Hollywood ha perdido una de sus voces más inconfundibles. Michael Madsen, conocido por sus papeles de tipo duro en "Reservoir Dogs", "Kill Bill" y decenas de películas más, ha muerto a los 67 años tras sufrir lo que parece haber sido un paro cardíaco. Fue hallado sin vida en su residencia de Malibú el jueves por la mañana.
Su hermana, la actriz Virginia Madsen, ha hecho pública una despedida tan poética como desgarradora. “Mi hermano Michael Madsen ha dejado el escenario”, escribió en un comunicado. “Era trueno y terciopelo. Travesura envuelta en ternura. Un poeta disfrazado de forajido. Un padre, un hijo, un hermano, marcado por la contradicción, templado por un amor que dejaba huella”.
“Medio leyenda, medio nana”
Más allá del icono cinematográfico, Virginia Madsen recordó al hombre de carne y hueso: “No lloramos a una figura pública ni a un mito. Lloramos a sangre, sudor y corazón feroz. A quien vivió a gritos, brillante y medio en llamas. A quien nos deja ecos —roncos, brillantes, irrepetibles— medio leyenda, medio nana”.
La actriz también compartió su dolor íntimo: “Echaré de menos nuestras bromas secretas, las risas inesperadas, el sonido de su voz. Extraño al niño que fue antes de convertirse en leyenda. Echo de menos a mi hermano mayor”.
Michael Madsen estaba trabajando en un nuevo libro titulado Tears For My Father: Outlaw Thoughts and Poems, que será publicado póstumamente. Él y Virginia aparecieron juntos en Being Michael Madsen (2007), sátira sobre la fama en la que ambos se interpretaron a sí mismos.
Ahora, el cine pierde una de sus miradas más intensas y una voz que parecía rasgar la pantalla.
