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Biografía

Víctor Erice

Víctor Erice

80 años

Víctor Erice

Nació el 30 de Junio de 1940 en Karrantza, Vizcaya, España

Premios: 1 Festival de Cannes

El maestro de la lírica

08 Septiembre 2010

Sólo le han hecho falta tres películas para convertirse en el director de mayor prestigio del cine español. Se podría comparar con la tortuga de la fábula que va lenta pero cuenta con la seguridad de quien sabe que ganará la carrera. Su ritmo “trepidante” es de un largometraje por década, y el de los 2000-2010 se fue al traste, así que ni eso. La espera suele merecer la pena.

Víctor Erice nació en Carranza (Vizcaya), el 30 de junio de 1940. Desde muy niño, queda fascinado por el cine . “Comencé a ver películas en los años 40, de John Ford, Howard Hawks, Michael Curtis, Victor Fleming. Pero no sabía quiénes eran, escogíamos las películas por los actores, no por los directores. Siempre era una decisión de los niños. En aquella época, el encuentro con el cine era una experiencia pública. Hoy, los niños descubren el cine en la televisión, es una experiencia privada. Creo que eso hace una gran diferencia”.

Estudió Ciencias Políticas y Derecho, antes de matricularse en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas, donde se licenció en 1963. Tras varios cortos se produce su primer encuentro con el productor Elías Querejeta, que le contrata para el film colectivo Los desafíos, que consta de tres segmentos. El suyo –sobre el encuentro entre tres españoles y un soldado americano– es muy superior al de los que dirigen Claudio Guerín y José Luis Egea.

El avispado Querejeta se fija en su talento y decide producirle su primer largometraje, El espíritu de la colmena, de 1973, con guión coescrito con el crítico de cine Ángel Fernández Santos. El propio productor y los técnicos quedan fascinados por la meticulosidad del cineasta, pero a la vez están absolutamente desconcertados. ¿Qué tienen que ver las imágenes de unos hombres jugando a las cartas con la secuencia de una proyección en un cine? ¿Forman parte de la misma película? ¿Cómo piensa montarlas? Una vez finalizado el montaje, todo cobra sentido, y una fuerza lírica sin precedentes. Ana, una niña imaginativa y curiosa de un pueblecito castellano de postguerra, acude a ver El doctor Frankenstein y queda obsesionada con el monstruo. Su padre está tan dedicado a su trabajo que apenas tiene tiempo para ella... Para Erice la secuencia más importante es aquella en la que la niña descubre al monstruo en la pantalla. Rodó a la jovencísima Ana Torrent sorprendida realmente por primera vez ante la presencia del monstruo de Frankenstein. El realizador pretendía captar con la cámara el momento en el que alguien de corta edad descubre el cine.

Como la pequeña Ana no entendía porqué el resto de actores se llamaba de una manera, y cuando empezaban a rodar, tenían otros nombres, Erice toma la decisión de que los personajes se llamen igual que las personas que los interpretan.

“El título, en realidad, no me pertenece. Está extraído de un libro, en mi opinión, el más hermoso que se ha escrito nunca sobre la vida de las abejas, y del que es autor el gran poeta y dramaturgo Maurice Maeterlinck. En esa obra, Maeterlinck utiliza la expresión ‘El espíritu de la colmena’ para describir ese espíritu todopoderoso, enigmático y paradójico al que las abejas parecen obedecer, y que la razón de los hombres jamás ha llegado a comprender”.

La cinta gana la Concha de Oro en San Sebastián, y los críticos la aclaman como el gran acontecimiento de la época del cine español. El personalísimo estilo de su autor atrapa a los espectadores, pero tiene un problema: aquel que intenta imitarle y hacer cine en la misma onda, corre el peligro de aburrir a las ovejas.

10 años justos tardó Erice en poner en marcha su segundo largometraje. Emparejado sentimentalmente con la escritora Adelaida García Morales, un relato de esta autora da lugar a El sur. Si Ana Torrent había sido todo un descubrimiento, aquí contrata a una adolescente, Icíar Bollaín, igual de impresionante en su debut en el cine. El tema central vuelve a ser parecido, la infancia y la relación paternofilial. En un pueblo del norte de España, una chica crece con la sospecha de que su padre –completamente aislado– guarda un secreto.

A mitad del rodaje, el productor –de nuevo Elías Querejeta– sufre graves problemas financieros. Decide suspender la producción, y estrenar las secuencias ya rodadas, como si fueran una película independiente. Esto decepciona tremendamente al realizador, que no ve clara la jugada de Querejeta. Desde entonces, se separaron profesionalmente.

