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Biografía

Brían F. O'Byrne

Brían F. O'Byrne

53 años

Brían F. O'Byrne

Nació el 16 de Mayo de 1967 en Mullagh, County Cavan, Irlanda
Filmografía
Sergio

2020 | Sergio

Decepcionante acercamiento a la figura de Sergio Vieira de Mello, diplomático brasileño de Naciones Unidas, que como señaló el secretario general Kofi Annan, para sus colegas era, simplemente, Sergio. Cabía esperar que el responsable del documental homónimo hubiera logrado una excitante versión dramatizada, pero Greg Barker, que hasta hora solo se había movido en la no-ficción, no emociona en ningún momento, todo lo que vemos resulta bastante plano. El guion de Craig Borten –Dallas Buyers Club, Los 33: Una historia de esperanza– sigue la llegada de Sergio a Bagdad tras la ocupación americana de Irak, y el atentado a la sede de Naciones Unidas que le deja sepultado entre los escombros; y su debate entre la vida y la muerte lo alterna con los flash-backs que describen su fulgurante carrera, donde destacan sus logros en el período en que fue administrador provisional de Timor Oriental hasta que alcanzó la independencia; y con su romance, a pesar de estar casado y tener tres hijos, con la argentina Carolina Larriera, economista colaboradora de Naciones Unidas. La película se limita a ilustrar sin demasiado talento y con escaso ritmo la vida de Sergio, y a pesar de la cámara ama a Ana de Armas, y que ella y Wagner Moura son buenos actores, su historia amorosa está atravesada de todos los clichés imaginables, incluidas las escenas de alcoba. Es una lástima, porque es una producción ambiciosa, que podía haber recogido mejor el legado de Sergio, y descrito con más precisión el polvorín de Irak, incluido el futuro desarrollo del ISIS; decir que Naciones Unidas buenos, Estados Unidos malos, se acerca demasiado a la simpleza. Incluso la vida personal queda bastante desdibujada, aunque al menos no se escamotea cierto sentido de culpa por no haber atendido bastante a los hijos.

4/10
El último gran robo

2019 | Hatton Garden | Serie TV

Notable miniserie basada en hechos reales, ocurridos durante el período vacacional de la Semana Santa de 2015 en la zona comercial de Hatton Garden, en el distrito londinense de Holborn, aprovechando el cierre de los establecimientos y la ausencia de vecinos. Habían sido recreados ya en cine en Un golpe a la inglesa (2017) y en Rey de ladrones (2018), pero de un modo mucho más convencional y previsible, sin la riqueza de detalles y profundización en los personajes que ofrece la versión escrita por Jeff Pope y Terry Winsor. No deja de llamar la atención que en sólo tres años se hayan rodado tres obras sobre este audaz robo, lo que invita a preguntarse si la cosa da para tanto, pero lo cierto es que la que nos ocupa, la última, de momento, es la mejor, por su magnífico ritmo, y por su condición poliédrica, pues sabe tratar muchas cuestiones y ofrecer distintas ópticas de lo ocurrido. El septuagenario Brian Reader lleva mucho tiempo dando vueltas a la idea de asaltar un depósito de cajas de seguridad, donde los clientes guardan sus valiosas pertenencias. Y ha trazado el plan perfecto para lograrlo limpiamente. Reunirá a un grupo de ladrones experimentados, con cierta edad y amigos hasta cierto punto, y aprovecharán un largo “puente” de días no laborables para desactivar las alarmas, hacer un agujero en una gruesa pared de hormigón, reventar las cajas, y depositar el botín en contenedores de basuras. Pero la perfección es inalcanzable, no se puede prever todo. El que vigila puede echar una cabezada, una alarma puede activarse, pueden surgir discrepancias dentro de la banda y alguno puede actuar imprudentemente... La serie no se conforma con describir el modo en que se ejecuta el robo, con los consiguientes obstáculos y momentos de suspense. También apunta las dificultades de vender el botín, que incluye joyas y otros objetos valiosos, fácilmente reconocibles si se ponen en el mercado. Y sabe incidir en los egos de los ladrones, que chocan entre sí, y en las dudas en un momento dado sobre la suspensión del golpe o seguir adelante, que dará lugar a una división. De modo que vemos a seres humanos con sus debilidades, problemas de salud y complejos de inferioridad o de soberbia infinita, magníficamente interpretados por un puñado de estupendos actores veteranos, están muy bien Timothy Spall, Kenneth Cranham, Brían F. O'Byrne, Alex Norton y David Hayman. Además hay un acierto pleno en procurar dar la “foto completa” mostrando las pesquisas de la policía, cómo tirando de un hilo van encontrando el ovillo. Y sobre todo, resulta un maravilloso hallazgo y una aportación original mostrar el punto de vista de las víctimas, representado por una de ellas, que da una lección de moral nada habitual en las películas de robos, donde el espectador empatiza casi inevitablemente con los ladrones.

