Tim Dillon, comediante y actor con un pequeño papel como guardia del manicomio Arkham en la secuela dirigida por Todd Phillips, no se anduvo con rodeos al hablar de "Joker: Folie à Deux" durante su aparición en el podcast de Joe Rogan. En sus palabras, la película es "la peor que jamás se haya hecho", un veredicto tan contundente como un golpe de guion inesperado.
"Lo que pasó, después de la primera película de Joker, fue que mucha gente empezó a hablar de ‘Oh, esta película la amaron los cuarentones machistas, los tipos equivocados. Esto manda el mensaje equivocado. ¡Rabia masculina! ¡Nihilismo!’. Y entonces pensaron: '¿Y si vamos en la dirección opuesta?'. Y ahora tenemos a Joaquin Phoenix y Lady Gaga haciendo un número de baile hasta el punto de que es… ¡una locura!", comenta Tim Dillon, que con su estilo directo y ácido, no deja títere con cabeza.
Lo que Tim Dillon describe como un "bailoteo desmedido" no es una exageración. La película, que se lanzaba con la promesa de ser más una reflexión profunda sobre la locura y el caos que una sucesión de números musicales, se metió de lleno en el mundo de las coreografías. Joker: Folie à Deux, que Warner Bros. se negó a promocionar como un musical pero que ha sido inscrita en las categorías de musical o comedia para los Globos de Oro, ha sido un desastre tanto comercial como crítico al momento de su estreno. La película recaudó algo menos de 38 millones de dólares en su primer fin de semana en cines, solo para caer estrepitosamente un 81% en el segundo. Con una taquilla mundial que roza los 205 millones, la mayor parte de esa cifra proviene de mercados internacionales, dejando a los cinéfilos locales con la sensación de haber sido víctimas de una broma muy pesada.
Tim Dillon, que durante el rodaje no podía evitar darse cuenta de lo que estaba pasando, recordó cómo los miembros del reparto sentían que estaban trabajando en un proyecto destinado al fracaso desde el principio. "No tiene trama. Estábamos ahí, yo y otros tipos, vestidos con estos trajes de seguridad porque estábamos trabajando en Arkham, y yo me giraba hacia uno de ellos, escuchábamos esta porquería y les decía: ‘¿Qué diablos es esto?’. Y ellos me respondían: ‘Esto va a ser un fracaso, amigo’. Yo pensaba, ‘Esto es lo peor que he visto…’. Estábamos hablando en el almuerzo y decíamos, ‘¿Cuál es la trama? ¿Hay trama? No sé, creo que él se enamora de ella en la prisión’... Es que ni siquiera es tan mala como para verla por odio, ¿sabes? Así de mala es", explicó Dillon, con una sinceridad que más bien parecía desesperación.
Lo curioso es que, mientras Dillon le da el veredicto de "peor película de la historia", otros como Quentin Tarantino tienen una opinión completamente diferente. El director de Pulp Fiction y Kill Bill fue mucho más generoso al hablar de Joker: Folie à Deux en el podcast de Bret Easton Ellis. "Realmente, me gustó mucho. Muchísimo", dijo Tarantino. Parece que tiene una visión más nihilista del cine, y no le preocupó que la película no fuera perfecta. "Me atrapó completamente. Me gustaron mucho las secuencias musicales. Cuanto más banales eran las canciones, mejor me parecían", confesó. Es posible que Tarantino haya sido uno de los pocos que vio en Folie à Deux una especie de "gran desastre" que, de alguna manera, logró atraparlo.
Así que, mientras algunos ven en la película una rebelión cinematográfica al estilo de la locura de la sociedad, otros la consideran un tropiezo de dimensiones épicas, con una mezcla de danza y nihilismo que parece más un chiste malo que un comentario sobre la condición humana.
