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Biografía

Viggo Mortensen

Viggo Mortensen

61 años

Viggo Mortensen

Nació el 20 de Octubre de 1958 en Nueva York, EE.UU.

Premios: 0 Oscar (más 1 premios y 2 nominaciones)

Espíritu nómada

01 Junio 2004

“Si con mi vida o mi muerte puedo protegeros, así lo haré”, decía Aragorn en una de las secuencias clave de El señor de los anillos. El mismo J.R.R. Tolkien no habría imaginado un tipo tan idóneo para interpretar al personaje en la pantalla como Viggo Mortensen, por entonces prácticamente un desconocido, a pesar de que había intervenido en una treintena de películas. Hizo tan bien su papel, que incluso algunos cinéfilos exaltados le perdonamos que hubiera tenido la osadía de intervenir en dos innecesarios remakes, de películas de Hitchcock, Crimen perfecto y Psicosis, ambas de 1998.

Su aspecto de tipo duro forjado por la vida, de metro ochenta de estatura, parece contradecir que se trata de una persona especialmente sensible, que destaca en otras actitudes artísticas aparte de la interpretación. Sacó un libro de poesía antes de ser famoso y tres discos de jazz. Organiza exposiciones con sus fotografías, y por si todo esto fuera poco, realmente pintaba los frescos de su personaje, en la citada Crimen perfecto.

Presume a los cuatro vientos de no tener tele, y es un padre ejemplar que exige siempre bajo contrato que el Día de Acción de Gracias lo reserva para estar con su hijo.

Hijo de un danés y una estadounidense a la que éste conoció en Noruega, Viggo Mortensen nació el 20 de octubre de 1958, en Nueva York. Su padre, Viggo Sr., tenía un espíritu inquieto y errante, carácter que heredaría su hijo. Durante muchos años la familia estuvo cambiando de localización, pasando de Argentina, a Venezuela y Dinamarca. A los ocho años, Viggo apareció en una obra de teatro escolar, como parte de la cola de un dragón, aunque por aquel entonces ni se planteaba dedicarse a la interpretación.

El divorcio de sus padres convierte su adolescencia en un infierno. Regresa a Nueva York, donde vive con su madre y se aficiona a la fotografía, un hobby que continúa cultivando en la actualidad. En la universidad de St. Lawrence se gradúa en ciencias políticas, y Literatura española. No tenía previsto dedicarse a la interpretación, pero cuando se graduó, encontró por casualidad en el periódico un anuncio en el que se buscaban actores para una compañía teatral. Tras un monólogo en el que interpretaba a Jack el destripador, decidió seguir dedicándose a la interpretación, a ver si tenía suerte.

Le cae algún trabajillo, como hacer de joven granjero amish en Único Testigo, o un pequeño papel en La Rosa Púrpura de El Cairo, que acabó en la mesa de montaje. En una película de muy bajo presupuesto, titulada Salvation!, que ni se estrenó en España, conoció a Exene Cervenka, una cantante de una banda de punk, de la que se enamoró, sobre todo porque compartían la afición por la poesía. En 1987, el mismo año en el que se muda a Los Angeles para estar más cerca de la industria del cine, Viggo contrajo matrimonio con Cervenka, que poco después daba a luz a Henry Blake, el único hijo del matrimonio. El chico también va para actor, pues hizo de joven jinete de Rohan en Las dos torres. “Ser padre fue el acontecimiento más importante de mi vida, y lo que me colocó en el buen camino”, recuerda el actor. No le iba tan bien como en la vida personal en el cine, pues aunque no le faltaban papeles, la mayoría de sus películas eran de calidad ínfima, como Presidio o La matanza de Texas 3.

Le cambia la suerte a principios de los 90, desde que interpreta a uno de los hermanos protagonistas de Extraño vínculo de sangre, de Sean Penn. A partir de ese momento le ofrecen papeles de desigual importancia, en proyectos que tendrían cierta repercusión, como Marea roja, Retrato de una dama, La teniente O’Neil y 28 días. Incluso aprovechó su dominio del español, para venir a nuestro país a rodar La pistola de mi hermano, de Ray Loriga. Su rostro empezaba a ser conocido por los cinéfilos, pero la popularidad se le resistía, sin que eso le quitara el sueño. “No tengo un plan deliverado en la vida, ni siquiera sé si debería dedicarme más a la fotografía que a la interpretación. En cualquier caso, el verdadero éxito está en el trabajo. Viajar con esperanza es mucho mejor que la llegada”, ha comentado el actor. 

Cuando Peter Jackson inició el rodaje de El señor de los anillos, entrevistó entre otros a Viggo Mortensen para el personaje de Aragorn, pero terminó dándole el papel a Stuart Towsend. Una vez dado el primer golpe de claqueta, el cineasta neozelandés se dio cuenta de que este actor no se ajustaba a su concepción del personaje. Así que terminó contratando a Mortensen, que se incorporó al rodaje en marcha. Esta sustitución de última hora le convirtió en una estrella, sin ser ni siquiera el protagonista de la trilogía. Con el heredero al trono de Góndor, Mortensen compartía el amor por la naturaleza, y para parecerse todavía más se iba a dormir en medio del bosque, vestido de montaraz. Aunque probablemente se trate de un rumor, se cuenta que iba a todas partes con su espada, incluso a los restaurantes, y que una vez atropelló a un conejo, y lo asó en una fogata para comérselo al estilo de su personaje.

Se dice que es todavía más difícil mantener el estrellato que lograrlo. Por el momento, Mortensen parece estar escogiendo con tranquilidad sus próximos proyectos, y que le ofrecen personajes muy parecidos al de Aragorn. Es lo que ocurría con el aventurero Frank Hopkins, de Océanos de fuego (Hidalgo), su único trabajo posterior a la trilogía de Tolkien.

En cuanto al futuro, parece casi confirmado que volverá a España, para encarnar al Capitán Alatriste, en la adaptación de las aventuras del famoso personaje creado por Pérez Reverte, una ambiciosa producción que actualmente prepara Agustín Díaz Yanes.

Oscar
2019

Nominado a 1 premio

Oscar
2017

Nominado a 1 premio

Ganador de 1 premio

  • Premio Donostia
Filmografía
Falling

2020 | Falling

Debut en la dirección de Viggo Mortensen, también guionista en solitario, productor, compositor de la banda sonora, e intérprete de uno de los personajes principales, en su versión adulta. Viene a ser un estudio atravesado de sensaciones, recuerdos y sinsabores, de la relación entre un padre, Willis Peterson, y su hijo, John. Ambos vuelan hacia California, a casa de John, porque Willis, un anciano granjero en la América profunda, comienza a dar muestras claras de decadencia física, y tiene además rasgos de demencia senil, todo ello dentro de un carácter intempestivo que se ha agravado con el paso del tiempo. Parece razonable que viva cerca de su casa –John es homosexual, está casado con Chen, de origen asiático, y tienen una niña adoptada hispana– y de la de su hermana, y la idea es buscar con él el lugar apropiado. La descripción de cómo es esa semana de búsqueda, se combina con los recuerdos, por ejemplo de cuando John era niño, y cazó con su padre su primera pieza, un pato, o el momento en que sus padres se separaron. Está claro que Mortensen ha puesto mucho mimo y empeño en su áspero film, sin duda muy personal y de cuidada estética y puesta en escena, dice que ha aprendido mucho de los grandes directores con los que ha trabajado, y desde luego hay donde fijarse. Aunque no pretenda ser autobiográfico, sí que busca atrapar un cierto “mood” emocional del modo en que discurre la vida, que vendría a ser un largo proceso de caída, “falling”, hasta la tumba, el destino que a todos nos aguarda. Resulta muy expresivo uno de los primeros compases del film, con John recién nacido, y su padre pidiéndole perdón porque le ha traído a este mundo para que muera. Y al mismo tiempo quiere pintar una relación paternofilial, nada fácil, donde se quiere subrayar una mentalidad conservadora, o tal vez habría que decir “troglodita”, frente a la equilibrada y abierta del hijo, que habría trabajado mucho hasta encontrar la paz con “familia del siglo XXI”, y que tiene más paciencia que el santo Job ante un padre que le provoca continuamente. Está claro que una cosa son las intenciones, y otra los logros. Hay que poner en el haber de Mortensen su ambición de entregar un film de corte existencial, donde aletean las preguntas sobre el sentido de la vida, y en que se analiza cómo las relaciones familiares pueden volverse tóxicas. Pero el resultado dista bastante de ser brillante. Hay pasajes logrados, sobre todo los de la infancia de John, pero también mucha reiteración y escasez de matices, sobre todo en el choque de personalidades y visión del mundo de Willis anciano y John adulto. Una vez puestas las bases del relato, uno tiene la sensación de que se da vueltas al relato una y otra vez, acumulando las situaciones de conflicto con desmesura, por ejemplo la reunión con la hermana y sus hijos. Y como el relato se centra en Willis –Lance Henriksen y Sverrir Gudnason– y John –Viggo Mortensen, y actores jovencitos para su versión de niño y adolescente–, la sensación es que el resto son pálidas sombras, aunque estén sostenidas por intérpretes notables, como Laura Linney.