7/10
Manhunt: Unabomber

2017 | Manhunt: Unabomber | Serie TV

Potente miniserie basada en hechos reales, las acciones llevadas a cabo en Estados Unidos por el célebre terrorista Unabomber, que entre 1978 y 1995 realizó diversos atentados con bombas, algunos con víctimas mortales, enviadas mediante el servicio postal de correos. Tras este nombre de guerra ideado por el FBI y que aludía a la colocación de artefactos en universidades y aerolíneas, se escondía Theodore Kaczynski, un inteligente graduado universitario, que escribió un manifiesto justificando sus acciones como una forma de elevar la voz ante una sociedad cada vez más automatizada, y que suprimía paulatinamente la libertad de las personas y su capacidad de tomar decisiones. Tanto los creadores de la serie, Andrew Sodroski, Jim Clemente y Tony Gittelson, como el director de sus ocho episodios, Greg Yaitanes, se han forjado en la pequeña pantalla, los tres primeros en Mentes criminales, y Yaitanes con una dilatada trayectoria que incluye títulos como Banshee, House, Héroes y Prison Break. Logran un producto atractivo, con intriga y fuerte contenido dramático, que logra desligarse de un arranque que hacía presagiar algo bastante convencional. No es el caso, porque sabe pintarse bien la evolución del obsesionado investigador Jim 'Fitz' Fitzgerald, que cada vez se parece más a su presa, y que en el camino de atraparle va dejando "cadáveres" en el camino, la descomposición de su familia, y el choque con sus colegas de trabaja, tiene intuiciones geniales para averiguar quién es Unabomber, basadas en el lenguage de su manifiesto, pero se está dejando lo que le falta precisamente a Unabomber para ser un buen ciudadano. Esta idea del paralelismo y acercamiento gradual entre Fitz y Theo está lograda, y se apoya bien en unos excelentes trabajos de Sam Worthington y Paul Bettany, las escenas en que se enfrenta cara a cara son electrizantes. El episodio 6, en que el segundo es protagonista absoluto, resulta brillante, y ayuda a que el espectador se identifique con él. Por supuesto, no se intenta justificar sus crímenes, pero sí se dan datos de cómo puede producirse una alienación de tal calibre, cuando, sea culpablemente o no, falta amor, calor humano. Y es que, por otra parte, sus críticas a la deriva de la sociedad moderna no dejan de ser certeras, tienen su punto de razón, aunque evidentemente jugar a ser Dios no es el camino para cambiar las cosas. El resto del reparto está muy bien escogido, no hay papel pequeño, y da gusto ver a actores de la solvencia de Keisha Castle-Hughes, agente del FBI, Mark Duplass, el hermano de Unabomber, los polis interpretados por Jeremy Bobb, Ben Weber y Chris Noth, la investigadora encarnada por Lynn Collins, o la sufriente esposa de Fitz, Elizabeth Reaser.

7/10
Aquarius (2ª temporada)

2016 | Aquarius | Serie TV

Nuevos problemas en la investigación de las jóvenes desaparecidas pone a Sam y a Brian en una encrucijada. Poco a poco la verdadera naturaleza de Manson sale a la luz, mientras su ideología y carácter psicológico embauca a las mujeres de su entorno para que hagan cualquier cosa por él. Finalmente Sam necesita capturar al asesino misterioso mientras Charles envía a Tex, Sadie, Emma y Patty en una última misión. Final de la serie creada por John McNamara (The Magicians), sobre los asesinatos de la secta liderada por Charles Manson. Los hechos históricos se desenvuelven de una manera dramática mientras la policía sigue intentando entender los crímenes que han ocurrido y quién ha sido el responsable.

6/10
Aquarius

2015 | Aquarius | Serie TV

Estamos en la ciudad de Los Ángeles en 1967. El detective de la policía Sam Hodiak (David Duchovny) y su ayudante Brian Shafe (Grey Damon) siguen la pista a una joven desaparecida, lo que les lleva a encontrarse con una secta que utiliza mujeres vulnerables para cometer diferentes tipos de crímenes. Ambos se logran infiltrar en el culto y así tener contacto con el líder del grupo, un criminal manipulador llamado Charles Manson. Drama policiaco sobre “La familia Manson”. La serie muestra los momentos críticos en que el tristemente célebre Charles Manson seduce mujeres para que formen parte de su secta y le proporcionen devoción y lealtad. La producción recrea históricamente los hechos ocurridos entre 1967 y 1969, donde este clan familiar asesinó a 9 personas, entre las cuales se encontraba la actriz Sharon Tate. Se hace hincapié en mostrar la visión desde el lado de las fuerzas policiales y sus esfuerzos por impedir una tragedia.

