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Biografía

Timothée Chalamet

Timothée Chalamet

24 años

Timothée Chalamet

Nació el 27 de Diciembre de 1995 en Nueva York, EE.UU.

Premios: 0 Oscar (más 1 nominaciones)

2017, una odisea actoral

28 Diciembre 2017

Su carrera no ha hecho más que empezar, pero el viento sopla a su favor, pues con apenas 22 años puede hacer papeles más juveniles, pero siempre con rasgos problemáticos y de complejidad, que atraen la atención de los directores más inquietos. Pues su rostro para ideal cara a transmitir dulzura, encanto y fragilidad.

Aunque nacido en Nueva York, en 1995, su nombre y apellido delatan su origen francés. En efecto, su padre, editor de Unicef, procede de Francia, mientras que su madre, bailarina y experta en el negocio inmobiliario, es judía de origen ruso. Curiosamente, en su familia está muy presente el gusanillo artístico y más específicamente cinematográfico: su abuelo, Harold Flender, es guionista, su tío, Rodman Flender, director, y comparte profesión interpretativa con su hermana Pauline.

Con tal panorama, no es de extrañar que sus estudios y primeros pasos profesionales hayan ido desde el principio en esta dirección. De modo que se paseó por las aulas del Instituto de Música y Artes Interpretativas LaGuardia, donde coincidió con Ansel Elgort. También durante un tiempo estudió en la Universidad de Columbia, siguiendo el consejo de Claire Danes. Además habla francés e italiano, y amante de la música, domina el piano y la guitarra. El rodaje de algunos spots comerciales, y el paso por la escena teatral, le familiarizaron con las cámaras y la composición de personajes distintos de sí mismo. La televisión, obligada escuela de aprendizaje, le requirió en las series Ley y orden y Homeland.

Desde el principio de su carrera fílmica se ha codeado con cineastas interesantes. Debutó en las películas con Hombres, mujeres & niños (2014), de Jason Reitman, y fue el hijo adolescente de Matthew McConaughey en la odisea espacial de Christopher Nolan Interstellar ese mismo año.

Pese a que eran producciones de Hollywood, Chalamet llamó la atención entre los cineastas indies, y fue requerido para cintas como Retales de una vida (Pamela Romanowsky, 2015), donde era el escritor Stephen Elliott de joven, el personaje adulto lo interpretaba James Franco. En 2016 era un adolescente de instituto en la road movie Miss Stevens.

El año de la eclosión de Timothée es sin duda 2017, pues se lo rifan en títulos indie de prestigio. Curiosamente tanto en Call Me By Your Name (Luca Guadagnino) y Lady Bird (Greta Gerwig), interpreta a un joven bisexual. En el primer caso se enamora de un doctorando, Armie Hammer, que se aloja en la casa familiar, su padre le dirige la tesis. En el otro, es el primer interés amoroso de Saoirse Ronan, hasta que descubre su inesperada inclinación gay. Además, ha rodado el western Hostiles.

Está claro que este actor de altura, más de metro ochenta, no teme los personajes complejos y problemáticos, pues sus nuevos proyectos son Beautiful Boy (2018), donde es alguien con adicción a las drogas, mientras que Woody Allen le ha escogido para A Rainy Day in New York (2018).

