Lo primero que resalta cuando uno está ante Amanda Peet es su belleza, algo a lo que ayudan muchos sus hermosos ojos claros. Pero enseguida se advierte una natural timidez que sorprende, sobre todo en alguien acostumbrada a los personajes histéricos de comedias alocadas, o a la chica que grita acosada por un asesino que anda suelto.
¿Está contenta de haber participado en Melinda y Melinda?
Trabajar con Woody Allen es una cosa que he querido hacer toda mi vida.
Él da una imagen de individuo algo neurótico. ¿Se ha encontrado con un Woody Allen distinto a lo que esperaba?
Es exactamente así, un poco neurótico. Pero también muy gracioso. Ayer estuve con él y bromeaba sobre todo lo que le pasaba por la cabeza.
Cuando rodaba con él tenía miedo de que se enterara de cuánto le adoro. Después he visto la cinta y se me ve con mucha seguridad, aunque no sé si es por mi esfuerzo o porque Woody me hizo aclaraciones en muchos momentos, y de tanto repetir, al final me salió bien.
Un personaje del film quiere dirigir cine. ¿Se lo ha planteado usted?
Lo he pensado, sí, pero de momento... Tal vez algún día. De momento, estoy liada. Acabo de rodar una película con George Clooney y Matt Damon que se llama Syriana. También voy a trabajar con Mandy Moore, en un drama.
¿Le hubiera gustado estar en la parte dramática de la película?
Estoy encantada del papel que me ha tocado. No me puedo quejar. No echo de menos nada. Yo creo que la comedia es un género infravalorado: es difícil de hacer y hay películas que tienen mucho que decir, pues contienen sátira política, por ejemplo, y su mensaje es tan amplio como el de un drama.
¿Está satisfecha con el personaje aunque sea tan breve?
No hay pequeños papeles. Aunque no tengas un papel muy grande, cuidas tus secuencias como si fueran el film entero. Está claro que siempre vas a querer hacer la parte que más te conmueve, pero aunque no tengas un papel muy grande, es agradable formar parte de un proyecto que dice algo a los espectadores, y que sea creativo. Es más difícil estar en una película que no dice nada que a ti te interese.
Cuando Woody Allen contrata a un actor, a los actores sólo les cuenta una parte de su película, la que tiene que ver con su papel. ¿Fue así en su caso?
No supuso para mí ningún problema el método de trabajo de Woody Allen, que no da todo el guión a los actores. Me gusta un papel que te tiene en vilo, siempre y cuando la persona que te tiene en esa situación sea un director con talento como él.
¿También desconocía que la película tiene una parte cómica y otra dramática?
Me enteré más tarde, después del rodaje, de que había dos partes, una cómica y otra dramática. Lo primero que pensé es que yo formaba parte claramente de la cómica.
