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Biografía

Armie Hammer

Armie Hammer

33 años

Armie Hammer

Nació el 28 de Agosto de 1986 en Los Ángeles, California, EE.UU.

En la red actoral

22 Agosto 2013

Ha pasado literalmente de ser doblemente secundario en "La red social" a roles de entidad como los de "J. Edgar" y, sobre todo, "El llanero solitario". Su aire de buena persona le convierten en actor ideal para encarnar a hombres de principios. Eso puede ayudarle en su prometedora carrera... o ser un lastre. El tiempo lo dirá.

Armie Hammer, que nada tiene que ver con los legendarios estudios de cine de terror británicos, nació en Los Ángeles el 28 de agosto de 1986 en Los Ángeles, California. Nada hacía presagiar su futura dedicación a la interpretación, pues sus padres trabajan en el mundo de la banca, y apoyan causas filantrópicas varias impulsadas por un tatarabuelo, magnate del petróleo. Hay quien se ha dedicado a rastrear en el pedrigí de Armie, que tiene un hermano, y ha descubierto ancestros judíos en Rusia, sobre los que le gusta bromear. Si le hubiera tocado vivir la época de la caza de brujas, quizá Armie lo habría pasado mal, pues uno de sus parientes fundó el partido comunista en Nueva York; debería haber invocado entonces su vínculos de sangre con un general zarista.

Sea como fuere, en los primeros años de su vida la familia se mudó en dos ocasiones, una a Dallas, la otra al famoso paraíso fiscal de las Islas Caimán. De regreso a Los Ángeles con doce años, parece que en la escuela cogió gusto a las obras teatrales, llegando a intervenir en el musical “Annie”. Aunque vio claro que quería dedicarse a actuar, sus padres le aconsejaron que se formara académicamente, y acudió al Pasadena City College y a UCLA.

Sus primeros trabajos actorales en la pequeña pantalla son casi anecdóticos, de 2005 a 2007 consigue aparecer fugazmente en Arrested Development, Veronica Mars y Mujeres desesperadas. En cine su debut en la familiar Flicka no es para tirar cohetes. Más presencia logrará en 2009 en las series televisivas Gossip Girl y Reaper.

Entonces tiene la suerte de enredarse en La red social (2010) de David Fincher con el doble papel de los gemelos Cameron y Tyler Winklevoss que verán cómo el espabilado Mark Zuckerberg sabe sacarle tajada a cierta genial idea que daría pie a Facebook, lo que acabaría provocando una guerra en los tribunales. En este mismo año se casa con Elizabeth Chambers, actriz con carrera más bien discreta.

De aquí pasa a trabajar a las órdenes nada más y nada menos que de Clint Eastwood en J. Edgar (2011), el biopic del primer director del FBI, donde da vida a Clyde Tolson, fiel compañero de Hoover, encarnado por Leonardo DiCaprio, y del que en la cinta se sugiere cierta atracción homosexual, aunque nada de esto ha sido confirmado por los historiadores. Como si estuviera viviendo un cuento de hadas, le cayó el papel de príncipe en la Blancanieves con Julia Roberts de madrastra, Blancanieves (Mirror, Mirror) (2012).

Y sin miedo a que le eclipsara Johnny Depp haciendo el indio y el Tonto, ha sido el ranger que cree en las leyes y la justicia en El llanero solitario (2013). Precisamente Depp asegura de su compañero de fatigas que “se comprometió completamente con este rol, que interpretó a la perfección y lo hizo con humor; él no quería ser el ‘tipo genial’, por así decirlo. Fue un sueño trabajar con él y siento que hice un buen amigo en Armie.” Y Gore Verbinski, el director, dice que le gustó Hammer porque no trasluce cinismo, sino ideales puros.

Entre los proyectos que maneja este actor en alza, está The Man from U.N.C.L.E., adaptación de una serie televisiva de espías conocida en España como El agente de C.I.P.O.L. Le acompañará en el reparto nada menos que El hombre de acero Henry Cavill.

Filmografía
Muerte en el Nilo

2020 | Death on the Nile

La aventura en Egipto de Hercule Poirot a bordo de un glamuroso barco de vapor se convierte en un trayecto aterrador en el que tendrá que identificar al asesino cuando un idílico viaje de novios se torna en una pesadilla de muertes violentas. El siniestro cuento de amor obsesivo y sus letales consecuencias se desarrolla en un clima de peligro y premonición, con giros impactantes que dejará al público con mal cuerpo y con la duda hasta el final sorpresivo.

