La sociedad de la nieve. Así se hizo la película de J.A. Bayona (Desirée de Fez y Endika Rey, Norma Editorial, 310 págs)
Un libro de lujo para una película de lujo. Con La sociedad de la nieve Juan Antonio Bayona ha logrado un film-experiencia casi perfecto, sobre una historia real, tremendamente humana, que no ha dejado de conmover e inspirar a personas de toda clase y condición desde que ocurriera en 1972. El trágico accidente aéreo en Los Andes, dio pie a una corriente de solidaridad y amor entre los supervivientes y los que se quedaron en el camino, que hacía realidad esa frase evangélica explícitamente citada de que “no hay amor más grande que el de dar la vida por los amigos”.
Este volumen bilingüe –en español e inglés–, es una delicia para los ojos, con imágenes preciosas, además de que ofrece abundante información de cómo se gesta el proyecto de la película de Bayona, a partir del libro sobre el tema de Pablo Vierci, que ya le inspiró en su película Lo imposible. La recopilación y orden del valioso material corre a cargo de Desirée de Fez y Endika Rey.
El cineasta barcelonés escribió a Vierci sobre su interés en adaptarlo, y logró persuadir a los supervivientes de la tragedia, ya septuagenarios, de que valía la pena volver a abordar lo que les ocurrió, que había cosas todavía por contar, y que además estaba la idea de respetar el idioma español original de los protagonistas, y recurrir a actores uruguayos y argentino. Como afirma en un momento dado, “las historias que contamos tienen que trascender la anécdota, y digo anécdota con el mayor de los respetos. Tienen que ir más allá de los hechos para convertirse en relatos universales y que el espectador pueda proyectarse en ellos y en sus protagonistas.”
El libro ofrece una entrevista con el director, y otra con las productoras Belén Atienza y Sandra Hermida. Reproduce material real como un plano del avión, o fotos de los supervivientes en la actualidad. Hay fragmentos del guión que son una auténtica lección de escritura cinematográfica. Se ve cómo fotos de la época inspiran las imágenes de la película, o cómo se trabaja en conceptos visuales y storyboards, para luego dar con lo que vemos finalmente en la pantalla. Quizá en la entrevista a Bayona echo en falta una pregunta sobre su opinión acerca de la película ¡Viven! de Frank Marshall de 1993, que también era valiosa.
Abundan los detalles sobre la dirección artística y el vestuario, la recreación del desgaste de la ropa, o el maquillaje para hacer ver cómo los protagonistas van quedando demacrados, con daños en la piel, etcétera. Se habla de las localizaciones, la visita al auténtico Valle de las Lágrimas, o la utilización de Sierra Nevada en Granada como marco perfecto para determinadas escenas; y del esfuerzo físico del equipo y los actores, trabajando en condiciones extremas. No faltan los detalles sobre el trabajo en el plató, o de los distintos modelos del avión.
Es bonito también ver cómo se da voz a los actores, que hablan de sus ensayos y del modo en que ellos mismos se sintieron inspirados, estamos ante un reparto coral que se diría que con el equipo han constituido una sociedad de la nieve bis, que trata de emular a la original, que supo enfrentarse a lo imposible y luchar con espíritu decidido, sobre todo cuando supieron que los equipos de rescate habían abandonado su búsqueda.