6/10
Jimmy's Hall

2014 | Jimmy's Hall

Leitrim, Irlanda, 1932. Terminada la guerra civil, los campesinos y la gente humilde de una comunidad rural viven una vida casi de esclavitud, y se les niegan los derechos más elementales. Cuando James Gralton (Barry Ward) regresa de sus diez años de exilio en Estados Unidos, (a donde tuvo que huir por motivos políticos), la esperanza de los pobres recobra ánimo. Se reencontrará con su antiguo amor, Oonagh (Simone Kirby), ahora casada, y volverá a poner en marcha un antiguo local social que fundó diez años antes, un lugar para reunirse y charlar, para dar clases pintura, de poesía, para bailar y escuchar jazz, una música prohibida... El local de Jimmy pronto será visto con malos ojos por las fuerzas vivas, la policía y la Iglesia local, una provocación que ha de ser sofocada, pues puede ser el comienzo de peligrosas conspiraciones comunistas. Una película social cien por cien Ken Loach, para bien y para mal. Para bien, en cuanto a la calidad de la narración y la humanidad de los personajes, con una mirada tierna y solidaria al acercarse a sus sufrimientos y su situación social; para mal, en cuanto a la falta de matices a la hora de enfrentar política y socialmente a las personas, un maniqueísmo un tanto superficial y simplista que reduce la entidad de la historia y su objetividad. A partir de una obra teatral de Donal O'Kelly, y con su guionista habitual, Paul Laverty, Loach vuelve a acercarse en este film a la historia de Irlanda, un país por el que el director británico parece sentir un sincero afecto y afinidad. En efecto, aquí recrea una etapa de su historia que ejemplifica la injusticia ancestral que ejercieron los poderosos hacia los más humildes. Inspirada en hechos reales, durante la época del “terror comunista”, Jimmy’s Hall puede verse como una continuación de El viento que agita la cebada, en donde Loach contaba la guerra civil en Irlanda entre pro-ingleses y partidarios de la independencia. Justo después, en 1932, Loach coloca la llegada de su protagonista, un hombre caído entonces en desgracia y que ahora llega del exilio. Jimmy Gralton es así como un “mesías” secular que puede devolver la esperanza a los irlandeses que se han alineado al margen de los que han preferido acomodarse bajo el paraguas de la poderosa Inglaterra. Entre estos últimos están los terratenientes y la Iglesia, claro, que se convertirán en los grandes enemigos de todo lo que representa Jimmy, enemigos por tanto de la vida auténtica, libre, bucólica. En este sentido, Laverty y Loach retratan a una Iglesia y a unos sacerdotes mezquinos y oportunistas, situados al margen de los que sufren las más flagrantes injusticias, clérigos anquilosados y asustadizos para los que cualquier reunión sin el visto bueno de la parroquia es sinónimo de contubernio comunista, una Iglesia que se atribuye el derecho exclusivo de dispensar la educación y la cultura, impidiendo el desarrollo de quienes no comparten sus opiniones. Al margen de que plasme una época donde estas cosas pudieran suceder, no deja de ser un enfoque tan increíblemente reduccionista que hoy en día resulta burdo, chusco. Y ese sesgo ideológico se apuntala por el retrato que Laverty hace de ambos bandos, unos absolutamente perfectos y buenos, gente maravillosa y sin fisuras, y los otros malvados, insensibles y crueles. Los actores, poco conocidos, hacen buenos trabajos, y la banda sonora a cargo de George Fenton es meritoria.

5/10
Medeas

2013 | Medeas

Mildred Pierce

2011 | Mildred Pierce | Serie TV

Glendale, Estados Unidos. Los años de la Depresión. Mildred Pierce es un ama de casa, madre de dos hijas, la niña Ray y la adolescente Veda. Su esposo Bert, cuya empresa no va bien, la engaña con otra mujer, ante lo que la muy determinada Mildred Pierce le pide que abandone el hogar. Tendrá que arreglárselas sola para sacar a sus hijas adelante, lo que supone dejar la vida relativamente acomodada que ha llevado hasta entonces y ponerse a trabajar. Encontrar un empleo de su gusto no resulta fácil para Mildred Pierce, y convertirse finalmente en camarera lo considera una humillación; sobre todo por lo que pudiera pensar su muy consentida hija Veda, acostumbrada a que no le falte de nada, estudiante de música y muy, muy estirada. Ocultará su profesión a las hijas, aunque Mildred Pierce está dispuesta a hacer lo que sea por Veda, a la que considera muy talentosa, y de la que se traga humillación tras humillación. A pesar de que Mildred Pierce, trabajando duro, se convierte en empresaria de restauración, nunca acaba de conseguir la deseada aprobación por parte de Veda. Ésta interpreta las relaciones amorosas de su madre torcidamente, y aplica a su comportamiento las pautas que cree reconocer en el de Mildred. Cuidada miniserie que adapta la novela homónima de James M. Cain, ya llevada al cine en 1945 con el título español de Alma en suplicio bajo la batuta de Michael Curtiz y con el protagonismo de Joan Crawford como madre sufridora. Como ya ocurriera con El cartero siempre llama dos veces (1946) de Tay Garnett, que fue revisitado por Bob Rafelson en una nueva versión más explícita en lo referente al sexo, aquí Todd Haynes sigue el mismo recorrido con Mildred Pierce, algo en lo que por otra parte es experta la productora del canal de cable HBO, que presume de incluir escenas que no pueden dar las televisiones americanas en abierto. En cualquier caso, el director de Lejos del cielo -otra película de época sobre ama de casa que debe tomar las riendas de su vida-, ofrece en la miniserie Mildred Pierce una ajustada adaptación de la tragedia que subyace en esa variante de “el amor es ciego” que rezaría “el amor de madre es ciego”. Porque todo lo que hace en la vida Mildred Pierce lo subordina a respaldar a su hija Veda, a apoyarla sin importar su ingratitud extrema o que merezca su ayuda incondicional; un amor dibujado con complejidad, porque tiene algo de narcisista, de alguna forma Mildred Pierce se mira en Veda como en un espejo, ella querría el mismo reconocimiento social que busca desesperadamente su hija. En lo desagradable que ve en su hija, podría haber algo de ella misma, igual que los reproches de Veda de Mildred Pierce podrían tener alguna conexión con la realidad, por muy injustos que a primera vista parezcan. El reparto de esta miniserie es magnífico, hay matices en cada personaje, y uno se hace una buena idea de la situación socioeconómica de Estados Unidos en los años 30. Pero resulta obligado destacar a la actriz que encarna a Mildred Pierce, una Kate Winslet soberbia, nada histriónica, que en cada plano muestra de modo asombroso el drama interior de su personaje. La ambientación de época es excelente, y hay un inteligente uso de la dedicación operística de Veda, que da empaque a más de una escena. La banda sonora es de Carter Burwell, el compositor habitual de los hermanos Coen, muy influenciados precisamente por James M. Cain en sus películas Sangre fácil y El hombre que nunca estuvo allí.

