Nunca es tarde si la dicha es buena. Antes el Premio Príncipe de Asturias de las Artes lo ganó Woody Allen, y ahora, rebautizado para la ocasión como Princesa de Asturias, se le ha concedido a otro ilustre cineasta.
Decir Francis Ford Coppola, es decir la trilogía fílmica gansteril por antonomasia, o sea, El padrino. El director de joyas como La conversación y Apocalypse Now –todos títulos rodados en la década de 1970, momento de su apogeo creativo– se ha hecho acreedor del Premio Princesa de Asturias de las Artes, según se ha hecho público esta mañana.
Cineasta total, padrino de un clan donde destacan su padre compositor Carmine, sus hijos Sofia y Roman, su sobrino Nicolas Cage, nadie puede negar que se trata de uno de los grandes guionistas y directores de la historia del cine, autor de varias obras maestras; quizá el único “pero” notable que se puede poner a la decisión de darle el premio, es que sus momentos de gloria quedan lejos en el tiempo, la obra de Coppola como cineasta ha ido en declive, con un largo período de inactividad como director, la década que media entre 1997 y 2007, tras la cual vinieron filmes menores como El hombre sin edad, Tetro y Twixt, pese a su deseo de explorar nuevos caminos de narración audiovisual.
