El actor ha confesado en una entrevista en The Telegraph que su entrega favorita es El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo. En su opinión, a partir de ahí fue decayendo el nivel, por un exceso de imágenes generadas por ordenador.
"En la primera película, para recrear Rivendel, Mordor y los diferentes paisajes de la tierra media, los efectos especiales estaban en su justa medida medida, pero los actores interactuaban entre ellos y los paisajes eran reales", comenta el actor. "Sin embargo, en la segunda y en la tercera parte comenzaron a ser excesivos. Al principio se usaba el CGI de forma discreta, pero más tarde comenzó a ser demasiado".
"Peter fue siempre un geek en términos de tecnología, pero, una vez que tuvo los medios para hacerlo, y la evolución de la tecnología realmente despegó, nunca miró hacia atrás". El intérprete se muestra en absoluto desacuerdo con las dos primeras partes de El hobbit. "Ahora, ese abuso se ha multiplicado por 10", sentencia.
Aconseja al director de la saga, Peter Jackson, que vuelva a los filmes de bajo presupuesto que rodaba antes de adaptar a J.R.R. Tolkien, al estilo de Criaturas celestiales. Esperaba que después de colaborar con él tomara ese camino. "Pero entonces rodó King Kong, y después The Lovely Bones, que iba a ser una producción modesta, pero luego se disparó a los 90 millones de dólares de presupuesto por culpa de los efectos especiales".
La saga concluirá con El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, que llegará a las salas el 17 de diciembre.
