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Biografía

Stieg Larsson

Stieg Larsson

Stieg Larsson

Filmografía
Millennium: Lo que no te mata te hace más fuerte

2018 | The Girl in the Spider's Web

La hacker Lisbeth Salander atiende al requerimiento de Frans Balder, científico brillante, con un niño autista, que ha desarrollado un revolucionario software para la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, pero se ha arrepentido y quiere recuperarlo para borrarlo. Pese a que la joven consigue robarlo, unos tipos irrumpen en su escondrijo en busca del programa, dejándola herida en la espalda. Debido a la popularidad de las novelas de Stieg Larsson, cuando Sony lanzó en 2011 Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres, sus ejecutivos albergaban la esperanza de haber iniciado una franquicia rompetaquillas. Y aunque el film dirigido por David Fincher no se estrelló, tampoco recaudó todo lo previsto; posiblemente le habrán echado la culpa a que en Europa el film tenía menos tirón del esperado, porque habían triunfado las versiones suecas de la trilogía. Así, la siguiente entrega ha tardado siete años en estrenarse, y no sólo se ha sustituido a aquel realizador –que continúa acreditado como productor ejecutivo– y a los protagonistas, sino que se ha decidido evitar los siguientes dos libros, ya adaptados a la pantalla, y pasar al primero escrito por David Lagercrantz, designado por los herederos del autor original para continuar con las peripecias de sus personajes. El resultado ni te mata ni te hace más fuerte, o sea puede resultar más o menos entretenido pero deja poco poso. El uruguayo Fede Álvarez, hasta ahora especializado en películas de terror (Posesión infernal: Evil Dead, No respires), compone una inquietante atmósfera, y enlaza a ritmo frenético una escena de acción tras otra –alguna vistosa–, convirtiendo al personaje central en heredera de James Bond y Jason Bourne, así como en una especie de superheroína, que dedica su vida a proteger a las víctimas de violencia de género. En la adaptación del texto ha metido mano nada menos que Steven Knight (Promesas del Este) que recupera la mayoría de elementos de la novela original, pero que la reinventa por completo, exagerando la presencia de Salander y los elementos feministas de la trama, reduciendo bastante la presencia del periodista Mikael Blomkvist, y curiosamente dando mucha presencia a Camilla, hermana de la protagonista, que en los libros apenas salía. Por desgracia, queda bastante reducida la motivación psicológica de los personajes, empezando por la propia Salander, pues se presenta por encima la explicación del trauma que la convirtió en un personaje solitario, pero como mera presentación para el público recién llegado, sin ahondar mucho más. Peor dibujada queda Camilla, pues ha pasado de víctima de abusos sexuales por parte de su padre durante la infancia, a verdugo y villana sin que se cuente por qué. Claire Foy trata de darle algo de tridimensionalidad a su personaje, a través de una mirada que le humaniza en cierta forma, pero no resulta del todo suficiente, falta darle una vuelta al guión. Llama la atención que no tenga ninguna química (ni siquiera aparecen mucho en pantalla juntos) con Blomkvist, esta vez en manos de Sverrir Gudnason –Björn Borg en Borg McEnroe– que al igual que el resto del elenco se esfuerza en vano, pues no suple las carencias del libreto.

