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Padecía un cáncer

A pesar de su exótico origen, Abbas Kiarostami (Teherán, Irán, 1940) es un cineasta consolidado en el panorama mundial y así lo demuestra la Palma de Oro de 1997 por “El sabor de las cerezas”. Licenciado en Bellas Artes, poeta además de director, siempre ha apostado por un cine experimental que reflexiona sobre sí mismo. El director ha muerto en París a los 76 años debido a un cáncer.

Kiarostami estudió Bellas Artes en la Universidad de Teherán. Su carrera cinematográfica comenzó a los 30 años con el cortometraje de sabor neorrealista El pan y la calle, un estilo que repetiría dos años después en el mismo formato con La hora del recreo, de 1972. Su primer largo, El viajero, se estrenó en 1974 y trata sobre el viaje que emprende un niño para ver el partido de fútbol del equipo nacional en Teherán. Con esta obra, el director se adentra en el mundo de la infancia, algo que también ha hecho con ¿Dónde está la casa de mi amigo? y Homework. Todas ellas hacen gala de una escritura cercana a la de Roberto Rossellini.

Sin embargo, las obras que lo situaron como referencia dentro del modernismo cinematográfico llegaron en los 90. Close-up, A través de los olivosEl viento nos llevará difuminan la frontera entre la realidad y la ficción, y reflexionan sobre la propia creación fílmica. Sin duda, este carácter metafílmico fue el que llamó la atención de los críticos y lo situó dentro del panorama internacional.

En El sabor de las cerezas el director nos hace viajar con un hombre de mediana edad que desea suicidarse y que solo busca a alguien que lo ayude y lo entierre. Esta película reflexiona sobre el sentido de la existencia y la voluntad de vivir, y termina por desembocar en una apología de la belleza, que se puede encontrar en algo tan nimio como el sabor de una cereza. Aunque parte de una premisa aparentemente realista, como es la eliminación de cualquier artificio cinematográfico, no sería una locura afirmar que al final la cinta acaba llegando a una suerte de abstracción. Esta obsesión por la desnudez del cine continuó en 2002 con Ten, una obra donde eliminó la puesta en escena. La película se rodó solamente con unas pocas cámaras estáticas situadas en el interior de un automóvil que retrataban diez situaciones diferentes.

Desde entonces, sus películas han causado mucha controversia, como no podía ser de otra forma cuando uno se dedica a experimentar. Esta intención le llevo a cartearse con el español Víctor Erice como nunca antes lo había hecho nadie: en formato video-digital. Así, en estas misivas podemos ver cómo se homenajean mutuamente a través de referencias a sus respectivas obras.

En 2010, estrenó Copia certificada, su primera película en solitario rodada fuera de Irán, y en un idioma que no es el suyo. En ella, el autor aborda el tema del amor a través de la relación que mantienen un escritor inglés y una galerista francesa que se conocen en el sur de la Toscana. La protagonista de la cinta, Juliette Binoche, recibió el premio en Cannes a la mejor actriz. Tras esta obra, Kiarostami se aventuró a rodar en Japón: el resultado vio la luz en 2012 bajo el título Like Someone in Love.

Algunos ven en su cine una suerte de teoría estética; otros hablan de que esa intención se perdió cuando el director tomó consciencia de que podía vivir del cine, y que lo que vemos desde el estreno de Five en 2003 no es más que una forma de contentar a los críticos y a los asistentes a festivales. Sea una cosa u otra, lo cierto es que nos encontramos ante un cineasta diferente, profundamente personal, que utiliza el cine como un espacio de reflexión.

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