Rebecca

2020 | Rebecca

Wounds

2019 | Wounds

Sorry to Bother You

2018 | Sorry to Bother You

Bizarra comedia futurista, que imagina un panorama laboral de oficina un tanto kafkiano, aunque en el fondo no tan diferente a la realidad absurda con la que toca lidiar a diario a muchos trabajadores. Sigue los pasos de Cassius Green, recién fichado por una empresa de telemarketing, cuyos empleados trabajan en un amplio espacio diáfano con separaciones por mamparas, siguiendo el lema de "ceñirse al guión" que previamente se les entrega como guía de actuación. La labia del protagonista con sus llamadas telefónicas tal vez le pueda convertir en un Power Caller, y subir a la planta de arriba, donde realiza su tarea un grupo de privilegiados. Resulta difícil entender la popularidad de esta película en determinados circuitos, quizá sea algo localista o racial, y cuestión de la popularidad en Estados Unidos del protagonista, el afroamericano LaKeith Stanfield. Sea como fuere, anda justita de gracia, y la impresión es que Boots Riley, director y guionista, sirve una serie de gags deslavazados con la excusa de una mínima trama vertebradora.

4/10
Una cuestión de género

2018 | On the Basis of Sex

Inspirada película sobre Ruth “Kiki” Ginsburg, actualmente jueza del Tribunal Supremo de Estados Unidos. Hizo historia contribuyendo al cambio en las leyes por discriminación de sexo, con un caso a la inversa, el de un hombre soltero, dedicado a cuidar a su madre impedida, y al que no se le permitía una desgravación fiscal reservada sólo a las mujeres. Su lanzamiento ha coincidido con el del documental candidato al Oscar RBG. La veterana Mimi Leder es una cineasta que se bregó en la televisión, con tv-movies y la serie Urgencias, y a la que Steven Spielberg dio la alternativa cinematográfica en su entonces recién creada compañía DreamWorks con El pacificador y Deep Impact. Sin resultar nunca genial, ha ido ganando en hondura dramática a lo largo de los años, sin dejar de trabajar para la pequeña pantalla, en títulos notables como The Leftovers. Aquí maneja un guión del debutante Daniel Stiepleman, sobrino de la jueza, que huye del didactismo facilón, poniendo el acento en el interés humano de la historia, lo que incluye la conciliación familiar de la protagonista –como su marido, ambos estudian derecho–, y el modo en que se abre paso en un mundo en que se le cierran los bufetes de abogados, y debe dedicarse a enseñar derecho. Contrariedades como la enfermedad del esposo, son encaradas con fortaleza. También tiene su interés el choque generacional, Kiki con su hija, lo que prueba cómo las diferencias entre edades surgen siempre, y cómo el amor es el que logra limar posibles asperezas. El film abarca alrededor de dos décadas en que queda claro que los tiempos cambian, y también el estado injusto de las cosas. Quizá el espectador puede perderse en algún momento con los tecnicismos legales, pero el resultado es muy encomiable, y cuenta con un gran reparto, con sobresaliente para Felicity Jones encarnando a una mujer de carácter.

6/10
Hotel Bombay

2018 | Hotel Mumbai

El padre de familia Arjun se incorpora a su trabajo como camarero del Hotel Taj Mahal, uno de los mejores establecimientos para alojarse en Bombay. Allí se hospedan Vasili, arrogante hombre de negocios procedente de Rusia, y el arquitecto David, con su esposa Zahra y su bebé recién nacido, al que dejan bajo la custodia de su niñera, mientras bajan a cenar. Todos ellos ignoran que se acaban de desembarcar en la ciudad terroristas con siniestros planes. El australiano Anthony Maras debuta con esta cuidada reconstrucción de los trágicos acontecimientos que tuvieron lugar el 26 de noviembre de 2008 en Bombay, cuando varios atentados dejaron en la ciudad india un trágico saldo de 173 muertos y más de trescientos heridos. En concreto, se centra en lo ocurrido en el Taj Mahal, donde varios hombres armados muy jóvenes ocuparon el hotel durante cuatro días, asesinando a sangre fría a clientes y empleados –muchos se escondieron donde pudieron, asistidos por el personal del hotel– y buscando rehenes entre los huéspedes occidentales. El film recuerda a trabajos similares rodados por Paul Greengrass, como United 93, con un estilo cercano al documental, y explícitas secuencias que muestran rápidamente, pero con brutalidad la violencia que se desató. Se intercalan imágenes auténticas de lo ocurrido, que aparecen en algunos televisores presentes en las localizaciones. Maras brilla al dar entidad a los atacantes, que presenta como pobres diablos, a quienes les han lavado el cerebro. Se ha tomado la opción de mezclar personajes reales, con otros inventados, pero que deben ser muy similares a los que vivieron los hechos. Forman parte de este último grupo los encarnados por Jason Isaacs (Vasili), Dev Patel (Arjun, representante de los auténticos camareros sij del establecimiento), Armie Hammer (David) y Nazanin Boniadi (Zahra), vista en Homeland, que realiza un trabajo especialmente bueno.