7/10
En tiempo de brujas

2010 | Season of the Witch

Dominic Sena rodó una prometedora ópera prima (Kalifornia), y obtuvo un gran éxito con 60 segundos, protagonizada por Nicolas Cage. De Sena se ha sabido más bien poco tras la fallida Operación Swordfish. Ahora, vuelve a rodar con Cage, en el primer largometraje del realizador que no se desarrolla en la época actual. En concreto, la acción tiene lugar en la Edad Media. Behmen y Felson son dos cruzados que deciden desertar, tras llegar a la conclusión de que se realizan derramamientos de sangre inútiles. De regreso a Europa, acuden a por suministros a una ciudad devastada por la peste bubónica, donde son apresados por los guardias. Les llevan ante el cardenal D'Ambroise, que les amenaza con encarcelarles por deserción, a menos que acepten una peligrosa misión. Deberán llevar a una joven bruja, en teoría responsable de que se haya propagado la enfermedad, a una abadía distante donde será juzgada. Les acompaña un hombre que ha perdido a toda su familia, un sacerdote ingenuo, un joven que aspira a convertirse en caballero y un estafador que conoce la región y sirve de guía. Por un lado, Dominic Sena pinta una Edad Media muy oscura, y presenta una visión tenebrosa y poco rigurosa de la Iglesia de la época, obsesionada con el derramamiento de sangre. Que al cardenal lo interprete Christopher Lee resulta bastante ilustrativo. A ratos parece que quiere rodar un film realista, pero esto no acaba de cuadrar bien con unos combates de cine de aventuras totalmente falsos y exagerados, y fanfarronadas al estilo de los personajes de Errol Flynn. Además, la ambientación no es convincente, no resultan creíbles sus juicios por brujería, por ejemplo, y es más cercana a un cómic que a El nombre de la rosa, con la que tiene una cosa en común: el actor Ron Perlman. Por lo demás es un film con efectos especiales aceptables y actores creíbles. Funcionan las secuencias puramente 'palomiteras' como cuando los protagonistas tratan de pasar con el pesado carro en el que llevan encerrada a la bruja por un puente destartalado.

4/10
Los amos de Brooklyn

2009 | Brooklyn's Finest

Antoine Fuqua, director de Training Day (Día de entrenamiento), vuelve al género policíaco, de nuevo con Ethan Hawke en el reparto. En este caso, lleva al cine un guión original del debutante Michael C. Martin, que se inspiró en las confidencias sobre su trabajo como agente de un compañero de piso, y escribió el film durante su convalecencia, tras un accidente de tráfico. Entrecruza los periplos de tres agentes. Eddie (Richard Gere) se enfrenta a su última semana de servicio antes de la jubilación. Desencantado de todo, sólo siente afecto por una prostituta. Tango (Don Cheadle) se ha infiltrado en la banda de Caz (Wesley Snipes), un peligroso narcotraficante, con el que tiene una buena relación hasta el punto de que se ha convertido en su mejor amigo. Por último, Sal (Ethan Hawke) es un policía de estupefacientes capaz de cualquier irregularidad con tal de conseguir dinero para comprar un piso para su esposa enferma. Aborda nuevamente la ética en el trabajo policial, como el film más famoso de Fuqua, aunque también trata de seguir la estela de la muy superior Sérpico, y de las memorables series Canción triste de Hill Street y The Wire (Bajo escucha). Richard Gere tiene un papel de perdedor a su medida, Ethan Hawke es un actor ideal para interpretar a un hombre que sucumbe a la corrupción y al todoterreno Don Cheadle le corresponde ser un tipo que añora recuperar su identidad. Cuenta con un buen plantel de secundarios entre los que figuran Lili Taylor, Vincent D'Onofrio, Will Patton, Wesley Snipes y Ellen Barkin.

