Ser padre hace que te sientas menos "miserable". Es algo que parece deducirse de la pasión con que Hugh Jackman habla de la experiencia con sus dos hijos adoptivos.
Hugh Jackman sigue su período de “revelaciones”, que está acompañando a la promoción de Los miserables, el musical. Sin duda que una película tan rica a la hora de ahondar en las motivaciones humanas está teniendo algo que ver. Después de explicar lo duro que fue para él el abandono de su madre cuando era niño, ahora ha arrojado luz sobre el largo camino que tuvo que recorrer para poder hablar con alegría de sus hijos en estos momentos de sus hijos adoptivos Oscar Maximilian y Ava Eliot, de 12 y 7 años.
En efecto, Hugh y su esposa Deborra-Lee Furness siempre quisieron tener hijos, y antes las dificultades de la naturaleza iniciaron tratamientos de fertilidad. El resultado no fue el deseado, pues aunque ella quedó encinta en varias ocasiones, los embarazos terminaron en abortos espontáneos. “Fue una época difícil. Del aborto espontáneo -parecer ser que ocurre en uno de cada tres embarazos- se habla muy, muy rara vez. Es casi secreto. Pero es bueno hablar de ello. Es común y es duro, hay proceso doloroso que debes superar”, comentó el actor en el programa televisivo Katie.
De todos modos Jackman aclara que siempre pensaron en la adopción, y no en términos de “último recurso”: de modo que cuando nació Oscar, el primer hijo que les iban a entregar en adopción, aquello fue genial. “No puedes explicar siquiera lo increíble que es y la avalancha de emociones que te llega. Cómo abre tu corazón, te frustra, te pone furioso y... lo vivo que estás de repente.”
