Nicolas Cage, estrella de “Dream Scenario”, no sólo se llevó el premio al Mejor Actor en la 52ª edición de los Saturn Awards, sino que también se convirtió en protagonista de la gala con un discurso digno de una película de ciencia ficción… pero sin robots de por medio.
“Gracias por reconocer Dream Scenario, explicó Nicolas Cage, visiblemente emocionado. “Es de mis películas favoritas entre las que he rodado. Y todo es gracias a Kristoffer Borgli, que dirigió, escribió, editó y básicamente hizo malabares para crear este mundo tan perturbador como hilarante”.
Pero pronto, la velada tomó un giro más filosófico y menos hollywoodense: “Hay otro mundo que también me perturba”, advirtió Nicolas Cage con su inconfundible intensidad. “El mundo de la Inteligencia Artificial (IA). Yo soy de los que creen que los robots no deberían soñar por nosotros. Si dejamos que una IA actúe en nuestro lugar, lo que empieza como un pequeño paso puede acabar en un gran salto… pero no para la humanidad, sino para los intereses financieros. No podemos permitirlo”.
A continuación, Nicolas Cage dejó claro que el arte no puede ser un algoritmo sin alma:
“El cine y la actuación deben reflejar la condición humana, nuestras historias internas y externas, con emoción, con corazón. Si los robots toman el mando, el arte perderá su filo, su esencia… se volverá un puré insípido. Y no quiero un Hollywood que huela a metal quemado”.
Y como si la cosa no fuera ya suficientemente existencial, Nicolas Cage también expresó su miedo de que, en el futuro, alguien decida convertirlo en un holograma andante:
“Han escaneado mi cuerpo para algunas producciones, pero, por favor, no lo usen cuando yo no esté. No quiero ver mi cara digitalizada diciendo cosas que nunca dije. ¿Dónde quedará el alma del artista? ¿Dónde quedará el latido del arte? En serio, ¿qué van a hacer con mi cara cuando me muera? Déjenme en paz”.
Entre ovaciones y risas nerviosas, Nicolas Cage también rindió homenaje al gran David Lynch, recordando una anécdota en el rodaje de Corazón salvaje”: “Yo era un actor joven y serio y le pregunté a David: ‘¿Está bien si me divierto en esta película?’. Y él me respondió: Amigo, no sólo está bien… es necesario”.