5/10
The International (Dinero en la sombra)

2009 | The International

Una investigación llevada a cabo por el agente de la Interpol Louis Salinger y la ayudante del fiscal del distrito en Manhattan Eleanor Whitman está a punto destapar un escándalo mayúsculo de venta de armas en países del tercer mundo a través de un banco tapadera con sede en Luxemburgo. Pero la persona que servía de contacto con el banco es asesinada con una limpieza escalofriante, y a partir de ese momento se ponen en marcha resortes muy poderosos para no dejar resquicios que permitan denunciar el caso. Lo que supone el empleo de asesinos profesionales, que ponen en su punto de mira a personas muy importantes, como Calvini, uno de los políticos favoritos para ocupar el puesto de primer ministro en Italia. Apasionante intriga política escrita por el primerizo Eric Singer, y dirigida por el alemán Tom Tykwer, que tan buen sabor de boca dejó en los cinéfilos hace ya más de diez años con la dinámica Corre, Lola, corre. Con un esquema de enfrentamiento sin equilibrio de fuerzas, a lo David contra Goliat, el cineasta filma con buen pulso, y sabe crear la perfecta atmósfera de conspiración que exige la trama –es modélico el pasaje en Milán en torno a un francotirador–, donde en todo momento tiene uno la sensación de que puede surgir un personaje de la sombra, dispuesto a enmarañar aún más la historia. Además incluye formidables escenas de acción, bien rodadas, como la que acontece en el museo Gugghenheim neoyorquino, verdaderamente espectacular. La película denuncia a un sistema financiero y político internacional capaz de permitir, aunque sea por omisión, los más increíbles y corruptos negocios, a costa de la tragedia de personas y aun naciones enteras. En tal sentido estamos ante una narración pesimista, donde no cabe confiar en la justicia, sólo en las personas concretas; y aquellos que procuran hacer lo correcto se ven obligados a vender, en parte, su alma al diablo. El film combina actores estrella o de solvencia probada –los siempre resultones Clive Owen y Naomi Watts, el brillante veterano Armin Mueller-Stahl– con otros menos conocidos pero perfectamente escogidos, como Ulrich Thomsen o Brían F. O'Byrne, dos de los villanos de la función.

7/10
FlashForward

2009 | FlashForward | Serie TV

Un día cualquiera, la población mundial pierde el conocimiento durante algo más de dos minutos. Durante ese tiempo, todos pueden ver lo que les estará ocurriendo seis meses después, el 29 de abril de 2010. Mark Benford, agente del FBI es el encargado de investigar lo ocurrido junto con su compañero Demetri Noh, y el resto de su equipo. La principal fuente de información de Benford es su propia visión del futuro, pues se vio a sí mismo mirando el tablón donde coloca los principales puntos de su investigación. El equipo de Benford también pone en marcha Moisaic Collective, una base de datos que recopila las visiones de diferentes usuarios. Brannon Braga, guionista de series como 24, y David S. Goyer, guionista de Blade, son los creadores de esta serie, basada en la novela homónima del canadiense Robert J. Sawyer, experto en ciencia ficción. Tras una temporada en dique seco –sus películas han pasado casi desapercibidas desde que estrenó El mercader de Venecia, en 2004–, Joseph Fiennes (el agente Benford) recuperó su tirón, debido a la excelente acogida que tuvieron los primeros episodios de la serie. Sin embargo, la cosa se fue desinflando y dejó de emitirse tras el capítulo 22.