4/10
Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres

2011 | The Girl With the Dragon Tattoo

El periodista Mikael Blomkvist acaba de ser condenado por difamación, debido a las afirmaciones vertidas en la revista Millennium acerca de un poderoso empresario. Parece el momento ideal para desaparecer del mapa, y la ocasión la pintan calva cuando un magnate jubilado, Henrik Vanger, convencido de su honestidad, rastreada por la joven investigadora Lisbeth Salander, le encarga que indague, en la solitaria isla Hedeby donde reside, el caso que le ha obsesionado durante décadas: la misteriosa desaparición y más que probable asesinato de su sobrina Harriet, el día en que se celebraba un popular desfile. Ello supone volver al pasado y rebuscar en el sucio pasado de la familia Vanger, tarea en que terminará ayudándole la asocial y rarita Lisbeth, cuya tutela corresponde al estado por sucesos acaecidos tiempo atrás, y a la que ha tocado llevar una vida donde los abusos y vejaciones eran moneda corriente. La versión americana del primer volumen de la conocida trilogía de novelas Millennium, de las que es autor el malogrado Stieg Larsson, que no llegó a conocer con vida el enorme éxito de sus novelas, no digamos de su traslación al cine y la televisión. Sin atender a ningún pudor mantiene, si no aumenta, la enorme carga de morbo sexual y violencia presentes en la novela original y en la película sueca servida por Niels Arden Oplev. En lo que claramente mejora es en la estructura del inteligente guión de Steven Zaillian, donde las piezas argumentales casan mucho mejor, además de que existe una mejor definición de personajes, se humanizan Blomkvist y Salander, del primero se apunta aquí una vida familiar rota, y de ella se perfila mejor la relación con el primer tutor y las ilusiones que se hace en la relación con el periodista. Incluso los elusivos miembros del clan Vanger tienen algo parecido a la tridimensionalidad. De modo que el reparto lo tiene en tal sentido más fácil –Daniel Craig, Rooney Mara, Stellan Skarsgård, Christopher Plummer...- que los originales Michael Nyqvist, Noomi Rapace y compañía, que debían llenar agujeros de guión con sus interpretaciones. Además la película se beneficia claramente del talento visual de su director, David Fincher, por ejemplo en todas las escenas que muestran el avance en las pesquisas de Blomkvist y Salander, y también en la creación de atmósferas, la isla bajo la nieve, el viento que sopla en la casa de Martin, un sobrino de Henrik, en lo alto de una colina, o un pasaje tan breve como la escena del metro en que a Lisbeth le birlan el ordenador portátil. Así las cosas, los defectos del film son los mismos que los de la obra de Larsson, que se enmarca en la moda del “noir” nórdico, del que también es muy representativo Henning Mankell y su Kurt Wallander, que también pasó de la versión sueca a la angloparlante con Kenneth Branagh de protagonista. La idea es mostrar los excesos de la opulenta sociedad occidental, donde han acontecido y acontecen todo tipo de depravaciones; el problema es la falta de referentes morales nítidos, ya que ante los crímenes horrorosos a los que se enfrentan los protagonistas –y de los que Lisbeth es víctima directa–, parece que vale cualquier respuesta, por salvaje que sea. Y eso que a tal respecto la película de Fincher y Zaillian se permite alguna licencia para suavizar actitudes y no convertir a Salander en la Terminator que podía verse en la versión fílmica de Oplev. Algunas truculencias y pasajes –las actitud del segundo tutor, la persecución en moto...– obligan a algo parecido a la suspensión de la incredulidad del espectador, aunque muchos espectadores –y lectores– pensarán que eso es parte del juego en que consisten película –y libro.

6/10
La reina en el palacio de las corrientes de aire

2009 | Luftslottet som sprängdes

Última entrega cinematógráfica de la trilogía Millenium, tras Los hombres que no amaban a las mujeres y La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, películas basadas en las novelas del sueco Stieg Larsson. La que nos ocupa, la más voluminosa de las tres –le sobran 300 ó 400 páginas, de las casi 900 que tiene– versa sobre el inminente juicio penal con el que se va a enfrentar la gran protagonista de la saga, Lisbeth Salander. El film arranca justo después de los acontecimientos de La chica que soñaba con... cuando Lisbeth, tiroteada gravemente, se debate entre la vida y la muerte. Será operada de urgencia en un hospital de Gosseberga, en donde le extraerán una bala del cerebro. Por su parte, Zalachenko también ingresa en el mismo hospital... Pero tras los trágicos acontecimientos entre padre e hija se esconde una realidad criminal que implica a altos mandos de las fuerzas de seguridad suecas, a las prácticas secretas llevadas a cabo por una sección oculta de policías que hacen referencia a maquinaciones heredadas de la Guerra Fría. Bajo esa pista se pondrá el periodista Mikael Blomkvist, quien al frente de la revista Millenium junto a Erika Berger, intentará sacar a la luz esa trama de espionaje político con el fin de desenmascarar de una vez por todas a los culpables de las tropelías e injusticias cometidas contra Lisbeth Salander. En su trabajo, también recibirá ayuda de algunos miembros del cuerpo policial. Como ha ocurrido en mayor o menor medida con las anteriores películas de la saga, aquí el problema radica en querer contar demasiado. Aunque se han simplificado notablemente muchos aspectos de la trama –e incluso se han cambiado notoriamente– queda en el espectador una intensa sensación de frialdad ante la historia. Hay numerosos cabos en el film, se salta de una escenario a otro con mucha rapidez, y la multitud dispersa de personajes no ayuda para nada a implicarse con ellos. Llama la atención especialmente la actitud excesivamente distante de Lisbeth en esta película, tanto que resulta más exagerada todavía que en el libro su carencia de gestos, de expresividad, de sociabilidad (cosa que no ocurría en Los hombres que no amaban a las mujeres, sin duda la major de las tres películas). Al final en esta tercera entrega el guión se limita a ofrecer los hilos de una investigación acerca de los hechos pasados de Salander y de la llamada “sección”, pero no hay apenas acción y todo resulta un poco superficial o ya conocido por el que haya visto los anteriores filmes. Es una lástima, porque a decir verdad, aquí la historia está correctamente narrada y probablemente el resultado sea superior a la segunda película (dirigida igualmente por Daniel Alfredson), pero eso no basta para emocionar, para interesar lo suficiente.

