Wes Anderson lo ha dicho sin rodeos: “Vi imágenes de sus películas y pensé: eso es lo que quiero ser”.
El autor de la recién estrenada La trama fenicia ha rendido homenaje público a Satyajit Ray, el maestro del cine indio, en un encuentro celebrado en Cannes junto a la actriz Sharmila Tagore y el conservador Shivendra Singh Dungarpur, con motivo de la restauración de Aranyer Din Ratri (Días y noches en el bosque), uno de los títulos clave del director bengalí.
Wes Anderson descubrió el cine de Ray en Texas, cuando era apenas un adolescente y encontró una copia de Teen Kanya en un videoclub. “No sabía nada de él, ni siquiera cómo pronunciar su nombre. Pero me atrapó”, confesó. A partir de ahí, su fascinación creció con La canción del camino y el resto de la trilogía de Apu, aunque las copias disponibles entonces eran de baja calidad.
Con el paso de los años, Wes Anderson no solo ha adoptado algunas técnicas del cine de Satyajit Ray —como el uso del encuadre simétrico, el humor seco o la sensibilidad para los detalles cotidianos—, sino que ha llegado a replicar escenas completas. “Robé el juego de la memoria de Días y noches en el bosque para Asteroid City. Después, mi familia empezó a jugarlo también”, contó entre risas.
Pero más allá de la forma, lo que más le impactó de Satyajit Ray fue su calidez como narrador. “Puedes sentir su gentileza en cada plano”, explica Wes Anderson. Un tono íntimo y humano: “Nunca imponía. Se acercaba, bajaba la voz y susurraba lo que quería. Incluso con los niños era así”.
El legado de Satyajit Ray —director, guionista, montador, diseñador, músico y hasta operador de cámara— continúa vivo no sólo en las salas, sino también en cineastas de todo el mundo. Wes Anderson lo resume sin ambages: “Ray trabajaba de forma independiente, con inteligencia y sensibilidad. Si puedo parecerme a alguien, quiero parecerme a él”.