6/10
Call Me by Your Name

2017 | Call Me by Your Name

1983. Lánguidas vacaciones estivales en un pueblo del Norte de Italia. Elio, un joven de 17 años que estudia música, es testigo de cómo un año más su padre, profesor universitario, acoge en la casa de campo a un postgraduado que está haciendo su doctorado. En esta ocasión se trata del apuesto Oliver, de 24 años, al que Elio debe ceder su habitación, y por cuya presencia se sentirá atraído y perturbado, un confuso manojo de sentimientos en que conviven el enamoramiento homosexual, la conciencia de gustar a una chica de su edad, Marzia, los juegos eróticos y las perversiones sexuales. Adaptación de una novela del académico y escritor André Aciman, el guión lo firma James Ivory, y aunque inicialmente se suponía que la película la iban a codirigir él y el italiano Luca Guadagnino, al final es sólo éste quien ha dado las órdenes detrás de la cámara. Ya antes Ivory había tratado la cuestión gay en Maurice, y Guadagnino sigue la senda academicista de éste, aunque quizá sabiendo que este calificativo maldito podía perseguirle, intenta algunas soluciones esteticistas menos convencionales. La trama de un sublimado amor homosexual entre un adulto y un menor de edad, ante la mirada de unos padres que dejan que las cosas discurran, se presta inevitablemente y con razón a la polémica. Pues aunque no se ocultan el desconcierto y sufrimiento de Elio, el planteamiento que subyace en el film es el de una tramposa defensa a ultranza del individualismo, que lleva a cada uno a tomar sus propias decisiones libremente y sin interferencias: si uno se equivoca, que cargue con las consecuencias, al menos habrá hecho lo que deseaba. Y en tal sentido la educación parece reducirse a proporcionar un bagaje de cultura y conocimientos, pero falta el legado mucho más valioso de un sentido moral, la responsabilidad ante las propias acciones y las consecuencias que tienen en los otros tienen en el film una importancia muy relativa. Película larga, muy larga, reiterativa quizá para que todo rezume de languidez y sensualidad, con una concepción paupérrima del amor, funciona medianamente en sus propósitos durante el primer tramo, pero cuando la relación entre los dos protagonistas va a mayores, resultan difíciles de aceptar el modo que en que evoluciona Elio, y la intención aleccionadora de cómo deberían comportarse unos padres ante la afectividad agitada de su hijo, todo ello se encaja artificialmente con calzador. Los actores, Armie Hammer y Timothée Chalamet, no desentonan porque se pliegan a la consigna de modos suaves, nunca hay irritación y conflicto en su relación, sus escenas parecen concebidas como un “prueba y que la pieza encaje”.

4/10
El arte de la amistad (Final Portrait)

2017 | Final Portrait

Quinto trabajo como realizador del más conocido como prolífico intérprete Stanley Tucci, que llevaba una década sin retomar esta faceta, desde Blind Date, de 2007. También se ha ocupado del guión, basado en un libro del crítico de arte James Lord, donde éste contaba su experiencia en París en 1964, tras entrevistar al pintor y escultor suizo Alberto Giacometti. De forma inesperada, éste le pide que pose para un cuadro, labor que en teoría le va a llevar ‘unas pocas horas’. Sin embargo, el trabajo se alargará más de lo esperado. Al tiempo que se reconstruye la elaboración de uno de los retratos más famosos del autor, parece que se ha pretendido retratar a Giacometti, con unas pocas pinceladas, pero muy reveladoras de su carácter estrafalario y complejo. Se centra sobre todo en su relación cómplice con su hermano Diego, la poca consideración hacia su mujer, Annette, y su tórrido romance con Caroline, una prostituta mucho más joven. La fotografía de interiores de Danny Cohen (La habitación) recuerda a la pintura del homenajeado por sus tonos grises, y la planificación ayuda a que el film no resulte monótono, pese a que transcurre casi en su totalidad en el estudio del personaje. Quizás resulte demasiado fría, y se vuelve un tanto repetitiva por momentos. Podía haber profundizado más en los personajes. Pero su reflexión sobre la amistad, la decadencia, la excentricidad y la creación artística engancha, sobre todo por el buen trabajo de los actores. La función está al servicio de Geoffrey Rush, muy caracterizado, que compone una eficaz recreación de Giacometti, a ratos un tanto exagerado, pero sabiendo sacarle un lado humano pese a sus rarezas; y además demuestra su generosidad pues a su lado gana su principal compañero de reparto, el un tanto inexpresivo Armie Hammer. Ambos están arropados por buenos secundarios, Tony Shalhoub (Diego), Sylvie Testud (Annette), y Clémence Poésy (Caroline).