La película de los 90 de Erice fue El sol del membrillo, arriesgado documental sobre el pintor hiperrealista Antonio López, mientras pinta un membrillero de su jardín que está a punto de dar frutos. En esta ocasión, López detiene la cámara en el pintor –el film es lento y dura 139 minutos– y su objetivo es captar el momento mismo en el que surge la inspiración del artista.

Iniciada la primera década del siglo XXI, Erice estuvo a punto de sacar adelante otro proyecto, la adaptación de El embrujo de Shanghai, la novela de Juan Marsé. Pero produce la cinta Andrés Vicente Gómez, el hombre detrás de comedias como Torrente, que pide concesiones comerciales al realizador. Éste no está dispuesto a ceder un mínimo, con respecto a su visión artística. Rodará la película tal y como él la ha imaginado o no hará nada. Al final, abandona el proyecto y el productor le sustituye por Fernando Trueba, que rueda una de las peores cintas de su filmografía.

Su corto Alumbramiento, de diez minutos, forma parte del film colectivo Ten Minutes Older, en el que intervienen otros doce maestros: Aki Kaurismäki, Jim Jarmusch, Wim Wenders, etc. También rodó un mediometraje, La morte rouge, que evoca su propia infancia, para que se estrenara con motivo de una exposición que en Barcelona se le dedicó a él y al iraní Abbas Kiarostami.

Ganador de 1 premio

Filmografía
Centro histórico

2012 | Histórias do Cinema

Centro histórico nació por iniciativa de la Fundación Ciudad de Guimarães, que con motivo de la designación de este lugar como Capital Europea de la Cultura de 2012, encargó un film colectivo a destacados cineastas. Junto al español Víctor Erice han rodado sus correspondientes fragmentos el finlandés Aki Kaurismäki, el portugués Pedro Costa (II) y su compatriota el veteranísimo maestro Manoel de Oliveira (inicialmente estaba previsto también el francés Jean-Luc Godard, que finalmente optó por incorporarse a otra producción coral). Todos dispusieron de total libertad y del mismo presupuesto que sus compañeros. Puede calificarse de tópico mencionar que en los largometrajes compuestos por fragmentos los resultados son irregulares. Pero en el caso de Centro histórico las diferencias de nivel resultan bastante notables. Centro histórico comienza con El tabernero, en torno al dueño de un establecimiento que tiene problemas para atraer clientes a su negocio en decadencia. Kaurismäki recurre a su característico sentido del humor, demostrado en sus grandes filmes, con lo que logra cierta simpatía, pero su trabajo aparte de realizar una certera crítica a la Europa que no sabe cómo salir de la crisis, apenas tiene entidad; no deja de ser un pequeño aperitivo de taberna para lo que sigue. Destaca la expresividad del protagonista, Ilkka Koivula, el italiano de El Havre. La peor pieza con diferencia es Dulce exorcismo, donde Costa presenta un surrealista viaje en el ascensor de un hospital donde están presentes un emigrante de Cabo Verde y un soldado portugués, que parece una figura de plomo y habla sin mover los labios. El primero parece hablarle al segundo de sus propios demonios personales, y de la situación de los inmigrantes del país, en tono reivindicativo, aunque todo tiene un aire bastante críptico. A pesar de su teórica breve duración, resulta interminable. El poco prolífico Victor Erice es el único que parece haberse tomado Centro histórico en serio, en una nueva demostración de que el vizcaíno no se anda con medias tintas, o se involucra en un proyecto hasta la médula o se queda en su casa. Cristales rotos justifica por sí mismo el visionado de la cinta. El responsable de El sur ha compuesto un documental en el que entrevista a diversos trabajadores de la Fábrica de Hilados y Tejidos de Río Vizela, fundada en 1845, pero que se vio obligada a cerrar definitivamente en 2002. En un ejercicio apasionante, el cineasta que supo captar la ilusión de la infancia en un momento mágico de El espíritu de la colmena, parece proponer un ejercicio casi opuesto, pues busca en sus entrevistados la mirada de la nostalgia, de la rememoración del pasado. En un tono amable, y a veces humorístico, recuerdan tiempos muy duros, donde tuvieron que trabajar muchas horas, pero en los que también parecen haber sido felices. No sobra ninguno de los testimonios, y aunque no llega a la media hora de duración, el material tiene el potencial suficiente para dar lugar a un largometraje independiente. Aunque al parecer no todo lo que se cuenta es estrictamente real (Erice ha trucado levemente lo que se ve en pantalla) todo tiene la fuerza de lo auténtico. Lo mejor, sin duda, el recorrido de los rostros que componen una vieja fotografía del comedor en la época de esplendor de la factoría, donde el personal, agotado por su quehacer diario, repone fuerzas, y mira hacia el objetivo con aire desesperanzado. Finaliza Centro histórico con El conquistador conquistado, otra pequeña broma, en este caso de Manoel de Oliveira, en torno a los visitantes que llegan en autobús al centro de Guimarães, ávidos de hacer fotos a la estatua de Adolfo Enríquez, unificador y primer rey de Portugal. Técnicamente impecable a pesar de que su responsable rodó con 104 años, el corto cae simpático a pesar de su pretendida ligereza, y muestra en todo su esplendor la localización geógrafica.

