El otoño no está siendo amable con el cine “para adultos” en Hollywood. Las películas orientadas a un público maduro, impulsadas por autores y estrellas, siguen acumulando fracasos en taquilla. Lo que antes eran estrenos prestigiosos capaces de sostenerse gracias al boca a boca, hoy parecen condenados a hundirse en su primer fin de semana.
Según un informe de Deadline, el caso más llamativo es el de Caza de brujas, la nueva película de Luca Guadagnino, producida por Amazon/MGM, que habría costado cerca de 80 millones de dólares y apenas ha recaudado 2,9 millones tras tres semanas en cartel. La crítica la vapuleó (38 % en Rotten Tomatoes), y el público tampoco fue más generoso, con un pobre 23 % de recomendaciones positivas según Screen Engine/ComScore y una nota de C- en CinemaScore.
El proyecto, con temática relacionada con el movimiento #MeToo, pagó 20 millones de dólares a Julia Roberts por su papel protagonista. El salario de Andrew Garfield, su coprotagonista, no ha trascendido. Con estas cifras, un tercio del presupuesto habría ido a parar directamente al sueldo de sus dos estrellas.
El periodista Anthony D’Alessandro, en su artículo “What’s Up With The Fallout For Adult Upscale Movies At The Fall Box Office?”, analiza que no se trata de la “muerte del cine de autor”, sino simplemente de una temporada con películas poco inspiradas y mal recibidas, entre ellas títulos como The Smashing Machine, Springsteen: Deliver Me From Nowhere, A Big Bold Beautiful Journey, Anemone o Kiss of the Spider-Woman.
El análisis concluye que muchos estudios siguen dirigidos por ejecutivos que forjaron su carrera en una época en la que el “poder de las estrellas” podía determinar el éxito o fracaso de un filme. Ese modo de pensar —y los salarios desorbitados que lo acompañan— probablemente persista hasta que esa generación se retire… o hasta que Julia Roberts deje de cobrar 20 millones por película.