6/10
El nacimiento de una nación

2016 | The Birth of a Nation

Siglo XIX. El niño nacido en una plantación de algodón Nat Turner recibe de su ama como regalo una Biblia. Años más tarde, su patrón anda necesitado de dinero, por lo que acepta una oferta para que Nat utilice sus dotes de predicador por todo el condado y así reprima cualquier deseo de los esclavos de rebelarse, recurriendo a la palabra de Dios. Las injusticias que llega a ver cambiarán a Nat para siempre. Esta reconstrucción de una trágica historia real supone la ópera prima como director, guionista y protagonista de Nate Parker, hasta ahora actor secundario en títulos como La vida secreta de las abejas o Non-Stop (Sin escalas). Obtuvo buenas críticas cuando se presentó en el Festival de Sundance de 2016, donde ganó el Gran Premio del Jurado al Mejor Drama, y el del Público. Entonces se preveía que haría carrera de cara a unos Oscar que buscaban redimirse en pleno debate racial. Sin embargo, un triste episodio dio al traste con sus posibilidades: el hermano de una mujer que había acusado de agresión sexual a Parker –quien resultó absuelto de tal acusación– anunció que ésta se había suicidado. En cuanto a lo estrictamente cinematográfico, llama la atención el título, pues se ha buscado aposta que coincida con el del clásico de David W. Griffith, acusado de racismo, con una trama que justificaría el nacimiento del Ku Klux Klan. En este caso se ejecuta la jugada contraria, ya que se explica el origen de la violencia por parte de los esclavos negros. Relato desesperanzado, pero de corte mesiánico, con continuas citas y referencias al Dios del Antiguo Testamento, se centra en la fe, por un lado sincera y espontánea, pero muestra sobre todo las consecuencias de una mala utilización de la misma, bien sea para adormecer a quienes se está tratando de forma injusta, o como justificación de la violencia. Más dura incluso que títulos como 12 años de esclavitud, lo cierto es que aprovecha al máximo su limitado presupuesto. Y que cuenta con correctos trabajos interpretativos, del propio Parker, pero también de los secundarios, por ejemplo, el otras veces desaprovechado Armie Hammer, el extraordinario villano Jackie Earle Haley, la veterana Penelope Ann Miller y la joven Aja Naomi King. Por desgracia, todo esto y algunos momentos de altura no logran remontar un guión irregular que peca de maniqueísmo en algunos pasajes y personajes.

6/10
Mine

2016 | Mine

Tras una misión fallida, los marines Mike y Tommy huyen a través del desierto, pero el segundo cae en la trampa de una mina que estalla. Su compañero comprueba con horror que ha pisado otra y que si sigue caminando volará por los aires… Coproducción hispano-italo-estadounidense, que supone la prometedora ópera prima de dos Fabios, los italianos Fabio Guaglione y Fabio Resinaro, que también se han ocupado del guión. Intentan rodar un thriller minimalista, al estilo del legendario capítulo de la bomba de Alfred Hitchcock presenta, o de la más reciente Buried (Enterrado), con una situación límite que ocupa todo el metraje. Pese a la fuerza de su planteamiento, los Fabios no llegan a la altura de sus modelos, pues abusan de los flash-backs, para explicar los antecedentes del protagonista, lo que resta tensión. A veces algunas conversaciones resultan repetitivas, lo que delata que sus autores son novatos… La trama sirve como metáfora del miedo a dar pasos en la vida, y aunque sus reflexiones acaban siendo positivas, el mensaje resulta poco sutil y hasta agotador, sobre todo cuando la canción de los títulos de crédito lo repite, por si alguien no se ha enterado. En cualquier caso, no cabe duda de que sus autores avanzarán hacia delante en su carrera, pues logran mantener al espectador interesado. Eficaces secundarios rodean a un Armie Hammer que contra todo pronóstico resulta creíble, parece que no había tenido ocasión de desarrollar su potencial, en películas donde su trabajo resultaba soso, como El llanero solitario, o breve, como cuando dio vida a los gemelos de La red social.