4/10
La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

2009 | Flickan som lekte med elden

Adaptación cinematográfica de la segunda novela de la trilogía 'Millennium', escrita por el sueco Stieg Larsson, tras 'Los hombres que no amaban a las mujeres'. De nuevo seguimos a los dos personajes principales creados por Larsson, Mikael Blomkvist y Lisbeth Salander, a lo largo de una sórdida trama de corrupción moral y asesinatos que, además de indagar en el terrible pasado de Salander, pone en solfa el funcionamiento, supuestamente perfecto, de la sociedad sueca, también en sus facetas política, institucional y policial. El resultado de la película es muy inferior a la primera entrega de la saga dirigida por Niels Arden Oplev. Los componentes de la revista Millennium, con Mikal Blomkvist y Erika Berger a la cabeza, comienzan a trabajar en un nuevo artículo que pondrá patas arriba a la opinión pública en torno a un delicado tema social: el “traffiking”. El material ha sido ofrecido por dos jóvenes inquietos llamados Dag y Mia, quienes llevan años investigando el asunto. La intención es desenmascarar a personajes de cierta relevancia pública (abogados, policías, periodistas, políticos) que han obtenido favores sexuales de prostitutas menores de edad, traídas de países del este y obligadas a ofrecer su cuerpo en contra de su voluntad. Pero cuando la investigación está a punto de cerrarse para la publicación, Dag y Mia son asesinados en su casa. La policía encuentra indicios de que la autora podría ser Lisbeth Salander, ya que también ha sido encontrado el cadáver de Bjurman, el abogado encargado de la tutela legal de Salander. De la noche a la mañana, la joven se  convierte en la persona más buscada de Suecia. Por su parte, Blomkvist –quien no ve a Salander desde hace un año– no cree que sea culpable e intecta contactar con ella, al tiempo que investiga por su cuenta el caso. Es éste un ejemplo de película que deja claro que la literatura y el cine son ámbitos completamente distintos. Hay que elegir uno u otro, no mezclarlos. Más les hubiera valido al guionista Jonas Frykberg tener esto bien claro. Adaptar la voluminosa novela de Larsson implicaba una reelaboración completa y no una simplificación como la que aquí se hace. En La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina la acumulación de elementos sueltos es ya excesiva. El nuevo director de la saga Daniel Alfredson presta demasiado interés a cuestiones secundarias (las prácticas lésbicas de Salander, por ejemplo) y desprecia material importante (la investigación de la policía, el supuesto papel de Salander en los asesinatos, su relación con Blomkvist) que hubieran aportado mayor coherencia al conjunto. Muchas cuestiones se dan por supuestas y permanecen ajenas a quienes no hayan leído la novela o estén familiarizados con los personajes, aquí apenas esbozados. La trama peca por tanto de episódica, prefabricada y poco consistente, sensación que se acrecienta por la historia misma, con los dos hilos narrativos paralelos que dispersan la acción. Alfredson tampoco ha acertado en el apartado visual, ya que la película transmite un gran aire de telefilme y esto acaba por influir en que no se logre el nivel de tensión deseada en un thriller violento y oscuro como pretende ser éste. En fin, quizá la cosa no sea totalmente lamentable, pero el resultado, desde luego, podría a haber sido mucho mejor. 

