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El último vuelo de Robert Zemeckis y Denzel Washington

Denzel Washington y Robert Zemeckis cayeron del cielo madrileño de lluvia y nieve para presentar en rueda de prensa su última película, “El vuelo”, la historia de un piloto alcohólico que con pericia logra aterrizar su avión en una situación de emergencia extrema, pero que había bebido antes de tal proeza.

El último vuelo de Robert Zemeckis y Denzel Washington

Quizá el jetlag, quizá el cansancio de la inevitable gira promocional de una película, sea como fuere Denzel Washington y Robert Zemeckis no se mostraron demasiado entonados al inicio de la rueda de prensa sobre su película El vuelo. El chiste fácil sería decir que tal vez debían haber tomado un trago antes de comparecer, pero casi lo vamos a dejar, con el alcoholismo no se juega.

Robert Zemeckis refirió que la preparación del largo tramo de la película en torno al accidente le supuso casi 8 meses de trabajo. Sin embargo, el director –que aunque ha escrito a lo largo de su carrera muchos guiones, maneja aquí uno ajeno– explicó que su escena favorita es la del rellano de la escalera en el hospital: “Es una escena única, de gran drama, me emocioné cuando la leí en el guión. Se trata de una conversación sobre un tema insólito en nuestros días.”. Y es que en efecto, en ese pasaje se habla de los malos hábitos, la enfermedad, la muerte... y Dios. Sin embargo, para Zemeckis “más que hablar de la presencia de Dios, la película plantea preguntas sobre Dios, y cómo fácilmente lo que no entendemos lo atribuimos a la intervención de Dios [“Act of God” en inglés, una expresión utilizada en la película].”

Por su parte Denzel Washington, nominado al Oscar por el papel, explicó que “mi personaje miente al principio, pero no debe hacerlo al final, algo debe hacer cambiado”. Y tiene claro que esta idea, junto a la evolución de su percepción de Dios, “fueron fundamentales para articular mi personaje. Para el personaje del abogado, Dios es una herramienta para salvar a su cliente. Para el mío esto va variando a lo largo de lo que es un viaje, donde hay un precio a pagar, pero también momentos gratificantes, como en lo referente a la relación con la familia”.

“Las películas son entretenimiento, pero has de poder identificarte con los personajes que se enfrentan a una situación más intensa de las uno suele atravesar”, aseveró Zemeckis, quien piensa que pintar “este proceso de transformación es clave en el cine y en el arte. A mí leer las primeras páginas del guión y ver que no era predecible cómo concluiría la historia me sedujo.”

Ni Zemeckis ni Washington ocultaron cierta decepción porque la película no haya tenido más nominaciones –ostenta dos, al guión original y mejor actor–, pero piensan que lo obtenido no está mal.

Cuando le recuerdo a Zemeckis que llevaba doce años sin hacer una película donde se vieran a los actores en la pantalla tal cual –Polar Express, Beowulf y Cuento de Navidad las rodó con el método de captura de movimiento donde los actores se convierten en personajes animados, y con Náufrago nos remontamos al 2000–, el cineasta explica: “No tengo una agenda, me encanta el cine digital, y ha coincidido que a las últimas películas que he hecho les venía bien esta técnica, y de hecho tuvieron mucho éxito. En cambio El vuelo tenía que ser inevitablemente una película con actores de carne y hueso en la pantalla.”

El director celebró que le recordaran que se cumplen 25 años de ¿Quién engañó a Roger Rabitt?, pero hizo votos para que no se hiciera una secuela. Cineasta tecnológico y de efectos visuales por antonomasia, opinó sobre el 3D que “el bien hecho es magnífico, pero no puede convertirse en un sistema sólo para ganar dinero. El proyecto 3D debería estar diseñado de esta forma desde el principio, y su uso encajar orgánicamente con la trama de la película. Pasar de 2D a 3D porque sí no funciona.”

Robert Zemeckis sabe pilotar aviones, lo que sin duda le sirvió a la hora de rodar la película, según él mismo admitió. En cambio Denzel Washington tuvo que hacer muchas horas de simulador de vuelo, y fijarse en los pilotos de verdad. En cambio dice que no habló con alcohólicos para preparar su papel, lo que justificó porque “mi personaje no cree que sea alcohólico, él se ve normal”, mientras que para ver el comportamiento de un borracho, “basta buscar vídeos en YouTube”, dijo medio en broma, medio en serio.

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