5/10
Green Book

2019 | Green Book

Tony Vallelonga, apodado Tony Lip, trabaja como gorila en un local de moda, que sin embargo va a cerrar unos meses por reforma. Casado, con dos hijos, anda necesitado de dinero por lo que acepta convertirse en chófer y protector del Dr. Shirley, reconocido pianista negro, que ha actuado para el presidente, a punto de iniciar una gira por el profundo sur, donde se meterá en problemas por los prejuicios raciales. Con su hermano Bobby, Peter Farrelly revolucionó la comedia americana, sobre todo con Algo pasa con Mary, muy influyente por su humor extremadamente salvaje y soez, por lo que pese a que sus autores demostraban cierto nivel, no resultaba un producto aconsejable para los paladares más sensibles. Todo lo contrario que su primer trabajo en solitario, donde abandona el tono disparatado, inspirándose en una historia real, y navegando entre varios géneros, pues sobre todo se trata de una road-movie dramática, pese a que queda espacio para algún momento de cierta comicidad, mucho más contenida. El mismo realizador firma un convincente libreto, con Nick Vallelonga, hijo del protagonista real, y un tal Brain Hayes Currie, mas experimentado como actor secundario que como guionista. Se pueden sacar similitudes con Paseando a Miss Daisy, que también desarrollaba la relación entre un conductor y su señora, pues en ambos casos se enfrentan dos personajes opuestos, con diferencias raciales, allí un afroamericano y una anciana judía. De la misma forma, guarda semejanzas con numerosos films de encuentro entre dos individuos contrapuestos, que se ayudan el uno al otro a evolucionar. Pero no se trata de una mera repetición de esquemas ya inventados, no sólo tiene personajes memorables con entidad propia, sino que trata con originalidad temas como la discriminación que se daba en un pasado no muy lejano, y la hipocresía por parte de quienes por un lado veneran al artista Shirley, virtuoso del piano, pero después ven con malos ojos que coma en los restaurantes para blancos, o que use el mismo cuarto de baño que ellos. De hecho, el libro verde aludido en el título era una guía de viajes para hombres de color, que aconsejaba sobre alojamientos que no fueran a darles problemas. Farrelly se apoya en una puesta en escena bastante clásica, casi se diría que desfasada, donde se deja trabajar al actor, sin grandes despliegues de cámara, en ese sentido a veces recuerda al cine de Clint Eastwood. Pero sobre todo saca tajada a su principal arma, dos grandes protagonistas. Viggo Mortensen se ha trabajado el acento e incluso se ha transformado físicamente para dar vida a un italoamericano de buen corazón, padre de familia modélico, pero de modales rudos, y que habla por los codos, metiendo constantemente la pata. Mahershala Ali borda a su antítesis, un tipo refinado y elegante, que se siente desarraigado, pues por su éxito sus hermanos no le aceptan. Gracias al talento de ambos, por ejemplo una secuencia aparentemente sencilla, en la que el primero recomienda al segundo comer pollo frito con las manos, se convierte en todo un manjar cinéfilo para chuparse los dedos. No eclipsan al resto del reparto, formado por actores muy bien escogidos. Se podría citar a Linda Cardellini, vecina con la que mantenía un idilio Don Draper en Mad Men, aquí convincente esposa de Tony, pero hasta los secundarios más episódicos dan bien la talla. Para leer un extenso análisis del guión de la película pincha aquí.

8/10
Captain Fantastic

2016 | Captain Fantastic

Ben y Leslie Cash decidieron llevarse a sus hijos a vivir en lo más profundo de un bosque de Oregón, donde crecen sin comodidades, entrenando duramente cada día, y leyendo libros sesudos, mientras llevan una vida propia de los hippies a medio camino con el comunismo. Pero la madre sufre transtornos depresivos, por lo que acaba ingresando en un sanatorio psiquiátrico en el que se suicida. Ben decide acudir con su prole al funeral de su esposa, a pesar de que su suegro le ha advertido de que le denunciará si aparece. Matt Ross, más conocido como actor, por su papel del duro hombre de negocios Gavin Belson, en Silicon Valley, ha escrito este film, con puntos en común con La costa de los mosquitos, de Peter Weir, y otras cintas que critican la civilización e idealizan el entorno natural. Dan en la diana algunas reflexiones en torno a la educación, y la superficialidad de la sociedad moderna, que provoca que muchos jóvenes estén más preocupados por los videojuegos que por la historia de su propio país, o que coman de forma desordenada dando lugar a problemas de obesidad. Viggo Mortensen forma con los jóvenes que interpretan a sus hijos un sólido reparto, mientras que resulta un acierto haberle puesto como antagonista a Frank Langella, un sólido actor que defiende bien el punto de vista opuesto del abuelo. El autor del film parece obsesionado con criticar y caricaturizar a la Iglesia, como si la considerase responsable de todos los males de occidente. Además, aunque en el último tramo del film el inteligente guión pone en solfa la solidez de una familia tan radical como la que protagoniza el relato, se nota que todas sus simpatías están con ella.

5/10
Las dos caras de enero

2014 | The Two Faces of January

Atenas, 1962. Rydal es un atractivo guía turístico americano, con un ramalazo pícaro que le permite completar todos los meses su sueldo. Conocerá a un sofisticado matrimonio compatriota, Chester y Colette MacFarland, y caerá rendido a sus encantos, a pesar de que él es un estafador, que se mete en un auténtico lío cuando un detective viene a reclamarle el dinero robado a sus clientes en inversiones bursátiles. Con Colette lo suyo se parece mucho a un flechazo de adolescente, mientras que en Chester, de más edad y con clase, pero fácilmente celoso,  encuentra una suerte de figura paterna capaz de sustituir al progenitor que falleció recientemente, y que nunca le quiso. Debut en la dirección del guionista Hossein Amini, iraní afincado en Reino Unido, que antes había adaptado a autores de la talla de Henry James (Las alas de la paloma) y Thomas Hardy (Jude), además de firmar el libreto de la notable Drive. En esta ocasión vuelve a acudir a una fuente literaria, Patricia Highsmith, aunque con una de sus obras menos conocidas, desde luego no tanto como la saga de Mr. Ripley. El período de gestación del film ha sido largo, y de hecho dos de sus padrinos, que estuvieron detrás de El talento de Mr. Ripley –Anthony Minghella y Sydney Pollack–, han fallecido en el ínterim; de todos modos se nota su huella en el film, en el elegante diseño de producción, y por la concepción de los personajes como americanos lánguidos cuya estancia europea afecta a su carácter sacando a la luz su lado más primitivo, con un encanto particular al más puro estilo fitzgeraldiano. Amini sabe dibujar muy bien a sus tres protagonistas, encarnados por un magnífico trío de actores, Oscar Isaac, Kirsten Dunst y Viggo Mortensen. De modo que a pesar de sus innegables defectos, se hacen querer porque son seres humanos, podemos entenderlos y empatizar con ellos. La alusión algo críptica del título a la doble cara del dios Jano queda así justificada en la duplicidad de unos personajes que tienen secretos, partes de su vida que no desean compartir con otros, e incluso lados oscuros que no se ponen en movimiento hasta que llega el momento de la prueba. Alfred Hitchcock fue uno de los directores fascinados por Higshsmith, de quien adaptó Extraños en un tren. Se nota su huella en Amini en las escenas de suspense, particularmente en la que tiene lugar en una aduana, o en la sutileza al tratar el triángulo amoroso o los momentos de violencia. También en la partitura musical del español Alberto Iglesias, que en algunos momentos emula con maestría a uno de los compositores habituales del mago del suspense, Bernard Herrmann. El director novato maneja bien influencias varias, el mágico telón de fondo griego, con su halo de misterio, por ejemplo en la escena en las ruinas de Creta, podría hacer pensar en Antonioni e incluso en el David Lean de Pasaje a la India. Resuelve además bien un final complicado, que en manos de alguien con menos talento habría podido ser un verdadero desastre.

6/10
Jauja

2014 | Jauja

El capitán Dinesen, un oficial del ejército danés, ahí a parar a la Patagonia argentina con su hija quinceañera Ingeborg, por razones innombradas, tal vez sirve de auxiliar para los militares locales. En un lugar inhóspito y agreste, coinciden con otros personajes, uno un militar indisciplinado y joven con el que Ingeborg se fuga. Comienza entonces una persecución por parte de Dinesen, donde se unen la preocupación de un padre y el honor ultrajado, con el telón de fondo de un paisaje que parece de otro planeta, y que para el perseguidor acaba suponiendo una experiencia inefable. Singular película del argentino Lisandro Alonso, coproducción de casi media docena de países, rodada con formato de pantalla 4:3, donde Viggo Mortensen tiene la oportunidad de demostrar que domina el danés además del inglés y el español. Se trata sobre todo de una película de atmósfera, en que se juega al contraste entre los personajes y sus vestidos del norte y el paisaje patagónico, y en que se pulsan sentimientos atávicos. Crece en intensidad en el tramo de la búsqueda, con el hermoso pasaje de la noche estrellada en el monte. El desenlace es de un completo desconcierto, y más de uno lo calificará, quizá no sin razón, de tomadura de pelo.

5/10
Lejos de los hombres

2014 | Loin des hommes

Adaptación libre de "El huésped", un relato breve de Albert Camus. La acción se sitúa en 1954, cuando la insurrección de la población local de Argelia contra los colonos franceses está ya en marcha. Daru es un maestro de escuela, hijo de colonos españoles, que no se identifica con ninguno de los bandos, aunque sabe que con ojos externos siempre será visto como integrante de los ocupantes extranjeros. Veterano de la Segunda Guerra Mundial, su experiencia vital le ha marcado, y cree que lo más importante es ayudar a comprender el mundo a las nuevas generaciones. Por ello se siente terriblemente incómodo cuando le encomiendan una misión insólita, de parte de las autoridades locales: debe custodiar al prisionero Mohammed, acusado de haber asesinado a su primo, y entregarlos a las autoridades francesas de una población cercana. Aunque es culpable, algo se rebela en el interior de su guardián, pues en el contexto beligerante, la sensación es que será ejecutado sin piedad. David Oelhoffen afirma que se ha planteado el film en clave de western, respetando el espíritu de Camus, lo que a la postre significa una cinta densa y de "tempo lento", en clave existencialista, que muestra las contradicciones del ser humano, con dos personajes muy distintos y distantes inicialmente, pero entre los cuales acaba surgiendo un inesperado lazo de amistad. Aunque a ratos cansa, el cineasta entrega planos generales de gran belleza, la composición de cada uno y el montaje de las escenas está muy cuidado. La facilidad con que llega la muerte, y el acostumbramiento a olvidar el valor de la vida humana y su dignidad, forman parte de la trama, donde están muy bien los dos actores principales, Viggo Mortensen y Reda Kateb.

