Paul Greengrass es un hombre reflexivo, muy serio, y aún así su conversación es amena e interesante. Nos recibe para hablar de Green Zone. Distrito protegido, su thriller sobre la guerra de Irak protagonizado por Matt Damon, su actor fetiche.
¿Por qué ha trabajado por tercera vez con Matt Damon?
Creo que es un actor excelente para el género de acción, porque refleja muy bien cómo es su personaje en secuencias en las que está corriendo, o peleando. Además, es un intérprete comprometido con cada proyecto. En muchos rodajes, yo me siento muy solo, porque todos vienen a hacer su parte, y se desentienden del total. Pero Damon te permite tener la sensación de que estás haciendo la película entre dos personas, y eso es impagable.
¿El personaje de Damon representa al ciudadano medio que de repente descubre que le han mentido?
No quiere representar a la totalidad. Simplemente representa un punto de vista, que es parecido al mío. Yo recuerdo muy bien lo que sentí cuando llegué a la conclusión de que no había armas de destrucción masiva. Eso es lo que he querido contar: mis sensaciones. No puedo saber si los demás se sentirán identificados con lo que cuento. Siempre digo a mis alumnos de cine que lo importante es contar tu propia historia, tal y como la sientes.
¿Le gusta que se clasifique su película como cine político?
No mucho. No soy político. Además, no me gustaría serlo, porque creo que llevan una vida muy aburrida. Intento hacer películas. Desde mi propia experiencia, ahí fuera las cosas son muy turbulentas y eso quiero reflejar. Hago películas para dar sentido a las cosas que he visto y vivido, es algo pasional, no político. No importa que sea una comedia o una película de superhéroes.
Creo que lo importante es tener una buena historia y un buen modo de contarla. Por ejemplo, creo que French Connection (Contra el imperio de la droga) contada puede ser aburrida. Pero si la ves, es una película muy brillante con secuencias de persecuciones notables. O sea, que el director consiguió hablar sobre drogas, con una película asequible para todo el público. Ha sido mi modelo para esta película.
¿Cómo cree que reaccionarán en Estados Unidos cuando vea una película que acusa a su gobierno de haberles mentido?
En realidad también mintió vuestro gobierno, en España, y el británico, que es el mío. No es una cuestión de un país en concreto. En el caso de Estados Unidos espero que la respuesta sea muy buena. Estados Unidos tiene muchas cosas buenas, entre ellas que la sociedad revisa constantemente sus errores. En Europa se puede tardar décadas en reconocer que algo se ha hecho mal.
Por ejemplo, yo tardé 30 años, desde que ocurrieron los hechos reales, en rodar Bloody Sunday (Domingo sangriento), y sólo cinco años en rodar United 93. Creo que las películas de Hollywood reflejan muy bien hechos que han ocurrido en la realidad.
He visto cómo se ha reflejado el horror del 11 de septiembre en el cine popular. Películas como Batman Begins, 007 Casino Royale, o la trilogía de Bourne, reflejan los acontecimientos turbulentos que han tenido lugar.
Mientras yo filmaba esta película , he recibido todo el apoyo de los estudios. Nadie me ha intentado condicionar.
¿Cree que la situación mejorará en Irak tras las elecciones recién celebradas?
Es un momento muy significativo, así que esperemos que empiece a consolidarse la democracia. Eso justificaría todo lo que ha ocurrido hasta ahora, porque tendría consecuencias positivas.
En la película es muy crítico con el hecho de que se desmantelara el ejército de Sadam Hussein. ¿Cree que habría durado menos el conflicto si no se hubiera hecho esto así?
Posiblemente. Hoy en día, todos los analistas coinciden en que fue un error. En su momento, el gobierno pensaba que era buena idea deshacer el ejército iraquí, porque estaba controlado por la minoría suní, que gobernaba hasta entonces. Una gran mayoría de expertos estaban en contra de esa decisión, sobre todo los más informados de la situación en Irak. Fue un desastre porque el país se hundió en el caos. Posteriormente se han tenido que recurrir a antiguos oficiales suníes para volver a mantener el orden, o sea que se ha tenido que rectificar un poco.
¿Han cambiado mucho las guerras desde los tiempos en los que era reportero?
Trabajé muchos años en un programa de actualidad que me llevó a Oriente Medio, a Centroamérica, Irlanda del Norte, a zonas en guerra. Pude ver de primera mano la realidad, lo que me ha ayudado después en mi carrera como director. Pero básicamente las guerras no han cambiado, porque la gente se sigue matando.