Oscar
2018

Nominado a 1 premio

Filmografía
The French Dispatch

2020 | The French Dispatch

Mujercitas

2019 | Little Women

“Mujercitas”, la novela de Louisa May Alcott, ha resistido de modo maravilloso el paso del tiempo. Lo demuestran las numerosas adaptaciones cinematográficas a las que ha dado lugar, incluida la que nos ocupa, de cuyo guion y dirección se ha ocupado una mujer, Greta Gerwig que confiesa una especial deuda de gratitud, su dedicación artística la debe en parte a la obra de Alcott. De hecho el film, que muestra a una Jo March mujer fuerte y escritora, reflejo de Alcott, también reverbera en la propia trayectoria de Gerwig. El espectador que dude en acometer el visionado de esta película debería renunciar a los prejuicios, tal vez alimentados por una palabra en desuso –nadie habla de “mujercitas” en sus conversaciones en los tiempos que corren–, que puede sonar a ñoñería, pero que en realidad es muy hermosa, pues alude a niñas, adolescentes, que se están convirtiendo en mujeres adultas que toman sus propias decisiones. Quizá uno de los momentos más tiernos de Mujercitas es aquel en que el señor March, recién regresado de la guerra, se refiere a sus hijas como “mis mujercitas”. La trama transcurre básicamente en dos tiempos que se alimentan e influyen reciprócamente. Por un lado tenemos a las hermanas March ya convertidas en una mujercitas, cada una viviendo su vida: Jo vive en Nueva York, desarrollando su talento literario con relatos para la prensa; Meg se ha casado con un maestro, y lleva una vida modesta con sus dos niños; Amy ha viajado a París con su tía solterona, buscando encontrar un buen partido matrimonial; y Beth ha quedado en el hogar familiar, debido a su frágil salud. Las vicisitudes en este marco temporal, se entrelazan con las del pasado, cuando las cuatro hermanas viven con su madre Marmee, pasando con alegría y paz las estrecheces y penurias que tocan, y compartiendo con los más necesitados lo poco que tienen, el padre está en el ejército, son los tiempos de la guerra de secesión; son momentos de crecer y forjar el carácter, de desarrollar su imaginación con obras de teatro compuestas por Jo, y de comenzar a interesarse por los chicos, empezando por Laurie, el nieto y único heredero del vecino señor Dashwood. En tiempos de empoderamiento y lucha por los derechos de la mujer, se advierte con claridad meridiana que Alcott se adelantó a su tiempo con esta obra donde son ellas las más fuertes. No hace falta forzar mucho el original para mostrar mujeres independientes, con ilusiones y metas que persiguen con denuedo, también reconociendo con realismo las limitaciones sociales. Pero quizá vale la pena subrayar cómo en tiempos en que en aras a objetivos profesionales y de tocar poder, muchas mujeres se dejan el alma en el camino, Gerwig recuerda las satisfacciones que ofrece una vida familiar plena, madres y hermanos a los que querer, la aventura de fundar un nuevo hogar: metas que pueden y deben ser compatibles con una carrera laboral, que no debería ser una losa que aplasta todo lo demás. Y también se habla de la importancia de la educación en virtudes, encantadora Marmie de Laura Dern, que tiene su contrapunto en su hermana solterona rica de Meryl Streep. La directora sabe plasmar en la pantalla el gozo grande de querer y ser querido incondicionalmente. Tiene mucho mérito que Gerwig vuelva a abordar una historia que tan gratos recuerdos ofrece a sus admiradores, y que lo haga sin rutina ni cansinismos, con mirada personal y fiel. Sus más de dos horas se pasan en un santiamén, pues la narración es agilísima, por su acertada estructura de guion, y una interpretaciones de ensueño, incluso de los personajes más secundarios, aquí la tentación es ofrecer la lista completa del reparto, y cantar las virtudes de todos, pero en fin, destaquemos quizá a Saoirse Ronan y Timothée Chalamet, por aquello de que repiten con la directora tras hacer Lady Bird. Además es preciosa la dirección artística, la fotografía, el vestuario y la banda sonora, obra del compositor del momento, Alexandre Desplat.

8/10
The King

2019 | The King

Enrique, o más abreviadamente, Hal, debería ser el heredero del trono de Inglaterra, pero al rey, su tiránico padre Enrique IV, no le agrada el carácter indolente y juerguista del joven, ni tampoco que desapruebe el modo que en que conduce los asuntos de estado, sin pensar nunca en las personas. Por eso ha decidido que le suceda su otro hijo, Thomas. Sin embargo los planes del moribundo monarca se torcerán, así como también la idea de Hal de llevar una vida disipada con sus amigos. A Enrique le toca inesperadamente ejercer la función real, lo que supone asunción de responsabilidades. Y con sorprendente madurez, se marca como objetivo prioritario la paz, hasta el punto de no responder a las provocaciones de Francia. Pero cuando se descubre un complot para asesinarlo de la nación vecina, Enrique no tiene otro remedio que montar una expedición de castigo, donde la diferencia de fuerzas juega en su contra. Producción de Plan B, la productora de Brad Pitt, y la segunda para Netflix con David Michôd como director, tras Máquina de guerra. Ayudado Michôd en el guion por el también actor Joel Edgerton, se marca el objetivo de ser fiel a los hechos históricos más sobresalientes de Enrique V de Inglaterra, que reinó de 1413 a 1422. Lo cual no quita para que su narración aproveche la estructura dramática ideada por William Shakespeare en la narración de las andanzas del monarca; de algún modo sigue la senda de Gabriel Axel, que quiso mostrar los hechos reales que habían dado lugar a “Hamlet” en su film La verdadera historia de Hamlet, Príncipe de Dinamarca. El inconveniente de este enfoque es que en el camino se queda la magia del poderoso texto del bardo inglés. Para entendernos, la arenga de Enrique V a sus hombres antes de la batalla de Agincourt, a pesar de que se le intenta imprimir un aire épico de gran elocuencia, palidece en la comparación con el discurso shakespereano. Además, después del hito bélico, la cinta se desinfla un tanto, con una coda acerca de quién estaba detrás de la supuesta provocación francesa a la que le falta garra, y que parece introducida para conceder importancia al único rol femenino de entidad del film. Señalado esto, hay que reconocer el enorme esfuerzo de producción del film, que sabe explicar la estrategia militar en el campo de batalla, aprovechando que el terreno se ha convertido en un lodazal, que da lugar a escenas muy vistosas, o nos presenta un sorprendente cuerpo a cuerpo entre dos combatientes ataviados de armadura, a guantazo limpio. Y hay ideas curiosas como la de imaginar a Falstaff, a quien estamos acostumbrados a ver como alguien divertido, ingenioso y frívolo, como un inesperado consejero de Enrique V, todo lo que dice respira sentido común y lealtad a su amigo convertido en rey, a pesar de haber sido antes compañero de francachelas. El joven Timothée Chalamet confirma que es uno de los actores jóvenes más prometedores del momento, a su Enrique V le concede gran dignidad; en cambio, el delfín francés de Robert Pattinson tiene un punto grotesco, aunque habrá quien disfrute con su interpretación. El film dispone de un buen reparto, con acertados secundarios, entre ellos Edgerton como Falstaff.

