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Entrevistas El director canadiense nos da las claves de "Sueños de una escritora en Nueva York"

El año con Salinger de Philippe Falardeau

El mundo literario de los escritores, agentes y fans es recreado con maestría por Philippe Falardeau en la película "Sueños de una escritora en Nueva York", que adapta "Mi año con Salinger", novela con tintes biográficos de Joanna Rakoff. Reproducimos a continuación la entrevista mantenida por Magali Simar con el director canadiense, por gentileza de la distribuidora del film A Contracorriente.

PhilippeFalardeau entrevistaUsted ha escrito algunas de sus películas, así como los guiones adaptados de material ajeno. Sueños de una escritora en Nueva York se basa en las célebres memorias de Joanna Rakoff, y es la primera adaptación que acomete de un libro importante. ¿Qué atrajo a Philippe Falardeau a esta historia?

Estaba echando un vistazo en una librería y tomé en mis manos las memorias de Joanna, atraído por el título [My Salinger Year, Mi año con Salinger] y el hecho de que estuviera escrito por una mujer. Hasta ese momento había hecho películas con protagonistas principalmente masculinos; Estaba buscando una idea con un personaje femenino central. Al leer el libro, encontré la escritura de Joanna conmovedora y divertida hasta en el más mínimo detalle. Me encontraba reflejado con ese momento incierto en el que tenemos que decidir qué queremos hacer con nuestra vida, sin estar completamente seguros del abanico de posibilidades. Un tiempo en el que todo es posible, pero todo parece fuera de alcance.

Una cosa es adaptar novelas, pero las memorias están en otro nivel. ¿Cuál fue su enfoque para respetar el material, y permitirse también cierta libertad creativa como cineasta, al partir de una conocida y celebrada historia?

El libro no se basa en una historia, ni tampoco la película. Me gusta parafrasear a Joanna y describirlo como "una visita con un personaje". Dicho esto, tienes que crear un mínimo de tensión e impulso en una película. Inventé momentos y eventos como herramientas de mutación entre literatura y cine. Parte del desafío cuando adaptas un libro consiste en entender qué es orgánico de cada forma de expresión. El mundo literario puede abarcar mucho más contenido y sostener temas con múltiples capas sin dar sensación de dispersión. También permite el acceso directo a la mente del protagonista. Convertir un libro en una película generalmente significa tomar decisiones, crear personajes compuestos y transformar la voz interior en acciones concretas.

Al principio, me aventuré tentativamente a inventar escenas; después de todo, estaba lidiando con la vida de una persona real y quería ser fiel a su experiencia. La ficción tenía que usarse para transmitir ideas. o sentimientos encontrados en el libro.

Rakoff me acompañó en el proceso leyendo varios de mis borradores. Recuerdo que me senté con ella en Cambridge después del segundo o tercer borrador. A ella le gustó el material de ficción y me animó a ir más allá. Eso es música para el oído de un escritor y director, por supuesto. Entonces empezó a suceder algo divertido: cuanto más ficción escribía en la historia, más me acercaba al espíritu de su escritura. Joanna también fue de gran ayuda para guiarme con los diálogos. El inglés es mi segundo idioma; ella me ayudó a asegurarme de que el idioma fuera exacto para la época y las distintas generaciones.

joannaA lo largo de su filmografía, seguimos a personajes que a menudo son ajenos al entorno al que acaban de incorporarse. En Sueños de una escritora en Nueva York, Joanna se lanza al mundo literario y tiene que aprender a navegar en él. ¿Cuál considera que es la clave de su viaje personal?

Mis películas siempre implican "un encuentro con el otro". Es un reflejo que desarrollé a los 23 años cuando participé en la "Carrera alrededor del mundo" en 1992, un programa de televisión en Radio-Canadá que suponía el rodaje de 18 cortometrajes en 17 países. Durante ese largo viaje, siempre fui el forastero que tenía que hacerse con un lugar. Los entornos extranjeros influyeron mucho en mis películas en ese entonces. El libro de Rakoff me permitió, una vez más, penetrar en un mundo desconocido para mí. Igual que el personaje, que debía navegar por nuevos terrenos, profesionalmente pero también en su vida personal.

En el centro de su viaje están todos esos fans que le escriben a Salinger, deseando desesperadamente conectar con él. Su trabajo es proteger a Salinger de ellos, pero encuentra una manera muy personal de hacer su trabajo, y esto la ayudará a descubrir quién es ella realmente.

La trama explora varias ideas que ofrecen contraste. ¿Cómo usó las yuxtaposiciones de estas ideas en el guión para construir la narrativa?