6/10
Todos tenemos un plan

2012 | Todos tenemos un plan

Argentina. Agustín es médico en una ciudad. No es feliz junto a su mujer, Claudia, que desea adoptar un bebé. Un día que está sólo en casa recibe la visita de su hermano gemelo Pedro. Éste vive lejos, en el lugar donde ambos crecieron, una lóbrega y paupérrima zona rodeada de agua llamada el Delta del Tigre. Pedro se dedica a ganar dinero secuestrando gente, pero ahora tiene cáncer y le pide ayuda a su hermano para suicidarse... Parafraseando a la contra el título de la película podría decirse que no todos tenemos un plan, al menos parece que la directora Ana Piterbarg no tenía un plan previsto al rodar este film. El comienzo, incluso el planteamiento, promete, resulta intrigante, y la Piterberg sabe aprovechar una puesta en escena realista, sucia, en concordancia con la historia (supuestamente un thriller). Vamos, que la cosa parece interesante... Sin embargo, Todos tenemos un plan hace aguas conforme va avanzando el metraje hasta... hundirse por completo. Pasan los minutos y todo se enfría. El espectador no sabe muy bien qué le quieren contar, tampoco conoce quiénes son los personajes, ni cómo piensan ni por qué actúan. Nada de nada. Sólo cabe pensar que se ha acortado tanto el guión que ha quedado inservible. Es una pena ver cómo se desperdicia el buen hacer fotográfico, con esos bellos tonos nublados, pesarosos, así como los trabajos de los actores –qué bueno es Viggo Mortensen (hablando en español) y qué poquísimo aprovechada está Soledad Villamil–, la sugerente y natural puesta en escena o el buen trabajo de cámara de la directora. Pero es que, sencillamente, la empatía con la historia es nula, inexistente, y esto acaba por restar sentido a todos los esfuerzos técnicos.

3/10
On the Road (En la carretera)

2012 | On the Road

Sal Paradise es un aspirante a escritor que busca su propia voz a finales de los 40, tras haber perdido a su padre. Queda fascinado por la arrolladora personalidad de Dean Moriarty, que casado con un espíritu libre, Marylou, les gusta llevar una vida alejada de los convencionalismos, sin pensar en el mañana, evitando todo lo que pueda suponer preocupación que quita el sueño. Los tres junto se lanzan a la carretera en un periplo a través del cual buscan no tanto un lugar como a ellos mismos y la prolongación de los momentos en que disfrutan en libertad y sin responsabilidades. Adaptación, por fin, de la emblemática novela de Jack Kerouak. Los derechos de “On the Road” los tenía hace años Francis Ford Coppola, de quien se esperaba hiciera algún día la versión fílmica perfecta. No ha sido así, al menos con el papel de director, aunque a través de su compañía American Zoetrope ha producido el film que firma el brasileño Walter Salles, que ya ha hecho otros títulos de viajes y carreteras, véanse Estación central de Brasil y Diarios de motocicleta. El resultado es bastante irregular, y hace a uno preguntarse si la novela “On the Road” no fue sobrevalorada en su momento. El film, que como el original, pinta la vivencias de Kerouac y sus compañeros de la generación beat con los nombres cambiados –Neal Cassady, LuAnne Henderson, Allen Ginsberg, William S. Burroughs, Al Hinkle–, tiene el interés de acercarnos a una época, poco después de la Segunda Guerra Mundial, donde el vacío existencial, y los nuevos hábitos en relación a las drogas, el alcohol y el sexo, o en la mirada a la sociedad establecida, ya anticipaban lo que luego trajo la revolución del 68. Pero resulta pesado y reiterativo, no se alcanza a plasmar el sentido de “experiencia única” que se supone vivieron Kerouac y compañía; más lograda está la captura de la “contradicción”, cómo al actuar con una supuesta libertad, se hace daño a otras personas, o la imposibilidad de compatibilizar la formación de una familia con ciertas actitudes vitales. La prosa del escritor está presente algunos momentos mediante la voz en off, y hay algún pasaje vibrante, sobre todo cuando viene el talento con la máquina de escribir, para plasmar, tinta sobre papel,lo que se ha vivido. Los actores están bien, aunque ninguna composición es memorable.

5/10
Un método peligroso

2011 | A Dangerous Method

1904. El psiquiatra Carl Jung, inspirado por las enseñanzas del vienés Sigmund Freud, aplica el psicoanálisis en Zurich a su muy trastornada paciente rusa Sabina Spielrein. Logrará avances para su curación, sacando a la luz sus oscuros traumas sexuales, pero al precio de implicarse en una relación íntima con Sabina, con el agravante de que él es un hombre casado y padre de familia. Además su deseo de humanizar y espiritualizar el psicoanálisis chocará frontalmente con Freud, dando pie a un creciente distanciamiento. Las razones ocultas y malsanas que a veces explican el comportamiento humano configuran sin duda el grueso de la filmografía de David Cronenberg. Por ello no extraña que el cineasta canadiense se haya visto atraído por la obra de teatro "The Talking Cure" de Christopher Hampton, quien, interesado por el nacimiento y evolución del psicoanálisis se documentó profusamente sobre la relación entre Sigmund Freud –el padre de esta metodología clínica–, Carl Jung –el discípulo que finalmente decide transitar sendas que no agradan al maestro–, y Sabine Spielrein –paciente estudiante de medicina, que también acabará siendo una erudita psiaconalista–. Hampton adapta su propia obra, y trenza bien temas, caracterización de personajes y los lazos que les unen. Al trío de caracteres ya mentado conviene añadir, aunque su peso es menor, el de Otto Gross, un psiquiatra internado que empuja a Jung metafóricamente al abismo, y el de Emma, la esposa de Jung. Aunque la película resulta un tanto desoladora al mostrar al desnudo –metafóricamente de nuevo, aunque no falten escenas escabrosas– a los personajes, hay que reconocer un esfuerzo de objetividad del que el título es muy expresivo. Sumergirse en la intimidad sexual de las personas, aunque sea para ayudar como médico o para hacer avanzar la ciencia como investigador, puede producir trastornos en los "curadores", resulta difícil en tal tesitura mantener el equilibrio mental y la necesaria distancia. Resultan muy interesantes planteamientos como el del maestro encerrado en su torre de marfil, que no se deja aleccionar por nadie, sólo desea seguidores sumisos que vayan por donde él indica; o el del médico al que un planteamiento puramente materialista no le basta, las personas no son simples objetos de estudio científico, existe en todo hombre un anhelo de trascendencia. Los actores hacen bien su trabajo, aunque a ratos pueden parecer algo monolíticos –Viggo Mortensen como Freud– o cansar con sus tics nerviosos –Keira Knightley como Sabina–; en cualquier caso logran expresar los dramas internos, sus desgarramientos intensificados por el esfuerzo que hacen para racionalizarlos.

6/10
The Road (La carretera)

2009 | The Road

Cine de altura, inolvidable, brutal. Por su sencilla historia, por su hondura antropológica, por su impactante puesta en escena. Ha tenido suerte el escritor Cormac McCarthy en las dos últimas adaptaciones de sus libros. Si el chasco fue monumental en 2000 cuando Billy Bob Thornton rodó la discreta Todos los caballos bellos a partir de una novela extraordinaria, hay que reconocer la gran maestría con que los hermanos Coen filmaron No es país para viejos y también ahora la impresionante simbiosis conceptual que ha logrado el director John Hillcoat al convertir en imágenes la novela The Road, ganadora del Premio Pulitzer en 2007. Un gran cataclismo ha asolado el planeta. Un padre y su hijo arrastran sus enseres en un carrito de la compra a través de un paisaje siniestro, desértico, oscuro, muerto, plagado de piedras y de troncos desnudos de árboles podridos, un lugar inhóspito que suponemos que un día fue un bosque lleno de colorido, donde miles de animales vivían en libertad y llenaban el aire con sus trinos y sus variados sonidos. Antes era un lugar normal, como tantos otros. Ahora no queda nada. Padre e hijo arrastran sus cuerpos, envueltos prácticamente en harapos. Viajan hacia el sur, hacia donde se supone que está el mar. En su camino sobreviven sin comida, ingiriendo de cuando en cuando algún insecto insignificante que aún existe, un trozo de miga de pan que han recolectado en unas ruinas... Por el camino, lleno de casas y ciudades deshabitadas, hay muchos peligros. El mayor de todos está en el acecho de “malos”, hombres que se han convertido en caníbales, pero también es inmisericorde el frío húmedo que cala hasta los huesos, el hambre insoportable, la enfermedad, la tentación del suicidio. También hay algunos encuentros con vagabundos. Y entretanto el padre lucha por no desmoronarse e insufla esperanza a su hijo, aunque también guarda en su poder una pistola con dos balas. Quién sabe si tendrá que utilizarla. Un relato sencillo. Un viaje. Una odisea con destino incierto. Una increíble fábula sobre la dignidad humana. Sobre la lucha entre el bien y el mal en el mundo y en el corazón del hombre. Eso es The Road. Eso es también la vida, podría decirse. Y, aún así, quizá alguien opine que el guión es pobre, que en la trama apenas suceden cosas y que el periplo interminable de los protagonistas suena a repetitivo, a poco inspirado. Es posible. Sí. Pero también es cierto que el sentido del film es tan poderoso y está tan perfectamente resuelto en pantalla que convierte en mínimos detalles esas posibles deficiencias. Sólo el planteamiento le deja al espectador anonadado, sobrecogido. Es la supervivencia en medio del horror. El impacto es mayor gracias al trabajo estelar de Viggo Mortensen, escalofriante, que está muy bien secundado por el pequeño Kodi Smit-McPhee y por un elenco de grandes actores –Charlize Theron, Robert Duvall, Guy Pearce– que apenas cuentan con unos breves minutos en pantalla. Asombroso resulta el paisaje infernal que John Hillcoat ofrece en el film. Los que han visto su película La propuesta ya saben el talento que tiene este director para colocar la agresividad del ambiente en primer plano, y al igual que en ese film, en The Road también la música atmosférica de Nick Cave y Warren Ellis parece salir de la tierra, de su transpiración. Pero aquí es especialmente terrorífico el mundo que describen las imágenes, un universo irrespirable que parece sacado del apocalipsis, donde no hay luz que pueda irradiar esperanza. Con esa fotografía gris, del color de la ceniza y de la muerte, el maestro español Javier Aguirresarobe logra que el corazón del espectador quede inmerso en el horror. Es el color de la desesperación, del miedo, de la tristeza. Y sin embargo, sin embargo... Y sin embargo, ¡oh paradoja del arte y de la belleza!, hay pocas historias tan optimistas como la concebida por Cormac McCarthy y ofrecida por Hillcoat con absoluta fidelidad al original. La película rebosa amor. El amor de un padre por un hijo, el amor de un hijo por un padre. El amor al bien y a la conciencia moral –ese eterno “fuego” que llevan en sus corazones– y a la postre el amor hacia el ser humano, la inmortal esperanza de que donde hay un hombre no está todo perdido. “Si fuera Dios habría creado este mismo mundo, no uno diferente”, dice el padre en un momento trágico del film. Al final, el verdadero amor puede con todo.

