Muere Pete Postlethwaite
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In memoriam

Muere Pete Postlethwaite

Ha muerto con las botas puestas. Pete Postlethwaite ha muerto de cáncer, con 64 años, en un hospital cercano a su domicilio en Shropshire. Batallaba desde hace años con la enfermedad. Para este actor de carácter el 2010 había sido un gran año, pues intervino en títulos tan notables como Origen, The Town, ciudad de ladrones y Furia de titanes. Y logró la nominación al Oscar en 1994 por su excepcional composición en En el nombre del padre.

Muere Pete Postlethwaite

Pete Postlethwaite tenía la gran virtud de convertir a sus personajes en personas de carne y hueso. Los dota de una humanidad que estremece como demostró con creces en la estupenda En el nombre del padre. Este genial impostor creó al hombre corriente perfecto.

Pete Postlethwaite es un tipo corriente y moliente. Una desventaja si se quiere ser una "celebrity" a lo Megan Fox. Pero es una ventaja interpretativamente hablando, a la que Pete le ha sacado todo el jugo. Viéndolo en escena transmite esa vulnerabilidad propia del ser humano que parece ajena a todos los personajes de una película. La barrera de la pantalla hace que lo que se ve en ella sea un mundo aparte, ajeno a nuestra realidad. Esto no pasa con Pete. Cada uno de sus personajes parece el primero. Parece sacado directamente de la calle, elegido al azar. Y nada más lejos de la realidad porque el susodicho acumula casi un centenar de títulos por no hablar de su experiencia sobre los escenarios. Con él es una realidad aquello de la identificación con el personaje. El espectador tiene la sensación de que conoce a alguien como él, que se acaba de cruzar con alguien así por la calle, que es vecino de un tipo similar. Todo un logro ante el que quitarse el sombrero. Y es que esto es interpretar, "al final del día, actuar va todo sobre contar mentiras. Somos unos impostores profesionales y la audiencia lo acepta. Hemos hecho este trato por el que te contamos un cuento y una cantidad de mentiras, pero hay una verdad en ellas. Te lo tienes que pasar bien, o sentirte inquieto de alguna manera".

El que podría considerarse uno de los mayores "impostores" del planeta nació el 16 de febrero de 1946 en Warrington (Inglaterra). El pequeño de tres hermanos, enseguida mostró interés por el teatro, donde a lo largo de los años ha desarrollado una amplia carrera. Es un hombre de familia y padre de dos hijos junto con su esposa Jacqueline Morrish, con la que inició una relación en 1987. Su vida ha estado marcada por el trabajo, algo que hasta la fecha parece que no va a cambiar. Tras muchos años sobre los escenarios, debutó en la pantalla con el cortometraje The Raceren 1975. Dos años después consiguió el pequeño papel del barbero en Los duelistas. Este tipo de papeles han sido muy frecuentes en su carrera. Su primer personaje con cierta entidad fue en el drama familiar Voces distantes (1988). Poco después, a Pete se le diagnosticó un cáncer de testículos, pero ni la enfermedad consiguió que se apartara del trabajo.

En los noventa llegaron sus primeras participaciones en grandes producciones como Alien 3 (1992) y El último mohicano (1992). Parecía evidente que lo suyo eran los secundarios con más o menos presencia. Algo que no tiene porqué tener ninguna connotación negativa como demostró en la cinta de Jim Sheridan En el nombre del padre (1993). Su excelente trabajo como Guiseppe Conlon le sirvió para optar al Oscar. Volvía a trabajar junto al magnífico Daniel Day-Lewis después de El último mohicano, pero esta vez para ser su padre. Teniendo en cuenta lo brillante que es Day-Lewis se puede decir que hubo momentos en los que Pete le ensombreció. Su soberbia interpretación del pobre progenitor que ha sido enviado a la cárcel junto con su hijo siendo ambos inocentes sigue poniendo los pelos de punta aunque se haya visionado la película veinte veces. Esta catarsis interpretativa puso de manifiesto su buen hacer como "impostor", su vulnerabilidad en escena, su capacidad para ser ese tipo corriente que seguro que a Hitchcock le habría fascinado.

Esta connotación tan definitoria de su trabajo no quiere decir que siempre haya hecho personajes vulnerables o desgraciados, como quedó claro en su trabajo en Sospechosos habituales (1994) o en sus dos películas con Steven SpielbergEl mundo perdido: Parque Jurásico 2 (1997) y Amistad (1997). Si bien es cierto, que el tormento le sienta como un guante a Pete, algo que volvió a quedar claro con su estupendo director de banda musical en Tocando el viento (1996) o con sus incomprendidos sacerdotes de Romeo y Julieta, de William Shakespeare (1996) y La profecía (2006).

Un 10 pues para el atormentado Pete, sin aspavientos, sin exageraciones. Como cualquier tipo que pasa por la calle y que vive su pena sin pensar en que pueda haber alguien que lo observe. Los directores acudían a él sabiendo que ningún papel se le resistía, no era un guaperas al uso, pero tenía la gran ventaja de no estar encasillado, algo que prueban títulos tan variados como Rebelión en la granja (1999), Atando cabos (2001), El jardinero fiel (2005), Origen (2010) y The Town, ciudad de ladrones (2010). Deja pendiente de estreno Killing Bono.

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