Ayer miércoles 4 de junio tuvo lugar el preestreno de la película "El hijo del otro", dentro del marco de Coloquios de película, actividad que forma parte del programa Educacine.
El público, constituido en su mayor parte por profesores y profesionales del mundo diplomático, pudo disfrutar en primicia de El hijo del otro, film dirigido por Lorraine Lévy, que ofrece una original visión del conflicto de Oriente Medio y el largo proceso de paz, a través de un inesperado descubrimiento que atañe a dos familias, una israelí, la otra palestina. La sesión se desarrolló bajo el sugestivo título “El conflicto de Oriente Medio: Motivos para la esperanza”, y el invitado fue introducido por José María Aresté, director de decine21.com y el festival Educacine.
Presentó la película y sostuvo un coloquio con el público Miguel Ángel Moratinos, ministro de asuntos exteriores y cooperación del gobierno español de 2004 a 2010, que ha desarrollado la mayor parte de su extensa carrera diplomática en el entorno de Oriente Medio, con puestos de enorme responsabilidad como el de Representante Especial de la UE para el Proceso de Paz en Oriente Medio.
En respuesta a las animadas intervenciones, Moratinos señaló que en los últimos años se ha producido un indeseable estancamiento en el proceso de paz, y advirtió del peligro de que se produzca una cristalización de situaciones indeseables. Recordó que el problema está a punto de cumplir 100 años, se remonta en sus orígenes a la Declaración de Dalfour de 1917, y su resolución pasa por tres puntos bien determinados, que no deberían ser tan difíciles de cumplir, “el cese de la violencia, el cumplimiento de las resoluciones internacionales y el mutuo reconocimiento de los dos estados”.
A pesar de las dificultades, Moratinos se mostró esperanzado, “por los deseos de paz de la sociedad civil”, aunque reconoció la dificultad de que los dirigentes sepan hacer realidad estos deseos. Un punto positivo a su parecer lo constituye que tanto Palestina –con la reciente integración de Hamas en un gobierno unitario– como Israel, hayan incorporado a las estructuras gubernamentales a las posturas más extremistas, por lo que en las futuras conversaciones estarían presentes todas las partes, algo necesario para alcanzar la paz.
De la película, Moratinos dijo que hacía bien en subrayar el común origen semítico de judíos y palestinos, y que le había gustado el modo en que unos personajes aprenden a asumir los rasgos identitarios de los otros, con lo que se produce un enriquecimiento mutuo.
