A pesar de su juventud, el rostro del francés Gaspard Ulliel (1984) resulta conocido por el gran público gracias a sus papeles en Largo domingo de noviazgo o Fugitivos. Aunque será a partir de ahora, tras interpretar al joven Hannibal Lecter, cuando su talento no pasará desapercibido para nadie. Porque a pesar de los riesgos que entrañaba la empresa de meterse en la piel del famoso asesino caníbal, Gaspard Ulliel ha salido más que airoso. Le entrevistamos con motivo de la presentación en España de Hannibal. El origen del mal.
Anthony Hopkins dice que el personaje de Hannibal nos fascina porque representa el lado oscuro de la vida. ¿Estás de acuerdo?
Sí, creo que todos tenemos un lado oscuro, y resulta interesante explorar esa parte del ser humano. Pero esta película ofrece un matiz diferente en cuanto a que él todavía no se ha entregado plenamente a ese lado oscuro. Lo que le ocurre es más bien como una lucha interior con ese lado oscuro que se va apoderando de él.
¿Qué rasgo del personaje le ha sido más difícil de interpretar?
Lo más difícil fue plantear el personaje conforme se iba acercando a la parte final, cuando se iba pareciendo cada vez más al monstruo que todos conocemos. Era importante que la gente lo reconociera, por eso trabajé mucho en ello.
¿Ha hablado del personaje con Anthony Hopkins?
Estaba previsto que nos conociéramos durante la fase de preparación de la película, pero al final, los compromisos laborales de Anthony Hopkins imposibilitaron ese encuentro. De todas maneras, no sé si habría aportado mucho, en el sentido de que cada uno tiene su forma de trabajar.
¿Le intimidaba que antes Hannibal hubiera estado interpretado por un actor de la talla de Hopkins?
Claro que me intimidaba. Él había hecho un trabajo fantástico en todas las películas de la saga, además de ser un actor increíble. También sabía que la gente iba a comparar, así que no fue fácil. Sin embargo, tampoco se trataba de seguir sus pasos, ya que es una película totalmente diferente. El personaje es más joven y todavía no tiene ese estado mental de psicopatía que tan magistralmente encarnó Hopkins.
¿Qué ha sentido al interpretar al asesino en serie más conocido de nuestros tiempos?
Estaba muy contento porque era una gran oportunidad para mí. Suponía interpretar a uno de los malvados más famosos de la historia del cine. Al mismo tiempo, esto suponía una presión extra ya que había muchas expectativas alrededor del personaje, por lo que al principio era más reacio. No fue fácil.
¿En qué momento de la película sentiste que la balanza se había inclinado hacia el lado oscuro de Lecter?
Yo creo que es en el momento de la última pelea, en el barco. Murasaki (Gong Li) le empuja para que vuelva a la realidad, pero él alega que eso no pasará nunca. Ahí queda claro que el lado oscuro ha vencido en la balanza.
¿Cómo preparaste este momento?
Esa escena se rodó al final, así que tuve mucho tiempo para prepararla, aunque no tenía muy claro cómo lo iba a hacer. Es el tipo de escena que te sale el día que la haces. Además, antes de ese momento clave había una gran pelea, con todo lo que eso implica, con lo que no se podía preparar, más bien salía solo.
Junto a esto, lo que leí en el guión me había parecido un poco exagerado, así que era importante trabajar ese día con el director, que me empujaba a hacer cosas que yo dudaba que podía hacer.
Dada su filmografía, ¿no teme encasillarse en un tipo de personaje misterioso, inquietante, de pocas palabras?
Es verdad que la mayoría de mis personajes tienen un toque misterioso con un aire de locura. Quizás me siento atraído de alguna manera hacia ese tipo de papel, pero no soy consciente de ello. Pero ahora que lo dices, tendré que pensarlo. Quizás sea mi cara (risas). De todas maneras, me parece muy interesante que los personajes tengan un toque misterioso, enigmático. De ese modo se me ofrecen más posibilidades de crear.
En cuanto a encasillarme en este tipo de papeles, no tengo miedo porque soy muy joven. Además, mis próximos proyectos están muy alejados del personaje tipo Hannibal.
¿En qué se diferencian el Hannibal de Hopkins y de Brian Cox del tuyo?
Creo que la clave está en el lado humano. Thomas Harris humanizaba al personaje en esta historia. Esta ‘humanidad’ hace que el público pueda identificarse más con él. Como actor yo podía identificarme con el sentimiento que le impulsa, que es la venganza, un sentimiento muy humano que dura hasta el final, momento en que entra en el terreno de la psicopatía.
¿Te han influido las novelas de Thomas Harris a la hora de abordar el papel?
Las he leído y me ayudaron mucho porque hace unas descripciones muy específicas del personaje, como por ejemplo, de su forma de pensar. Además lo bueno que tiene la lectura es que utilizas tu imaginación más que cuando ves una película, y eso es muy bonito a la hora de crear.
¿Qué has tomado de las películas de samuráis?
No mucho, algo del movimiento de espadas. Lo que sí me dijo el profesor que me preparó para este tipo de escenas es que esas peleas que son tan largas y a las que el público está acostumbrado no son reales. La forma de luchar que tenían los samuráis era distinta. Ellos buscaban una cosa rápida.
¿Cómo ha sido su relación con esa increíble actriz que es Gong Li?
Fue maravillosa, y era muy agradable estar todas las mañanas en la caravana con una mujer tan bella (risas). Es una actriz muy profesional, que trabaja a la manera asiática, con mucha concentración. Eso me ayudó mucho a la hora de preparar varias escenas. Impresiona ver cómo trabaja porque es muy precisa. Se ve que domina muy bien la técnica para trabajar delante de la cámara.
¿Qué otro personaje de ficción o realidad te gustaría hacer?
No lo sé, es una buena pregunta. Me parecen muy interesantes los personajes reales, los que han existido de verdad. Porque con ellos hay mucha información para documentarte y preparar el papel. Pero no se me ocurre ninguno en concreto. Además, como soy tan joven tampoco tengo un abanico muy amplio de personajes para que me ofrezcan.