6/10
Animales nocturnos

2016 | Nocturnal Animals

Segunda película como guionista, director y productor del diseñador de ropa Tom Ford, nuevamente muestra poderío narrativo y visual al moverse dentro de las coordenadas de un universo propio. También, como en Un hombre soltero, parte de material literario ajeno, la novela de Austin Wright "Tony and Susan". Susan es una galerista de arte en Nueva York, con un matrimonio en decadencia y unos logros profesionales en los que ni siquiera ella misma parece creer, a pesar de estar envueltos por llamativos oropeles. Un día recibe el manuscrito de una novela original a punto de publicarse, "Animales nocturnos", escrita por su anterior marido, Edward. Su lectura –la obra describe la agresión que sufre una familia, el matrimonio y su hija adolescente, por parte de tres violentos desalmados, mientras viajan de noche en auto por una solitaria carretera– le producirá una auténtica y creciente perturbación. Ford se muestra hábil al tejer una narración que combina drama y thriller con varios hilos narrativos que atrapan: el presente, con la lectura de la novela; la ficción de lo que se cuenta en dicha novela, con personajes inspirados en Susan y Edward (el propio Jake Gyllenhaal interpreta con brillantez tanto el personaje real como el del papel); y algunos flash-backs que permiten saber cómo surgió el flechazo de los texanos Susan y Edward cuando se conocieron en Nueva York. Aunque se hacen presentes algunas de las obsesiones habituales del cine de Ford –resulta excesivo su recrearse esteticista al mostrar cuerpos desnudos, la instalación artística de mujeres gruesas en cueros con que arranca el film, los amantes, los cadáveres, el retrete al aire libre...–, hay que reconocer que sabe señalar las contradicciones y flaquezas, tanto de una visión conservadora de la vida que puede dejarse llevar por múltiples prejuicios, como de la liberal que so capa de autonomía y libertad termina en una alienación semejante, aunque sea en sentido contrario. Y alrededor de los conceptos de fortaleza y debilidad a la hora de actuar y tomar decisiones articula algunas de las sorpresas del film, incluido el impactante final. Además de los citados protagonistas, están también muy bien los secundarios, como Michael Shannon, o la más fugaz Laura Linney.

6/10
Free Fire

2016 | Free Fire

Un auténtico ejercicio de estilo unisituacional, que parece homenejear a cierto cine de serie B con abundantes disparos y violencia, se podría pensar por ejemplo en John Woo, aunque sin su ralentí, aquí la acción y la violencia se montan de un modo más crudo, no se busca esa estilización que otros denominan glorificación. La trama no puede ser más sencilla. Encuentro nocturno en unos solitarios almacenes. Se trata de una operación de compra de armas, que debería discurrir sin más problemas, entrega de la mercancía, pago a tocateja. Pero chocan los caracteres de los egocéntricos personajes, no hay respeto y sí mucha desconfianza, de modo que empiezan los tiros y el emboscamiento de unos y otros donde pueden, con sus heridas de guerra, y el intento de sobrevivir. A Ben Wheatley le va como anillo al dedo el adjetivo de "estiloso". En títulos como A Field in England (en blanco y negro, en la Inglaterra del siglo XVIII) o High-Rise (futurista y delirante cinta de anticipación) prueba su versatilidad en ese capítulo del aspecto formal del film, pero a cambio le falta una verdadera introspección en los personajes, aunque, como en el caso que nos ocupa, se rodea de actores tan competentes como la oscarizada Brie Larson. El film cuenta con la producción ejecutiva de Martin Scorsese, que quizá se ha sentido atraído por la mezcla de dinámica y seca violencia con humor negro algo disparatado. Pero al resultado le falta un hervor.

5/10
Operación U.N.C.L.E.

2015 | The Man from U.N.C.L.E.

