La campaña para los Oscar de "Marty Supreme", una de las aspirantes más comentadas de la temporada de premios, sigue dando titulares.
En esta ocasión ha sido Kevin O’Leary, uno de sus protagonistas, quien ha desatado la polémica al afirmar que la producción de Marty Supreme “desperdició millones” de dólares al contratar extras humanos en lugar de recurrir a la inteligencia artificial.
El inversor y ahora actor asegura que “casi todas las escenas tenían hasta 150 figurantes, que pasaban 18 horas despiertos, vestidos y moviéndose en segundo plano”, lo que, según él, supuso un gasto innecesario. “¿Por qué no usar programas de IA en su lugar? No son los actores principales, sólo están ahí de fondo”, argumentó. O’Leary, conocido por su participación en el programa Shark Tank, defendió que el uso de tecnología digital permitiría abaratar enormemente los rodajes. “Ese mismo director, en lugar de gastar 90 millones, podría haber hecho dos películas por 35 millones cada una”, añadió.
El actor mencionó incluso a Tilly Norwell, una intérprete completamente generada por ordenador, como ejemplo de la nueva era digital: “No existe, pero es una gran actriz. Puede aparecer a cualquier edad, no necesita comer y trabaja 24 horas al día. Los sindicatos están que arden, pero creo que en algunos casos, como el de los extras, debería permitirse. No se nota la diferencia. Pon 100 Tilly Norwells y listo”.
El comentario ha reavivado el debate sobre el uso de la inteligencia artificial en el cine y el futuro de los figurantes humanos, un asunto especialmente sensible tras las recientes huelgas en Hollywood por los derechos laborales y la protección de la imagen digital de los intérpretes. Marty Supreme, protagonizada por Timothée Chalamet y Gwyneth Paltrow, ya había llamado la atención por su peculiar campaña promocional: Chalamet publicó en redes un vídeo surrealista con figuras de calabaza jugando al ping-pong, mientras Paltrow comentaba entre risas sus “escenas de sexo agradables” y definía los besos con su joven compañero como “coreografía de lengua”. Aún sin haberse estrenado, la película se ha convertido en uno de los fenómenos mediáticos del año, con un despliegue publicitario tan caótico como fascinante.