4/10
Los hombres que no amaban a las mujeres

2009 | Män som hatar kvinnor

Adaptación de la voluminosa novela del escritor sueco Stieg Larsson (1954-2004), primera de la llamada 'Trilogía Millennium', de fabuloso éxito editorial tanto en Suecia como en el mundo entero. Esta saga reúne un tríptico de truculentos argumentos criminales, cuya escabrosidad y variedad de personajes inmorales va en consonancia con la última tradición de la novela negra sueca, y en concreto con la descorazonadora visión que ya entregara Henning Mankell en su serie protagonizada por el policía Kurt Wallander. La Suecia que vemos aquí no es la del paraíso capitalista, la de la sociedad del bienestar donde la felicidad familiar es la consecuencia lógica de un estado paternalista que vela por sus hijos. No, nada más lejos de la realidad. La Suecia de Larsson y Mankell –y por extensión su panorama de la Europa contemporánea– es la de una sociedad podrida, la de un pozo negro de podredumbre bajo el aspecto de una impoluta blancura helada, la de una tierra de corrupción, individual y colectiva, autónoma y empresarial, que llega a todos los niveles y que se concreta a menudo en ocultos actos criminales que muestran los abismos de la naturaleza humana. Y si en Mankell las historias no mostraban explícitamente todo el horror que sugerían, en Larsson las tramas son espeluznantes, explícitas e implacables. El periodista Mikael Blomkvist, famoso editor y articulista de la revista Millennium, es condenado a tres meses de cárcel por haber acusado ante los tribunales al dueño del poderoso grupo empresarial Wennerström. Al parecer, la información en poder de Blomkvist no ha podido ser probada, y él acaba por sentir que ha sido manipulado. Sin embargo, sus pesquisas y su modo de proceder atraen la atención de otra persona muy influyente en el mundo de las grandes compañías suecas, Henrik Vanger. Éste es la cabeza del poderoso clan Vanger, una familia que durante años ha poseído un 'holding' de empresas de gran repercusión internacional. Ahora, gracias a los informes detallados proporcionados por una investigadora llamada Lisbeth Salander, Henrik decide que Mikael es el hombre que está buscando. A su avanzada edad, Henrik Vanger sólo desea una cosa antes de morir: saber quién asesino a su amada sobrina Harriet hace más de cincuenta años. Y le hace una propuesta formal a Mikael Blomkvist. Éste decide aceptar el trabajo (después de todo aún le quedan unos meses antes de ingresar en prisión) y se traslada a vivir a la solitaria y remota isla de Hedeby, donde viven los últimos miembros de la familia Vanger. Allí el periodista comenzará sus pesquisas, pero los avances serán pocos antes de que Lisbeth Salander se traslade al mismo lugar y le ayude en la investigación. La película está dirigida por Niels Arden Oplev, director sueco de escasa trayectoria internacional. Su mayor logro es probablemente la concepción del personaje clave de la novela: Lisbeth Salander. El espectador se sentirá sorprendido y fascinado por esta jovencita violenta, silenciosa y enormemente inteligente. Su aspecto degradado y ‘moderno’, con ese look trasnochado de ‘heavy metal’, llena de piercings y de tatuajes, es en realidad el caparazón de un ser frágil, traumatizado por un pasado oscuro. Y los que han leído la novela no podrán sino admirarse de ver la encarnación del ser creado por Larsson. También hay una notable ambientación, con un excelente uso de la música, y por medio de una sobria puesta en escena Arden Oplev transmite bien el frío yermo del lugar, trasunto de la desolada y helada atmósfera de las relaciones familiares de los Vanger. Sin embargo, los tiempos y el ritmo se le van algo de la mano al director. Aunque los guionistas Nikolaj Arcel y Rasmus Heisterberg han hecho un gran esfuerzo por adaptar el vastísimo material del que disponían, lo cierto es que quizá tendrían que haber aligerado algo más la trama (aun con el ‘handicap’ de obviar parte del argumento, lo que al fin y al cabo es inevitable), pues de otra forma se corre el riesgo de alargar demasiado lo que parece ser un itinerario de pistas excesivamente precocinado. Y algo de esto ocurre en el film. Por otra parte estamos ante una historia no apta para todos los públicos. En general, hay en la película una visión muy inquietante y fría de la sociedad y de las conductas de las personas, quizá una especie de paganismo real, tan denso y materialista, que incomoda de veras. El director no ahorra además escenas truculentas, que explicitan conductas sexualmente patológicas y otros actos inmorales, aunque en su favor hay que decir que no hay regodeo ni morbosidad al mostrarlas. Las interpretaciones principales son muy buenas, tanto la de Michael Nyqvist (Tierra de ángeles), como sobre todo la de la desconocida Noomi Rapace, cuyo personaje de Lisbeth es difícil de olvidar.

6/10

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