8/10
Good

2008 | Good

Alemania, en los años previos a la II Guerra Mundial. John Halder, profesor de Universidad, es un tipo gris que inicia una relación con una de sus alumnas, a espaldas de su esposa, y escribe un libro en el que aboga por la eutanasia. Los nazis reciben con entusiasmo su obra, y cuatro años después de su publicación, le piden asesoramiento para divulgar sus ideas, que coinciden con las del partido, y han sido alabadas por el propio Hitler. Aunque había sido reacio a afiliarse al partido, y su mejor amigo es judío, Halder empieza a darse cuenta de las posibilidades de afiliarse al nazismo, por su propio interés... Sugestivo retrato de la época de los nazis, desde el punto de vista de la población, de esos ciudadanos corrientes –y en principio pacíficos– que como es bien sabido llegaron a apoyar a un régimen que impuso el terror, y llevó a cabo un genocidio. Esto se explica por una mezcla de falta de referentes morales, conveniencia propia y falta de información. Resulta especialmente siniestra una escena colorista y alegre, en la que los ciudadanos acuden despreocupados a un desfile. “No puede ser mala una ideología que hace feliz a la gente”, comenta uno de los personajes al respecto. Tratar de entender cómo se llegó a la barbarie es lo que se ha propuesto el desconocido cineasta Vicente Amorim, nacido en Austria, de ascendencia brasileña, y responsable de la desconocida El camino de las nubes, entre otros títulos. Amorim adapta una obra teatral de C.P. Taylor, y juega muy bien la carta de su excelente reparto, encabezado por Viggo Mortensen, que hace un gran esfuerzo por alejarse de su registro de aventurero, el más conocido por el público. Mortensen sorprende con un papel de intelectual, ataviado con unas gafas que le dan un aire distinto al habitual, y logra hacer muy creíble a su personaje, un tipo sin muchos escrúpulos, capaz de integrarse en el nazismo, lo que acaba pasándole factura. También están a un alto nivel otros actores, como Jason Isaacs (Lucius Malfoy en la saga de Harry Potter) y Mark Strong (Red de mentiras). Estamos ante un film de interés, a pesar de que le falta algo de fuerza en los momentos que requieren más suspense, y de un final un tanto críptico y pretencioso.

5/10
Appaloosa

2008 | Appaloosa

Randall Bragg, un ranchero acostumbrado a saltarse la ley a la torera y avasallar junto con sus hombres a los habitantes de la localidad de Appaloosa, dispara contra el sheriff y sus ayudantes. Para sustituirles y hacerse cargo de la compleja tarea de imponer la ley, los lugareños contratan a dos tipos duros, Virgil Cole y Everett Hitch, mercenarios que llevan mucho tiempo colaborando juntos. Cuando éstos empiezan a controlar la situación irrumpe en el pueblo Allison French, una viuda que encandila a Virgil hasta que éste le propone matrimonio. Un día, Allison aprovecha que se ha quedado a solas con Everett, el amigo de su marido, para intentar besarle. Desde ese momento, Everett se da cuenta de que la chica no se esfuerza mucho por ser fiel a su amigo, y que éste corre peligro de ser bastante infeliz. Ed Harris se pone tras la cámara por segunda vez –la primera fue con el drama biográfico Pollock– en un western de hechuras clásicas que él mismo ha coescrito, a partir de una novela de Robert B. Parker. También Harris ha decidido interpretar a uno de los protagonistas, al lado de un repartazo, ya que le acompañan Viggo Mortensen, Renée Zellweger, Lance Henriksen y Jeremy Irons, que interpreta al villano. Todos ellos están a un nivel bastante alto, aunque Viggo Mortensen es quien saca más jugo a su personaje. Destaca asímismo la presencia en un rol muy secundario de la española Ariadna Gil, que cumple con profesionalidad. La parte más endeble del guión es la trama típica de western, un enfrentamiento con los desaprensivos que atemorizan al pueblo, que remite a títulos legendarios como Raíces profundas. Pero a la hora de la verdad, Ed Harris se quita de en medio el asunto de un plumazo, pues los protagonistas resuelven los conflictos con los villanos con una gran facilidad. Tiene mucho más peso en la trama la amistad entre los dos protagonistas, y cómo ésta se ve puesta a prueba con la llegada de la viuda. Estamos ante un film sobre la amistad, que sin embargo a veces no logra evitar caer en un tono más propio de una comedia romántica.

6/10
Promesas del Este

2007 | Eastern Promises

Una constante del cine del canadiense David Cronenberg es la violencia morbosa, que busca conscientemente herir al espectador. Esta película de mafiosos rusos en Londres reincide en la cuestión, con dos cuellos rebanados y una terrible pelea de Viggo Mortensen desnudo en unos baños públicos. El film cuenta cómo una adolescente embarazada, Tatiana, llega sangrando al hospital donde Anna, de origen ruso, trabaja como comadrona. Allí se salva al bebé, una niña, pero la madre muere. Eso sí, deja un diario que revela su triste historia como prostituta. Una sórdida violación llevada a cabo por el jefe de una de las mafias rusas, y el trabajo de “conductor” de Nikolai, un tipo ambiguo que parece querer prosperar en la mafia, son algunos de los hilos que configuran la trama firmada por Steven Knight, un cuadro sobre las ilusiones truncadas, la trata de blancas jovencitas y la violencia salvaje del crimen organizado. Sólo la inocencia de la recién nacida puede traer algo de luz a cuadro tan oscuro, tenebroso, sórdido... Pero de ahí a producirse una deseable redención hay mucho camino que recorrer, lo que Cronenberg no hace. Hay un gran reparto de nombres conocidos, Viggo Mortensen, Naomi Watts, Armin Mueller-Stahl, Vincent Cassel, y una buena factura visual. Pero no es una película genial. Interesan algunos elementos, como esa especie de triángulo mafioso que conforman el jefe de la familia (Mueller-Stahl), su hijo (Cassel) y el “conductor” (Mortensen), que puede retrotraer a la saga de El padrino –el hijo que decepciona, el “hijo” (no lo es en realidad), que sí responde a las expectativas, pero que no es exactamente lo que parece ser, no pertenece del todo a ese mundo mafioso–, o a títulos como Camino a la perdición, ya de hecho Una historia de violencia bebía de cierta influencia de cómic. El diario es una buena excusa argumental para plantear los conflictos, y Naomi Watts, con el ambiente de su casa familiar, pone la nota humana por su preocupación por el bebé, con una interpretación muy matizada.

6/10
Una historia de violencia

2005 | A History Of Violence

Adaptación con actores de carne y hueso de la novela gráfica de John Wagner y Vince Locke, a cargo del habitualmente hiperviolento cineasta canadiense David Cronenberg. Y aunque el director, conocido por sus historias de atmósfera malsana, no se corta un pelo en las escenas violentas, está ‘moderado’ para lo que nos tiene acostumbrados. El film arranca con la vida cotidiana de una familia, el matrimonio (Tom y Edie) y dos hijos (Jack y Sarah), en la América profunda. Él trabaja en un bar, y el discurrir cotidiano parece completamente anodino. Pero un día dos gangsters irrumpen en el bar, y contra pronóstico, Tom les planta cara y los liquida. De pronto se convierte en un héroe, el ciudadano anónimo capaz de defenderse por sí mismo. Estrella mediática, su acción atrae a nuevos gangsters. Y es que la respuesta tan contundente de Tom no ha sido fruto de la casualidad. El tipo oculta un pasado oscuro, y su gusto por el gatillo y la violencia, que parecía definitivamente enterrado en una arcadia feliz, pugna por volver a salir a la luz. Se nota el origen ‘comiquero’ de este film, pariente próximo de Camino a la perdición, que sigue los mismos derroteros de esquematismo en la definición de personajes, y de dibujo de una sociedad en que la violencia forma parte del paisaje diario. Y sorprende Viggo Mortensen, en un papel ambiguo, que nos hace olvidar que hubo un tiempo en que fue Aragorn en El Señor de los Anillos. El film tuvo dos nominaciones al Oscar, a guión adaptado, y al actor de reparto, un histriónico William Hurt, como corresponde a su personaje.

7/10
Alatriste

2005 | Alatriste

Adaptación de las aventuras del célebre personaje creado por el escritor Arturo Pérez-Reverte. Se ha realizado un enorme esfuerzo de producción para recrear aquella época en que España era un imperio que empezaba a mostrar sus primeros signos de decadencia. La ambientación es perfecta, se pintan bien las circunstancias políticas, aunque quizá llama la atención la presencia folclórica de algún elemento –Velázquez, por ejemplo–, o la escasa presencia de la religión católica –la religión es algo más que la Inquisición–. No obstante, el solo hecho de abordar una ambiciosa película de aventuras y época, merece un aplauso a Antonio Cardenal y sus socios por su arriesgada apuesta, poco frecuente en España. Dicho esto, hay que decir que el film no acaba de funcionar. Agustín Díaz Yanes ha tomado la decisión de usar elementos de todas las novelas de Pérez-Reverte, con la intención de abarcar la vida completa del capitán Diego Alatriste. Esto da al film un carácter episódico, como de ir avanzando a salto de mata, de escenario en escenario, introduciendo muchos personajes, demasiados. ¿Realmente es necesario sacar medio minuto a Pilar Bardem caracterizada de monja? Quizá habría sido más inteligente seguir la opción de Peter Weir en Master and Commander. Al otro lado del mundo al abordar la saga del capitán Jack Aubrey, creación de Patrick O´Brian; o sea, centrarse en una novela, y tomar si acaso elementos puntuales de otras; pues al film de Díaz Yanes le falta una meta, un lugar al que llegar y que el espectador aguarde con impaciencia. En su modestia, funciona mejor El maestro de esgrima que este film. Destaca el esfuerzo de Viggo Mortensen, Aragorn en El Señor de los Anillos, por hablar un castellano adecuado a su personaje; y sabe darle un aire sombrío, aunque el guión no explique qué le mueve, a no ser que sea el simple afán de aventuras, la camaradería, el ir tirando con su amante actriz, o esa suerte de `hijo´ que es Íñigo de Balboa. El reparto de secundarios está muy bien pensado, aunque destacan Javier Cámara (el primer encuentro del conde duque de Olivares con Alatriste es magnífico, tal vez lo mejor del film), Juan Echanove (que da vida a un desengañado Quevedo), Antonio Dechent y Eduard Fernández (compinches de Alatriste); las féminas tienen menos cancha, se mire como se mire (estamos en un mundo de hombres, y el papel de Elena Anaya no se acaba de entender) e incluso Blanca Portillo, increíble la capacidad camaleónica de esta mujer, tiene una presencia menor, como… Fray Emilio Bocanegra, un hombre evidentemente. Las escenas de acción y de muchedumbres están conseguidas, y destaca la de apertura, de asalto a un puesto moviéndose por el agua, entre la niebla de una noche de luna de atmósfera azulada, que recuerda, y mucho, a la escena del huerto de los olivos en La Pasión de Cristo.

