Sean Penn ha vuelto a encender la polémica.
En una reciente entrevista en The Louis Theroux Podcast, el actor doblemente oscarizado ha afirmado que volvería a trabajar con Woody Allen “sin dudarlo”, dejando claro que las acusaciones de abuso sexual contra el cineasta no le generan confianza. Allen dirigió a Sean Penn en Acordes y desacuerdos (1999), papel por el que el actor recibió una nominación al Óscar.
“Me encanta esa película. Si fuera el proyecto adecuado, trabajaría con él de inmediato”, dijo Sean Penn. Pero sus declaraciones no se quedaron ahí: cuestionó abiertamente la credibilidad de quienes han acusado a Allen, entre ellos su hija adoptiva Dylan Farrow, y el periodista Ronan Farrow. “No confiaría en esa gente ni una moneda”, afirmó.
Más que una nota disonante
Sean Penn fue más allá al relativizar los hechos: “No conozco a ningún psicólogo que diga que alguien comete un acto así sólo una vez en la vida. No digo que lo sepa todo, pero hay que separar los hechos del ruido”.
Al ser interpelado sobre la relación de Woody Allen con mujeres más jóvenes, Sean Penn esquivó la controversia con una frase que dará que hablar: “El tema del consentimiento post-pubertad es otra conversación”. En ese punto, subrayó que el director nunca ha sido condenado: “No ha sido declarado culpable, así que yo lo tomo como inocente”.
Las palabras de Sean Penn llegan en un contexto en el que Woody Allen lleva años sin trabajar en Hollywood, desde que las acusaciones volvieron a salir a la luz en plena ola del movimiento #MeToo en 2018.
La defensa de Allen por parte de Sean Penn no es la primera ni será la última, pero sí vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto el talento borra la sombra? En esta sinfonía de opiniones encontradas, Penn ha elegido claramente su nota.
