Después de más de un año anunciando su próxima película, que iba a protagonizar Kirsten Dunst, y que iba a ser un relato histórico sobre una persona real pero poco conocida, Sofia Coppola ha decidido aparcar —posiblemente cancelar— el proyecto.
Según la directora, la película se percibía como demasiado “triste” para lo que ella llama los “tiempos oscuros” que vivimos, y no quería contribuir con algo superficial. Su objetivo, afirma, es ofrecer esperanza y belleza, aunque sin caer en lo banal.
Sofia Coppola, que recientemente estrenó Priscilla (2023), biopic minimalista de la esposa de Elvis Presley, ha dirigido ocho películas a lo largo de su carrera. Entre sus trabajos más notables están Lost in Translation, Las vírgenes suicidas, María Antonieta y Somewhere.
Su colaboración con Kirsten Dunst es de las más duraderas del cine estadounidense moderno: comenzó en Las vírgenes suicidas (1999) y continuó en María Antonieta (2006) y La seducción (2017).
Aunque la intención de Sofia Coppola de buscar luz y belleza es comprensible, algunos críticos señalan la contradicción: ¿no es el arte, en muchas ocasiones, un reflejo de la tristeza y la complejidad de la vida? Muchos opinan que la mejor etapa de Sofia Coppola se sitúa entre 2000 y 2006, y que desde entonces no ha logrado superar los logros de Lost in Translation.