6/10
Sin reservas

2007 | No Reservations

Fiel adaptación estadounidense del notable film alemán Deliciosa Martha. El original de Sandra Nettelbeck era un título formidable, y el propósito de la versión de Scott Hicks (Shine, Mientras nieva sobre los cedros) parece no haber sido otro que el de dar a conocer la misma historia a un público más amplio. No nos engañemos: una película alemana, de directora y actores desconocidos (Sergio Castellitto es lo más próximo a un rostro popular que tiene el film de 2001) tiene un alcance bastante restringido. De modo que podrá gustar más o menos esta revisitación, que básicamente mimetiza la trama original con intérpretes americanos, pero está claro que logra sobradamente su objetivo. Por otra parte, no deja de tener gracia que clamen contra el “remake” los mismos que cantan la genialidad de títulos como el oscarizado Infiltrados de Martin Scorsese, adaptación de lo que califican –casi siempre sin haberlo visto– de película hongkonesa “menor”, Juego sucio (2002); lo cierto es que la comparación de ambos casos, Sin reservas e Infiltrados, no es, en absoluto, odiosa. La película sigue las andanzas de Kate, una experta chef neoyorquina, profesional de la cocina como “la copa de un pino”, que ha hecho de su trabajo una especie de coto que ocupa todo su tiempo, de modo que lo que podríamos llamar “vida privada” sencillamente no existe: los días transcurren así en lánguida y cómoda –aunque nunca del todo– soledad. Su trabajo le obsesiona hasta el extremo –si un comensal critica uno de sus platos le montará, sin dudar, un “numerito”–, de modo que la dueña del restaurante le paga sus sesiones con un psiquiatra, que le pueda aconsejar. La vida de Kate va a dar un giro de 180 grados cuando su hermana sufre un accidente de tráfico mortal. De pronto entra en su vida su sobrinita Zoe, de la que debe hacerse cargo. En el ínterim de asimilar la noticia y hacerse a la nueva situación, se incorpora al restaurante Nick, un excéntrico cocinero; el choque de caractereres entre Kate –fría y cortante– y él –de temperamento alocado, contagiado de la Italia donde se formó culinariamente– resulta inevitable, aunque también surge la atracción. El secreto de este film, que cuenta una emotiva historia dramática con inteligentes contrapuntos humorísticos, es su inmensa humanidad, que nos recuerda lo gratificante que es ocuparnos de los demás, dejando a un lado las manías personales que nos impiden “respirar”. Todo con un montón de ideas felices, como la cámara frigorífica en que Kate se desahoga, o el modo en que Nick consigue que Zoe vuelva a comer. Si de encontrar novedades con respecto a Deliciosa Martha se trata, pocas se pueden reseñar; quizá la composición de Catherine Zeta-Jones convierte a su personaje en más frágil y humano, frente a la dureza a machamartillo del original, quizá más entendible en alguien germánico; algunos temas musicales que funcionaban se repiten, pero está muy bien incorporada la nueva partitura de Philip Glass. La idea es que no se trata de reinventar, sino de ofrecer una nueva versión, y hace bien Hicks en tener bien clara esa idea. Puede no obstante permitirse alguna novedad menor en Kate –su compra del mejor pescado, sus partidas de monopoly y batallas de almohadas con su sobrina–, pero su propósito no es otro que rodar en inglés, con un atinado reparto –además de Zeta-Jones, los en alza Aaron Eckhart, Patricia Clarkson, Bob Balaban y Abigail Breslin– una historia de alcance universal. Ni más... ni menos.

6/10
Antes que el diablo sepa que has muerto

2007 | Before the Devil Knows You're Dead

Andy y Hank son dos hermanos con problemas. El primero, casado y sin hijos, es un ejecutivo de buena posición, pero que ha venido costeando últimamente su adicción a las drogas tomando prestado, temporalmente y sin decirlo, dinero de su empresa. El otro es un pobre diablo sin ocupación estable, divorciado, aunque amante de su hijita; sus apuros económicos le hacen retrasar el pago mensual de la correspondiente pensión. En tal tesitura, Andy proponer a su hermano un plan: robar la joyería de sus padres. Éstos no saldrán perjudicados, pues el seguro cubrirá todo; y ellos, que conocen bien el establecimiento, podrán tapar sus agujeros financieros. Lógicamente, pretenden que todo transcurra sin violencia. Pero Hank, encargado de ejecutar materialmente el atraco, no se atreve a hacerlo personalmente, y recurre a un tercero, que acude a la joyería armado. Se producirá un enfrentamiento entre el atracador y la madre, a resultas del cual muere el primero, mientras ella queda en coma. El título original del film alude a una frase hecha, que completa dice "A half hour in the paradise... before the devil knows you are dead", o sea, "media hora en el paraíso... antes de que el diablo sepa que estás muerto". Y precisamente se recoge ese espacio de tiempo infernal, en que el paraíso de los problemas superados y la felicidad no se da en absoluto, mientras los personajes deambulan como cadáveres ambulantes, antes de que, en efecto, el diablo se los cobre como piezas. El guión que dirige el veterano Sidney Lumet -83 años, 50 haciendo películas, éste hace su título número 44-, escrito por el novato Kelly Masterson, presenta una perspectiva completamente desesperanzada y fatalista, de personajes encerrados en una ratonera, y que se diría se empeñan en agravar las heridas producidas por la trampa en que se han metido. La estructura narrativa deconstruida, con los puntos de vista de distintos personajes -los dos hermanos y el padre- se revela eficaz, también por la vigorosa realización de Lumet, de hechuras muy clásicas y muy sólidas. Resulta impactante la escena del atraco, así como el resto de escenas de la parte que podríamos denominar criminal. Pero además hay personajes sólidos, con sus dramas bien atrapados, las miserias y mezquindades, las consecuencias no previstas, las decepciones y el afán de venganza. En tal sentido la película es muy cruda, porque los personajes carecen de cualquier tipo de asidero al que agarrarse: los hermanos han ido soltando amarras de las cosas que importan -sus respectivas familias-, para encadenarse a adicciones o incluso a una relación adúltera y secreta con la mujer del hermano; y el padre, una vez su esposa se encuentra en coma, sólo vive para dar con los cómplices del asesino. La película es plenamente coherente con la filmografía lumetiana, por ejemplo con Tarde de perros en su dibujo de una pareja de perdedores sin salida, que tratan de superar sus problemas con una acción criminal. Y coincide con una especie de 'revival' del cine de los años 70, que tiene actualmente representantes en títulos como Michael Clayton o American Gangster; de este período se hereda, además de ciertas temáticas y el escenario urbano (la amada Nueva York de Lumet), la violencia seca, el intenso dramatismo de las situaciones y ciertas concesiones gruesas y gratuitas al sexo (la escena de arranque y otras), que parecían superadas en el cine reciente. Están muy bien los actores: Philip Seymour Hoffman, Ethan Hawke, y Albert Finney, pues dominan los hombres sobre las mujeres, aunque Marisa Tomei y Rosemary Harris tenga un par de escenas de lucimiento, la confesión y el atraco respectivamente.

