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Entrevistas

El cineasta oscuro

David Slade es un prometedor cineasta que viene de los videoclips, y que en cine hasta ahora se ha movido dentro del thriller extremo (Hard Candy) y el terror (30 días de oscuridad). El realizador ha tenido una apretada agenda en su viaje a España para promocionar Eclipse, la tercera entrega de Crepúsculo. Visiblemente agotado, se nota que a sus ojos les afecta la luz, como a los vampiros de su película, pero a pesar de todo, realiza un esfuerzo sobrenatural por atender a los periodistas y contestar a todas nuestras preguntas, pese a que este entrevistador en concreto ha decidido ir ‘a degüello’.

El cineasta oscuro

Señor Slade. Antes de ser contratado para esta película, puso usted en Tweeter las siguientes frases: “¿Dirigiría una película de Crepúsculo si estuviera borracho? No, ni siquiera borracho. ¿Dirigiría Crepúsculo drogado? No, ni siquiera drogado. ¿Dirigiría Crepúsculo a punta de pistola? Simplemente, disparen”. Pero luego le ofrecieron un contrato y acabó sentándose en la silla de director. ¿Qué le ha llevado a cambiar de opinión y aceptar el proyecto?

Es cierto que dije todo eso, para qué voy a negarlo. Pero tengo que matizar que eran en tono muy jocoso, de chiste. Sí, es cierto que fue un chiste malo, y que ahora el chiste soy yo, y os podéis reír de mí. Además, cuando lo dije no había visto las películas ni había leído los libros.

Poco después, me hicieron una oferta en firme, y entonces sopesé la posibilidad de hacer la película. Era una gran oportunidad para mí, porque los estudios tienden a encasillarte en un tipo de cine, y es muy difícil salir de ahí. Y aquí tenía la posibilidad de rodar una historia con un fuerte componente romántico, que además tenía elementos de western, con un duelo, y también secuencias de época.

Además, durante el tiempo en el que he estado trabajando en esta película, me he contagiado del entusiasmo de los fans. Sólo conocía la superficie del fenómeno Crepúsculo, y debajo tiene mucha sustancia. He sido convertido.

Al venir de películas oscuras, ha aportado esa oscuridad a la saga. ¿Ha querido sacar a la luz la parte de ‘bestia’ que los vampiros protagonistas guardan en su interior?

Creo que desde el primer libro todo eso ya estaba, de forma soterrada, en los personajes. Edward se comporta como un caballero siempre, pero el lector imagina que como es un vampiro, tiene que matar gente para sobrevivir. Y aunque él se ha decantado por alimentarse de sangre de bestias, es un depredador capaz de cazarlas para comer. Me interesaba mostrar ese lado psicópata.

Además, en la película Eclipse empieza en un estado melancólico, porque ha estado mucho tiempo ausente, pero acaba teniendo un durísimo enfrentamiento, que le obligará a pelear como lo hacen los de su especie. Para que esa secuencia resulte creíble, no puede cambiar radicalmente, sino que se tiene que entrever que tiene un lado de ‘bestia’ desde el principio.

¿Y no cree que las películas y las novelas de Crepúsculo, están sobrevaloradas? ¿No es exageradísimo que se hayan convertido en un fenómeno de tal magnitud?

Creo que el hecho de que sea un fenómeno tan enorme tiene partes muy positivas. Por ejemplo, en un mundo en el que el individuo tiende a estar aislado, es muy importante para los jóvenes que una saga como ésta les conecte con otras personas similares. Propicia el diálogo.

Yo he sido un joven apasionado de diversos fenómenos, como ellos, y les entiendo. Para su vida es muy importante lo que están viviendo, y aprenderán muchas cosas. Crepúsculo ha entrado a formar parte de la cultura de masas. Diría que es una subcultura, como el punk-rock. Y eso es muy útil, porque cuando yo tenía la edad de los seguidores de Crepúsculo me sentía diferente, y encontré a través de subculturas parecidas la oportunidad de expresarme. Existen muchos fenómenos parecidos, como la música gótica, o el patinaje, y creo que en el fondo lo más importante de todas ellas, es formar parte de un grupo y conocer gente.

Son casi todos actores muy jóvenes con poca experiencia. ¿Es difícil conseguir que sus interpretaciones sean creíbles?

Compensan esa inexperiencia con un trabajo muy duro. Kristen Stewart es la que tenía más experiencia, y creo que ya tiene muchas tablas. Robert Pattinson había hecho algunas cosas, y ya es su tercera película de la serie. Se nota que empieza a conocer el oficio. Taylor Lautner llevaba algunos años como secundario en películas y series televisivas, pero se esfuerza por mejorar. Se nota que pone mucho empeño. Además, conocen mucho a sus personajes, y los han estudiado bastante, por lo que se trabaja muy bien con ellos, le ponen mucha ilusión.

¿No son muy minuciosos los fans adolescentes? ¿Teme que no les guste la película porque haya cambiado algún detalle nimio?

Es cierto que dirigir una película de la saga Crepúsculo conlleva una gran presión. Millones de personas han leído esos libros, y esperan ver su película, cada uno la que se ha creado él mismo en su imaginación. Y luego llegas tú y esperas que tu visión se parezca lo máximo posible a la suya. No es fácil, y no se puede defraudar a la gente, en la medida de tus posibilidades. Estás trabajando con los sueños de esos millones de personas, a las que hay que tener un respeto muy grande.

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