6/10
Beautiful Boy. Siempre serás mi hijo

2018 | Beautiful Boy

Primera película hollywoodiense del belga flamenco Felix Van Groeningen, que logró sorprender en 2012 con Alabama Monroe, película con la que Beautiful Boy tiene bastantes puntos en común, una suerte de narración desestructurada, con elementos impresionistas del pasado, y el dolor de unos padres por los padecimientos de sus hijos. Basada en hechos reales, narrados en dos libros por uno de sus protagonistas, el periodista David Sheff, describe la adicción de Nic Sheff, su joven hijo, a todo tipo de drogas, y sus esfuerzos por desengancharse. Una lucha de años, donde su padre, divorciado y vuelto a casar, con dos hijos del nuevo matrimonio, presta toda su ayuda, sufriendo hasta la extenuación. La película tiene fuerza, y todo el reparto está espléndido, aunque es obligado destacar a Steve Carell y Timothée Chalamet, padre e hijo, muy convincentes, el primero en su rol de padre preocupado que se siente impotente, y el otro como drogadicto que quiere pero no puede vencer su adicción, también están muy bien Amy Ryan y Maura Tierney, aunque su presencia e importancia es menor. La inclusión en roles secundarios de Timothy Hutton como médico asesor de David –que era un hijo necesitado de ayuda al que su padre no lograba acceder en Gente corriente– y de Andre Royo como padrino del hijo que busca desengancharse –era el confidente que se movía entre camellos de The Wire–, puede interpretarse como singular subtexto del film. El principal problema del film, que no pueden ocultar esas vueltas al pasado como fogonazos, es que la trama no deja de resultar algo lineal y repetitiva, “recaída y recuperación”, se nos dice explícitamente, con lo que sólo cabe jugar con la idea de que el pozo es cada vez más profundo, y puede llegar el momento en que el enfermo no pueda salir de él. Además, se acaba tensando demasiado la cuerda de jugar la carta de la dureza, evitando los buenismos, con la sensación de que el amor y estar ahí no basta para ayudar al ser querido a vencer su dependencia de las drogas, de modo que un pasaje en que la madre del chico llama a su ex marido, con la reacción de éste, no acaba de encajar de todo en lo que hemos visto hasta ese momento.

