Dentro de apenas cinco horas comenzará el reparto de Goyas en el Centro de Congresos Príncipe Felipe de Madrid, en la edición número 29 de los premios. Allí estaré Dios mediante acompañado de mi buen amigo y colega Josep María Caparrós, catedrático de Historia del Cine en la Universidad de Barcelona, además de miembro de la Academia. Con la esperanza de pasar un buen rato con el presentador de este año, el triunfador Dani Rovira de Ocho apellidos vascos, espero que logre tener tanta gracia como en la película que ha roto las taquillas de este año, auténtica locomotora de esa cuota de pantalla récord para el cine español de casi el 25%.
Cuando escribo estas líneas me pregunto si existe alguna mínima posibilidad de que no sea La isla mínima la gran triunfadora de la noche, incluido el Goya a la mejor película. Premios previos como las medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos y los premios Feroz ya la han coronado, y la sensación personal es que en los Goya va a ocurrir lo mismo. Me hacía notar el profesor Caparrós que en Barcelona El Niño se llevó los premios Gaudí al agua, y que por tanto es un rival de consideración, duelo por tanto de películas ambientadas en Andalucía, aunque insisto en que mi “feeling” es que aunque la isla sea mínima, la opción al triunfo es máxima.
Desde luego no va a ser la magia de Magical Girl, a pesar de su Concha de Oro en San Sebastián, la que ponga en peligro el triunfo de la cinta de Alberto Rodríguez, donde un Javier Gutiérrez premiado precisamente en San Sebastián tiene todas las papeletas para ser reconocido como mejor actor. Ni la pobre y meritoria Loreak, por muchas flores que merezca que le echen, este film rodado íntegramente en euskera ha tenido la mala pata de que pese a las alabanzas de la crítica apenas haya recabado premios, y tampoco ha logrado atraer al público todo lo que merece. En este último apartado no puede quejarse en absoluto, el film ha sido popularísimo y está nominado al Oscar representando a Argentina. Y éste es el pecado precisamente de la cinta Relatos salvajes, que la aparca de las opciones a ganar el Goya a la mejor película, pese a la producción de El Deseo de los hermanos Almodóvar, los académicos ven el film como no español, y mi impresión es que esto la descarta de casi todas las categorías en que compite, bastante tiene con haber alcanzado sus nueve nominaciones.
Así las cosas, la emoción puede ser mínima, mi duda es si los premios más técnicos se repartirán entre las otras películas, y todas puedan llevarse un cabezón a casa. La solución, pronto la sabremos. Y si me equivoco en lo que he dicho, a comentar y restregarme mis errores con contundencia (y elegancia, por supuesto).