En plena Guerra Fría, Operación U.N.C.L.E. narra las hazañas de dos agentes, Napoleon Solo, un ex ladrón reconvertido en súper agente de la CIA; y el agente Illya Kuryakin del KGB, que se ven obligados a cooperar para conseguir llevar su misión a cabo. Su objetivo, poner punto y final a una misteriosa organización criminal que pretende desestabilizar el equilibrio de poder con la difusión de armas y tecnología nuclear, pero la única pista que tienen es la existencia de la hija de un científico alemán que está desaparecido y que es la clave para poder infiltrarse en dicha organización. Tras cuatro años de inactividad, Guy Ritchie ha vuelto y lo hace atravesando el telón de acero con Operación U.N.C.L.E, basada en la serie de los 60, conocida en España como El Agente de C.I.P.O.L. El especialista en thrillers criminales regresa cargado de sus habituales flashbacks y montajes sincopados, que junto a una banda sonora trepidante, consiguen dejar sin respiración al espectador. Esta vez, vemos una versión del director ingles más light, en cuanto a violencia se refiere. Atrás quedaron Lock & Stock o Snatch. Cerdos y diamantes, pero queda una película amena en la que se preocupa más de guiar la comicidad de la acción que de centrarse en la intriga, aunque ésta no deje de estar a un nivel aceptable. Declarado fan del agente 007, con este film el director logra cumplir uno de sus sueños y mostrarnos su particular visión de cómo debería ser una película de espías. El resultado no está nada mal, ha conseguido imprimirle sus señas de identidad dándole alguna vuelta de tuerca al espionaje clásico. A pesar de su duración, casi dos horas, su ritmo continuo y acelerado logra entretener satisfactoriamente al espectador y no defraudarle. Operación U.N.C.L.E recuerda en gran medida a su anterior proyecto, Sherlock Holmes, por la buena fotografía, el excelente vestuario –posiblemente el mejor acierto del largometraje– y la acertada música, pero fallando en algo esencial, la elección de actores. Bien es verdad que Armie Hammer está correcto en su papel de agente ruso con corazón de acero (Illya Kuryakin) o Alicia Vikander, como la clave de la operación –resaltando por encima de sus compañeros–. Sin embargo, Henry Cavill no consigue exprimir todo el jugo a un personaje que podría haber dado mucho más juego. Napoleon Solo, a quien da vida, necesitaba algo más de carisma, y sobre todo una complicidad que no se termina de ver con Illya Kuryakin. El papel destinado en un principio para Tom Cruise y más tarde George Clooney, habría ganado mucho más con alguno de éstos, logrando mejorar el mecanismo ideado por Ritchie que en ocasiones se tambalea debido a esta falta de 'feeling'. 

6/10
El llanero solitario

2013 | The Lone Ranger

1869. El joven fiscal John Reid llega a un pueblo de Oeste, en Texas, lugar inhóspito, con la amenaza constante de los indios –ahora en paz inestable con el hombre blanco–, en auge gracias a la construcción del ferrocarril gracias al poderoso Sr. Cole. En el mismo tren viajan arrestados el asesino Butch Cavendish y el comanche Tonto, que van a ser juzgados. Pero antes Cavendish va a escapar, mientras que Reid y Tonto van a formar por casualidad un tándem que salvará la vida de milagro tras el accidente del tren. Una vez en el pueblo Reid contactará con su hermano Dan, hombre de acción que trabaja como Ranger para desgracia de su joven esposa Rebecca. John marchará con su hermano en busca del asesino fugado y de su banda, pero caerán en una sangrienta emboscada... A los pocos minutos de película, y sin ver los títulos de crédito, cualquier espectador será capaz de adivinar que detrás de esta superproducción están los mismos responsables de la saga iniciada por Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra, comenzando por el productor Jerry Bruckheimer, pasando por el director Gore Verbinski y siguiendo con el equipo de guionistas formado por Ted Elliott y Terry Rossio, al que aquí se suma Justin Haythe (Revolutionary Road). En realidad El llanero solitario sigue esquema tan idéntico de la trilogía sparrowiana que es como si Verbinski sólo hubiera cambiado las aguas del mar por las arenas del Oeste. En cuanto a tipologías humanas, ahí están el hombre blanco, justiciero a su pesar, y el salvaje comanche, unidos únicamente por su objetivo común; la diversificación de enemigos; la damisela en apuros entre ambos bandos; y, por supuesto, el botín (sólo que aquí el oro es cambiado por la plata). Al margen de cualquier obra anterior sobre los personajes creados para la radio en 1933 por George W. Trendle y posteriormente desarrollados para la televisión por Fran Striker, aquí los guionistas se las apañan para elaborar un guión sobre el inicio de la asociación entre el enmascarado justiciero y el comanche Tonto, un relato eficaz, aunque quizá algo enrevesado si se tiene que, a la postre, el argumento es simple. Hacia la mitad del film hay claramente un bajón de ritmo, como era de esperar dada su larga duración y la enorme dosis de acción del inicio de la película y a la absolutamente loca secuencia final, en donde asistimos a una ópera de efectos especiales, ritmo frenético, tiroteos y velocidad que no ofrece respiro. Es indudable que estamos ante un perfecto vehículo de entretenimiento, diseñado inteligentemente para la taquilla. Sin embargo, también lo es que se notan sus defectos. Tanto el prólogo como el epílogo resultan superfluos, y canta demasiado su sentido artificioso: servir de anzuelo para el público infantil. Pero, sobre todo, no funcionan bien y empiezan a ser cansinos los enormes contrastes tan típicos en las películas del equipo de Bruckheimer: por un lado, el vaivén continuo entre el humor infantil, tontorrón (al estilo Sparrow), y la seriedad, con algunas escenas violentas que llaman especialmente la atención; por otro lado, hay dosis de realismo cuando se requiere y luego fantasías de cuento de hadas poco digeribles; por último, los efectos especiales resultan demasiado anacrónicos en una ambientación tan clásica como el lejano Oeste, como ya se pudo comprobar en productos fallidos al estilo Wild Wild West. En este sentido, Verbinski homenajea puntual pero claramente a John Ford, con esas preciosísimas tomas de Monument Valley o con el grupo religioso cantando en el tren la legendaria “Shall We Gather At The River”, para luego olvidarse por completo de ese “mood” clasicista. Son remembranzas del "Far West" que terminan pronto para dar paso a enfoques más modernos, sin importar el territorio. En cuanto a los actores, contra pronóstico el que mejor está es probablemente William Fichtner (Black Hawk derribado), que encarna a un psicópata asesino con un rostro poco reconocible. Johnny Depp vuelve a ser Jack Sparrow –sólo que esta vez en lugar de pirata es indio– y genera serias dudas sobre si es capaz de hacer algo diferente. Por su parte, Armie Hammer (La red social) esta correcto, simpático, aunque le falta un poquito de empatía con la historia, con su personaje, con el tono... La chica, una guapa y poco conocida Ruth Wilson (Luther) está poco aprovechada. Se echa en falta además una banda sonora a la altura, aunque se recuperan ciertos ritmos clásicos de Oeste que cuadran la mar de bien.

