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Entrevistas “La fortuna ayuda a los audaces: Netflix ha sabido siempre adelantarse al futuro"

José Mª Aresté, autor de "La guerra del streaming: el ascenso de Netflix"

Si Netflix acertó al ocupar un espacio vacío que todavía no existía, creando una exitosa plataforma digital de cine y series, José Mª Aresté ha dado en el clavo con un asunto de plena actualidad, el duro enfrentamiento por un trozo del pastel en este sector, en "La guerra del streaming". La editorial Rialp acaba de publicar el nuevo libro del director de Decine21 y el Festival Educacine de Madrid.

Entrevista con José Mª Aresté, autor de "La guerra del streaming"

libro cine guerra streamingEnhorabuena, ha dado con un tema candente, del que todo el mundo habla. ¿Por qué cree que ejerce tanta fascinación Netflix entre espectadores, empresarios y creadores de contenidos?

Muchas gracias, sí, creo que he dado con un tema, el del nuevo modo de ver películas en plataformas de streaming, que interesa a todo el mundo.

Pienso que Netflix ha tenido la habilidad de reconocer y ser fiel a su objetivo primordial: ofrecer a sus clientes las películas y series que desean ver, y hacerlo en el menor margen de tiempo posible. Cuando eran un videoclub como veloz servicio postal y ahora por internet con un simple click.

Comienza el libro describiendo la historia de la distribución de la industria audiovisual. Primero sólo se podía ver una película en cines, luego llegó la televisión, el vídeo y ahora las plataformas. ¿Cree que seguirán existiendo cines dentro de diez años?

Las salas han resistido el embate de la posibilidad de ver el cine en los hogares durante décadas, y muchas veces se les dio por muertas, pero lo cierto es que se resisten a morir. Es curioso, pero ni siquiera el streaming, con la comodidad que supone a la hora de ver películas, parecía estar doblegando a los cines, que se resistían como gato panza arriba a exhalar su último suspiro.

En cambio lo que sí está causando estragos, desgraciadamente, y no lo digo solo por tantas víctimas mortales que debemos lamentar, es el Covid-19. La pandemia provocó el cierre temporal de las salas, y una dificilísima situación económica para ellas, mientras que al contrario, las plataformas de streaming han salido beneficiadas, el confinamiento casi hacía obligatorio el suscribirse a alguna de ellas.

Quiero creer que las salas no van a desaparecer, pero han querido heridas de muerte, y quizá queden relegadas a grandes espectáculos, o para amantes del cine que desean disfrutar de la gran pantalla. 


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Según la leyenda, Reed Hastings tuvo la idea de crear un servicio de alquiler de películas que se devolvieran por correo porque le pusieron una multa de 30 dólares al entregar con retraso en un Blockbuster una copia de Apolo 13. Por lo que comenta, la historia no es del todo cierta.

Sí, esta “leyenda” responde a la dinámica del “relato”. Pudo ocurrir algo semejante, pero la “leyenda imprimida” comunica muy bien la idea feliz de Netflix de no penalizar al usuario con una multa, algo que molestaba terriblemente, lo mismo que el tener que estar pendiente para devolver la película en el plazo previsto.

La plataforma ha llevado al límite aquello de renovarse o morir, pensando siempre en el futuro. Primero apostó por el DVD, cuando casi nadie tenía reproductores en casa, luego por el ‘streaming’. Ocupan el espacio libre en el momento apropiado. ¿Se puede aplicar a todas las empresas, o a Netflix le salió bien porque tuvo suerte, pero se podía haber hundido?

Bueno, se suele decir que “la fortuna ayuda a los audaces”. Netflix ha sabido siempre adelantarse al futuro. En muchas cosas. Hay cosas que no se pueden anticipar, como los atentados del 11-S, la crisis financiera de 2008 o ahora la pandemia del Covid-19, que han beneficiado a su negocio, pero en otras han dado el primer paso en muchas cosas, como la previsión de producir contenido propio, porque los proveedores habituales, o sea, los estudios de Hollywood, en algún momento, podían cerrar el grifo de su producto, como ha ocurrido.

Se han ido de Netflix colaboradores valiosos, como Marc Randolph, según el libro más cómodo poniendo empresas en marcha que consolidándolas, o Mitch Lowe. ¿Ha sido una ventaja para la empresa saber soltar lastre a tiempo?

Es una de las cosas que presumen, el tener siempre a la persona adecuada en el puesto adecuado. Reed Hastings cree que su modelo empresarial se acerca más al del equipo deportivo que al de una familia. En una familia, no eliges a sus componentes una vez formada, tienes que cuidar de un hijo enfermo o discapacitado, por ejemplo. En un equipo de fútbol, si alguien no rinde en su puesto lo quitas y fichas a otro. Netflix dice que quiere a los mejores en cada puesto, esa es su filosofía. Nadie es imprescindible. Lo que incluye al propio Hastings, que últimamente propuso a Ted Sarandos, responsable de contenidos, como copresidente de la compañía con él.

En un primer momento, las ‘majors’ llegan a acuerdos con Netflix que les han fortalecido. ¿Subestimaron su potencial?

Sin duda. Veían a Netflix como un canal para distribuir sus películas y series, y obtener de ellas una mayor rentabilidad. Y sin duda que gracias a Netflix, hicieron caja. Pero no se dieron cuenta de que estaban alimentando a alguien que se iba a convertir en un gigante. La prueba es que Netflix ha sido admitida al exclusivo club de la MPA, que hasta su ingreso constituían solo los estudios de Hollywood clásicos, o sea, Paramount, Universal, Sony, Walt Disney y Warner. Algo impensable hace unos años, basta pensar que Netflix nació en 1997, y era... ¡un videoclub!

