Fotografías (Lee Miller, con introducción de Antony Penrose, y prólogo de Kate Winslet, Blume, 144 págs)
Libro muy oportunamente publicado con motivo del estreno de la película Lee Miller, sobre la modelo y fotógrafa, interpretada por la oscarizada Kate Winslet. De hecho, la misma actriz escribió el sentido prólogo desde la localización de Saint-Malo donde estaba rodando el film, donde declara sin ambages “no me importa admitir que la adoro”, “fue una fuerza vital a la que tener en cuenta”, y “esta fotógrafa-escritora-reportera hizo todo lo que hizo con amor, deseo y coraje”.
En un libro sobre una fotógrafa parece obvio que la parte más sustanciosa son las imágenes, las fotografías. En ella se da la particularidad de primero fue sujeto pasivo, o sea, ella posaba y aparecía en las fotografías. Su padre Theodore la fotografió con retratos chocantes, pues se mostraba desnuda en retratos eróticos. Lee Miller pensaría en prepararse para ser pintora, pero hechos casuales –estuvo a punto de ser atropellada por un automóvil en Nueva York, cerca de la sede de la revista Vogue, y fue providencialmente auxiliada por el propietarios de la publicación, Condé Nast– propiciaron que se convirtiera en modelo, incluso apareciendo en portada. Y, click, un día pasó cambió de posición ante la cámara, de ser motivo de las instantáneas, pasó al otro lado, casi siempre con su cámara Rolleiflex, e incluso montaría su propio estudio.
La introducción de esta obra la firma Antony Penrose, el hijo de Lee Miller, que ofrece un apretado resumen de su trayectoria; quien desee indagar más en su perfil biográfico, debe acudir al libro también firmado por Penrose “Las vidas de Lee Miller”. Aquí el grueso de la obra son las placas fotográficas, algunas con Lee Miller de tema, y la mayoría son las que tomó, de las que por supuesto las más célebres son las que tienen el marco histórico de la Segunda Guerra Mundial, donde ella se empeñó en estar en el frente, como corresponsal de Vogue, en una época en que era absolutamente inusual que mujeres periodistas cubrieran la información.
Entre las magníficas fotografías incluidas está la celebérrima de Lee en la bañera del apartamento privado de Adolf Hilter en Múnich, una atrevida composición con ella desnuda dentro, púdica pero provocativamente, con el retrato del Führer y sus botas sucias sobre una alfombra. Tal foto la tomó su colega y gran amigo David E. Scherman, atendiendo sus indicaciones, y él mismo se hizo otra, que ya tomó Lee. Son impactantes las escenas del hospital de campaña, sobre todo la de un combatiente en el lecho del dolor con la cabeza y las manos completamente vendadas. Pero también está el toque femenino original, con las chicas de Vogue con máscaras ante una casa bombardeada, o la de la ropa interior tendida de un barracón de mujeres militares. O la terrible de una mujer francesa con la cabeza afeitada por haber intimado con los alemanes invasores. Aunque desde luego las más sobrecogedoras son las del campo de concentración de Buchenwald.