6/10
Día de lluvia en Nueva York

2018 | A Rainy Day in New York

Gatsby (Timothée Chalamet) y Ashleigh (Elle Fanning) son novios, estudiantes en una pequeña universidad. Ella proviene de Tucson, Arizona, mientras que él es un niño bien de Nueva York. Ambos harán un viaje relámpago a Manhattan con motivo de una entrevista que Ashleigh ha concertado con un prestigioso director de cine y que publicará en el periódico de la universidad. Aunque la cita iba a durar tan sólo una hora, las cosas se complican y cada uno acabará pasando el día por su cuenta. Tras dar rienda suelta a su pesimismo en Wonder Wheel el gran Woody Allen regresa a su faceta más ligera y menos molesta para las mentes poco cínicas, una de esas fruslerías románticas que tanto le gustan al genio de Nueva York y que acostumbra a intercalar en medio de sus dramas y de otras películas humorísticas que destilan mayor acidez. Por supuesto, eso no significa que abandone su particular toque crítico y que desborde talento con sus continuos diálogos y sus divertidas réplicas, tan mordaces y agudas, en ocasiones tan picantes, a veces tan desternillantes. Vuelve el cineasta a tocar el mundo de los artistas y más concretamente el del cine, temas que inundan su filmografía, en ocasiones de modo más directo como en Desmontando a Harry, Un final Made in Hollywood o Café Society. Aquí, el pretexto –la jovencita reportera que espera realizar su primera entrevista de éxito– le sirve a Allen para poner a los cineastas –un director, un guionista, un actor– a caer de un burro, personas inseguras que lejos de la pantalla dan bastante pena y resultan vulgares, aunque deslumbren con su fama a incautas universitarias del medio oeste. Por contra se situaría el lado más reflexivo e inconformista de Gatsby, neoyorquino pintoresco (como dice su novia), un tipo desconcertado con la vida que le ha tocado vivir y que descubrirá que no es oro todo lo que reluce en las clases altas y forradas de dinero, incluida su propia familia. Un poco de maldad no podía faltar. La puesta en escena de Día de lluvia en Nueva York es inconfundiblemente alleniana, estampas idílicas de impecable fotografía, escenas completamente definidas, con gusto clásico por la cámara fija o con movimientos elegantes y sutiles que siguen a los personajes (magnífica la escena inicial) mientras escuchamos ese sempiterno sonido de las techas del piano, sobre todo en este caso los saltarines acordes jazzísticos de Erroll Garner. Pero especialmente estamos aquí ante el Woody Allen de los diálogos continuos, llenos de humor, de las conversaciones y flirteos rápidos, con personajes que hablan y hablan y hablan, con continuas citas a autores, directores, pintores, cine clásico, etc., todo un compendio cultural. El variado reparto está muy ajustado, con grandes nombres que apenas tienen unas líneas de guión y otros más jovencitos que hacen un trabajo espléndido (impresionante en verdad Elle Fanning) y que sirven para demostrar una vez más la maestría de Woody Allen como director de actores. Y por supuesto destila el conjunto una querencia y romanticismo por Nueva York que se echaba de menos. Para Allen un día en la Gran Manzana puede cambiarte la vida.

6/10
Hostiles

2017 | Hostiles

1892. Antes de licenciarse del ejército, el capitán Joseph J. Blocker es asignado para una misión sumamente desagradable para él: debe trasladar al jefe cheyenne Halcón Amarillo hasta su tierra de origen en el norte, pues se encuentra gravemente enfermo y ha pedido morir allí. Este indio fue responsable de crueldades inenarrables de las que Blocker fue testigo y sus manos torturaron y mataron a varios de sus compañeros. Al poco de comenzar el viaje se sumará a la pequeña comitiva una joven viuda que acaba de perder a su familia a manos de los indios. Extraordinario western crepuscular escrito y dirigido por Scott Cooper, un cineasta que confirma definitivamente que se ha ganado un lugar entre los más prestigiosos de la actualidad, gracias este film y a otras películas como Corazón rebelde o Black Mass. Presenta uno de esos westerns duros y realistas que adopta ese tipo de atmósfera y de hondos conflictos que en los últimos años están revitalizando un género que se niega a desaparecer. Aquí tenemos a un personaje principal magnífico, un hombre curtido en mil batallas y dolores, en sinsabores e injusticias, pero que dentro de esa piel curtida por cientos de atrocidades (también por supuesto las cometidas por él), aún conserva una humanidad de oro bruñido. Presenta el guión el viaje de redención de varias personas que geográficamente les lleva desde Nuevo Mexico hasta Montana, pero a la vez es un largo y emotivo adiós pues ejemplifica el único fin posible de una época llena de violencia y hostilidades entre blancos e indios, algo que no se arregla saldando deudas, ni reclamando justicias, pues ambos bandos saben que son culpables. Está bien resuelto el progreso interior de Blocker, así como la evolución del personaje de Rosalee Quaid, cuyas primeras apariciones en pantalla rompen el corazón. Destaca en Hostiles sin duda la falta de maniqueísmo en los caracteres, también a la hora de juzgar a blancos y pieles rojas, a la vez que se agradece una decidido, aunque costoso, rechazo del cinismo y la autocompasión, que en más de un personaje puede acabar derivando en desesperación. Visualmente la película es preciosa, aunque áspera, a un tiempo violenta y reflexiva, y expresa la odisea india con esa fotografía límpida de las grandes llanuras tan propias del western, con una ajustada banda sonora de Max Richter. Espléndido trabajo, por otra parte, del elenco de actores, encabezados por un soberbio Christian Bale, que repite trabajo con el director tras La ley del más fuerte. Al mismo nivel de calidad está la estremecedora composición de Rosamund Pike.