4/10
Océanos de fuego

2004 | Hidalgo

Tras su paso por el reinado de la Tierra Media, Viggo Mortensen protagoniza esta película de aventuras, de corte muy clásico, ambientada en las desérticas tierras de Oriente Medio. Frank T. Hopkins es un cowboy de ascendencia india con una fama bien ganada de ser uno de los mejores jinetes de la historia. Ahora, sin embargo, se encuentra en horas bajas, trabaja en una especie de circo y se dedica a buscar su identidad en el fondo de una botella de whisky. Por eso cuando un gran jeque beduino le propone batirse el cobre en los llamados “Océanos de fuego”, una legendaria carrera a vida o muerte a través de los arenosos desiertos de Arabia, Hopkins cogerá las riendas de su caballo Hidalgo –un precioso mesteño español, por cierto– para lucir sus sombrero, su colt y sus espuelas junto a los turbantes, las espadas y el orgullo árabe. Esta entretenida película se basa en una historia real acontecida en 1890. "Océanos de fuego" era la carrera de caballos más larga del mundo –3.000 millas por el desierto– y sin duda la más exigente y peligrosa. Joe Johnston traslada con eficacia a la pantalla un guión arquetípico, casi de libro: la damisela en apuros, el despiadado enemigo, la aversión y posterior aceptación del héroe, el sacrificio por los ideales y la redención de la propia vida. Y para que no falte nada, también hay algunas notas de espiritualismo a lo new age.

6/10
El Señor de los Anillos: El retorno del rey

2003 | The Lord Of The Rings. The Return Of The King

Cuando una película forma parte de una trilogía, y hace la número tres, un desafío importante para el cineasta es iniciarla con buen pie. Ese tercer título tiene ya a sus espaldas un pasado, un puñado de buenas vibraciones que el espectador ha vivido, pero que quizá están adormecidas. Y se hace preciso despertarlas. Peter Jackson tiene el buen tino de empezar el film recordándonos el pasado de Gollum. Esa desdichada criatura, carcomida por el deseo de poseer el Anillo único, fue tiempo atrás un tipo normal, como cualquiera de nosotros, que se llamaba Smeagol, y que sabía disfrutar de una mañana de pesca en compañía de Deagol, un buen amigo. Explicándonos cómo casualmente, al caer al agua, halló su compañero de pesca ese bonito anillo, Jackson mata dos pájaros de un tiro: nos recuerda que el Anillo está repleto de maldad, que aunque concede a quien lo posee un poder inmenso, corrompe los corazones y empuja al asesinato; y al señalarnos que Gollum no siempre fue un ser repulsivo, el espectador cae en la cuenta del peligro al que está expuesto Frodo Bolsón, el hobbit portador del Anillo. Se nos anticipa que, a pesar de sus buenas intenciones, de llevar su pesada carga hasta el Monte del Destino para destruirlo allí donde fue forjado, el atractivo creciente que emana del Anillo le está transformando: Frodo empieza a parecerse peligrosamente a Smeagol-Gollum. El film no sólo sigue las evoluciones decisivas de Frodo, acompañado en su incursión a las tierras de Mordor por su fiel compañero Sam Samsagaz, y por el inesperado guía Gollum. Entretanto los que fueron compañeros de la Comunidad del Anillo trabajan a fondo para enfrentarse al todopoderoso ejército de Sauron, el Señor Oscuro. Saben que si Frodo fracasa, todo su esfuerzo será en vano. Pero ellos deben ganar tiempo, poner toda la carne el asador, porque todo lo que hagan es importante cara a la salvación de la Tierra Media. Hasta la más pequeña criatura tiene un papel que cumplir. Por un lado, Aragorn, el legítimo heredero de Isildur, tiene que pensar en asumir sus responsabilidades para reinar en Gondor. Con ayuda del elfo Legolas y el enano Gimli se enfrentará a mil peligros, incluido el de convocar a las tropas del rey de los muertos, que tendrá así ocasión de reparar el perjurio del pasado. El rey Theoden, librado de las malas artes de Saruman, empezará a reunir las tropas necesarias para acudir en ayuda de Minas Tirith. Merry está a su servicio, y Eowyn se destacará en el campo de batalla, siendo la mujer capaz de plantar cara a un Nazgûl. Mientras, Gandalf acude con Pippin a Gondor, para preparar la defensa de Minas Tirith. La tarea no es sencilla, pues Denethor, el Senescal, ha enloquecido de dolor desde que supo de la muerte de su muy querido hijo Boromir. Sometido al influjo de fuerzas oscuras, nunca ha sabido reconocer la valía de su otro hijo, Faramir. Tres horas y media de espectáculo épico ofrece Peter Jackson, durante las cuales se ha de esforzar por trenzar los diferentes hilos narrativos, y lograr que, ante un espléndido y fuerte tejido, el público no se pierda. ¡Y a fe nuestra, que lo consigue! Jackson, gracias a su guión, coescrito con su mujer Fran Walsh, y con Philippa Boyens, nos lleva de un lado para otro con elegancia y precisión, entrando y saliendo de las distintas tramas justo cuando la historia lo requiere. Dice Jackson: “Los personajes principales no se encuentran ni interaccionan uno con otro, lo que es bastante extraño. Así que siempre buscábamos formas de crear conexiones que transmitieran la sensación de que los hechos están ocurriendo simultáneamente, para dar la ilusión de que, aunque no compartan el mismo espacio, existe una coherencia en el devenir de los acontecimientos.” Las escenas de batalla son, una vez más, impresionantes. La batalla de los Campos de Pelennor, con populosos ejércitos, poderosas catapultas, o los sorprendentes olifantes, rodada en los increíbles parajes de Nueva Zelanda, tiene toda la capacidad del mundo para dejar boquiabierto al espectador más reticente. Sin embargo, Jackson usó un truco elemental para no convertir aquello en una serie de escenas de acción llamativas pero rutinarias: “Ninguna escena dura más de cinco minutos. Si no, se convierte en impersonal. Aunque los efectos sean todo lo espectaculares que tú quieras, después de unos minutos de observarlos, deja de importarte. Y tienes que empezar a fijarte en los personajes.” Tan es así, que los guionistas personalizaron incluso a uno de los orcos, con más peso que el resto: Gothmog, que apenas tiene presencia en el libro, nos presta sus ojos para ver la batalla desde el campo enemigo. La espectacularidad del film no impide que Jackson preste una esmerada atención a los numerosos personajes. Aunque precisamente el hecho de contar con tantos, todos con peso, y evitando dar protagonismo absoluto a uno u otro, ha jugado en contra de premios y nominaciones para las actores. De los tres filmes, sólo ha habido una nominación al Oscar para el reparto: la de Ian McKellen, por su composición de Gandalf en el primer film. Pero realmente todos están estupendos, ninguno desentona: Elijah Wood como Frodo, y Sean Astin como el fiel compañero Samsagaz, que lo aguanta todo, están maravillosos. Igual que los otros dos hobbits, Billy Boyd como Pippin (también visto en Master & Commander), y Dominic Monaghan como Merry, y un envejecido Bilbo, que es Iam Holm. El que ha dado un mayor empujón a su carrera ha sido Orlando Bloom, Legolas, que ha rodado luego Piratas del Caribe y Troya; y tampoco ha salido mal parado Viggo Mortensen, que da vida a Aragorn. Luego están John Rhys-Davies (Gimli), Bernard Hill (Theoden), John Noble (Denethor), Sean Bean (Boromir), David Wenham (Faramir), Hugo Weaving (Elrond), y perdón por los que nos dejamos en el tintero. Y entre las chicas, hay tres importantes: Liv Tyler que es Arwen, la amada de Aragorn; Cate Blanchett, la dama Galadriel; y Miranda Otto, que encarna a la guerrera Eowyn. Rematar la historia, oh, qué difícil es. Pero Jackson y cía lo consiguen. El clímax en el Monte del Destino es impresionante, se logra visualizar lo que escribió Tolkien. Y le dan un toque de sorpresa y suspense, cuando las dudas y el atractivo del mal vuelven a surgir con toda su fuerza. Después, hay varios ‘falsos’ finales (el bromista de Billy Cristal, presentador de los Oscar, decía exagerando que había recibido 11 nominaciones, tantos como finales presentaba la peli), necesarios: en la batalla, en la Comarca, en los Puertos Grises. Porque de verdad hemos llegado, como decía Frodo, al “final de todas las cosas”.

9/10
El Señor de los Anillos: Las dos torres

2002 | The Lord of the Rings: The Two Towers

La Comunidad del Anillo, que debía ayudar a Frodo a llevar el Anillo Único al Monte del Destino para destruirlo allí donde fue forjado, se ha disuelto. Los hobbits Merry y Pippin son prisioneros de los orcos, y un extraño trío (Aragorn, un hombre, Legolas, un elfo, y Gimli, un enano), emprenden una veloz y agotadora carrera con el propósito de liberarles. Pero cada grupo seguirá trayectorias distintas. La pareja de hobbits va a conocer a los ents, unas criaturas que son como árboles gigantes, la mar de ecologistas, y a su jefe Bárbol; y deberán vérselas con Saruman. Mientras que el trío citado se reencuentra con Gandalf, ahora conocido como Gandalf el Blanco. Y deben acudir en ayuda de Théoden, rey de Rohan, que ha caído bajo la pésima influencia de su consejero Lengua de Serpiente. Finalmente Frodo, con su pesada carga a cuestas y en compañía del fiel Sam, se dispone a cumplir su misión; y van a encontrar una ayuda inesperada. La de Gollum, antes Smeagol, que fue portador del Anillo, y que ha hecho de él un ser deleznable, en el que quedan pocos restos de humanidad. Más difícil todavía. El neozelandés Peter Jackson triunfa nuevamente al adaptar la segunda parte de la trilogía de J.R.R. Tolkien. Teóricamente se trata del film más difícil (el primero tiene la ventaja de la novedad, el tercero el de presentar el emocionante desenlace final), pero Jackson ha sabido no enredarse y combina las tres subtramas descritas antes con innegable maestría. A los hermosos paisajes que ya pudimos disfrutar en La comunidad del anillo (nos deja sin resuello la larga carrera de Aragorn, Legolas y Gimli por las espectaculares montañas), se suman espectaculares escenas de batalla nunca vistas, sobre todo la del Abismo de Helm. Desafíos como el del diseño de los ents son resueltos sin ningún problema. La peli fue una vez más nominada al Oscar como mejor película, una verdadera hazaña si se tiene en cuenta la posible tendencia de los académicos a no votar un film cuya primera parte estuvo nominada el año anterior.

