Se confirma que tanto "Una batalla tras otra" como el resto de películas originales para público adulto están teniendo dificultades para encontrar público en los cines.
Según un informe de Variety, títulos recientes como Roofman: Un ladrón en el tejado debutaron con apenas 8 millones de dólares, Kiss of the Spider Woman, el musical de Jennifer Lopez que costó más de 34 millones, apenas logró 850.000 dólares en su estreno. Sin embargo, el caso más destacado es el de Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson.
Protagonizada por Leonardo DiCaprio y habiendo cosechado buenas críticas, la película se ha convertido en la prueba definitiva de lo que significa el éxito en 2025: es aclamada, pero financieramente es un desastre.
La cinta costó más de 130 millones en producción y 70 millones en promoción, y las ventas de entradas suelen dividirse a partes iguales entre los estudios y los cines. Además, Leonardo DiCaprio suele recibir un porcentaje de la taquilla desde el primer dólar, lo que implica que Warner Bros. recupera menos dinero antes de cubrir sus costes.
A pesar de esto, Una batalla tras otra está considerada una de las mejores películas del año y se perfila como fuerte contendiente para los Oscar, con posibles nominaciones que podrían llegar entre 10 y 12 y opciones reales de victorias importantes.
La situación refleja un cambio en los hábitos de los espectadores: tras la pandemia, el acortamiento de los estrenos teatrales ha condicionado al público a esperar los lanzamientos en casa, afectando la taquilla de los filmes más “intelectuales” o ambiciosos.
El verdadero milagro, según el informe, es que Warner Bros. permitió a Paul Thomas Anderson hacer una película tan ambiciosa, extraña y personal. Una batalla tras otra podría perdurar como obra de arte, aunque en términos de números, sea considerada un fracaso financiero según los estándares de Hollywood.