7/10
El nuevo mundo

2005 | The New World

Aproximación nada tópica a la exploración del nuevo mundo por los ingleses. El film arranca en 1607, cuando tres barcos avistan tierra tras una larga navegación atlántica. Les empuja el deseo de prosperar, la promesa que nadie garantiza de que se harán ricos en los lugares recién descubiertos. Pero la creación del asentamiento costero de Jamestown se hace penosa, y hay miedo de tratar con los nativos. Así que encomiendan la tarea al capitán John Smith, como mejor alternativa a la de su muerte en la horca por insubordinación. Cuando se adentra en el interior con sus hombres, son atacados y sólo él sobrevive. Contra pronóstico es aceptado en un poblado, donde aprende a apreciar las costumbres indias, al tiempo que surge el amor por la joven hija del jefe powhatan, la hermosa e inteligente Pocahontas. La promesa incumplida del regreso de la expedición a Inglaterra, y la ayuda prestada a Smith por Pocahontas, traerán consecuencias imprevisibles. Me atrevería a decir que este film tiene en su contra esa cursilada animada de la Disney titulada Pocahontas, el triste precedente de Colin Farrell en una película histórica (!), la olvidable Alejandro Magno, y lo que con mirada superficial –e injusta– podría describirse como un aire a El lago azul. Por favor, prejuicios fuera. Terrence Malick saca a pasear su alma de poeta, y recrea la historia de modo pausado, con extraordinaria delicadeza, y sin caer en extremismos no deseables. Ya sólo la belleza del plano en que los indios admiran las naves recién llegadas, que tendrá su correspondencia ulterior en Inglaterra, cuando Pocahontas descubre una catedral, hablan de que la hermosura de las tierras vírgenes tiene su contrapunto en los logros de la civilización. Ciertamente, la vida de los indios tiene algo de edénico, como de tranquila vida lograda, pero quizá su modo de desenvolverse no sea muy distinto al de los habitantes de la campiña inglesa. En cuanto al contraste de nativos y exploradores, son lógicas las diferencias entre quien buscaba algo mejor y encuentra mil y una penalidades, y quien se conforma con lo que tiene. Eso sí, la crueldad en la batalla es equiparable. Acierta Malick al trenzar la historia de amor y la transición gradual de Pocahontas a los modos occidentales. Un Farrell contenido, una sorprendente y bella Q'Orianka Kilcher que tenía quince años cuando hizo el film, y un reposado Christian Bale, constituyen los tres lados de un triángulo atípico, donde se entienden bien el entusiasmo adolescente transformado por el sufrimiento en amor por esposo e hijo, el abandono por satisfacer los anhelos exploratorios, o el amor redescubierto del bondadoso viudo.