5/10
J. Edgar

2012 | J. Edgar

La trayectoria en el departamento de justicia estadounidense de J. Edgar Hoover durante casi medio siglo, desde que es un joven ayudante del fiscal, pasando por su dirección del recién creado FBI, hasta su muerte en los años de la presidencia Nixon. Dustin Lance Black estructura la narración alrededor de un Hoover envejecido, que estaría dictando unas narcisistas memorias a diferentes ayudantes, recuerdos más o menos distorsionados que facilitan los diferentes flash-backs. Clint Eastwood es un grandísimo director, y logra dar empaque y consistencia con su clasicismo a la vida de un personaje muy complejo, con muchos puntos oscuros, y rasgos que invitan a la especulación. Cuenta con la ayuda de un Leonardo DiCaprio memorable, que sabe dotar de muchos matices al solitario Hoover, y un gran trabajo de Naomi Watts como su secretaria; el maquillaje de ambos personajes envejecidos, sobre todo el primero, es asombroso. El director del FBI estuvo envuelto en tantas investigaciones, que resultaba difícil escoger sobre cuáles construir la historia. El libreto de Black tiene el mérito de optar por algunas que abran la perspectiva al espectador, como los atentados reales llevados a cabo por comunistas y anarquistas en la segunda década del siglo XX –la obsesión con el peligro comunista en EE.UU., tan caricaturizada, tiene una base–, el secuestro del hijo de Lindbergh –que sirve para subrayar el afán de protagonismo de Hoover, pero también su lucha por definir los crímenes federales y la introducción de métodos científicos para investigar–, y los informes secretos y delicados sobre personalidades –que arrojan luz sobre el vértigo del poder y el deseo de control–. Siendo Black también el guionista de Mi nombre es Harvey Milk, parecía inevitable abordar la cuestión no aclarada de la supuesta homosexualidad de Hoover, quien nunca se casó. El enfoque adoptado no acaba de funcionar, recurre a manidos clichés: la madre que reprime, la consideración de buscarse una esposa como pieza decorativa, o la ceguera y crueldad para no aceptar sin complejos el amor de Clyde Tolson, su fiel colaborador y amigo.

6/10
Blancanieves (Mirror, Mirror)

