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El hombre que sí amaba las películas

Si un número está presente en su filmografía, ése es el siete de Seven. Pero el caso es que David Fincher ha logrado deslumbrar a crítica y público con nueve películas. Ahora presenta su versión de Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres, adaptación de la novela-fenómeno de Stieg Larsson.

El hombre que sí amaba las películas

¿Ha notado diferencia entre lo que parece una película más personal, La red social, y ésta en que a la postre está haciendo un remake de un best-seller?

Yo no desarrollé la historia de La red social, me la pasaron, no estuve en el desarrollo. En tal sentido no sería una película personal. Pero todas las películas que he hecho las considero personales, me siento reflejado en los personajes. La red social es uno de los mejores guiones que he leído en mi vida, y su historia me la pasaron dos amigos. Con Millennium: Los hombres que no amaban las mujeres, los productores de la otra película me ofrecieron esta historia, leí el libro y me gustó. Me parecía que podía hacer algo diferente.

¿Podía comentar la secuencia de los títulos de crédito, con una estética entre ciberpunk e industrial? ¿Quería reflejar la personalidad de Salander?

De algún modo era la oportunidad de entrar en la cabeza de Lisbeth Salander, si pudiera entrar en su subconsciente por dos minutos verías algo así. Lo que se constituye las imágenes de sus pesadillas, lo que le produce angustia. Quizá es la única vez en que podemos ver al personaje desde dentro, porque en el resto de la película le observamos desde fuera, en las interacciones con los demás, con el periodista Blomkvist, interpretado por Daniel Craig.

¿Qué le atrae de tantos personajes siniestros, asesinos, criminales, asociales, que pueblan su filmografía?

No lo sé. No lo sé. No tengo una lista, un manual, según el cual tomo mis decisiones. Cojo el guión y me pregunto si me emociona, si hay un espacio dentro de mí para hacer una película a partir de ese libreto.

Parece que le interesa el tema de la información, cómo se difunde en internet en La red social, y a través del periodismo de investigación en esta película.

Lisbeth es una investigadora de la era de la información, que no toma notas, confía en su memoria o toma una foto para hurgar en la vida de otros. La forma en que interacciona con el mundo es muy atractiva., no es la típica detective. Al principio no le interesa el comportamiento de los otros, sólo recoge los datos, no trata de interpretarlos. Cuando conoce al abogado sesentón, él intenta sonsacarla, pero él le dice “ahí tienes lo que necesitas saber”, y ante su insistencia le replicará, “¿quieres saber cómo folla?”. Luego conoce a Blomkvist, que es un hombre más analógico, trabaja a la antigua. Se complementan con forma de hacer distintas.

Seven, El club de la lucha, Zodiac, esta película, muestran una violencia irracional, de la que no es fácil señalar las causas. ¿Es éste uno de los temas de fondo de su filmografía?

Se podría decir que es un tema. Al hablar de “serial killers’ estamos tratando de algo que la mayor parte de la gente no puede entender, por lo que tendemos a decir, “es irracional”. Pero para mí no es lo más importante. Lo que más me atraía en Millennium eran los personajes, la relación de una joven de veintipocos años con un hombre maduro.

¿La apetece desarrollar el personaje de Salander en futuras películas? ¿Esta historia que transcurre en Suecia podría ocurrir en otra parte? Son personajes muy suecos...

No sé si haré las películas de los otros libros, de eso no sé nada. La historia es de una naturaleza muy fuerte, que se puede entender en cualquier sitio. Pero las relaciones del periodista con las distintas mujeres es algo muy sueco. Creo que algo que hace muy bien Stieg Larsson en sus novelas es apuntar que los hombres y mujeres somos muy parecidos, sí, pero que algo subyace en nosotros que nos hace muy complejos. Algunos temas son muy del lugar, como el socialismo que surge tras la guerra, o la supuesta comprensión del mal del periodista, que surge un vuelco cuando conoce a Salander, lo que ha atravesado ella rompe sus esquemas.

¿Piensa que Salander es la clave del éxito de la saga Millennium?

La idea de un hombre con un punto de vista liberal establecido, Blomkvist, es muy interesante. La fuerza de Salander no reside en que sea una figura de pateadora de culos o superheroína. Ella está muy enfadada de cómo la vida le ha tratado, cómo le ha golpeado, y no está dispuesta a aguantarlo más. Creo que interesa esa actitud rebelde, que ha gustado a adolescentes y sexagenarios, hombres y mujeres. Lo importante no es tanto la fuerza de Lisbeth, como lo resolutiva que es, el modo en que busca su venganza.

De su psicología me interesa su comportamiento, como una adolescente de trece años, no ha madurado. No piensa que pueda tener una relación íntima con otro hombre, tras sus experiencias, y está tranquila con ello. Hasta que conoce a Blomkvist, que le hacer ver el mundo desde otra perspectiva.

¿Le influyó la versión sueca de la novela?

La vi una vez. No es la película que yo veía mientras leía el libro. Veía a Blomkvist y Salander de modo diferente, y la forma en que he abordado el libro es diferente, las 300 páginas de la novela que hemos tenidos que eliminar son otras. No sería capaz de hacer una película igual que la otra, eso no me habría interesado. Los guiones son muy distintos, aunque es cierto que aunque hubieran sido los mismos, dos directores distintos harán películas distintas.

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