6/10
El sol del membrillo

1992 | El sol del membrillo

Antonio López es un artista que pinta el cuadro de un árbol, en concreto, un membrillero que él mismo plantó hace años. Con paciencia va dibujando los trazos del árbol, pero las semanas y las estaciones pasan y hacen que vaya cambiando la apariencia del árbol. Víctor Erice (El espíritu de la colmena) realiza un lento documental –sólo apto para cinéfilos– que parece un poema; poema que habla del paso del tiempo, de aquello que es pasajero y no se detiene, a pesar del ansia del artista por captar y detener para siempre un sólo instante. Utiliza para ello el símbolo del árbol que crece, madura, y da frutos. Cine exigente y metáfora preciosa, con una fotografía excelente de Javier Aguirresarobe (El bosque animado, Mar adentro).

6/10
El sur

1983 | El sur

Un padre, una madre y una niña. Un pueblo del norte de España. La pequeña crece con la sospecha de su padre guarda un secreto. Poema contemplativo de Víctor Erice con una iluminada Icíar Bollaín, con guión realizado a partir de un relato de Adelaida García Morales.

7/10
El espíritu de la colmena

1973 | El espíritu de la colmena

Para muchos, la mejor película española de todos los tiempos. Víctor Erice hace un sensible dibujo de la infancia, utilizando el mito prometeico de Frankenstein. Con una jovencita Ana Torrent.

9/10
Los desafíos

1969 | Los desafíos

Tres historias sobre desamores entre padres e hijos, esposos, compañeros de viaje, rodadas a finales de los 60, con producción de Elías Querejeta. Destaca el episodio filmado por un joven Víctor Erice.

5/10
Oscuros sueños de agosto

1967 | Oscuros sueños de agosto

Ana fue abandonada por su madre Isabel cuando era una niña pequeña, pero pasados los años, Isabel, que padece una patología neurótica, está ingresada en un sanatorio mental. Ana acude a verla, y durante su estancia conocerá a un joven por el que se sentirá atraída. Singular film, segundo largometraje de Miguel Picazo, con guión de Víctor Erice (El espíritu de la colmena) y protagonizado por la sueca Viveca Lindfors.

4/10
El próximo otoño

1963 | El próximo otoño

Un joven que se gana la vida en la costa, paseando turistas en una embarcación, se enamora de una francesa que está de vacaciones en el lugar. Historia de amor iniciático, está producida por Elías Querejeta y entre los guionistas destaca un primerizo Víctor Erice.