8/10
Million Dollar Baby

2004 | Million Dollar Baby

Con 74 años, Clint Eastwood sigue en plena forma creativa. Sin dormirse siquiera un momento en los laureles de su anterior film, el aplaudido Mystic River, vuelve a entregar otro que ha acaparado siete nominaciones a los Oscar, de los que ha materializado cuatro, película, director, actriz principal y actor de reparto. Y no sólo dirige con mano firme y ritmo sobresaliente su mejor título desde Sin perdón, sino que entrega una magnífica interpretación. El guión de Paul Haggis toma elementos de los relatos de boxeo de F.X. Toole, reunidos en el libro Rope Burns. Stories from the Corner. Principalmente del que da título a la película, pero también de otro llamado Agua helada (allí aparece Scrap, el personaje del narrador, y el enclenque pero voluntarioso boxeador llamado Peligro). Y aunque ambientada en ambientes pugilísticos, estamos sobre todo ante la historia de un tipo, Frankie Dunn, un entrenador de boxeo que por razones innombradas ha perdido el amor de su hija. La llegada a su gimnasio de Maggie Fitzgerald, una joven terca y decidida, que sueña con triunfar en el ring, le ofrece la oportunidad de poner en marcha una suerte de amor paterno. Cuando este amor reencontrado se halla en peligro, Frankie se ve en una disyuntiva moral que le puede hundir en el más profundo de los abismos. La película fluye con enorme naturalidad. La voz en off del personaje de Morgan Freeman, un completo acierto, se justifica del todo en el desenlace, con una función semejante a la que tenía en Cadena perpetua. La armonía es total entre las imágenes de entrenamientos y combates, y los diálogos y silencios necesarios para ahondar en los puntos fuertes y en las heridas profundas de los personajes. Uno de ellos, el torpe púgil Peligro, ofrece el necesario y casi único contrapunto cómico de esta amarga película, aunque tenga también un deje de patetismo. La soledad de Maggie (estupenda Hilary Swank) queda de manifiesto cuando conocemos a su familia, lo que refrenda la percepción de que en Frankie ha encontrado un padre. Eterno fatalista, Eastwood insiste en la idea de que, con harta frecuencia, los mejores planes acaban torciéndose. Pero hay que reconocerle que no hace trampas con el espectador. Cuando uno de los personajes expresa su deseo de morir, el director juega con todas las cartas sobre la mesa. No estamos, ni mucho menos, ante un eco de Mar adentro, tampoco en el ponderado retrato de un sacerdote católico que tiene calado a su feligrés, y que sabe que su gran ‘tema’ es su hija y no ciertas disquisiciones teológicas de las que le gusta charlar. El final de la película de Eastwood atrapa casi a la letra, pero con imágenes, las últimas palabras del relato de Toole: “Con sus zapatos en la mano, pero sin su alma, [Frankie bajó en silencio la escalera de atrás y se marchó, con los ojos tan secos como una hoja agostada.”

8/10
Intermission

2003 | Intermission

Film independiente irlandés, con múltiples personajes. Por el metraje pululan un ladrón con pinta de skin head (Colin Farrell), bruto y sin escrúpulos; el policía duro que sueña con ser protagonista de un documental; dos amigos que trabajan en un hipermercado, con un jefe que les agobia: al primero su novia le ha dejado por un hombre casado, y el otro es hipertímido, obsesionado con el sexo, que acaba teniendo una relación con una mujer madura; finalmente, la chica que se ha ido con el hombre casado tiene una hermana que odia a los hombres tras una mala experiencia, descuida su aspecto externo (tiene un bigote a lo Burt Reynolds), y sólo caerá en la cuenta al verse en televisión, entrevistada para un reportaje... Y hay más, más gente, además de un chapucero secuestro de por medio. El desconocido debutante John Crowley une con habilidad las distintas historias, no hay confusión posible. Además, y ahí reside su principal mérito, llegas a conocer a los personajes, entiendes sus fobias y filias, sus frustraciones. El film tiene un aire moderno y desinhibido, algo iconoclasta, y se ha rodado cámara en mano, suelta, lo que transmite espontaneidad. Y se logra un punto gracioso, cachondo: te ríes, aunque los personajes insatisfechos tengan su parte de patetismo.

6/10
Bandits (2001)

2001 | Bandits

Joe y Terry: dos atracadores que nunca fallan. Su método es de una sencillez aplastante: secuestran al director del banco que piensan desvalijar en su casa, por la noche; y, al día siguiente, tempranito, acuden con él a abrir las puertas del “tenderete”, para que les entregue la pasta gansa. Las cosas van a cambiar un poco cuando se cruza en su camino Kate, un ama de casa ignorada por su marido. Los dos bandidos se enamorarán de ella, y la incorporan a la banda. Buen cine comercial, servido por el veterano Barry Levinson (El mejor, Rain Man, La cortina de humo). Con personajes bien trazados, interpretados por un trío de lujo: Bruce Willis (hombre tranquilo), Billy Bob Thornton (maniático histérico) y Cate Blanchett (mujer que necesita cambiar de aires). Aun con dosis de emoción, el film está más cercano a los momentos de comedia de Dos hombres y un destino y Bonnie and Clyde, que a otros títulos de robos. El film incluye una escena de evasión de la cárcel, rodada en una auténtica prisión en Oregón. De hecho, 150 inquilinos del lugar intervinieron como extras en algunos planos. Y por lo visto, cuando Willis y Bob Thorton traspasaron las puertas de la prisión en un camión de cemento, estalló una espontánea salva de aplausos por la “fuga”. Sin duda que no tuvieron que actuar demasiado para expresar sus deseos de libertad.

6/10
El cartógrafo

2001 | The Mapmaker

Richie Markey, prestigioso cartógrafo, es contratado para trazar un mapa turístico de una bonita zona de Irlanda del Norte. Cuando empieza a efectuar su trabajo, descubre que Meter Notan, su predecesor, desapareció mientras trazaba el mapa de marras. Todo apunta a que el asunto está relacionado con un asesinato, en el que están involucrados los terroristas del IRA y la policías local. El actor irlandés, siempre secundario, Brían F. O'Byrne, que daba vida al sacerdote de Million Dollar Baby, protagonizó en Reino Unido este thriller, que ofrece una amplia perspectiva de la violencia en Irlanda del Norte.

4/10
Agarrados por los pelos

2000 | An Everlasting Piece

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