2012 | Mirror, Mirror

Continúa la moda de revitalizar los cuentos tradicionales, renovando más o menos su argumento, en la línea de Por siempre jamás, Shrek y Alicia en el País de las Maravillas. Dos Blancanieves llegan a las carteleras casi simultáneamente, pues ésta se estrena poco antes que Blancanieves y la leyenda del cazador, con Kristen Stewart y Charlize Theron. En esta ocasión, la madrastra rememora su historia. Se trata de una hechicera que se mantiene joven y guapa gracias a tratamientos de belleza extremos, se casó con el monarca de un lugar próspero donde la gente era bastante feliz, le hizo desaparecer, y mandó asesinar a Blancanieves, la heredera del reino. Pero a ésta le deja escapar su verdugo –agradecido porque tiene un buen recuerdo de su padre–, por lo que se refugia en la casa de siete enanos ladrones. Se ha enamorado del Príncipe de Valencia, un joven un tanto arrogante, pero guapo y refinado. Aunque el planteamientopromete dar la otra versión del famoso relato, en algún momento de la preproducción se ha optado por olvidarse por completo de la idea. Desde luego no apuesta por tratar de entender más a la villana en la línea de King Kong, de Peter Jackson, por poner un ejemplo. Las novedades van por otro lado, pues ofrece bastante humor sencillo, duelos a espada y acción, y una protagonista muy ajustada al siglo XXI, muy lejos de ser aquella joven a la que se engaña fácilmente con una manzana, o que necesita ser salvada con un beso del príncipe. En esta ocasión, ella lleva la batuta por completo. Blancanieves (Mirror, Mirror) mantiene el tono familiar, aunque incluye algún guiño para mayores un poco más atrevido. Tarsem Singh –que cuando tiene un guión sugestivo rueda la potente The Fall. El sueño de Alexandria– ha entregado ésta muy poco después de Immortals. Aporta un enorme esfuerzo por crear imágenes visualmente rompedoras, y un aire de irrealidad que cuadra muy bien con la historia. El cineasta indio llega al extremo de cerrar el film con un número musical a lo Bollywood. Sus actores resisten el envite más o menos, sobre todo Julia Roberts, que expresa una gran comicidad. El galán Armie Hammer, que no para de trabajar desde su doble papel en La red social, da el tipo. No deslumbra, pero tampoco desentona Lily Collins, que fuera la hija de Sandra Bullock, en The Blind Side (Un sueño posible).

6/10
La red social

2010 | The Social Network

Otoño de 2003. Mark Zuckerberg estudia en la Universidad de Harvard. Genio de la informática, de mente brillante, e irremediablemente asocial, tras romper con su novia e ingerir altas dosis de alcohol, tiene una idea para que los estudiantes opinen sobre la alumna más maciza de Harvard, lo que difundido viralmente colapsa el servidor de la universidad. He ahí la semilla de Facebook, la red social de internet que revolucionará en poco tiempo el modo de hacer amigos y relacionarse con ellos en el mundo entero. En efecto, la hazaña de Zuckerberg llama la atención de los hermanos Winklevoss, que andan ideando una red social para Harvard, y le fichan como programador. Pero mientras les da largas en lo relativo a su tarea, impulsa por su cuenta con su amigo Eduardo Saverin lo que va a ser Facebook. Al ver la luz, y arrasar en la red, los Winklevoss se sentirán engañados, y no van a ser los únicos en el entorno en que se mueve Zuckerberg. Brillante película de David Fincher, que logra hacer apasionante la complicada narración de cómo Facebook se convirtió en la extraordinaria empresa y fenómeno social que hoy es. Cuenta con un formidable guión de Aaron Sorkin –que utiliza como fuente el imprescindible libro “The Accidental Billionaires”–, que logra que parezca fácil lo difícil, no en vano el creador de la serie televisiva El ala oeste de la Casa Blanca es todo un especialista en hilvanar historias complejas para el medio audiovisual, donde abundan los diálogos vertiginosos, en los que no falta ni sobra una frase; una réplica, una mirada, un plano de un objeto, todo aporta valiosa información a la narración. El esqueleto narrativo es perfecto. Tras un breve prólogo –la brillante conversación de Zuckerberg con su novia, más la caída del servidor de Harvard–, se encadena la sesión pública de la institución académica que ve los hechos, con otra, la de los abogados que ven el conflicto de intereses entre Zuckerberg y sus socios de Facebook con los distintos enemigos que se ha creado en la vertiginosa carrera que le ha hecho multimillonario. Y entreveradas con esta segunda sesión, se presentan las distintas escenas de cómo la red social crece y crece. De modo que somos testigos de la paradoja de que quien ha logrado relacionar a tantos millones de personas en todo el mundo, se encuentra básicamente solo, no conecta con nadie. El film desarrolla así temas clásicos como el saborear las mieles del triunfo, la ambición y el poder, la lealtad puesta a prueba, cuyos principales protagonistas, todos auténticos, no quedan demasiado bien parados. No es que haya una condena sin paliativos, pero el hecho es que se ponen en evidencias sus debilidades y flaquezas, no todo es tan ‘cool’ como el Facebook al que su destino se encuentra ligado. Fincher ha tenido el acierto de acudir a actores jóvenes en alza pero cuyo rostro puede no sonar excesivamente al espectador: los más conocidos son Jesse Eisenberg (Bienvenidos a Zombieland), que da vida a Zuckerberg, y Justin Timberlake, que encarna a Sean Parker, creador de Napster; pero brilla también el recién llegado Andrew Garfield, que interpreta a Saverin.

8/10

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