8/10
Call Me by Your Name

2017 | Call Me by Your Name

1983. Lánguidas vacaciones estivales en un pueblo del Norte de Italia. Elio, un joven de 17 años que estudia música, es testigo de cómo un año más su padre, profesor universitario, acoge en la casa de campo a un postgraduado que está haciendo su doctorado. En esta ocasión se trata del apuesto Oliver, de 24 años, al que Elio debe ceder su habitación, y por cuya presencia se sentirá atraído y perturbado, un confuso manojo de sentimientos en que conviven el enamoramiento homosexual, la conciencia de gustar a una chica de su edad, Marzia, los juegos eróticos y las perversiones sexuales. Adaptación de una novela del académico y escritor André Aciman, el guión lo firma James Ivory, y aunque inicialmente se suponía que la película la iban a codirigir él y el italiano Luca Guadagnino, al final es sólo éste quien ha dado las órdenes detrás de la cámara. Ya antes Ivory había tratado la cuestión gay en Maurice, y Guadagnino sigue la senda academicista de éste, aunque quizá sabiendo que este calificativo maldito podía perseguirle, intenta algunas soluciones esteticistas menos convencionales. La trama de un sublimado amor homosexual entre un adulto y un menor de edad, ante la mirada de unos padres que dejan que las cosas discurran, se presta inevitablemente y con razón a la polémica. Pues aunque no se ocultan el desconcierto y sufrimiento de Elio, el planteamiento que subyace en el film es el de una tramposa defensa a ultranza del individualismo, que lleva a cada uno a tomar sus propias decisiones libremente y sin interferencias: si uno se equivoca, que cargue con las consecuencias, al menos habrá hecho lo que deseaba. Y en tal sentido la educación parece reducirse a proporcionar un bagaje de cultura y conocimientos, pero falta el legado mucho más valioso de un sentido moral, la responsabilidad ante las propias acciones y las consecuencias que tienen en los otros tienen en el film una importancia muy relativa. Película larga, muy larga, reiterativa quizá para que todo rezume de languidez y sensualidad, con una concepción paupérrima del amor, funciona medianamente en sus propósitos durante el primer tramo, pero cuando la relación entre los dos protagonistas va a mayores, resultan difíciles de aceptar el modo que en que evoluciona Elio, y la intención aleccionadora de cómo deberían comportarse unos padres ante la afectividad agitada de su hijo, todo ello se encaja artificialmente con calzador. Los actores, Armie Hammer y Timothée Chalamet, no desentonan porque se pliegan a la consigna de modos suaves, nunca hay irritación y conflicto en su relación, sus escenas parecen concebidas como un “prueba y que la pieza encaje”.

