La batalla por la gigantesca fusión entre Paramount Global y Warner Bros. Discovery podría abrir un nuevo frente inesperado: la posible salida de Paramount de California, el corazón histórico de Hollywood.
Según informa Semafor, el consejero delegado de Paramount, David Ellison, y sus asesores estarían estudiando trasladar la sede de la compañía y buena parte de sus operaciones fuera del estado si el fiscal general de California, Rob Bonta, presenta finalmente una demanda para bloquear el acuerdo valorado en unos 110.000 millones de dólares.
La amenaza supondría un terremoto simbólico para una industria que nació precisamente en California. Aunque en los últimos años varias grandes empresas han trasladado sus sedes fuera del estado —entre ellas Chevron, Oracle y Tesla—, la marcha de uno de los grandes estudios tradicionales de Hollywood tendría un impacto especialmente significativo.
Paramount lleva semanas intentando convencer a la oficina de Rob Bonta para que permita la operación mediante una serie de compromisos legales. Entre ellos figuran mantener una producción anual de 30 películas, garantizar una ventana de estreno en cines de 45 días seguida de 90 días en streaming y conservar los históricos estudios de Paramount y Warner Bros. en California.
La compañía considera que la fusión no sólo no destruiría empleo, sino que podría reforzar la producción audiovisual en el estado con una inversión aproximada de 30.000 millones de dólares anuales en contenidos. Paramount sostiene además que otros organismos reguladores internacionales ya han dado luz verde al acuerdo al no considerar que suponga un problema relevante de competencia.
Sin embargo, Rob Bonta mantiene sus reservas. El fiscal general teme que la operación pueda provocar pérdida de puestos de trabajo y un aumento de precios para los consumidores. Desde Paramount, en cambio, creen que la oposición tiene más componente político que económico y critican la supuesta falta de voluntad negociadora del estado.
Una guerra con mucho más que una fusión en juego
La operación Paramount-Warner Bros. Discovery se ha convertido así en un pulso entre la nueva dirección de Hollywood y las autoridades californianas. Para el equipo de David Ellison, la unión de ambas compañías permitiría crear un gigante capaz de competir en mejores condiciones en la era del streaming, dominada por plataformas como Netflix y The Walt Disney Company.
Pero para California, el acuerdo plantea interrogantes sobre concentración empresarial y el futuro del empleo audiovisual en un territorio que ya ha visto cómo muchas producciones emigraban hacia otros estados y países con mayores incentivos fiscales.
La posibilidad de que Paramount abandone California puede sonar a maniobra de presión, pero quienes conocen la trayectoria empresarial de la familia Ellison consideran que la amenaza es creíble. David Ellison, fundador de Skydance Media antes de hacerse con el control de Paramount, ha demostrado en los últimos años una estrategia agresiva de crecimiento y expansión.
Si finalmente el enfrentamiento termina en los tribunales y Paramount decide hacer las maletas, Hollywood podría enfrentarse a una paradoja histórica: la ciudad que durante más de un siglo fue sinónimo de cine podría perder a uno de sus grandes estudios justo cuando intenta reinventarse para sobrevivir al nuevo mapa audiovisual.