El libro es muy rico en la forma en que explora ideas con múltiples capas: literatura versus negocios, éxito versus privacidad, lo viejo y lo nuevo, novio versus ambición, etc. Fue un desafío incorporar todas estas ideas sin sobrecargar la historia. La forma de hacerlo era centrarse en Joanna, ceñirse a su personaje y dejar que los temas surgieran desde el fondo. Uno de los temas que me atrapó fue el eterno debate de "arte versus negocio".

De hecho, la película retrata el mundo literario como multifacético y describe el proceso creativo y empresarial de las artes como algo necesario y complementario.

Pienso que queremos creer que la literatura está económicamente al alcance de cualquier mano (al menos en comparación con la música, el arte visual de las películas, etc), pero no es así. El aspecto comercial es muy importante, lo que sorprende un poco a Joanna, especialmente en esa secuencia en la que su jefa le pide que lea el nuevo manuscrito de Judy Blume. Ella es una gran fan de Judy Blume, por lo que está encantada de estar dentro del proceso. Le encanta el nuevo libro, pero su jefa quiere consejos de marketing, no una apreciación crítica. Se da cuenta de que su gusto y sensibilidad personales pueden ser irrelevantes en este tipo de discusión.

En el otro extremo del espectro, Don, el novio socialista de Joanna, no bromea cuando dice: “Escribir te convierte en escritor. Publicar es comercio ". Esta filosofía sin concesiones es ingenua; después de todo, ¿no nos alegra que nuestros autores favoritos hayan publicado su trabajo? Los artistas deben ganarse la vida. Pero tiene que haber un equilibrio entre el arte y el comercio. Lo experimento en todos los aspectos del cine, no sin algunas frustraciones. Quiero hacer películas sin compromisos, pero también quiero que se financien. Y quiero que se vean.

Para los que no han leído el libro (sin spoilers), el propio Salinger se encuentra omnipresente pero no es el centro de la historia. ¿Cómo abordó este concepto de pantalla?

Salinger es una presencia flotante en el libro. Tuve que traducir eso visualmente. A lo largo de las diversas reescrituras, jugué con muchas ideas. Incluso consideré no retratar a Salinger en absoluto, pero sentí que estaba evitando al gigante. Salinger fue una nota positiva en el año de Joanna Rakoff y necesitaba transmitir eso. Así que se me ocurrió una forma divertida de retratar a Salinger a través del punto de vista de Joanna. Dicho esto, nunca hubo un escenario en el que Salinger fuera un personaje de pleno derecho; no es su historia, sino la de Joanna.

fanHa incorporado secuencias extrapoladas de fans de Salinger que expresan sus profundas experiencias a causa de su escritura. ¿Qué le impulsó a crearlos y a darles vida?

El mundo de Salinger se materializa a través de las numerosas cartas de fans que lee Joanna. Es un ejemplo de cómo tuve que transformar la literatura en cine e inventar un mundo paralelo para los fans. Fue muy emocionante hacerlo y Joanna Rakoff me animó a ir más allá con cada borrador. La experiencia de los fans de la obra de Salinger se convirtió en un argumento narrativo central. Me permitió dar cohesión a la película.

Y lo que tiene aún más importancia, puedo relacionarme personalmente con las experiencias de los fans. En momentos clave de mi vida, escribí a cineastas o escritores cuyo trabajo me había conmovido. (No hay gigantes en esa lista personal, pero sí profesionales consagrados.) Todos respondieron a mis cartas y esto tuvo en mí un efecto profundo, no tanto por lo que escribieron, sino porque se tomaron un tiempo que suponía admitir la conversación que el arte puede desencadenar.

El reparto es maravilloso. Sigourney Weaver y Margaret Qualley presentan toda la seriedad, el glamour y la eventual calidez necesarios para enmarcar el mundo del que entra a formar parte Joanna. ¿Cómo ustedes tres (y el resto del elenco) desarrollaron estos personajes?

Vi a Margaret Qualley en Novitiate. Luego vi el anuncio de Kenzo que hizo con Spike Jonze y pensé: "guau, ¿es la misma chica? Te llega y tiene una presencia tan singular". Nos conocimos en Nueva York muy brevemente y le dije que quería dar forma al personaje y a la historia con ella. Ya había escrito algunas versiones del guión, pero quería hacer el resto con una actriz en mente, y ya no había duda de quién tenía que ser esa actriz. Le di el libro de Joanna Rakoff y le dije que debería leerlo y decirme si me había perdido algo que le pareciera importante. Ella lo leyó y hablamos extensamente sobre lo que gustaba del libro, de lo que se sentía más cercano. Grandes ideas, pero también detalles sobre la vida, el amor y las ambiciones de una mujer joven. Reescribí el guión con eso en mente.