4/10
Lady Bird

2017 | Lady Bird

Una película agridulcemente nostálgica, sobre la época de instituto y el ingreso en la mayoría de edad, escrita y dirigida por Greta Gerwig. Presenta algunos evidentes rasgos autobiográficos, la cineasta nació en Sacramento, su madre era enfermera, y creció en un singular ambiente religioso antes de su mudanza a Nueva York, entre otras cosas que comparte con la protagonista, Christine McPherson, que se ha autobautizado como “Lady Bird”. Lady Bird tiene 17 años –los mismos que la protagonista de Al filo de los diecisiete, un film cortado por patrón parecido al que nos ocupa–, es su último año escolar. Su sueño sería estudiar en una de las universidades de postín de Nueva York, pero la humilde condición familiar –su madre, enfermera, se desloma trabajando, su padre está en paro, ella asegura que “nací en el lado equivocado de la vía” en Sacramento– apunta a una universidad local como su destino más probable. Esto la enerva, porque ella es inteligente, independiente e inconformista. Estudia en un colegio católico, y todo lo cuestiona, frecuentemente los profesores, también monjas y curas, deben llamarle la atención. Tiene una muy buena amiga, Julie, aunque intenta entrar en el círculo de una compañera cool de alcurnia, Jenna. A esto se suman las primeras experiencias románticas, en que los chicos pueden decepcionar por su insinceridad, ya sea porque ocultan su inclinación sexual, o por una pedantería donde se ausenta el amor. Herwig articula una película en línea con el cine “indie”, fresca, y que evita casi siempre los simplismos. Atrapa los sentimientos de lo que es una etapa siempre problemática, la adolescencia, pero abre el lienzo de Lady Bird, mostrando además muy bien problemas de los adultos, incluidas la necesidad para una madre de inculcar disciplina, aunque aquello no caiga simpático, las depresiones y frustraciones que afectan a los mayores, pero donde también hay espacio para el buen humor o las salidas inesperadas de quien cabía esperar como mínimo una regañina; observar y asimiliar la realidad que le rodea contribuirá positivamente a que la protagonista madure, y también las personas de su entorno crecerán con ella. Especialmente importante en la narración es la relación madre-hija, creíble y conmovedora. La cineasta mira con añoranza y cariño el ambiente del colegio católico, pero, al estilo de la irlandesa Sing Street, se nota que es una mirada algo externa, desde fuera, Herwig no ha interiorizado del todo las convicciones que sostienen la institución donde estudia la protagonista, aunque percibe su fuerte atractivo. Y algo queda, ella ha declarado, por ejemplo, que una historia como las negaciones de Pedro, el perdón del Señor y la contrapartida de su triple confesión de fe tras la resurrección siempre le ha acompañado. Sea como fuere, en el film incide en algunas buenas vibraciones, experiencias positivas, como la de la monja que sabe aceptar una broma  –la octogenaria Lois Smith–, o la del sacerdote que muestra su fragilidad, todos somos humanos, gozamos pero también sufrimos; también, en otro orden, pequeñas gamberradas inocentes, como darse un festín con las formas sin consagrar para la misa; o el rifirrafe con una señora que viene a dar una charla sobre el aborto. Por eso, también en lo relativo a las relaciones sentimentales, la mirada es algo chata, se muestran esas experiencias precoces como algo poco menos que inevitable, lo que, como mínimo, resulta cuestionable. Saoirse Ronan demuestra una vez más ser una grandísimas actriz, da el pego como colegiala, aunque tiene ya 23 años. Todos los secundarios están muy bien, es Lady Bird una de esas películas en que se mima a los personajes, no los hay pequeños; pero puestos a destacar a algunos actores, nos quedamos con Laurie Metcalf, la madre, y Stephen Henderson, el cura que lleva la actividad de teatro. Pero, insisto, todo el reparto es maravilloso.

8/10
Hot Summer Nights

2017 | Hot Summer Nights

Miss Stevens

2016 | Miss Stevens

Navidades, ¿bien o en familia?

2015 | Love the Coopers

Charlotte y Sam Cooper han decidido poner punto final a su matrimonio, por una disputa referente a un viaje, pero deciden no hacer pública su decisión hasta una vez celebrada la Nochebuena con todos los suyos. Éstos preparan el encuentro con desigual entusiasmo... El título en español, Navidades, ¿bien o en familia? (traducción libre de Love the Coopers) deja bastante claro lo que se va a ver, la enésima sucesión de problemas y fricciones con los más cercanos, toneladas de cinismo de acuerdo con los tiempos que corren, y una constatación final de la (obvia) necesidad de unidad con los parientes, por encima de cualquier desavenencia. De la misma forma, esta cinta navideña ultratópica, en la que el perro ejerce como narrador, no llega a ser "perfectamente imperfecta", como se califica a la familia a lo largo del metraje, y también tiene aciertos dentro de sus errores. Sobran algunos toques escatológicos, y algún sentimentalismo facilón. Pero la realizadora Jessie Nelson, que no volvía a dar un golpe de claqueta desde Yo soy Sam, de 2001, apoyada en un guión del especialista en comedias románticas Steven Rogers (Kate & Leopold, Postdata: Te quiero) se arriesga a combinar la comedia con toques dramáticos, incluso reduciendo el ritmo en sucesiones de diálogos entre dos personajes (el anciano y la camarera, el soldado conservador y la rebelde, el policía y la mujer a la que acaba de detener), momentos en que el film gana bastante en intensidad, y muestra lo que podría haber sido, y que por desgracia no llega a rematar. También el reparto se puede calificar como irregular, pues casan bastante bien las 'parejas' Amanda Seyfried-Alan Arkin (lo mejor del film), o Diane Keaton-John Goodman, pero a una estupenda Olivia Wilde le habría hecho falta enfrente un actor de mayor entidad que el irregular Jake Lacy, en una subtrama de amor entre un republicano y una demócrata por otro lado bien resuelta, mientras que una correcta Marisa Tomei se resiente de tener como 'partenaire' a un Anthony Mackie que no acaba de dar con el personaje.

