El gran batacazo del capo Robert De Niro.
El caso es que The Alto Knights, la última apuesta de Warner Bros., se ha estrenado con un estrépito digno de una redada policial. Con un presupuesto de 50 millones de dólares, la película ha logrado apenas 3,2 millones en Estados Unidos y unos tristes 1,8 millones en el extranjero, sumando un total de 5,1 millones (poco más de 4,6 millones de euros recaudados frente a un presupuesto de casi 46 millones). Con esos números, ni un lavado de dinero podría salvar este naufragio de Robert De Niro, que en el film interpreta dos papeles.
La crítica tampoco ha mostrado piedad. En Rotten Tomatoes, la cinta ha arañado un 37% de aprobación, mientras que en IMDb flota con un 5,9 sobre 10. Y si alguien pensaba que el boca a boca podía resucitarla, más vale que prepare un buen discurso fúnebre.
El padrino que nadie esperaba
Lo curioso del caso es que Warner Bros. no escatimó en gastos ni en confianza. Barry Levinson, el director, recibió luz verde del mismísimo David Zaslav, el mandamás del estudio, que convirtió la película en su proyecto personal. ¿Resultado? Un desastre de proporciones mafiosas.
La película cuenta la historia de Vito Genovese y Frank Costello, dos peces gordos de la mafia italoamericana del siglo XX. En 1957, Genovese intentó acabar con Costello, pero la cosa no salió como esperaba. La gran apuesta: Robert De Niro interpreta a ambos personajes. Porque si algo nos faltaba en la vida era un duelo a muerte entre dos De Niros.
Barry Levinson, antaño el rey Midas de los dramas inteligentes, parece haber perdido su toque de oro. Desde La cortina de humo en 1997, su cine de estudio no ha brillado precisamente. Quizá debió quedarse en la televisión, donde firmó la notable You Don’t Know Jack en 2010.