Sigourney fue literalmente un regalo de cumpleaños. Volé a Nueva York el día de mi aniversario, y nos conocimos en un salón de té cerca de donde ella vive. Para ser honesto, me impactan un poco las estrellas, y creo que lo primero que le dije cuando entró fue: "Me pierdo mi fiesta sorpresa de cumpleaños esta noche por tu culpa". [Risas] Hablamos en francés y hablamos de la ciudad, el teatro, los libros, esto y aquello. Sigourney conoce bastante bien la Nueva York literaria que se describe en el libro. Incluso vive en el mismo vecindario que el personaje de la vida real de la jefa. Ella podría interpretarla, sin duda, pero también guiarme a través de los muchos matices de ese mundo, siendo yo el forastero, mirando hacia adentro.

secundariosEl elenco de secundarios proporciona un marco humano muy fuerte a los dos protagonistas.

En general, fui agraciado con un elenco fuerte. Douglas Booth y Brian F. O'Byrne dieron algo especial a la película con su trabajo en papeles secundarios, por no mencionar a Théodore Pellerin, que interpreta al fan de Winston-Salem; este joven abarca por sí solo el mundo de un fan de Salinger con su brillante actuación.

La escenografía y el diseño de vestuario buscan un equilibrio entre la época vibrante en la que se desarrolla la historia (década de 1990), y la estética moderna de mediados de siglo de la era Salinger. ¿Cómo concibió la estética específica de cada época?

Los años 90 definitivamente deben califarse como "período de época" en lo que se refiere a diseño de producción cinematográfica. Pero es un momento complicado, casi una tierra de nadie, no lo suficientemente lejos en el tiempo para darle un aura de nostalgia o una sensación de "diversión" en términos de colores y textura. Pero hay detalles divertidos de esa época que intentamos explotar narrativamente: fue una época de cambios en el mundo de la comunicación, la prensa y la edición. En 1996, la gente apenas comenzaba a familiarizarse con los correos electrónicos e internet, algunos de nosotros pensábamos que sería solo una tendencia (como yo). Más importante aún, casi nadie tenía un teléfono móvil. Los mensajes de texto (que pueden resultar aburridos en el cine) no existían. Esto era importante no solo visualmente, sino que tenía un efecto directo en la forma en que las personas se comunicaban.

Rodar en Montreal una historia que transcurre en Nueva York implicó muchos desafíos. Tuvimos que crear tres Nueva Yorks: primero, el Brooklyn de los noventa, el Williamsburg pre-envejecido. En segundo lugar, al otro lado del East River, un centro de Manhattan creíble al nivel de la calle y una agencia literaria atemporal. La agencia real estaba en Madison Avenue; en el libro de Joanna se describía como un lugar que estaba atascado en el tiempo, una especie de País de las Maravillas. Era una de las agencias literarias más antiguas y aparentemente había conservado gran parte de su antiguo encanto. Teníamos la mente puesta en no usar pantallas verdes para lo que se viera detrás de las ventanas de la agencia. Nos llevó cerca de 5 meses encontrar una ubicación en Montreal con un ambiente art deco y con un centro de la ciudad circundante adecuados. Elise de Blois hizo un trabajo impresionante al recrear la agencia desde cero, basándose en las descripciones de Joanna. Joanna vino a visitarnos al set y se quedó sin palabras. En cuanto al vestuario, no quería exagerar el período, especialmente en Joanna. Patricia McNeil creó un guardarropa para Joanna que parecía una combinación de ropa que le habían regalado y cosas bonitas que habría comprado en tiendas de segunda mano.

El personaje de Joanna admite que en realidad nunca ha leído a Salinger, ni siquiera "El guardián entre el centeno". ¿Puede decirnos un clásico que no hayas leído y que cree que ya es hora de hacerlo?

"En busca del tiempo perdido" de Proust. Tampoco había leído "El guardián" cuando leí las memorias de Joanna en 2015. Para ponerme en el lugar de Joanna, escribí el primer borrador antes de leer "El guardián". Jugué con las ideas preconcebidas que rodean a los escritores míticos que conocemos pero que no hemos leído. Luego terminé leyendo "El guardián" y, al igual que Joanna, quedé agradablemente arrebatado; no estoy seguro de si lo hubiera apreciado tanto de haberlo leído siendo adolescente.

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