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Desde que Walt Disney adquirió Lucasfilm los estrenos de "Star Wars" han llegado a hipervelocidad, más rápido que la nave que hizo la carrera Kessel en menos de doce parsecs.

Pero ahora Bob Iger, consejero delegado de la compañía (también llamado "el tío más poderoso del mundo del espectáculo") ha reconocido que quizás se hayan pasado tres planetas. "Yo tomé la decisión de los plazos, y cuando echo la vista atrás, pienso que ha sido un error", admite en una entrevista publicada en The Hollywood Reporter. "Hicimos demasiado y demasiado rápido".

Ahora, la franquicia se ralentizará, tras el estreno del episodio IX, que llegará a las pantallas el próximo año, y que en la actualidad dirige J.J. Abrams. "Estamos justo en el momento en el que empezaremos a tomar decisiones sobre lo que viene después de esa película. Pero creo que vamos a ser un poco más cautos en volumen y plazos", comenta el ejecutivo.

El 'mea culpa' indica que a la empresa le ha afectado profundamente no haber recaudado todo lo que se esperaba con Han Solo, una historia de Star Wars, por lo que empieza a pensar que está matando a la gallina de los huevos de oro. Los gastos de aquélla se elevaron a 250 millones de dólares, mientras que la recaudación se quedó en 393 millones, que a cualquiera le solucionan el mes, pero que por lo visto sabe a poco si quieres mil.

Pese a todo, está en marcha no sólo el cierre de la trilogía en curso, sino también otra con nuevos personajes dirigida por Rian Johnson, responsable de Star Wars: los últimos Jedi. Además, también se ha empezado a hablar de una nueva serie de películas que estaría dirigida por David Benioff y D.B. Weiss, showrunners de Juego de Tronos. Se han detenido los anunciados spin-off de Obi-Wan y Boba Fett.

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