8/10
El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo

2001 | The Lord Of The Rings: The Fellowship Of The Ring

Nada menos que 47 años hemos esperado los espectadores para presenciar en la gran pantalla una de las aventuras más fascinantes inventadas por la mente humana. Para los lectores de la novela, El señor de los anillos era mucho más que una historia, formaba parte del ideal de la vida, de la lucha perpetua entre el bien y el mal, una epopeya legendaria a la altura de los grandes mitos clásicos. La noticia de la filmación de una trilogía sobre la misión de Frodo y sus amigos fue sin duda una buena noticia, ya que los fans habían quedado algo desilusionados con la incompleta aunque laudable película en dibujos animados realizada en 1978 por Ralph Bakshi. La nueva versión prometía cerca de 9 horas de aventuras, tres películas correspondientes a las tres partes de la obra original. El estreno mundial de La comunidad del anillo el 19 de diciembre del pasado año se convirtió en el mayor acontecimiento cinematográfico que se recordaba en muchos años y la historia no había hecho más que empezar... Todo arranca en un territorio denominado La Comarca. Allí se celebra el cumpleaños de un hobbit llamado Bilbo (Ian Holm), en otros tiempos gran aventurero. Entre los invitados se encuentra el mago Gandalf (Ian McKellen), que sabe que Bilbo posee un extraño anillo lleno de poder encontrado en uno de sus viajes. Cuando, tras los festejos, Bilbo decide abandonar el pueblo, Gandalf le pide que se desprenda por su bien del anillo mágico. Éste pasará a manos de Frodo (Elijah Wood), el sobrino de Bilbo, quien tras recibir los consejos del mago, deberá a su vez escapar de su casa e impedir que el anillo caiga en manos de Sauron, quien lo busca con ahínco. El anillo en cuestión es de una importancia capital para el destino del mundo, su poder es incalculable y quien lo posea será el dueño de todas las conciencias. Fue forjado por el malvado Sauron, quien ahora quiere recuperarlo para sembrar el mal y reinar sobre todas las criaturas. La única manera de impedirlo es arrojar el anillo en el lugar donde fue forjado, el Monte del Destino, en la tierras de Mordor, dominio de Sauron. Allí se dirigirá Frodo, a quien en diversas etapas de su viaje se le irán uniendo otras criaturas (hobbits, hombres, enanos, elfos) hasta formar un número de nueve. La comunidad del anillo irá recorriendo la Tierra Media, un lugar lleno de sorpresas y peligros, de lugares mágicos y sórdidos y, poco a poco, Frodo irá siendo consciente de la importancia de su misión para el destino del mundo, sobre todo cuando los nueve compañeros tengan que afrontar peligros inimaginables: los repugnantes orcos, los trolls, los temibles nazgul, los peligros enterrados en las minas de Moria, el mismo poder oscuro del anillo… El director neozelandés Peter Jackson (Criaturas celestiales), fiel seguidor de la obra de Tolkien, se hizo cargo de un proyecto que contemplaba la filmación de toda la trilogía en una sola etapa. Esto, por una parte, posibilitó ajustarse al presupuesto de 270 millones de dólares, y, por otra, facilitó la unidad intrínseca de la trilogía, concebida por su creador como una única historia. El resultado es una apabullante aventura visual, rodada con una majestuosidad impresionante gracias a los grandiosos escenarios naturales de Nueva Zelanda. Batallas, persecuciones, romance, traición… Todo lo reúne esta obra filmada con la sensibilidad de quien conoce el excepcional material que tiene entre manos. Cuanta para ello en esta primera parte con un reparto encomiable, sobre todo por su adecuación a los personajes, pero de entre ellos sobresalen con fuerza Ian McKellen en el papel de Gandalf, el joven Elijah Wood en el de Frodo, y Viggo Mortensen en el del humano Aragorn, todo un seguro de vida para el pequeño hobbit portador del preciado anillo.

8/10
28 días

2000 | 28 Days

Borrachita. Así anda todo el día la buena de Sandra Bullock. Y así se presenta en la boda de su hermana, hasta el punto de que termina estrellando la limusina de los novios. Resultado: ingresa en un centro de rehabilitación. Al principio está todo el día cabreada, piensa que los otros alcohólicos son una panda de majaderos... pero poco a poco se dará cuenta de: 1) que ella es la principal majadera, y 2) que ya va siendo hora de poner un poquito de orden en la propia vida y de comenzar a pensar en los demás. Sandra Bullock es la protagonista absoluta de este drama al que no faltan unas gotas de humor. Para preparar las escenas de terapia de grupo con alcohólicos, la actriz visitó un centro de rehabilitación auténtico, y se comportó como una paciente más en una sesión de grupo: “Todo lo que se dice allí se basa en la confidencialidad, todo lo que cada uno dice. Así que me dije, ‘¿Qué puedo perder?’. Me costó dejar al grupo. Cuando empecé, me abrí y conté muchas cosas sobre mí, y tenía ganas de acabar.” Dirige el film Betty Thomas, la directora de Dr. Dolittle.

4/10
La tentación

1999 | A Walk on the Moon

1969. La familia Kantrowitz viaja como todos los años a un lugar cerca de Woodstock para pasar las vacaciones. Allí la joven Alison comenzará a iniciarse en el terreno del amor, mientras que su madre Pearl –que carga con la sensación de que se 'perdió' la juventud al quedarse embarazada a los 17 años– también flirteará y algo más a la luz de la luna. Convencional drama romántico, que reivindica los excesos de la revolución sexual de los 60 y 70, y que significó el debut en la dirección de Tony Goldwyn, actor al que vimos, por ejemplo, en la exitosa Ghost. El cuarteto protagonista, con Diane Lane a la cabeza, es el único responsable de que la historia interese mínimamente.

4/10
Psycho (Psicosis)

1998 | Psycho

Marion Crane no puede resistir la tentación, y roba 400.000 dólares de su oficina. Con ese dinero, quizá podrá iniciar una nueva vida con su novio. En su fuga en solitario, los remordimientos le acechan. Se detiene en un motel, donde le atiende Norman Bates, un tipo un tanto extraño, que vive con su madre paralítica. Y... ¿Es que hay alguien que no sepa como sigue? Bueno, está bien, por si acaso nos callamos. Curioso film, "remake" plano a plano del Psicosis de Alfred Hitchcock. Seguro que el director, Gus Van Sant, y el resto del equipo, se lo han pasado en grande recreando el mítico film de terror. La atmósfera creada se revela tan eficaz como la del original. Claro, que la aportación personal de Van Sant a ello es escasa: tener en cuenta la inflación al indicar el dinero que roba Marion Crane, o ser menos sutil al mostrar los hábitos sexuales de los protagonistas, no es quizá la aportación del siglo. Pero queda un entretenido ejercicio de estilo, que supone rizar el rizo de la moda de los remakes imperante en Hollywood. Sin duda que puede servir para acercar la vieja historia a las nuevas generaciones. Los actores están bien. Vince Vaughn retoma el personaje de Anthony Perkins, y Anne Heche el de Janet Leigh. El color, muy cuidado, da un curioso aire "retro" al film.

4/10
Un crimen perfecto

1998 | A Perfect Murder

Adaptación de "Dial M for Murder", obra teatral de Frederick Knott, llevada al cine por Alfred Hitchcock como Crimen perfecto. Un millonario planea el asesinato de su mujer, que le engaña con otro. Motivo: el dinero y los celos. Se fabrica una coartada perfecta pero su esposa no sólo salva la vida sino que mata, en defensa propia, al hombre que debía cometer el crimen. Andrew Davis es un director hábil, como demostró en El fugitivo, su mejor film. Aquí pone al día una vieja obra, lo cual supone ambientes millonarios, lujosos y sofisticados, y un caso de adulterio, servido con erótica minuciosidad. Hay aspectos destacables en el film, y buenas interpretaciones de Michael Douglas (en un papel parecido al que hizo en Wall Street) y Gwyneth Paltrow. Virgo Mortensen se esfuerza en su difícil y poco agradecido papel de amante; de modo que procura hacer creible la transformación de apasionado amante en oportunista. Aunque el argumento está salpicado de cambios con respecto a la versión Hitchcock, las notas de mejor suspense coinciden con el original: el intento de crimen y el asunto de las llaves.

5/10
La pistola de mi hermano

1997 | La pistola de mi hermano

El film narra cómo un chico encuentra una pistola. Por un motivo banal la usa disparando a un guardia de seguridad. Comienza una huida a ninguna parte —aunque esa ninguna parte se llame mar—, en compañía de una chica que ha fallado en un intento suicida. Entretanto, la policía mantiene una implacable persecución. El novelista Ray Loriga adapta su propia novela “Caídos del cielo” al cine, como guionista y director. El resultado es una singular película, de pretensiones existencialistas y difícil visión, donde las distintas piezas no acaban de encajar del todo. Loriga cita como referencias de su film a Robert Bresson, Wim Wenders, Jim Jarmush y al Coppola de La ley de la calle. Hay algo de ese tono denso y gris, pero el director no evita que las largas parrafadas, o los buscados silencios elocuentes, conviertan la película en pesadita.

