiempo, atípicamente frío para Luisiana, y le sacamos el máximo partido.

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