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Libros

"¡Devórame otra vez!", de Juan Luis Sánchez

¡Devórame otra vez! Las mil y una noches de los muertos vivientes, zombies, infectados y apocalipsis en cine y series (Juan Luis Sánchez, Diábolo Ediciones, 289 págs)

Los muertos vivientes gozan de excelente salud. En un mundo que supuestamente se muestra cada vez más descreído, la cultura popular ha sabido atrapar inquietudes y anhelos soterrados en el común de los mortales, que miran con temor a la muerte, y quisieran prolongar sus días en la tierra, aunque se encuentren atrapados en un individualismo autodestructivo, y a veces vivan paradójicamente integrados en un colectivo de zombies desnortados, víctimas de la alienación en actividades insatisfactorias. Por eso no es de extrañar el éxito de las numerosas películas y series dedicadas al tema, que en este libro se diseccionan con un grado de conocimiento asombroso. No, no está muerto su autor Juan Luis Sánchez, que con la obra que nos ocupa alcanza la número siete publicada en Diábolo, ¡viva el séptimo arte!, de nuevo la editorial extrema el cuidado de la edición, verdaderamente de lujo, con muchísimo aparato gráfico de carteles y fotogramas, y con un audaz atrevimiento en el fondo del texto, perfectamente legible, pero que juega con ilustraciones y fotogramas, e incluso con los colores de la bandera española en el capítulo dedicado a los muertes vivientes patrios.

Resulta muy valiosa la introducción del libro, a cargo del propio Sánchez, que hace un repaso histórico al concepto de los muertos vivientes, donde combina el sentido del humor con el rigor. De modo que nos ofrece claves sociológicas que explican la fascinación que han suscitado siempre los zombies y el miedo en general, y que se encuentra ligada a la incertidumbre ante el futuro y al respeto, “shock” dice el autor, que acompaña a cualquiera que contempla por primera vez un cadáver. Y hace un recorrido modélico de la presencia de los muertos vivientes en distintas tradiciones culturales, y su manifestación en los campos de la literatura, la música, los videojuegos, el cómic –me gana el autor con su alusión a los pitufos negros– e incluso las quedadas a las que acude la gente disfrazada.

Pero por supuesto, el cuerpo central del libro lo constituyen las películas y series, en que se incluyen las alusiones a los precedentes antes de abordar la primera muestra del subgénero, La legión de los hombres sin alma (Victor Halperin, 1932), el clásico indiscutible Yo anduve con un zombie (Jacques Tourneur, 1943), o dedicar un capítulo completo a la película “que lo cambió todo” y que estableció por así decir las canónicas reglas del juego, La noche de los muertos vivientes (George A. Romero, 1968).

Se repasan títulos de serie no B, sino Z, como es inevitable, el interés de unos y otros es desigual, pero el autor no se arredra en su exhaustividad a la hora de referirse a la visión particular de los zombies en Italia o España, y por supuesto están presentes los títulos paródicos, en que la risa convive con el gore, como el emblemático film de Peter Jackson Braindead. Tu madre se ha comido a mi perro (1992), y ya con menos vísceras, Bienvenidos a Zombieland (2009).

No puede faltar un estudio exhaustivo del fenómeno televisivo The Walking Dead (2010), serie basada en el cómic de Robert Kirkman, y de la que se analizan sus virtudes, en parte debidas a su primer creador y showrunner, Frank Darabont, pero también los momentos de estancamiento en sucesivas temporadas, donde la clave de la supervivencia año tras año es, cómo no, la complicidad de unos seguidores entregados.

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