4/10
La teniente O'Neil

1997 | G.I. Jane

La atractiva Demi Moore se arriesga en esta película al hacer de tipa dura y cachas. Dirigida por Ridley Scott (Alien, Blade Runner), el film indaga en el poder y el afán de superación de las personas. En una controvertida decisión, el gobierno de los Estados Unidos decide elegir a la teniente Jordan O'Neil (Demi Moore) para ser la primera mujer en formar parte de una unidad de elite del ejercito. Pero para ello tendrá que pasar una serie de durísimas pruebas mentales y físicas. Cuando una unidad queda a merced del enemigo, O'Neil tendrá la oportunidad de salvar la vida de aquél que ha sido responsable de todos sus sufrimientos.  Película de acción, suspense y superación, que aprovecha irregularmente el subgénero de la lucha de géneros en el ejército. Demi Moore (Ghost) hace lo que puede con su cara mona, pero el papel no da para mucho. Resulta soprendente que Ridley Scott sea el responsable de este film, claramente el punto más bajo de toda su filmografía. 

3/10
Retrato de una dama

1996 | A Portrait of A Lady

Interesante adaptación de la famosa novela de Henry James. Una joven y rica estadounidense intenta mantener su independiente personalidad en la rígida sociedad europea de finales del XIX. Las interpretaciones son muy buenas, en especial de la fascinante Nicole Kidman (Eyes wide shut) pero también del camaleónico John Malkovich (Las amistades peligrosas). La realización de Jane Campion (El piano), es muy moderna.

6/10
Pánico en el túnel

1996 | Daylight

Un enfermero, Kit Latura, debe rescatar a un grupo de personas atrapadas en un viejo túnel de Nueva York, obstruido y en llamas. Bien rodada y con brillantes efectos especiales, tiene el look de los filmes catastrofistas de los 70, cuando el género logró su mayor apogeo. Ciertos matices dramáticos enriquecen el convencional argumento: un grupo de gente queda atrapada en un túnel bajo el río Hudson tras una explosión. Buen reparto encabezado por Sylvester Stallone.

4/10
La trampa del caimán

1996 | Albino Alligator

Un grupo de delincuentes, tras realizar un robo son perseguidos por la policía. Deciden esconderse en un bar y tomar como rehenes a todas las personas presentes en el local. El tiempo pasa y se dan cuenta de que tienen todas las salidas ocupadas y que la salvación se torna cada vez más complicada. Así que se deciden a negociar un trato. Sin embargo, mientras idean cuál es el mejor plan para escapar, se dan cuenta de que una persona del local es algo más que un simple rehén. Debut en la realización del actor Kevin Spacey. Logra un sólido producto acerca de tres delincuentes, dos hermanos, que se refugian en un pequeño bar que data de los años de la ley seca. Sus escasos clientes se convierte en rehenes al rodear el lugar la policía. El director crea una tensa y claustrofóbica atmósfera, gracias a un sólido guión con una progresión bien hilvanada, y a unos magníficos actores –Matt Dillon, Gary Sinise, Faye Dunaway, Joe Mantegna, Vigo Mortensen…–. Uno de los personajes, enigmático, depara algunas sorpresas. El final, pesimista, quiere reflejar las debilidades de la naturaleza humana, aun de aquellos –Faye Dunaway, aferrada siempre a las cuentas de su rosario– que se apoyan en sus creencias religiosas. El grandísimo actor Kevin Spacey (Sospechosos habituales, Seven, Negociador, American Beauty) da muestras de un talento poco común al dirigir este intenso y violento thriller de accción y suspense. Todo el reparto está a la altura, pero hay que mencionar en especial a Gary Sinise (De ratones y hombres, Forrest Gump, Apolo 13) y a la veterana actriz Faye Dunaway.

5/10
Gimlet

1995 | Gimlet

José Luis Acosta debutó como director con este thriller, sobre un psicópata que acosa a la dueña de un pub de Barcelona. Ella es el único motor de su vida y, ante la imposibilidad de que sus ilusiones se hagan realidad, se crea su propio mundo ficticio, en el que convive con imágenes de vídeo que ha captado del objeto de sus deseos. Ella comienza a tener miedo cuando la policía descubre el cadáver de uno de sus amantes. Sus magníficas interpretaciones y su sólida factura se ven reforzados por el inteligente uso de las elipsis, que oxigenan el tono sórdido de la trama.

4/10
Marea roja

1995 | Crimson Tide

Dos fantásticos actores se sitúan frente a frente en esta fabulosa película de acción, dirigida por el especialista Tony Scott. El capitán Frank Ramsey (Gene Hackman) es el experimentado comandante del submarino nuclear estadounidense Alabama. Su segundo, es el teniente coronel Ron Hunter (Denzel Washington). Sus opuestos caracteres van a chocar peligrosamente cuando reciben la noticia de que un psicópata nacionalista ruso quiere comenzar contra ellos una tercera guerra mundial, catastrófica y definitiva. El gobierno decide que han de hacer uso de sus armas nucleares, pero los dos máximos mandos del submarino tienen distintas intenciones y van a comenzar su propia guerra por el control de la nave. Impresionante película con la obediencia militar como telón de fondo. Hackman (Sin perdón, Arde Mississippi) vuelve a demostrar la fuerza y la intensidad de su personal modo de interpretar y Washington (Tiempos de gloria) no le va a la zaga. Película imprescindible para los amantes de duelos interpretativos.

6/10
Ángeles y demonios (1995)

1995 | The Prophecy

Thomas es un seminarista que decide abandonar la Iglesia en el mismo altar en el que iva a ser consagrado sacerdote. Años más tarde lo vemos transformado en detective del departamento de homicidios. Durante la investigacion de un caso, al practicarsele la autopsia a la víctima se descubre un hecho inquietante, la no pertencia de la misma a la naturaleza humana. Una serie de pistas conducen a Thomas a Gabriel (Christopher Walken) y Simon (Eric Stoltz) que encarnan dos fuerzas sobrenaturales venidas del más allá Gregory Widen dirige esta película que mezcla hábilmente los generos policíacos y de terror, pero que parece especialmente reservada a los incondicionales del género y del siempre inquietante Christopher Walken.

5/10
Floundering

1994 | Floundering

John Boyz, un sarcástico treintañero que se ha quedado sin trabajo, intenta decidir qué hacer con su vida. Incapaz de dormir, y sumido en la más absoluta apatía, John se dedica a observar a sus vecinos con prismáticos. Esta producción independiente retrata las consecuencias de los disturbios de Los Ángeles, de 1992. Realizan pequeños cameos populares actores como Viggo Mortensen, Ethan Hawke y Billy Bob Thornton.

4/10
Atrapado por su pasado

1993 | Carlito's Way

Tras haber pasado cinco años en prisión, un antiguo matón llamado Carlito Brigante (interpretado por Al Pacino) regresa a su barrio, el Harlem de Nueva York. Intenta emprender un camino honrado, pues siente que se le ofrece una segunda oportunidad en la vida, y pretende refugiarse en un lugar tranquilo con Gail, la mujer que ama. Sin embargo, su amigo David Kleinfeld, que fue su abogado defensor le propone un asunto ilegal que en un principio no parece peligroso pero que, poco a poco, se complicará más de lo debido. Muchos años después de la exitosa El precio del poder, Brian de Palma (Corazones de hierro) vuelve a dirigir en este film al brillante actor Al Pacino en uno de sus típicos thrillers, lleno de escenas de suspense parecidas a las del declarado maestro del realizador, Alfred Hitchcock.

8/10
Ruby Cairo

1993 | Ruby Cairo

Bessie pierde a su marido, piloto, en un accidente de aviación en México. Viuda y con tres hijos, descubrirá pronto que su esposo, a pesar de su apariencia respetable, llevaba una doble vida. El argumento y el equipo artístico daban para algo mucho mejor.

2/10
Extraño vínculo de sangre

1991 | The Indian Runner

Frank, un muchacho de carácter violento, regresa al hogar tras haber participado en la guerra de Vietnam. En Nebraska se reencuentra con su hermano Joe, un ser apacible que está casado con María. Los dos hermanos, que no tienen nada que ver el uno con el otro, deberán enterrar el pasado y comenzar una nueva vida, pero hay demasiados rencores y remordimientos. Sean Penn (Pena de muerte, Mystic River) debutó en la dirección con esta película en la que también escribe el guión y que trata sobre el reencuentro de dos hermanos muy diferentes. Protagonizan la historia David Morse (Prueba de vida) y Viggo Mortensen (Una historia de violencia), contando con las secundarias Valeria Golino (Rain Man) y Patricia Arquette (Medium). Además, se deja ver un Benicio del Toro en uno de sus primeros papeles.

6/10
Intrépidos forajidos

1990 | Young Guns II

En el año 1878 en Lincoln, Nuevo México, los forajidos imponen su ley, por lo que el territorio está plagado de malhechores y oportunistas que hacen fortuna en plena Guerra Civil. Billy el niño es el bandido más perseguido del oeste, y junto con su banda de forajidos intentan llevar a cabo su venganza contra los comisarios que acabaron con varios de los miembros de la banda. En una ráfaga de violencia, arrasan el país disparando contra todo lo que se cruza en sus caminos. Los representantes de la ley trazan un plan maestro para acabar con ellos: buscarles uno a uno, algo que no se esperan los miembros de la banda, que tienen que enfrentarse al desafío más arriesgado de toda su vida. Tras el éxito de Arma joven se hizo esta amena secuela dirigida a un público joven y protagonizada por los actores de mayor éxito entre este sector del público, entre ellos Christian Slater, Lou Diamond Phillips y dos de los herederos más prestigiosos de Hollywood, Emilio Estevez, hijo del prestigioso Martin Sheen y Kiefer Sutherland, hijo del veterano Donald Sutherland. La promoción de la película tuvo un éxito sin precedentes, debido a la canción central, interpretada por Bon Jovi, que arrasó en las listas de ventas junto con el disco de temas que no salían en la película, pero que supuestamente estaban inspiradas en el guión. Esto se convirtió en la tónica general durante los años siguientes.

4/10
Único testigo

1985 | Witness

Para proteger a un niño amish, testigo de un asesinato, un policía se traslada a la población donde vive esta pequeña y singular comunidad religiosa. Allí trabará amistad con el chaval y conocerá las costumbres del pueblo. Con el apoyo de un guión excepcional, el más que interesante Peter Weir (El club de los poetas muertos, El show de Truman), rueda un thriller soberbio que no decae en ningún momento. Harrison Ford –en uno de sus mejores trabajos– se encuentra en su salsa, muy bien acompañado por la guapa Kelly McGillis y el sorprendente debut de Lukas Haas. Fantástica la tensión creada en la escena del asesinato.

