Se han cumplido los pronósticos en lo relativo a los Oscar interpretativos. Pero nadie ha tenido más tiempo para ensayar su discurso y sus declaraciones que Gary Oldman, cuya interpretación de Winston Churchill en “El instante más oscuro” estaba cantada que iba a tener premio.
“He vivido en Estados Unidos durante mucho tiempo, y estoy profundamente agradecido con este país por los amores y las amistades que he hecho y los muchos y maravillosos regalos que me ha dado: mi hogar, mi sustento, mi familia y ahora el Oscar”, aclara el actor británico en el escenario. “Las películas tuvieron el poder de cautivar a un joven del sur de Londres y darle un sueño”. Tras los agradecimientos a quienes han hecho posible su triunfo, entre ellos a Joe Wright, director, tuvo unas emotivas palabras hacia su madre, “que es mayor que el Oscar”, comentó. “Cumplirá 99 años. Y está viendo esta ceremonia desde la comodidad de su sofá. Le digo a mi madre, gracias por su amor y apoyo. Pon la tetera, llevaré a Oscar a casa”.
A continuación, Gary Oldman acudió a la sala de prensa para someterse a las preguntas de los periodistas. “Ganar el Oscar por interpretar a un inglés tan brillante lo hace doblemente especial”. Opina que los gráficos de ordenador nunca podrán reemplazar a los actores. “He trabajado con la captura de imagen y me resulta algo fría”.
Además, comentó el film que le ha convertido en vencedor este año. “Gira en torno al miedo y a las inseguridades, ya que no es nada fácil estar en la situación de tener que enviar a cuatro mil hombres a la muerte para salvar a trescientos mil”. Del personaje destaca su capacidad para recordar que se debe mirar a la historia para aprender de los errores del pasado. “Hoy en día no está claro que se recuerde el pasado. Se hizo una encuesta entre gente joven, y algunos de ellos pensaban que Churchill era una compañía de seguros, o un perro de los anuncios televisivos.