4/10
Centro histórico

2012 | Histórias do Cinema

Centro histórico nació por iniciativa de la Fundación Ciudad de Guimarães, que con motivo de la designación de este lugar como Capital Europea de la Cultura de 2012, encargó un film colectivo a destacados cineastas. Junto al español Víctor Erice han rodado sus correspondientes fragmentos el finlandés Aki Kaurismäki, el portugués Pedro Costa (II) y su compatriota el veteranísimo maestro Manoel de Oliveira (inicialmente estaba previsto también el francés Jean-Luc Godard, que finalmente optó por incorporarse a otra producción coral). Todos dispusieron de total libertad y del mismo presupuesto que sus compañeros. Puede calificarse de tópico mencionar que en los largometrajes compuestos por fragmentos los resultados son irregulares. Pero en el caso de Centro histórico las diferencias de nivel resultan bastante notables. Centro histórico comienza con El tabernero, en torno al dueño de un establecimiento que tiene problemas para atraer clientes a su negocio en decadencia. Kaurismäki recurre a su característico sentido del humor, demostrado en sus grandes filmes, con lo que logra cierta simpatía, pero su trabajo aparte de realizar una certera crítica a la Europa que no sabe cómo salir de la crisis, apenas tiene entidad; no deja de ser un pequeño aperitivo de taberna para lo que sigue. Destaca la expresividad del protagonista, Ilkka Koivula, el italiano de El Havre. La peor pieza con diferencia es Dulce exorcismo, donde Costa presenta un surrealista viaje en el ascensor de un hospital donde están presentes un emigrante de Cabo Verde y un soldado portugués, que parece una figura de plomo y habla sin mover los labios. El primero parece hablarle al segundo de sus propios demonios personales, y de la situación de los inmigrantes del país, en tono reivindicativo, aunque todo tiene un aire bastante críptico. A pesar de su teórica breve duración, resulta interminable. El poco prolífico Victor Erice es el único que parece haberse tomado Centro histórico en serio, en una nueva demostración de que el vizcaíno no se anda con medias tintas, o se involucra en un proyecto hasta la médula o se queda en su casa. Cristales rotos justifica por sí mismo el visionado de la cinta. El responsable de El sur ha compuesto un documental en el que entrevista a diversos trabajadores de la Fábrica de Hilados y Tejidos de Río Vizela, fundada en 1845, pero que se vio obligada a cerrar definitivamente en 2002. En un ejercicio apasionante, el cineasta que supo captar la ilusión de la infancia en un momento mágico de El espíritu de la colmena, parece proponer un ejercicio casi opuesto, pues busca en sus entrevistados la mirada de la nostalgia, de la rememoración del pasado. En un tono amable, y a veces humorístico, recuerdan tiempos muy duros, donde tuvieron que trabajar muchas horas, pero en los que también parecen haber sido felices. No sobra ninguno de los testimonios, y aunque no llega a la media hora de duración, el material tiene el potencial suficiente para dar lugar a un largometraje independiente. Aunque al parecer no todo lo que se cuenta es estrictamente real (Erice ha trucado levemente lo que se ve en pantalla) todo tiene la fuerza de lo auténtico. Lo mejor, sin duda, el recorrido de los rostros que componen una vieja fotografía del comedor en la época de esplendor de la factoría, donde el personal, agotado por su quehacer diario, repone fuerzas, y mira hacia el objetivo con aire desesperanzado. Finaliza Centro histórico con El conquistador conquistado, otra pequeña broma, en este caso de Manoel de Oliveira, en torno a los visitantes que llegan en autobús al centro de Guimarães, ávidos de hacer fotos a la estatua de Adolfo Enríquez, unificador y primer rey de Portugal. Técnicamente impecable a pesar de que su responsable rodó con 104 años, el corto cae simpático a pesar de su pretendida ligereza, y muestra en todo su esplendor la localización geógrafica.

6/10
El sol del membrillo

1992 | El sol del membrillo

Antonio López es un artista que pinta el cuadro de un árbol, en concreto, un membrillero que él mismo plantó hace años. Con paciencia va dibujando los trazos del árbol, pero las semanas y las estaciones pasan y hacen que vaya cambiando la apariencia del árbol. Víctor Erice (El espíritu de la colmena) realiza un lento documental –sólo apto para cinéfilos– que parece un poema; poema que habla del paso del tiempo, de aquello que es pasajero y no se detiene, a pesar del ansia del artista por captar y detener para siempre un sólo instante. Utiliza para ello el símbolo del árbol que crece, madura, y da frutos. Cine exigente y metáfora preciosa, con una fotografía excelente de Javier Aguirresarobe (El bosque animado, Mar adentro).

6/10
El sur

1983 | El sur

Un padre, una madre y una niña. Un pueblo del norte de España. La pequeña crece con la sospecha de su padre guarda un secreto. Poema contemplativo de Víctor Erice con una iluminada Icíar Bollaín, con guión realizado a partir de un relato de Adelaida García Morales.

7/10
El espíritu de la colmena

1973 | El espíritu de la colmena

Para muchos, la mejor película española de todos los tiempos. Víctor Erice hace un sensible dibujo de la infancia, utilizando el mito prometeico de Frankenstein. Con una jovencita Ana Torrent.

9/10
Los desafíos

1969 | Los desafíos

Tres historias sobre desamores entre padres e hijos, esposos, compañeros de viaje, rodadas a finales de los 60, con producción de Elías Querejeta. Destaca el episodio filmado por un joven Víctor Erice.

5/10
Los desafíos

1969 | Los desafíos

Tres historias sobre desamores entre padres e hijos, esposos, compañeros de viaje, rodadas a finales de los 60, con producción de Elías Querejeta. Destaca el episodio filmado por un joven Víctor Erice.

5/10

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