8/10
Falling

2020 | Falling

Debut en la dirección de Viggo Mortensen, también guionista en solitario, productor, compositor de la banda sonora, e intérprete de uno de los personajes principales, en su versión adulta. Viene a ser un estudio atravesado de sensaciones, recuerdos y sinsabores, de la relación entre un padre, Willis Peterson, y su hijo, John. Ambos vuelan hacia California, a casa de John, porque Willis, un anciano granjero en la América profunda, comienza a dar muestras claras de decadencia física, y tiene además rasgos de demencia senil, todo ello dentro de un carácter intempestivo que se ha agravado con el paso del tiempo. Parece razonable que viva cerca de su casa –John es homosexual, está casado con Chen, de origen asiático, y tienen una niña adoptada hispana– y de la de su hermana, y la idea es buscar con él el lugar apropiado. La descripción de cómo es esa semana de búsqueda, se combina con los recuerdos, por ejemplo de cuando John era niño, y cazó con su padre su primera pieza, un pato, o el momento en que sus padres se separaron. Está claro que Mortensen ha puesto mucho mimo y empeño en su áspero film, sin duda muy personal y de cuidada estética y puesta en escena, dice que ha aprendido mucho de los grandes directores con los que ha trabajado, y desde luego hay donde fijarse. Aunque no pretenda ser autobiográfico, sí que busca atrapar un cierto “mood” emocional del modo en que discurre la vida, que vendría a ser un largo proceso de caída, “falling”, hasta la tumba, el destino que a todos nos aguarda. Resulta muy expresivo uno de los primeros compases del film, con John recién nacido, y su padre pidiéndole perdón porque le ha traído a este mundo para que muera. Y al mismo tiempo quiere pintar una relación paternofilial, nada fácil, donde se quiere subrayar una mentalidad conservadora, o tal vez habría que decir “troglodita”, frente a la equilibrada y abierta del hijo, que habría trabajado mucho hasta encontrar la paz con “familia del siglo XXI”, y que tiene más paciencia que el santo Job ante un padre que le provoca continuamente. Está claro que una cosa son las intenciones, y otra los logros. Hay que poner en el haber de Mortensen su ambición de entregar un film de corte existencial, donde aletean las preguntas sobre el sentido de la vida, y en que se analiza cómo las relaciones familiares pueden volverse tóxicas. Pero el resultado dista bastante de ser brillante. Hay pasajes logrados, sobre todo los de la infancia de John, pero también mucha reiteración y escasez de matices, sobre todo en el choque de personalidades y visión del mundo de Willis anciano y John adulto. Una vez puestas las bases del relato, uno tiene la sensación de que se da vueltas al relato una y otra vez, acumulando las situaciones de conflicto con desmesura, por ejemplo la reunión con la hermana y sus hijos. Y como el relato se centra en Willis –Lance Henriksen y Sverrir Gudnason– y John –Viggo Mortensen, y actores jovencitos para su versión de niño y adolescente–, la sensación es que el resto son pálidas sombras, aunque estén sostenidas por intérpretes notables, como Laura Linney.

5/10
Jauja

2014 | Jauja

El capitán Dinesen, un oficial del ejército danés, ahí a parar a la Patagonia argentina con su hija quinceañera Ingeborg, por razones innombradas, tal vez sirve de auxiliar para los militares locales. En un lugar inhóspito y agreste, coinciden con otros personajes, uno un militar indisciplinado y joven con el que Ingeborg se fuga. Comienza entonces una persecución por parte de Dinesen, donde se unen la preocupación de un padre y el honor ultrajado, con el telón de fondo de un paisaje que parece de otro planeta, y que para el perseguidor acaba suponiendo una experiencia inefable. Singular película del argentino Lisandro Alonso, coproducción de casi media docena de países, rodada con formato de pantalla 4:3, donde Viggo Mortensen tiene la oportunidad de demostrar que domina el danés además del inglés y el español. Se trata sobre todo de una película de atmósfera, en que se juega al contraste entre los personajes y sus vestidos del norte y el paisaje patagónico, y en que se pulsan sentimientos atávicos. Crece en intensidad en el tramo de la búsqueda, con el hermoso pasaje de la noche estrellada en el monte. El desenlace es de un completo desconcierto, y más de uno lo calificará, quizá no sin razón, de tomadura de pelo.

5/10
Falling

2020 | Falling

Debut en la dirección de Viggo Mortensen, también guionista en solitario, productor, compositor de la banda sonora, e intérprete de uno de los personajes principales, en su versión adulta. Viene a ser un estudio atravesado de sensaciones, recuerdos y sinsabores, de la relación entre un padre, Willis Peterson, y su hijo, John. Ambos vuelan hacia California, a casa de John, porque Willis, un anciano granjero en la América profunda, comienza a dar muestras claras de decadencia física, y tiene además rasgos de demencia senil, todo ello dentro de un carácter intempestivo que se ha agravado con el paso del tiempo. Parece razonable que viva cerca de su casa –John es homosexual, está casado con Chen, de origen asiático, y tienen una niña adoptada hispana– y de la de su hermana, y la idea es buscar con él el lugar apropiado. La descripción de cómo es esa semana de búsqueda, se combina con los recuerdos, por ejemplo de cuando John era niño, y cazó con su padre su primera pieza, un pato, o el momento en que sus padres se separaron. Está claro que Mortensen ha puesto mucho mimo y empeño en su áspero film, sin duda muy personal y de cuidada estética y puesta en escena, dice que ha aprendido mucho de los grandes directores con los que ha trabajado, y desde luego hay donde fijarse. Aunque no pretenda ser autobiográfico, sí que busca atrapar un cierto “mood” emocional del modo en que discurre la vida, que vendría a ser un largo proceso de caída, “falling”, hasta la tumba, el destino que a todos nos aguarda. Resulta muy expresivo uno de los primeros compases del film, con John recién nacido, y su padre pidiéndole perdón porque le ha traído a este mundo para que muera. Y al mismo tiempo quiere pintar una relación paternofilial, nada fácil, donde se quiere subrayar una mentalidad conservadora, o tal vez habría que decir “troglodita”, frente a la equilibrada y abierta del hijo, que habría trabajado mucho hasta encontrar la paz con “familia del siglo XXI”, y que tiene más paciencia que el santo Job ante un padre que le provoca continuamente. Está claro que una cosa son las intenciones, y otra los logros. Hay que poner en el haber de Mortensen su ambición de entregar un film de corte existencial, donde aletean las preguntas sobre el sentido de la vida, y en que se analiza cómo las relaciones familiares pueden volverse tóxicas. Pero el resultado dista bastante de ser brillante. Hay pasajes logrados, sobre todo los de la infancia de John, pero también mucha reiteración y escasez de matices, sobre todo en el choque de personalidades y visión del mundo de Willis anciano y John adulto. Una vez puestas las bases del relato, uno tiene la sensación de que se da vueltas al relato una y otra vez, acumulando las situaciones de conflicto con desmesura, por ejemplo la reunión con la hermana y sus hijos. Y como el relato se centra en Willis –Lance Henriksen y Sverrir Gudnason– y John –Viggo Mortensen, y actores jovencitos para su versión de niño y adolescente–, la sensación es que el resto son pálidas sombras, aunque estén sostenidas por intérpretes notables, como Laura Linney.

5/10
Falling

2020 | Falling

Debut en la dirección de Viggo Mortensen, también guionista en solitario, productor, compositor de la banda sonora, e intérprete de uno de los personajes principales, en su versión adulta. Viene a ser un estudio atravesado de sensaciones, recuerdos y sinsabores, de la relación entre un padre, Willis Peterson, y su hijo, John. Ambos vuelan hacia California, a casa de John, porque Willis, un anciano granjero en la América profunda, comienza a dar muestras claras de decadencia física, y tiene además rasgos de demencia senil, todo ello dentro de un carácter intempestivo que se ha agravado con el paso del tiempo. Parece razonable que viva cerca de su casa –John es homosexual, está casado con Chen, de origen asiático, y tienen una niña adoptada hispana– y de la de su hermana, y la idea es buscar con él el lugar apropiado. La descripción de cómo es esa semana de búsqueda, se combina con los recuerdos, por ejemplo de cuando John era niño, y cazó con su padre su primera pieza, un pato, o el momento en que sus padres se separaron. Está claro que Mortensen ha puesto mucho mimo y empeño en su áspero film, sin duda muy personal y de cuidada estética y puesta en escena, dice que ha aprendido mucho de los grandes directores con los que ha trabajado, y desde luego hay donde fijarse. Aunque no pretenda ser autobiográfico, sí que busca atrapar un cierto “mood” emocional del modo en que discurre la vida, que vendría a ser un largo proceso de caída, “falling”, hasta la tumba, el destino que a todos nos aguarda. Resulta muy expresivo uno de los primeros compases del film, con John recién nacido, y su padre pidiéndole perdón porque le ha traído a este mundo para que muera. Y al mismo tiempo quiere pintar una relación paternofilial, nada fácil, donde se quiere subrayar una mentalidad conservadora, o tal vez habría que decir “troglodita”, frente a la equilibrada y abierta del hijo, que habría trabajado mucho hasta encontrar la paz con “familia del siglo XXI”, y que tiene más paciencia que el santo Job ante un padre que le provoca continuamente. Está claro que una cosa son las intenciones, y otra los logros. Hay que poner en el haber de Mortensen su ambición de entregar un film de corte existencial, donde aletean las preguntas sobre el sentido de la vida, y en que se analiza cómo las relaciones familiares pueden volverse tóxicas. Pero el resultado dista bastante de ser brillante. Hay pasajes logrados, sobre todo los de la infancia de John, pero también mucha reiteración y escasez de matices, sobre todo en el choque de personalidades y visión del mundo de Willis anciano y John adulto. Una vez puestas las bases del relato, uno tiene la sensación de que se da vueltas al relato una y otra vez, acumulando las situaciones de conflicto con desmesura, por ejemplo la reunión con la hermana y sus hijos. Y como el relato se centra en Willis –Lance Henriksen y Sverrir Gudnason– y John –Viggo Mortensen, y actores jovencitos para su versión de niño y adolescente–, la sensación es que el resto son pálidas sombras, aunque estén sostenidas por intérpretes notables, como Laura Linney.

5/10

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