5/10
Retales de una vida

2015 | The Adderall Diaries

One and Two

2015 | One and Two

Interstellar

2014 | Interstellar

Un futuro de tintes apocalípticos, no muy lejano. Los habitantes de la Tierra han abusado de los recursos naturales, el clima ha cambiado y la mayor parte de la población ha debido reciclarse como granjeros, para producir alimentos que les permitan subsistir, enfrentados a plagas y tormentas de polvo. Es el caso de Cooper, antiguo astronauta, viudo, que vive con su anciano padre y dos jóvenes hijos, el adolescente Tom, que se siente cómodo como futuro granjero, y la niña Murph, soñadora como su padre. Unos extraños mensajes codificados de los "fantasmas", como los llama Murph, conducen a Cooper a unas instalaciones secretas de la NASA. Allí su antiguo mentor, el profesor Banks, trabaja en el proyecto Lazarus, un viaje interestelar a mundos lejanos a través de un agujero de gusano, donde tres planetas con características similares a la Tierra podrían asegurar el futuro de la humanidad. Ambiciosa cinta épica de ciencia ficción, de amplio y espectacular lienzo, dirigida por Christopher Nolan, coescrita con su hemano Jonathan, y coproducida con su esposa Emma Thomas. Plantea una situación en que existe el riesgo serio y real de que desaparezca la humanidad, y con tal premisa apunta a una historia de coraje y sacrificio, donde el protagonista Cooper, en compañía de un equipo de científicos, deja atrás a su familia en la Tierra para embarcarse en una arriesgada misión de final incierto, que puede suponer no volver a ver a los seres queridos. De este modo se juega con la dicotomía del bien común, el futuro del ser humano, frente a las obligaciones más inmediatas, que se refieren, sobre todo, a unos hijos que necesitan tener cerca a un padre que cuide de ellos. De modo que los planteamientos de responsabilidad social y de fidelidad a la vocación científica, podrían ser razones que el corazón no entiende, por lo que no aparece tan claro el lugar donde deberían depositarse las prioridades. Resulta evidente la deuda de los Nolan con 2001: Una odisea del espacio, el film bebe de esta fuente –el viaje interestelar, el robot, las instalaciones espaciales, el uso del sonido y el silencio, algunas especulaciones filosóficas...–, pero con personalidad propia, y con un deseo más consciente de entregar un gran espectáculo capaz de conectar con el gran público y dejarle boquiabierto, sin dejarle necesariamente incómodo y hasta irritado, como podía ocurrir en el caso de Stanley Kubrick. Aquí los dramas humanos son nítidos y es muy importante el concepto de familia, al estilo, salvando todas las distancias, de El árbol de la vida de Terrence Malick, film con el que comparte a una estupenda actriz, Jessica Chastain. En cuanto al "ropaje" científico, se cuida para que ideas como el viaje a grandes distancias en el espacio y el modo en que pasa el tiempo resulten verosímiles. No deberían estas líneas privar al espectador de las sorpresas que depara el film, en torno sobre todo a las ideas de supervivencia y amor, motores potentes para sobreponerse a las situaciones de peligro. Apuntemos sólo la grandeza visual de las imágenes que aporta Nolan, ya sean del espacio exterior, en línea con Gravity, ya sean las de los nuevos mundos por explorar. Aunque la duración del film se acerca a las tres horas, éstas nunca se hacen largas, hay emoción por lo que será de los protagonistas y el deseo de que la humanidad sea capaz de afrontar los desafíos que la vida le pone inevitablemente por delante. Hay un gran acierto en el reparto, donde el peso narrativo recae en un Matthew McConaughey que definitivamente ha venido para quedarse en la primera fila de los grandes actores hollywoodienses. Pero están muy bien el resto, Anne Hathaway, la citada Chastain, y el gran elenco de secundarios, desde los conocidos Michael Caine, John Lithgow, Ellen Burstyn, Wes Bentley, Topher Grace, David Oyelowo, Matt Damon y Casey Affleck, a la niña Mackenzie Foy.