La cultura corporativa de Netflix se empieza a estudiar en las escuelas de negocios. ¿Cree que tiene inconvenientes? ¿Funcionará fuera de Estados Unidos?

Cualquier empresa de éxito se convierte inmediatamente en referente. Y Netflix en apenas 25 años está en lo más alto. Es lógico que se mire con atención y se intenten entender las claves de su éxito, que el mismo Reed Hastings ha tratado de explicar en un libro entrevista.

Su cultura empresarial tiene elementos muy atractivos. Como siempre, la teoría es una cosa y la práctica otra, pero tener un ideal al que ajustarse está muy bien. En Netflix tienen ideas estupendas, como la de que todos los departamentos compartan sus ideas, que unos sepan lo que hacen los otros y no se comporten de modo estanco. También está muy bien el decirse las cosas a la cara, aunque puedan molestar, no hay nada peor en una empresa que las malas prácticas, que no se advierten para evitar disgustos o meterse en líos. Por supuesto, se puede caer en extremos, hay quien ha acusado a Netflix de fomentar la delación por lo que acabo de decir, pero todo depende con el talante con que se hagan las cosas.

Ted Sarandos asegura que el contenido de Netflix es “para todos los gustos”. ¿Son ciertas sus palabras?

De lo que estoy seguro es de que se procura atender a todos los gustos, porque al final es clave tener el mayor número posible de suscriptores, y por lo tanto hay que evitar que alguien se “borre” porque no encuentra lo que desea ver. Netflix acierta porque tiene claro que debe ofrecer a sus usuarios lo que desean ver. Si no lo hicieran, estarían desviándose de su objetivo fundacional.

netflix casa papelLa empresa impulsa la creación nacional en los nuevos territorios a los que llega, lo que suscita simpatía en la industria audiovisual de cada país, pero, ¿puede ser malo a la larga si se llega a una especie de monopolio?

Netflix es una compañía global, a ellos les interesa producir contenido de todas las nacionalidades, con el deseo de que puedan tener repercusión en todo el mundo, como ha ocurrido con La casa de papel.

No creo que exista peligro de monopolio, las productoras locales están encantadas de encontrar una nueva fuente de financiación y otro canal para su producto. Y hay otras compañías como Amazon, y las teles, que se implican y trazan alianzas. Hoy por hoy no veo ese riesgo.

Netflix explota que el público quiere ver las películas cuándo y dónde quiere. ¿Tiene esto un lado negativo al dejar menos poso los estrenos?

Comparto esa impresión, aunque tiene que ver con lo que podríamos denominar “el espíritu de los tiempos”. Igual que ocurre con las noticias y los escándalos, que duran menos que un telediario. Una cosa es “trending topic” un día y es olvidada al día siguiente. Echo en falta más reflexión y debate, por eso siempre seré partidario de los cine forums, el visionado de películas y su comentario en tertulias con la familia, amigos, estudiantes...

¿Se debería legislar para que las plataformas de streaming dieran cifras de audiencia, para que los creadores puedan negociar con ellas?

Personalmente me molesta la opacidad que existe en relación con las cifras de audiencia. Pero hay que admitir que si conocemos la audiencia de los canales de televisión en abierto es porque los anunciantes lo exigen para hacer o no su inversión publicitaria. Y en las salas de cine ocurre algo semejante, el exhibidor retira lo que no funciona, y él tiene en su poder el número de espectadores.

En el caso de las plataformas deben rendir cuentas ante los suministradores de contenidos ajenos, pero con el propio pueden jugar. Quizá invierten en un producto que no ve mucha gente, pero que ayuda a hacer imagen de marca, como podría ser el caso de Roma, de Alfonso Cuarón. Y no publicar las cifras de audiencia les permite quedarse con solo lo más positivo, que han respaldado una cinta de autor premiada en Venecia.

guerra streaming rialp¿Sigue siendo interesante que existan críticos? Usted siempre ha sido pionero comentando series pero, ¿por qué otros han tardado en subirse al carro?

La función del crítico me parece esencial. Pero exijo, también a mí mismo, rigor, formación humanística y cinematográfica, aportar valor a nuestros seguidores, claves para que decidan si deben ver o no una película. Ahora, con internet y las redes sociales, cualquiera se erige en crítico. Y algunos sitios reducen la función crítica a un número de estrellitas, o a una mano hacia arriba o hacia abajo, y me parece injusto. Esos reduccionismos sí que matan al crítico, y acaban convirtiéndolo en innecesario.

Por supuesto que creo importante prestar atención a las series, pero lo cierto es que hay tal saturación, también de películas, que sería injusto reclamar al crítico que esté al tanto de todo. Lo que sería un error es cerrar los ojos a las series, por principio. Se estaría ignorando a un modo de contar historias que hoy por hoy reina en el mundo audiovisual.

Asegura en el libro que desconoce cómo terminará la “guerra del streaming’, pese a que por ahora Netflix saca una gran ventaja. ¿Se aventuraría a hacernos un ‘spoiler’, dándonos alguna pista sobre el desenlace de esta confrontación?

No tengo una bola de cristal para adivinar el futuro. Un factor importante es lo que una persona o una familia estén dispuestos a gastar por este concepto.

Lo que está claro es que los viejos estudios y las tecnológicas se han puesto las pilas. Disney+ tiene un gran potencial, son la marca familiar de referencia, y cuentan con el catálogo de Fox y bastante material para un público adulto que van a canalizar con Star y Hulu. Y Amazon ha seguido una estrategia inteligente con Prime Video, logrando una gran base de clientes asociando a sus compradores Prime con la oferta de una gran plataforma de streaming. Son formidables competidores para Netflix sin duda. Pero me quito también el sombrero ante actores aparentemente pequeños como Filmin, que se han hecho con un sitio en el mercado.

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