8/10
Hombres, mujeres & niños

2014 | Men, Women & Children

Mientras el Voyager sale del sistema solar, y manda su última fotografía de la Tierra en 2012, un diminuto punto azul sobre fondo oscuro, un grupo de padres y adolescentes de instituto desamorados trata de sobrellevar su infelicidad en tiempos de internet y mensajes de texto. Y ahí anda Tim, con su padre –la madre les abandonó y se fue a California con un hombre–, que ha dejado el equipo de fútbol americano y anda enganchado a los videojuegos; le hace tilín Brandy, una chica sensible pero a la que controla su sobreprotectora madre Patricia, que la ata corta con el ordenador y el móvil, todo un mundo de podredumbre, a su entender; en lo que algo de razón podría tener si nos atenemos al caso del "teenager" Chris, tan enganchado a las perversiones porno de internet que ya no responde a estímulos sexuales ordinarios, cuyo padre lo sabe en parte porque comparte sus aficiones, lo que le lleva a él y a su esposa a caer en la infidelidad; también está Hannah, que sueña con ser actriz, y su madre soltera comercia con su imagen sexy en internet de modo poco responsable, por decirlo suavemente; y luego está Allison, próxima a la anorexia para gustar a su chico, con el que acabará acostándose mientras sus padres están en la inopia, como puede suponerse. Adaptación de una novela de Chad Kultgen, de entrada se agradece que en esta historia coral se ahonde en los síntomas de una sociedad enferma, que nunca estuvo más conectada gracias a la tecnología, y a la vez, y paradójicamente, más desconectada emocionalmente a la hora de entender al prójimo y cultivar la capacidad de amar desinteresadamente. Se trata de un film que visto por un público maduro, tal vez sirva para desplegar un abanico de temas para el debate entre padres, profesores y adolescentes. El problema estriba en la cortedad de miras, una pobre comprehensión antropológica, al final todo se reduce a saber que somos poco más que polvo de estrellas –la cita de Carl Sagan como pozo de sabiduría–, y una apelación a que deberíamos hacernos la vida lo más amable y llevadera posible. En tal sentido la deprimente película de Jason Reitman no resulta del todo satisfactoria, se mete el dedo en la llaga y poco más, apenas se deja algún resquicio a la esperanza, aunque algo es algo, y al menos no se anda con paños calientes a la hora de señalar el actual deterioro moral. Lo cierto es que el cineasta arrancó su carrera con fuerza, gracias a tres películas muy redondas, Gracias por fumar, Juno y Up in the Air, pero luego, pese a que aborda siempre temas de interés –hay que reconocerle que nunca es frívolo–, su cine se ha desinflado un tanto con Young Adult, Una vida en tres días y el film que nos ocupa. Una lástima porque en general dirige con personalidad, e integra adecuadamente los recursos de internet, videojuegos y mensajes, además de saber escoger y dirigir a los actores, aquí están muy bien los desconocidos jovencitos y unos adultos contenidos y en su sitio, como Adam Sandler.

5/10
Worst Friends

2014 | Worst Friends

Homeland (2ª temporada)

2012 | Homeland | Serie TV

Segunda temporada de Homeland, que logró destronar a Donald Draper y sus Mad Men en la última edición de los premios Emmy. En total la serie protagonizada por Claire Danes y Damian Lewis obtuvo 6 galardones, además de estupendas críticas y una acogida excelente por parte del público tanto en EE.UU. como en Europa. En este thriller psicológico de contenido político destaca especialmente una Claire Danes que abandona los papeles de chica dulce a los que nos tiene acostumbrados para ponerse en la piel de Carrie Mathison, una agente de la CIA con problemas psicológicos. Cuando trabajaba en una misión en Irak, un prisionero aseguró a la agente Carrie Mathison que en las filas americanas había un traidor. Poco tiempo después el sargento Nicholas Brody fue liberado en Irak tras permanecer años secuestrado en manos de una rama de los talibanes. A partir de ese momento Carrie comienza a sospechar que Brody es el traidor y hará lo que sea para demostrarlo, incluso contraviniendo las órdenes de su jefe. Se desarrolla así una historia cargada de intrigas, de alta tensión y mucha acción, en la que poco a poco se van desvelando partes de la trama y también de la enfermedad que padece Mathison. La primera temporada acabó con ella hundida y Brody postulando a un cargo político ya que es considerado un héroe de guerra. La segunda temporada arranca seis meses después de los acontecimientos que cerraron la primera. Mathison, que ya no forma parte de la CIA, se encuentra rehabilitándose y recuperándose, pero sigue obsesionada con Brody (además de seguir creyendo que puede ser un peligro, en su día mantuvieron una relación íntima). Éste continúa en su imparable carrera política junto a su esposa y sus dos hijos y con el apoyo del gobierno de EE.UU. que lo consideran una pieza clave para reforzar la unidad americana y la lucha contra los talibanes. Sabiéndose objeto de las sospechas de Mathison no descansará y mucho menos cuando descubre que ésta sigue pensando en él y que hará lo posible por llevarlo ante la justicia. Los dos protagonistas, tanto Claire Danes como Damian Lewis, hacen un trabajo excepcional y contribuyen a hacer aún más grande una serie que combina a la perfección los intríngulis de la política en la sombra con los problemas personales de quienes están involucrados en la trama, en no pocas ocasiones tensada al límite. Con un ritmo ágil y en ocasiones trepidante, la historia va mostrando pistas falsas y verdaderas que llevan a los personajes por unos derroteros u otros. La familia del sargento Brody cobra además un peso mayor esta segunda temporada.

7/10

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